El Recurso solidario. JoeLouisArco C del V, Barcelona.2004, 20 fevrier
Estimada Fran Can you get someone for traslate this letter to english from spanish? Thanks.
Aunque ha pasado ya medio año te aseguro que nos acordamos perfectamente de ti y de vuestro grupo de Dimitri House.Nos acordamos de toda tu energía y vocación por conseguirnos recursos en un momento en que nuestras circunstancias nos llevaron al encuentro con vuestro centro.
Te tenemos presente y nos gustaría que cuando vengas -también con tu familia o acompañantes- a España o Europa nos tuvieras en cuenta para contar con nuestra hospitalidad. Nos encataría tu visita y podernos conocer aquí en un plano distinto del que nos vimos allí. me acordaré siempre de aquel dia en que me diste 14 dólares de un modo discreto al pie de la escalera que daba a tu despacho con la vergüenza mutua:yo de recibirlos y tu de darlos. Creo que hay que pasar por el lado de ambas experiencias para hacernos una idea de como es el universo de las necesidades: la necesidad de recibir y la necesidad de dar.
Durante el verano en Rochester acumulamos bastantes materiales en cuanto ropa y libros y no otro remedio que rentar un coche que dejamos en la terminal de Newark de NJ.Eso acabó de completar nuestro choque con la realidad estadounidense, ya que por un error de contratación del vehículo a través de Hotwire en Avis, teníamos que devolverlo al mismo aeropuerto de partida sin admitir ninguna modificación salo con un recargo de 600 dolares.Después de una larga pirueta americana en la que concluimos que el dialogo y el razonamiento eran imposibles, lo abandonamos en el parking de Avis en el aeropuerto de nuestra salida como si fuéramos unos irresponsables. Te cuento esta anécdota para que veas que nuestros problemas nos acompañaron hasta el ultimo minuto, posiblemente por nuestra lógica que chocó repetidamente con la lógica con que funciona vuestro país.De ello salimos tocados emocionalmente, con más experiencia humana pero felizmente indemnes a pesar de los choques de mentalidad y confusiones. Toda experiencia por desfavorable que pueda ser proporciona elementos positivos.Y todo encuentro con la gente deja el saldo de un saber.
Nuestro contacto con la casa Dimitri en verano del 2003 además de otros establecimientos de solidaridad alimentaria en Rochester nos dio una visión del tratamiento de la indigencia de los USA.Seguramente no lo hubiéramos hecho nunca pero nuestra amiga allá tenía como modus vivendi el recurso a las instituciones de beneficencia para completar el mísero salario que le pagaban por una enorme cantidad de horas que dedicaba de su vida a los trabajos más ingratos que otros nativos no harían nunca. Y no dejó de ser una curiosidad para nosotros recorrer algunos de los comedores sociales y compararlos.Los comederos, auténticas pocilgas en algunos casos, alienaban a sus comensales ,a veces ante bazofias,a cambio de rezos o plegarias.Creo que continúan haciéndolo. Dimitri House era un oasis en aquel panorama, donde el trato con los solicitantes era humano, había un tu a tu, y la calidad de las cosas regaladas era alta. Por cierto,seguimos usando las chaquetas que nos regalaste y las camisetas con el anagrama de encuentros de homless.Cada vez que uso una cosa u otra pienso en ti. Te tendré en mi memoria para siempre.
No era la primera vez que tenía este contacto. En otra época hice un estudio teórico y de campo sobre ello que se extendió por España, Francia y Alemania. Pude comparar pues distintos modos de auxiliar a las personas que más lo necesitan en sus necesidades más urgentes.
Mientras lo hacía me bombardeaba la imagen tradicional del indigente que se ha dado a lo largo de los tiempos a los pies de las iglesias y como transeúntes o carrileros entre pueblos, aunque tal vez haya sido más conocida en los períodos de crisis económicas ( como la de 1929 en Estados Unidos y la diáspora de muchos hacia zonas más benignas económicas)y de crisis bélicas (la nueva diáspora judía tras su liberación de los campos de exterminio).
En la actualidad de boom económico en UE y los USA las bolsas indigentes no decrecen, antes bien crecen.Creo que hay que acudir a los análisis económicos y al perfil neoliberalista para darnos cuenta que es un fenómeno que no tiene trazas de ser disminuido. Sus filas están llenas de personas que son reducidas a la pasividad, despersonalizadas, destruidas, aniquiladas, negadas y alienadas a unos programas de ayuda por los que tienen que dar ninguna contraprestación; aunque eso sí alimentadas: son las nuevas huestes de zombies preocupadas en llenar sus panzas y abrigar sus cuerpos pero con poca iniciativa para autoorganizarse y para superar el estadio de subordinación estatal en el que viven y de inepcia social. De los lugares que he visitado tanto en un país como en lo otros, no recuerdo nunca ni una sola iniciativa tanto por parte de los mismos indigentes en generar espacios colectivos de creación (y/o de producción que intercambiar o trocar por otras o por dinero)ni tampoco ninguna iniciativa de la institución que los acoge para que dejen su rol como parias. En general predomina el reparto de una funciones en una escena grotesca de las miseria urbanas: los unos hacen de caritativos y los otros hacen de buenos chicos a cambio de comida gratis y alojamiento idem.
Hay que tener mucho valor para ser voluntario y cuidar de las heridas de los más necesitados. Y te admiro por eso.Yo mismo hice ese trabajo ocasionalmente pero no para mantenerme en el puesto de voluntario permanente.
La pregunta es por qué se perpetua la necesidad de lo más perentorio. Las tragedias de les miserables de Victor Hugo siguen tan o más presentes que antes, solo que en este milenio no hay razones objetivas para ello. Todo el mundo sabe que hay recursos substanciales para todo el mundo y tiempos de trabajo. Herbert Marcuse hablaba del fin de la utopía social a partir de la posibilidad de la socialización de todos los recursos.
Basta en repartir las fuentes de energía y sus aplicaciones de un modo equitativo y todo el mundo podría disponer de una casa y un estatus de dignidad, si no es así es porque el sistema capitalista no quiere, y esto lo sabe -o lo intuye- el indigente con lo cual se planta de por vida para toda su biografía como un deliberado parásito social. De hecho, el parasitismo se ha convertido en una de las fórmulas de supervivencia. Lo grave es que al hacerlo no queda indemne el parásito que pierde,en esa transacción ,su autoestima. Lo más que da de si, es la quietud y su contención, jugando a las cartas o hablando en voz baja o ni siquiera hablando.
Al recordar las escenas de ellos, en las filas de los comedores o en sus mesas, no puedo por menos que sentir pena.
Pero ¿qué es lo que nos diferencia a los que lo son de los que no lo somos?. ¿Acaso el mundo entero no es una pocilga de mendigos que estamos pidiendo un mundo mejor y que sin embargo no hay ni dios bíblico ni imperio militar que nos lo conceda? ¿Quienes tienen un puesto de trabajo y una paga segura de por vida son menos mendigos que los que no tienen nada de eso? el común denominador de ambos es que para tener la seguridad de un empleo y una paga hay que pasar por la obediencia social, de la cual huyen inicialmente los indigentes pero que al final terminan por aceptar bajo otros códigos.
En algún momento de lo que quería decirte he saltado de hacer una carta a convertirla en un artículo. Gracias por tu tiempo de lectura y por acordarte de nosotros.
kisses.
Para Geerd Hamer
Caceres 20abril2011 dr.hamer@universitetsandefjord.com
Puntos no claros de la llamada nueva medicina alemana.
Hallo dr.Hamer. Pido excusas por escribir en castellano (no hablo aleman y apenas algo de inglés) espero que el concurso de Bona pueda traducir las siguientes líneas.
Me presentaré con un poco de mi itinerario profesional: a propósito de mi tesis doctoral, en los 90, consulté distinta literatura que relacionaba disfunción orgánica y desequilibrio emocional, entre ella parte de la que escribiste a proposito de los cánceres desencadenados a partir del terrible episodio del homicidio de Dirk
A principios de los 90 mis pesquisas intelectuales, que no detectivescas ni cientificas ya que nunca accedí a una muestra de pacientes en ningun hospital oncologico, me llevaron a comprobar una cierta resistencia de la esfera hospitalario-medica a la investigación independiente. Mi hipótesis era –y sigue siendo- que el discurso de la palabra lesiva impacta directamente en organos disfuncionándolos y que esas entradas de basura discursiva estaban dentro de los origenes de la necrosis celular. Concebí el lenguaje (que es una forma vehicular de las emociones) como un factor intraorganismico que podia dañar, lo mismo que lo pueden hacer los venenos a partir de determinada dosis, o que podia curar, según las palabras que se usaran. Cuando un órgano deja de funcionar o de vivir es porque el principio de Thanatos ocupa mas espacio en la dinamica existencial que el de Eros (goce y reestimulacion vital).
Escribí Lenguaje y Enfermedad. El discurso lesivo de la palabra, para mi tesina doctoral (dentro de un pstgrado de filosofia de la ciencia) donde reflexioné especialmente en el diagnóstico médico adverso en el tratamiento del cáncer. Puesto que no surgieron padrinos ni nadie que apoyara la linea de investigación propuesta y dada la casuistica creciente del fenomeno hospitalario como una industria dedicada a la patologización poblacional entendí y entiendo que la salud no es tratada en todas sus áreas con intenciones honestas de cura sino con negligencias institucionalizadas para que se perpetúe en sus déficits sine die. Distintas lineas de propuestas de enfrentamiento a los tejidos tumorales con terapia verbal, tratamientos naturistas y reenfoques de la cuestion han sido vetadas por los ministerios llamados de la salud pública (tambien en Italia y en España). La poblacion está a merced de las campañas mediáticas (sutiles maneras de lavados de cerebro en masa) y episodicamente quedan desestimadas propuestas o fórmulas de cura y soluciones, sencillamente poorque no conviene a los intereses de las grandes firmas productivas. Es facil ver que el mundo médico estyá al servicio de la industria farmacéutica y no al revés: el fármaco al servicio de la cura. Es un contrasentido, sí, pero el mundo –éste mundo- está lleno de contrasentidos.
El motivo de esta carta es tratar de entender algunos aspectos de la teoria tan brillantemente desarrollada sobre la etiología del conflicto y el no reconocimiento público e institucional aun de tu contribucion a la historia de la medicina, en especial si es cierto que la oncología judia se ha apoderado de tus conocimientos. Son dos grupos de aspectos: lo más teorico y lo más político.
La noción de conflicto es un concepto familiar. Lo novedoso-entiendo- es su impacto biológico. Interpreto el conflicto como una fase de complicación de las contradicciones inherentes a la vida. Lo que desde enfoques sociológicos se describía como conflictos sociales determinados por intereses opuestos en el acceso y reparto de los recursos materiales, desde otros enfoques (terapeuticos, místicos,…) se media su traduccion intraorganismica (tanto en la salud fisica como mental) en forma de disfunción. Hay abundantes referencias a los males de amores, a las melancolias y a la tristeza relacionados como causantes de disfuncion y hasta de muerte.
La salud en general –ya sostenia Sören Kierkegard en La enfermedad mortal- consiste en que se puedan resolver todas las contradicciones. Como que todas las contradicciones –añado de mi cuenta- no son solucionables, (o no lo son en la conocida tridimensionalidad material y en este mundo sobrado de trampas en el que nos toca estar) siempre habrá un tipo u otro de conflicto que estará en la etiologia de la disfuncion fisico-corporal y mental. Pienso que un ser humano sin ausencia de conflictos no ha existido ni puede existir (al menos con el prototipo de humano limitado y deficitario que conocemos, los cybor del futuro quizas superen ese déficit), otro asunto es que el conflicto sea enfrentado y neutralizado para que no destruya un órgano diana. De hecho, hay algo positivo en los correlacionarios contradictorios (y todos, sin excepción, lo son) que empujan a la superación. Entiendo que si bien todas las contradicciones no tienen porque llevar a conflictos severos (con el otro o con el uno mismo y el propio cuerpo) la resolucion de los conflictos no implica la liquidacion de las contradicciones aunque sí su integración o reconciliación.
La concienciación de esto deberia ayudarnos a los humanos en aumentar nuestra cuota de felicidad pero la casuistica mas bien demuestra lo opuesto: a mas conocimiento de las situaciones contradictorias por las que pasamos (la resolucion de unas da paso a la instalación de otras) mayor blindaje y resistencia al otro establecemos. No entiendo como la nueva medicina hameriana soslaya la obviedad de la perpetuacion biografico-historica de las contradicciones. Quiero añadir algo mas sobre el concepto de contradicción, cuya palabra tan usada por distintos lenguajes culturales ha sido degradada un poco. Hay cuando menos dos tipos de contradicciones: la que un hablante tiene con otro hablante en cuanto a visiones y haceres opuestos ante un mism otema y el que un hablante tiene consigo mismo con una variacion intensa de tomas de posicion ante lo mismo (es el caso de la bipolaridad). En el mejor de los supuestos de un mundo del que se posea toda la informacion y todos los analisis dos o mas seres interpretaran con sutilizas distintas un mismo fenomeno. Recaracterizar la contradiccion como una contante complementa una de las riquezas mas valiosas de la condicion humana: su disparidad o diversidad. Lo plural es lo constante, mientras que lo unitario en distintas versiones forma parte de las imposiciones totalitaristas de distintas formas y es lo excepcional.
Sin duda se necesita una metodologia unificada (una protocolización) para tratar de la manera mas efectiva consensuada un sintoma y para releerlo como un lenguaje corporal sin olvidar que cada enfermedad se expresa de una manera distinta en cada enfermo. Vivimos en una época en que se asiste a un boom de las llamadas enfermedades raras y a una descualificacion profesional que no saben interpretar nuevos indicadores anatómicos. Todavia el médico es tratado como un gurú de la salud (cada vez menos a juzgar por la multitud de denuncias acumuladas por hospitales y por profesionales alopáticos, por no mencionar las agresiones que reciben de pacientes engañados) cuando en realidad el mayor indicador de salud quedaria demostrado con la menor existencia de hospoitales y farmacias (justo lo contrario de lo reinvindicado por los movimientos vecinales).
La disociación extrema entre la industria hospitalaria y las formas sociales de vida ya demuestra por si solo que el sistema economico no está tan interesado en enseñara vivir gestionando racional y armonicamente las contradicciones existenciales para que no acaben en procesos mórbidos y perdidas de salud.
Cuando he(mos) tratado de impulsar propuestas a favor de una cultura de la salud como una inversion en prevención para mi extrañeza las regidorias del ayuntamiento de mi ciudad me trataron como una pelota pasandome de un sitio a otro para, finalmente, no aceptar la minima dedicacion cultural a enseñar hábitos y a dar la oportunidad a la sociedad para autogestionar su salud.
Cuando a lo largo de una vida activa a favor de propuestas de innovacion por un mundo mas feliz y por tanto necesariamente mas sano te encuentras con multitud de obstáculos que bloquean, frenan o frustran esas iniciativas no he pensado que haya directrices unicéntricas de todopoderosos estados para frenar el conocimiento y el saber, sino una conjura de necios en todo su despliegue tal como lo mencionara Stevenson que ocasiona la parálisis de las ideas en el día a día.
Eso me lleva a plantearte la cuestión de tu persecución en varios paises y el supuesto control judío en este proceso asi como el plagio de tu teoria sin tu reconocimiento. Si es cierto que Israel es el estado con una diferencia abismal en el porcentaje de cánceres y que sus oncólogos aplican la nueva medicina para salvar las vidas de su pueblo en un claro privbilegio étnico en contra de otros pacientes de otros países y grupos, ¿qué sentido tendria proscribir a la gallina de los huevos de oro, es decir a ti?¿no séria mas razonable que te hubieran atraido o intentado atraerte a ese programa suyo para que trabajaras para el estado israelita, puesto que sigues en la investigacion activa de tu enfoque?
Entiendo que la validez de una teoria de la salud queda verificada constantemente por la praxis clínica y en la salud pasa lo que ya ha pasado en otros campos del conocimiento (ingenieria eléctrica, física mecánica, energias renovalbes…) que han sido vetados porque sus investigaciones ponen o pondrian en aprietos a los grandes magnates de una industria floreciente petrolera por muchas que sean las justascriticas recibidas y por mucho que destruya la ecologia planetaria.
Una tercera y ultima cosa que no acabo de entender es de aspecto meramente formal: ¿Por qué esa necesidad de denominar germanica a la nueva medicina que vienes planteando en las últimas tres decadas? ¿Acaso la medicina dentro de los otros saberes universals tiene nacionalidad?
Estos dias durante la visita en casa de los amigos que tenemos en común: Jesus y Ana de Cáceres (que te han visitado recientemente en Sandefjord) uno de los temas recurrentes de nuestras conversaciones es el de tu contribucion a la salud y a la historia de la medicina, algo que tambien hemos hecho en anteriores visitas.
Mi experiencia e intervención en el campo de la salud ha sido por el lado de los desequilibrios y trastornos de personalidad y de la conducta desde un enfoque psicoanalitico. No tengo la menor duda que modificando la posición del sujeto (en sus valores y su sentimentalizacion) se varía el sintoma ahí donde haya hecho estragos reduciendo su disfunción. El mundo que se habita es uno u otro según la interpretacion que se le haga y el cuerpo habitado lo es de un modo u otro según como se lo represente uno en su información celular.
Creo que se me ha ido la mano con la longitud de esta carta. Me gustaria leer tu punto de vista sobre las 3 cuestiones planteadas aunque me consta que en este mundo una multitud de mensajes enviados en todas las direcciones y desde todas las fuentes no son contestados por sistema por sus lugares de destino dejando que sea el silencio lo que pasa a ser una cuestion significativa para la interpretación.
Saludos y buena suerte.
Paulo Vandom/Sitges
Aprender a vivir con el diagnóstico terminal. JoeLouisARCO
Cerdanyola/La Clota Barcelona 98VIII11
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Reconozco que el inicio de lectura de tu circular no sabía exactamente a q te estabas refiriendo. Y lamentaba no recordar el tema del contacto contigo cuando al parecer había sido tan llamativo (tanto como para obtener por el momento 520 respuestas).La cifra es insólita conociendo la trayectoria de Integral y las posibilidades de impacto que suelen tener la clase de anuncios q pública. La explicación venía unas líneas más abajo cuando (me) recordabas que habías ofrecido tu herencia a quien se ocupara de ti como enfermo terminal. No pude evitar hacer mi propio cálculo acerca del volumen de respuestas inflaccionado. Y he supuesto que tras tu envío habrá una primera criba de personas interesadas y te descartarás (despersonarás, en éste caso) de un buen montón.
La lectura de tus tres páginas me ha suscitado muchas ideas y ganas de contar lo que pienso de tu tema, lo cual quiero hacer en esta primera carta incumpliendo mi propio criterio de no contestar a circulares ni desarrollar respuestas largas a anuncios sino solo a cartas personales. Pero por de pronto tu historia bien merece una excepción.
Por lo que dices entiendo que has aprendido a vivir con tu diagnóstico, aunque por de pronto haya demostrado tener un error de cálculo temporal considerable. Tu naturaleza por el momento te ha permitido añadir dos años más a los concedidos por la previsión de la neurología. A pesar de que has establecido una resignación base al desenlace próximo de tu mortandades muy posible que te hayas aproximado a la idea o al menos a la pregunta siguiente ¿si estoy siguiendo con mi vida y con un buen número de actividades que me apetecen (escritura de un libro, deportes,..) por qué razón no puedo continuar viviendo indefinidamente-por el momento- con mi tumor dentro? Transpola esta pregunta: ¿es posible vivir con un tumor con tendencia al crecimiento y que en consecuencia presiona el tejido cerebral y por lo tanto afecta a las funciones inscritas en el área de lesión? De momento tu y otra gente que repleta la casuística de la excepcionalidad demuestra que sí. Eso no significa que sea concebible la vida con un tumor de tamaño tal que impida las funciones cerebrales. ¿Pero por qué pensar que la tendencia a tal crecimiento es imparable? Es la pregunta a hacer a cualquier otra de las típicas malformaciones tisulares que presenta el organismo con neoplasias y reumatismos.
También es la pregunta a la inversa a hacernos ante cualquier protuberancia simple o compleja que la externidad epidérmica del organismo presenta. ¿Verdad que nadie piensa en que la cobertura celular creada para taponar una herida como fase previa a su cicatrización, crecerá ilimitadamente? ¿Verdad que los abultamientos para traumáticos no van a continuar eternamente, y que tal formación en tal o cual parte contusionada es una respuesta lógica a la agresión?
En resumen: una malformación es contextualizada en función de su causa. El problema diagnostical para los tumores cerebrales es que la causa no queda clara y las predicciones se ajustan a probabilísticas en las que se hace pesar más un llamado realismo de la fatalidad que no una terapéutica de la esperanza. Por lo que cuentas, el único factor positivizador de tu desenlace de terminalidad a corto plazo, es el factor de resignación y el tono de despedida que rezumas. ¡Oponte a la terminación! A partir de los 40 la vida resulta más interesante, también para ti a pesar de tu atractivo itinerario curricular por negocios, geografías, estudios o triunfos . Sé que te estoy convocando a que no seas realista. ¿Pero hay otra realidad a parte de la que tú crees? Si conocistes Chopra te reforzaría esta perspectiva: la de creer justo en lo distinto a lo que pueda marcar el proceso de una predicción organísmica. El presenta casos que lo corroboran.
Pienso que se muere antes o después en función de la propia deseabilidad al respecto. Claro que las enfermedades internas parecen venir a sabotear tal tesis. Es muy diferente hablarlo desde la distancia teórica o postura psicológica pero sin haber pasado por una experiencia directa de este tipo a vivirla como lo propio, como lo que se tiene dentro, que no se sabe cómo controlar y cuyos pronósticos son incompatibles con la vida. Yo no estoy seguro de tal incompatibilidad.de hecho estoy seguro de lo contrario. Interpreto un tumor como una excrecencia. Como un producto que sobra y lastra los desarrollos de vida, pero que si está ahí es porque algo lo ha hecho estar. En tu caso pudo ser la causa de un desvanecimiento inesperado a partir del que con un reconocimiento estándar visionaron el tumor y desde entonces los síntomas de fatiga y debilidad, jaquecas o fallos en la motricidad, te recuerdan q lo sigues teniendo. Para asegurarlo las revisiones por scanner dan cuenta de si tu intruso, tu “alien” sigue creciendo. Si las cosas van bien en uno de estos scanner creerán en que la tecnología se habrá averiado al no encontrar rastro de la tumoración en el lugar donde estuvo. El tema de la revisión periódica da datos objetivos pero también puedes estar llevándolo como una cuenta atrás. Vivir a tope “lo que te queda” es una resolución fantástica pero puede estar comprometiendo una cantidad con una pérdida de calidad dentro de la conciencia del tiempo limitado. Me gustaría que creyeras en la posibilidad de la extinción de la tumoración. Afirmaba que era la causa evidente de los síntomas físicos, pero a su vez es el síntoma de otra causa. Lo que no explica la medicina y la neurología es porque suceden esas alteraciones celulares.
Entiendo que los conceptos, la mentalidad y el lenguaje están como corresponsables en su constitución. Su origen y crecimiento es una respuesta organísmica a unas elecciones o instalaciones existenciales. Desmontadas estás colocarás las condiciones para desmontar el producto de aquello. Habría que examinar la etiología ideológico-psíquica de esa respuesta para entender más que hacer con ella. Tu cuadro clínico puede ser un reto para cualquiera. Para mí lo sería/es desde luego. Hasta ahora las referencias directas que tengo al respecto me indican que la vida llamada normal sin autoprohibiciones de la propia manera de ser, es posible con el cerebro parcialmente tumorado.No exageres con lo de 20cm3 del tamaño de alien (en realidad ”little alien”).Es poco más que un dedal, empequeñecido frente a los 1300 cms3 o más del tamaño encefálico. No tomo a broma el asunto. Al contrario es tan serio que por eso te pido que lo relativices.
Tu texto tiene tintas de despedida y de finalidad. Quieres pactar tus últimos años con un contacto con la armonía y con la gente lo más ideal posible. Seguramente seguirás recibiendo múltiples propuestas para pactar eso, en particular si sigues zarandeando una prima (el estímulo económico)para eso. Clínicamente no me parece oportuno que relaciones ambos temas(cesión de dinero+ cura),si lo haces es porque en realidad combinas otras dimensiones (retiro o parada final y cuidados hasta el último día a cambio de money).entiendo que deberías ir al paso anterior y revisarla posibilidad de la cura. A fin de cuentas ¿qué tienes? 14 neurólogos seleccionados coinciden en señalarlos riesgos de la intervención quirúrgica para la extirpación que en el mejor de los casos puede ocasionar secuelas graves de pérdida de capacidades superiores. Muy bien no hacen más que reconocerlos límites de la neurocirugía y adelantan suficiente honestidad que la tecnología no puede reducir la probabilidad de riesgo.
Desde la psiconeurología la cuestión es otra ¿quien puso el tumor ahí? ?¿una fatalidad genética o tu biografía? ¿Tu organismo o la intrusión vírica de un agente patógeno? si crees que lo pusiste tú, es decir tu mente cuerpo lo instaló, tu mente cuerpo lo podrá sacar. En lo fundamental la actitud es/puede ser la misma que ante cualquier otra disfunción concreta que presenta el cuerpo. ¿Acaso nos arrancamos la garganta cuando padecemos una crisis térmica? o ¿nos destripamos ante descomposiciones y tensiones abdominales? !Claro que lo anatómico en medicina interna resulta más conocido, mientras que el órgano-rey el cerebro sigue teniendo el mayor número de secretos!. Eso no disculpa adoptar el concepto adecuado: el de una introspección de lo que ha sucedido y por lo que ha podido reaccionar así tu sistema nervioso.
No basta con negar el crecimiento indeseado de células de glia si están ahí. Pero tampoco admitirlas como un huésped que no has invitado. No basta con decir échalo! Ya lo sé, ya te lo habrán dicho. Te supongo sesiones de visualizaciones creativas y de técnicas de relajación y vida natural y conversaciones múltiples sobre distintas especulaciones y maneras para”salir de ésta”. No quiero resultar un patán repitiendo lo que hayas podido recogerán otras partes. De resultas de todo tu puedes ser un erudito de tu síntoma y también de la clase de ansiedades, especulaciones y respuestas que genera a juzgar por todo lo recibido .Mirándolo desde otro punto de vista puede ser entendido como una suerte que no hayas pasado por la intervención quirúrgica.
Posiblemente en estos momentos serías el apéndice de una habitación de hospital o ya no existirías o estarías en las condiciones para sostener esta conversación diferida. (que independientemente de si continúa la entiendo como letrapéutica y contributiva a tu proceso de interpretación del artefacto cerebral con el que has tenido que contar desde 1994). Creo que tienes mucho ganado en cuanto a que tienes una historia que contar acerca de una caja craneal invadida, que a pesar de todo no te impide hacer una vida activa, o incluso más activa que la de otros muchos (¡desde luego mucho más que la mía por lo que hace a lo deportivo!).¿si has pasado 4 años con este huésped, porque no seguir otros cuarenta o más?
El concepto de tumor no es tan catastrófico como parece. Hay muchos tumores asintomáticos que son descubiertos en autopsias postmortem y en general hay muchas micro disfunciones organísmicas que pueden ser soportadas sin reducir el programa fundamental de realizaciones vitales. si este criterio no te resulta persuasivo estoy de acuerdo en que es mejor echar al huésped antes de que él/ello te eche a ti(de la vida). Entiendo que con una instalación conceptual y con ejercicios de programación neurolingüística hay una vía de trabajo en ese sentido. Supongo que si tienes citas con actividades hípicas y deportivas también puedes tenerlas con un programa terapéutico por la palabra como instrumento fundamental. Me gustaría que dentro de unas docenas de años lo comentáramos como algo que fue contributivo para saltar de tu impasse.
De hecho no quiero parecerte un apologista de la vida como cantidad. de hecho a los 40 se hace balance y uno puede decir lo que tú has dicho: suficiente satisfacción por lo hecho y a pesar de todo reconocimiento del lujo y la suerte por haber habitado este planeta, que a pesar de sus pesares, tiene sus dichas. Evidentemente se puede cerrar el interruptor de la circulación sanguínea y de los demás sistemas circulatorios. ¿pero estás completamente persuadido ya de haberlo hecho todo? tú decides, tu juegas.
Personalmente creo quela vida puede ser más longeva y substanciosa de lo que estadísticamente está permitido. Y basta seguir funcionando con los sentidos y todas las potencialidades para estar como creante hasta el último momento en lugar de como víctima. yo te recibo como un ser dinámico y con capacidad de empresa y de lucha. La mayoría de gente no ha hecho tantas cosas como tú en el mismo período de años. Pero tampoco creo que hayas cumplido todos tus deseos.(¿acaso hay alguien que los haya cumplido?).
Hasta aquí he tratado de exponer el más central de los conceptos, el tumor expresa algo de ti, y aunque haya de tener un tratamiento de intruso, es algo que has producido tú. Tú en consecuencia lo podrás eliminar, si quieres. No es tan importante controlarlo a través de las RM periódicas como intuicionalmente por ti mismo. Entiendo que sería mejor pasar de las visitas tecnológicas para hacer en su lugar exploraciones meditativas en tu interior. Toda pantalla y análisis de laboratorio por impecables y exactos que puedan ser, no dejan de ser espejos torcidos que convexan las figuras.
Ahora quiero contarte algo más profano, habida cuenta de tu insistencia en el tema de economías y tus experiencias en el mundo de los negocios y de los proyectos fallados. Lamento que fueras burlado por alguien que te vacío tus cuentas bancarias y no dio señales de vida. Entiendo que cada vez que ocurre un episodio de este tipo la humanidad en general recibe una fuerte afrenta. Si alguien rompe la confianza de alguien, todas las personas quedan afrentadas por ello, y la sensibilidad y confianza en general pierde más tantos. Cualquier cantidad de dinero que haya podido ser defraudada o robada no compensa ésta pérdida de “enteros” en los valores de la bolsa de los sentimientos del colectivo humano. Si has pasado por varias empresas como gerente o empresario, posiblemente ya habrás tenido más ejemplificaciones al respecto. En todo caso debo decir que la picaresca latino-española(también la italiana) se presta a los timos de la estampita (los grandes proyectos en que el timador: léase el ideólogo, pone la excitación de la ilusión y del sueño, y el pagano o pagador: léase el traicionado o burlado, pone la pasta; solo remiten a algo tan clásico como el timo callejero de un desconocido persuasor a alguien que se deja engañar). Por mi parte no tengo ningún proyecto que proponerte ni ninguna solicitud de candidato a tus sobrantes económicos. De hecho entiendo que manejar la dimensión herencia con la de cura es antagónica y poco terapéutica. Desde este momento pues me descarto para ofrecerte un balneario que no tengo o nuestra casa ,donde vivimos mi pareja y yo, sin conocerte; pero sí para citas de consulta(de hecho una primera cita)en la que hablar a fondo sobre ti y sobre “alien”. Que pueden ser complementadas con un lugar transicional a sumar a otros que te puedan ofrecer mientras no encuentres uno definitivo. Te deseo suerte en tu búsqueda de ese lugar encantador tanto de gente como de ubicación y paz (lo cual no deja de ser el sueño inconcluso compartido por muchos)y según la geografía que elijas el contacto episódico o regular conmigo te lo planteo como opción . Una de las grandes ausencias de tu comunicado es acerca de las carencias de acogida o no de tus estructuras de grupo anteriores (familia, parejas, antigua gente conocida). Ya lo hablaremos si te apetece. Su no mención resulta llamativa.
Espero haberte situado bastante sobre mi postura profesional y actitud mental, pero quiero insistir finalmente para evitar todo malentendido potencial que me interesas como persona no como $ . Lo que es más no creo en tu predicado de que el mundo de los hombres lo mueve el dinero. Silogísticamente yo debería deducir de ello que no soy hombre puesto que he exhibido conductas repetidas de desinterés económico. Cobro mis tiempos de consulta pero elegí Psicología Clínica y Filosofía(licenciatura en lo uno y proceso doctoral en lo otro)precisamente como no-vías para el éxito bursátil.
Y fin-por ahora-.Espero que me hayas seguido a través de estos cientos de líneas. Me doy ya por satisfecho con tu lectura si en algo he podido recargar energéticamente tu momento de hacerla. Me siento feliz de poder haber contactado contigo y de haberte planteado aspectos del tema, tal vez soslayados en otras comunicaciones que recibas. En este momento me siento como si hubiéramos celebrado juntos una sesión analítica maratoniana sin saber al final si habrá una siguiente o no. Tú decides. Te deseo suerte aunque intuyo que me siento parte de la tuya si me permites tal inmodesto acto, o de alguna manera ligado a ella. Pase lo que pase a partir de ahora recordaré este rato largo de haber pensado sobre ti y la historia que presentas, detectando la oportunidad de un intercambio de experiencias mutuamente enriquecedor. Deseo que recibas mi más cordial consideración por tu situación y búsqueda.
estoy permitiendo que mi propia subjetividad a los 45a proyecte los deseos de vida para una época de madurez infinitamente más filosófica, reposada y congratulante que la de los años delas movidas y de las utopías.
Alien como un nombramiento lo recibo como una mezcla de aprehensión pero también de capacidad de enfrentar lo desagradable de él/ello.tu eres tu nave y quien la manejas pero en cualquier momento puede asaltarte la criatura y vencerte a no ser que las destruyas o deshagas tú antes.creo que tu cortejo con ello te puede ayudar a ganarle la partida sino lo pierdes de vista como algo vencible.
se trata de un amigo(Joan Gracia), no de un paciente que lleva varios años con un diagnóstico semejante al tuyo.Pasó una temporada de debilidad y limitación motriz, pero desde hace mucho tiempo estás siguiendo con su programa de vida existencial y de futuro (casa,trabajo, familia,...)y su dinámica es exuberante. No tiene pq morir o al menos “eso”no tiene porque ser lo causal y en la época de madurez a mucha distancia de la senilidad.
A propósito mi feeling con el naturismo viene desde 1981, pero mi dieta ovolactovegetariana, no la he vuelto a reemprender hasta hace un año y medio.Mi próxima tentativa de calidad dietética quiero que pase por el crudivorismo de lo vegetal. Creo que ya te recomendé el higienismo alimentario en mi nota.
acceder a su lectura puede proporcionar suculentas meditaciones sobre la condición humana.No me cabe ninguna duda.En mi práctica como anunciante -en el mismo medio y otros parecidos- pude comprobar la clase de palabras y parámetros estimulares que cuantifican respuestas, y los que las decrecen.Así mismo concluí en su momento que el llamado “perfil afín a los temas de Integral” es una frase hecha que significa muy poco, porque la revista llega a públicos heterogéneos´ de perfiles distintos no exentos de las tribulaciones, ansiedades, maniobras y especulaciones humanas,netamente en contradicción con supuestas verdades de vida.
al respecto hay innumerables técnicas y propuestas terapéuticas.Yo no te voy a validar la panacea de ninguna.En todo caso si quieres trabajar con la metodología analítica con la que me identifico, ya hablaremos.
por cierto mi antiguo proyecto (sí tengo uno pero que remarco no te propongo)como casa residencial de salud y reposo, jamás empezado.
en todo caso el apartamento de mi despacho podrías usarlo para el día o días en que vinieras.en cuanto a la casa donde vivo con mi pareja lamentablemente está inserta en una comunidad de propietarios típica con todos los inconvenientes del ajetreo de una ciudad pequeña,a pesar de estar en una zona tranquila de la misma.
He de entender que si das una dirección postal de Sitges es que tienes algún motivo de relación allí y probablemente debas pasar por Barcelona.Espero que usos tu próximo viaje de recogida de correo para llamarme a no ser de que prefieras esperar y continuar con una relación letrapéutica por el momento.
Jamás consideraría ético ofertar una intervención de cura por una especulación financiera. Por ello para erradicar fantasmas desde el principio entiendo que con tu dinero debes pensaren sufragar campañas o proyectos,como ya mencionas de Greenpeace u otras, no en pagar compañía lúdica , que lo quieras o no la mediatizas ya con tal propuesta. otro asunto es que quisieras hacerme partícipe de tus planes de reconducción económica.
La comunicación unilateral. CdelV 19 marzo del 2006.
Querido Carlos. Acabo de leer tu carta por vía email. Paso a respondértela de inmediato para no perder la frescura de las sensaciones por ella generadas. Tu texto te evoca y tu evocación dispara de nuevo mis ganas de comunicación contigo. Es domingo por la mañana. El clima es lluvioso y ha sugerido quedarnos en casa. Este fin de semana íbamos a salir con nuestra furgo pero el tiempo no está de nuestra parte. Es pues el día ideal para ensoñaciones y para escribir intimidades como ahora estoy a punto de hacer en forma de carta.
Citas a Michael, creo que te refieres a tu vecino, y el recibo, en su correo electrónico, de algunas publicaciones mías. Ni siquiera conocía tenerlo en mis listas de distribución. Y no recuerdo que tomara emails de tu lista por alguno de tus envíos colectivos, que tampoco reucuerdo haber recibido nunca ninguno. De todos modos como sabes, el correo electrónico se ha convertido en una fuente de difusión de textos masivos lo mismo que las latas de buzón de antes lo eran para los repartidores de octavillas políticas o de publicidad comercial (dos extremos, sea dicho de paso, de dos ideologías distintas). Cuando repartía propaganda sediciosa bajo el régimen franquista ni siquiera dudaba que tuviera un impacto en quien la recibía, ahora cuando envío poesía o textos de ensayo o comentarios breves ni siquiera me planteo si va a ser leída. Debo aclararte que éstas, mis listas, son un amasijo de emails que no salen de una lista de contactos nominales, que no organizo deliberadamente, sino que están distribuidos por áreas de intereses; con lo cual no tengo consciencia exacta de quien está y quien no. Lo único que sé de mis listas de distribución es que los emails apuntados pertenecen o pueden pertenecer a personas, objetivamente interesadas o interesables en los tipos de literaturas y temas que prodigo. Unas veces subjectivamente me lo han pedido y otras, la mayoría, no. Es así que la mayoría de emails que tengo (unas 15 páginas quizás repartidos en bloques de 50) no sé quienes son o no los recuerdo, salvo los de la lista de personas confidenciales que los recuerdo de memoria. Un tema interesante que plantea tu amigo: lo de la comunicación unilateral. Sí, creo que es la tragedia de todo dicente. La de intuir que su discurso solo se desparrama en los granos de arena del desierto lo cual te hace cuestionar el sentido del mismo. No me estoy refiriendo tan sólo al discurso divulgativo o público sino también al privado y directo entre hablantes. Creo que la historia de las ideas ha funcionado más o menos siempre así: quien las ha tenido ha tomado el criterio osado de darlas a conocer confiando en que tarde o temprano alguien en alguna parte se haría eco de ellas y las emplearía con eficacia. Quizás el salto de lo uno a lo otro no es tan directo. Pasan siglos entre alguien que hace de Aristarco de Samos y otro alguien que haga de Copérnico y entre este y el resto de la humanidad cambiando el geocentrismo por el heliocentrismo, tesis en la cual no están de acuerdo todavía todos nuestros congéneres. La unilateralidad no sólo existe cuando alguien escribe o manda un texto o un mensaje a alguien que no le responde; también pasa en el encuentro verbal directo. ¿Acaso no lo es de unilateral en otros muchos espacios tradicionales de contacto: los de conversación expresa, los de foros y conferencias, los de reuniones....? Pero es la objeción a quien hace de mensajero por quien recibe el mensaje sin contestar es antigua y sabida. Hay un tipo de cuestionamiento, ante iniciativas de enviar textos sin ser pedidos o esperados, totalmente razonable. Yo también me siento disgustado cuando recibo emails masivos con pps que me hacen perder un tiempo considerable para dar con frases que podían haber si resumidas con otra clase de archivo de apertura más simple. Por mi parte no hago de propagandista sistemático por email no por razones de no-molestia sino de tiempo personal. El mundo no lo merece. Lo que sí hago, cada vez que termino uno de mis textos y/o ediciones, es enviarlo a una poca gente, que tampoco nunca es la misma, y colgarlo parcialmente en la red, en algunos portales.
De aquella propuesta antigua de debate o foro virtual del que hablamos los tres (incluyo a la persona que me refieres y a ti y a mí) solo queda internet como un magma volcánico que va incrementando su información gracias a la tecnología de la que podemos hacer gala. Si el siglo XVIII la gente pudo permitirse pensar, adivinar, construir y cambiar su visión del mundo y de la historia del pensamiento gracias a nuevos instrumentos de medición y observación del macrocosmos y de la microvida, actualmente en el XXI gracias a nuestra nueva gama de electrodomésticos digitales podemos permitirnos crear y sistematizar nuestros saberes y dejarlos para uso público de la posteridad o cuando menos como testimonio des las impotencias de esta actualidad. Evidentemente siempre ha habido y habrá gente incapaz de evaluar situaciones, teorías, letras o resultados y ni siquiera de mirarlas lo mismo que hubo otra que se negó a mirar por el telescopio de Galileo para observar verdades distintas y contrarias a las que tenían alojadas en sus cabezas.
La unilateralidad o el sesgo intercomunicativo no dependen de la forma sino de la condición humana tal como rige. El tú a tú y los careos directos no escapan de la superficialidad y de los estados de no-respuesta
En tu carta, hay una cierta pastosidad y mezcla de temas referidos que contrasta con la claridad expresiva y particularmente conceptual de la que haces gala otras veces. Yo también necesito refuerzos semánticos para poder comunicar lo que deseo. Puesto que la realidad es la mentira de sus significantes, denunciarla en sus estructuras no puede hacerse sino es con lenguajes distintos a los empleados por consenso. Eso me lleva a algunas construcciones gramaticales un tanto ocultistas que necesitan segundas o más lecturas para entenderlas en su plenitud.
Dices que en Italia aprendiste a ser extranjero. Empatizo contigo por esta idea e intuyo tus sufrires además de hacerme eco por los que me has confidenciado. Yo en esta sociedad he aprendido a ser nadie y en esta clase de vida psicobiológica he aprendido la utopía extralimitándome ante las imposiciones forzadas. Eso lo sabemos desde hace, puedo decirlo en plural, décadas. Estamos en el tiempo equivocado y con el discurso fuera de lugar. Eso no significa que haya un nosotros que nos parapete de un ellos. Tú y yo no pertenecemos a la sociedad de los justos frente a un sistema de malnacidos. Ni ninguna vanguardia puede atribuirse ese rol perfeccionista frente a las equivocaciones mundanas. Incluso los mismos críticos de la historia y los polemistas de nuestros entorno también caen (caemos) en configurar las escenas y objetos que critican (o criticamos). Ni siquiera los más analistas estamos a salvo en el manejo de las verdades. Cuanto más sabemos del tema más frágiles nos volvemos y todo espejo tiene algo de peligro. Es así que la confidencialidad entre dos pensantes sinceros siempre alcanza un momento en que declara situaciones en que las distintas percepciones de los distintos protagonistas no coinciden, ¡de acuerdo! Lo que es más: no podrán coincidir nunca. El tema de la percepción y las formas existenciales no es ya un debate sociológico o convivencial en los aspectos cotidianos, es más que nada un debate filosófico. ¿Por qué después de varios milenios el pensamiento humano no se ha puesto de acuerdo en nociones fundamentales como substancia, verdad, libertad, sociedad, futuro...? ¿Por qué la percepción, incluso la percepción icónica, es en sí misma una entrada de impurezas y de injusticias sobre la manera de tratar la realidad? Nos pasamos la vida discutiéndonos los unos a los otros sobre el modo de entender el mundo y el de estar en él, y tras discusiones extenuantes cada cual justifica sus actos en función de sus verdades íntimas en las que nadie puede entrar para verificar o negar. ¿Crees que eso lleva a alguna parte más allá de la propia complacencia y por ende de la propia autoexculpación? Para el curso próximo, en Pluràlia voy a preparar una conferencia sobre Formas de Verdad e Injusticia Perceptiva. Ayer di una en el Liceu Maragall en el Ateneu barcelonés sobre Leibniz para comprobar que a veces el pensamiento y la razón son utilizados para justificar un entramado irracional apriorístico, en su caso la fe y la armonía preestablecida por dios de lo cual estaba convencido. Para hablar de ello es imposible no hacerlo sin indagaciones de una cierta complejidad.
El lenguaje hiperbólico, que me adjudicas, es una denominación que yo había empleado para formas de habla como la argentina, cargadas de exageración y sobredosis de sobreinterpretación, no para las tentativas expresivas de emplear conceptos complejos con oraciones subordinadas y parágrafos extensos que requieren de una atención sostenida. Por encima del entendimiento gráfico y semántico queda cada persona con la gestión de su destino y con su equipaje de verdades personales. La dignidad es lo único que nos queda, todo lo demás: literaturas, propiedades, testimonios, actos públicos y privados sólo son fardos y pretextos escénicos. Cuando hablamos de lo aparente es porque nos falta sabiduría para hablar de lo profundo. Merodear nuestras prácticas es una manera de birlarnos a nuestras esencias.
Entendámonos yo no te objeto que pases de las cuestiones prácticas ni tampoco objetaré que sea yo u otro el que tenga que ocuparse de ellas (preparar la comida o izar el toldo o cortar el césped o poner una valla o hacer gestiones telefónicas o cualquier otro asunto de los del imperio de lo concreto) sólo que tienes, psicológicamente, la habilidad de poder vivir sin tenerlas que asumir como perentorias, lo cual, entiendo, es un lujo, como digo psicológico y un modelo a seguir aunque a efectos concretos impracticable. Cada cual es muy libre de oreganizar su vida como le apetezca, comer o no comer, trasnochar o no, dormir o no hacerlo, ocuparse de la cocina o de la logística, siempre y cuando eso le funcione a él y al grupo doméstico con el que está. Yo no me meto en eso. Soy el primero que reclamo que Victoria se pase menos tiempo en la cocina y más en el ordenador (ha empezado a corregir mis textos; ya va por el tercero ahora que después de un año y medio de baja profesional ha conseguido la invalidez laboral permanente) y también soy quien reclamo mis espacios de organización doméstica intocables (como ocuparme de la lavadora) para poderme retirar de la butaca del ordenador y tener un cierto relajo. Lo que pretendo explicarte es que todo es lícito siempre que esto cuadre con tu consciencia y con los pactos de quienes tienes al lado. Claro que hay innumerables cuestiones en la vida comunitaria que no están dichas, ni negociadas y que son supuestas o presupuestas y que al no ser cumplidas, llaman, al menos la atención.
No digas que no eres atractivo para mí. ¿Si no lo fueras hubiera mantenido toda esta epistolaria contigo por tantos años? Eres un tipo singular, induplicable, irrepetible, un genio de la forma distinta. Sí estoy de acuerdo contigo y estoy seguro que tu vida tuvo un punto de inflexión al decidir tener familia y propiedad. Yo me he seguido resistiendo a ambas cosas. De hecho mis mayores problemas con el sistema han coincidido en los últimos 10 años desde que tengo un estatuto de propiedad inmobiliaria, por cierto mínimo. Me aterroriza la idea de tener una gran extensión de terreno, tras la cual seguimos virtualmente, y para eso tenemos un capital bancario que no paramos de incrementar mes tras mes con la virtud de hormiga por la que estoy caracterizado; pero preveo los discursos del futuro en calidad de terrateniente. Me sigue seduciendo más la idea del bohemio gozando de su libertad desde la pobreza que la del posesionario estresado por tener que defender cada uno de sus partes patrimoniales. Lo segundo te desplaza de los discursos de los que puede gozar el primero.
Al mismo tiempo todo tiene a multiplicarse. El resultado biográfico de cualquiera es el de la acumulación de recursos, de contactos y de posicionamiento social. Además nos asociamos los unos a los otros para conseguir propósitos y objetivos de vida. Si no somos eremitas ni individuos aislados en el tiempo y en el espacio es porque necesitamos de unos otros singulares y en singular que nos permitan hacer frente a todo un mundo social, laberíntico y tramposo. Es esta parte menor del mundo, los amigos, los socios de ideas, los compañeros de debate y la compañía selecta en casa, el binomio sentimental, lo que nos protege de nuestra indefensión. Es este pequeño núcleo de personas, que a veces no pasa de ser una, la que nos confirma y reafirma en lo que somos. Son quienes permiten compensarnos de nuestra, precisamente, unilateralidad de la que hablaba antes, o de nuestro asilamiento dentro de la especie, o del grupo. Es el compañero próximo el que pone la respuesta a lo que haces: el poema o artículo que has escrito y que le lees y ante el que te hace acuse de recibo sin esperarlo de tus lectores perdidos en una platea de anónimos. Como individuos aislados, sin embargo, podemos crear y mantener las energías más centradas sin tantos débitos que compartir con los de la casa o con los de la ciudad. Es una elección que debe hacer cada cual. Yo he vivido épocas de soledad y de no-convivencialidad y otras en las que he tenido gente a mi lado. Ahora llevo más de 10 años seguidos (1/5 parte pues de mi vida) con relaciones sentimentales, sexuales y convivenciales continuas, salvo estages brevísimos de retiros dietéticos y relacionales y te aseguro que prefiero esta opción a las del asilamiento, aunque en esas pudiera generar más poesía o más creaciones de mí o que así las entendiera.
Deja que opine algo más sobre el no-hacer ya que lo citas. Entiendo que es un hacer indirecto desde la pasividad. Nuestra generación que pasó por la noción de la conciencia entendida como fuerza para cambiar cosas ha visto generar a su alrededor un sentido de culpa por reproducir esquemas de relaciones humanas no alternativas a aquellas contra las que luchó. Nosotros podemos ser un ejemplo. Nuestras relaciones convivenciales, amicales, incluso consanguíneas, no están llamadas a trascender notoriamente aquellas otras de 30 o 50 años atrás que nos educaron, formaron, configuraron e instrumentaron y no lo están porque el sentido de la alternativa al pasado es bastante desértico a pesar de los últimos movimientos radicales, en Francia por repetido, el de los barrios pobres hace un par de meses y el de los estudiantes ahora.
Para mí al cumplir 52 años empezaba otro período físico de mi existencia. Empecé a poner en duda el tema de la longevidad existencial. Aunque por otra parte y tal como tenía pronosticado desde hace una generación, llegar al centenario en perfectas condiciones, tal como han cumplido Albert Hoffman y Francisco Ayala, y mucho más años, no era tan imposible. Mi cuadro somático (no psicosomático) me falla o yo le he fallado a mi cuerpo. Me puse a tratar de organizar todo cuanto había escrito para que quedara algo de mi en el espejo de los textos, tras de mi Ahora tengo 56 títulos digitalizados, aunque no definitivos y me aboco a eso, a su perfectibilidad. Te añado la lista por si te interesa el envío de alguno. Todos son libros en estado de legibilidad, pero como te digo no de impecabilidad.
El tiempo es un tema que nos va a asaltar más según lo vayamos consumiendo. Yo me siento más vivo, más revolucionario y más activo en la actualidad que no cuando tenía 27 años menos. Soy más yo. Sin embargo mantengo muchas menos compromisos orgánicos, no pertenezco a ningún partido político, hago cochecartelismo y propaganda desde mis ventanas desde hace 2 años de un modo continuo y me enfrento un mayor numero de veces a situaciones concretas de las estupideces de la vida social. Ahora, este año, trato de recuperar el criterio antiguo de salir cada día de casa, sin que eso le suponga ninguna crisis de abandono a mis ordenadores, y acudir a alguna actividad o espectáculo social, sea una conferencia, el cine (he recuperado la vuelta a la Filmoteca), el teatro, una excursión... entiendo el futuro como algo que no me va aportar novedades conceptuales y espero que no destruya el nivel de vida que tengo. Con suerte moriré sin que Europa se vea envuelta en una nueva conflagración bélica como ha sucedido en los siglos anteriores y sin asistir como protagonista obligado a las crueldades humanas que me he dedicado a teorizar siempre manteniéndome al máximo a distancia. Pueden suceder muchas cosas y puedo tal vez cambiar de escenarios culturales y geográficos pero vaya donde vaya, esté donde esté, seguiré ocupándome de la filosofía para entender la historia de lo humano y seguiré estudiando y practicando el psicoanálisis para sobrevivir a la sociedad patológica.
Te haces eco de una de nuestras conversaciones. Sí en efecto la relación con el otro es una proyección de las necesidades del uno. Hay una suerte de instrumentación implícita e inconsciente en el recurso al otro, al socio, al compañero, al amigo, a la pareja, de quien se espera un determinado rol, preestablecido antes de que sea consultado en eso. Eso tiene que ver con las formas culturales predecididas antes de que uno sea consultado al respecto. Todos esperamos de todos una cierta cantidad de conductas en función de una predectibilidad marcada por lo que sabemos de la vida, de la psicología, de la gente y de una cultura. Cuando el otro no hace lo esperado nos defrauda. Puesto que la libertad significa optar por actitudes distintas, la libertad es la base que nos lleva a defraudarnos los unos a los otros continuamente. La vida comunitaria y asociada tiene que contar con este elemento para seguir adelante. Cuando quedas con alguien para hacer algo tienes que conceder una cierta cantidad de probabilidades (a veces son de un cien por cien) para prever que ello no se va a hacer. Que ese otro que en un momento dado se compomete a lo que sea no hace más que un acto escénico del que se olvidará tras haberlo convertido en pasado. No me estoy refieriendo a acuerdos importantes. Eso también se repite en las pequeñas cosas, tales como enviar una foto digital por correo o cualquier otra bagatela. Para que la gente funcione hay que irle detrás a modo de alter-ego, cuando dejas de hacerlo cada cual regresa a su cuartel de la desidia. Pero lo realmente es importante es si las relaciones con el otro pueden mejorarse para mejorar la felicidad colectiva o lo mejor es reducirlas para que no sea desequilibrada el reducto de felicidad personal y privada que nos queda. Soy suficientemente feliz y estoy muy bien conmigo mismo y con lo que hago. Hay una fecha para esa actitud: el día en que disminuí el concepto del otro a una escala de manejabilidad. Cuando he dejado de pertenecer a una clase o una categoría: militante de la clase obrera, miembro de un partido, vanguardista de no sé qué o teórico de no sé cuántos es a partir de cuando me podido permitir ser yo y vivir de acuerdo con mis razones y credos. En todo esto me sobran decorados, empatía y contactos humanos y me falta algo más de sentimentalidad y amor contable, aunque sigo siendo un bi-amante condición ésta que me hace ver las cosas desde el reino de sus posibilidades y no desde el desierto de sus necesidades.
En cuanto a bohemia bis, es una revista modesta que la quiero mucho. Sigue con el mismo formato y ritmo inicial. Tengo más textos originales de otras personas que me piden que los inserte, eso aumenta la lista de colaboradores lo cual es un placer pero me pone ante el aprieto de la selectividady a que algunos son de escasa calidad (por cierto, quedaste en que me enviariasvia digital los del padre de Beatriz que me diste a leer en mano y te recuerdo una vez más que laalbanesa amiga tuya que citras tambien quedó en que enviaria o me facilitarias el contacto digital con ella). Gracias a Bohemis bis he ido organizando la parte poética de mis libros y ahora con el mp3 retomaremos la idea de grabar sus poemas numero a numero. Como ves no me falta trabajo aunque siga siendo achicar agua de un lado del mar a otro.
Ciao e a presto!
atenciousuari@hospitaldelmar.cat
Hospital del Mar. programación de visitas
Barcelona4ene2011
La industrialización de los servicios sanitarios es un fenómeno creciente. En los países ricos cada dia hay mas establecimientos hospitalarios y medicina alopática pero también más enfermos y mas necesidades administrativas generadas por la organización asistencial, La relación entre una cantidad y otra debería ser inversa (a mas recursos médicos menos enfermos) pero lo que pasa es justo al revés lo cual es un contrasentido. Pero dejemos eso ya que nos llevaría directamente a una teoría sobre la conspiración que en esencia sostiene que la industria farmacéutica es la primera interesada en el volumen de enfermedades para de ese modo seguir produciendo y tener la venta asegurada ante un mercado seguro de necesitados de las pócimas curativas.
Desde los cálculos que puede hacer el usuario, el de cada dia, el que va a las consultas, con su cita preasignada y que espera en las salas de espera, lo que más puede valorar es si es atendido correctamente o no, si los profesionales que lo han atendido están a la altura que les exige su profesión y si la cita ha sido útil para el motivo que le haya llevado a cumplir con ella. Los nuevos cambios de atención asistencial, notorios y apreciables, y sumamente valorados por la población en comparación a otros tiempos burocráticos en que los centros médicos parecían mercados de abastos, tampoco evitan desajustes considerables.
Cuando un cliente con una visita programada con varios meses de antelación llega el dia indicado y se encuentra que el profesional no está o su cita ha sido reprogramada sin haber sido avisado las razones del enfado no son pocas. Lo extraño es que una cita pueda ser reprogramada y dar la sustituta por buena sin que conste que la persona afectada haya sido avisada. Eso es lo que nos ha pasado ni más ni menos. En el mostrador de recepción al tratar de entender el origen del error nuestra capacidad detectivesca se ha visto recompensada por la evidencia de un descuido elemental. Quien quiera que fuese encargado de llamarnos para avisar que la cita preasignada no era posible de cumplir se encontró con un numero anulado, con lo cual no pudo dejar aviso de eso a nadie. El administrativo al cargo de este pequeño detalle no trató de avisar usando otro número de teléfono o enviando por vía postal una notificación. Sencillamente ocurrió eso: una cita de dos partes fue cambiada unilateralmente por una sin notificárselo a la otra. Llegado el dia de la cita cambiada obviamente el profesional no estaba.
Ya se comprende que con meses de anticipación la agenda construida pueda sufrir variaciones, pero eso nos ocurre a todoas, tanto en la empresa privada como en la pública, y tanto en el planning de una agenda de organización como de una personal. Para eso están las vías de contacto para informar de las modificaciones. Que un centro hospitalario no lo haga por no utilizar otro recurso extra telefónico no es una negligencia banal, es más que grave y tanto más grave cuanto mayor sea la distancia que tiene que recorrer el cliente citado.
Queremos suponer que errores de este tipo son excepcionales. El propio centro estará al corriente de la estadística de ellos. Introducir ese tema como capítulo en los cursos de entreno o de preparación para el sector de burocracia o de administración no estaría de más. Lo que para el profesional es una notita al lado del nombre diciendo no localizado en este teléfono, para la persona no localizada puede ser un trastorno considerable no solo por perder su tiempo sino por sentirse ninguneado en sus derechos.
Proponemos que como criterio generalizado se pida en los datos de la ficha de cada cliente su correo electrónico. Este recurso está extendido cada vez más y facilita enormemente el trabajo de información así como reduce los gastos económicos tanto de sanidad como de los particulares.
a Pili Cimorra.
Derecho a publicar correo personal. Amiens12julio2011.
La carta on line es un procedimiento de envío de un correo, no es el más usual pero puede ser tan recursivo como cualquier otro, especialmente si se ha perdido todo contacto y se descarta utilizar otros medios como buscar direcciones postales o enviar cartas de manera clásica. Como que no tenemos contacto ni directo ni indirecto desde hace años no sé que es de tu vida ni como te van las cosas. Espero qué bien o al menos mejor de cuando te conocí y nos tratamos algo. A pesar del no contacto te tenía por una amiga hasta que a principios de año una conocida común me llamó muy enfadada a propósito de un texto mío dirigido a ella en la cual te refería. Al parecer alguien que te intentó localizar por internet encontró tu nombre y apellido referidos en esa carta y no te gustó tal cosa. No sé cuantas personas con tu nombre y apellido deben existir en el país o en el mundo pero presumo que no eres la única lo que no quita que era evidente que hablaba de ti porque daba pistas personales de tu localidad y de tu relación marital. Esa conocida común fue alarmada por ti e informada que si no suprimía el texto me harías algun tipo de denuncia. Ya que ¡horror! parece que es ilegal citar nombres y apellidos a personas aunque sea para describir con autenticidad situaciones.
Todo lo que no sean elogios al personal de poca altura les cuesta aceptarlos. Si tanto era el enfado ocasionado por un texto (que al releerlo confirmé que no faltaba en absoluto a la verdad y que estaba escrito impecablemente con corrección y sin intención de agravio de ningun tipo) podías haberte puesto en contacto directamente conmigo o intentado hacerlo en lugar de comunicarme tus amenazas (las de denunciarme) por esa vía intermediaria. Le deje dicho a la persona intermediaria que me repitió el mismo mensaje 4 veces hasta que tuve que cortarla que lo hicieras. No lo hiciste. Paso el tiempo, no sé si hiciste la denuncia. Unas semanas después cambié tu nombre y otro par de nombres personales por XX, ZZ e YY convencido que con ese tipo de cripticismos no se llegaría nunca muy lejos. Pero como lo importante no son los nombres de los personajes en el mundo de los hechos sino la caracterización de los personajes mismos, de momento hice este cambio. Para cuando vuelva a repasar aquel texto (escrito por cierto en forma de carta a esa persona conocida, la que por cierto hizo de canal en nuestras presentaciones) volveré a poner los nombres reemplazados.
Por mi modo de escribir y para mi propio memorándum biográfico necesito citar nombres. Los cito tanto por lo que hace a referencias de fuentes literarias o teóricas como por lo que hace a personas con las que he tenido el gusto (o disgusto) de tratar directamente en la vida presencial y comercial (en este campo la falta de hojas de reclamaciones en algunas oficinas puede ser sustituida por ese recurso on line, para que sirva de general conocimiento). No me preguntes porque escribo, perderíamos el tiempo: yo tratando de explicarlo y tú tratando de entenderlo. Facundo Cabral, recientemente asesinado, dijo algo que clava la filosofía existencial: si te dejas convencer por quien te elogia ha empezado el principio de tu dominio (el jinete acaricia al caballo para domarlo). Creo que no hago otra cosa que ser la caja de resonancia de un proceso en marcha, no se puede hablar del mundo sin citar a su gente, no se puede hablar de las tramas de la vida sin citarla por sus nombres. Si nadie puede ser citado aunque sea correctamente y con exactitud sin faltar escrupulosamente a la verdad acogiéndose al amparo legal de una protección de todo lo privado (algo por lo demás imposible desde el momento en que la cara de un ciudadano es batida docenas de veces a lo largo del dia por la videovigilancia en calles y establecimientos) el mundo seguirá mas inconsciente de lo qué es. Todo el mundo espera ser espectador de los demás y en contrapartida –contradictoriamente- no acepta que los demás sean observantes o participes de lo que ha hecho. Los trapos sucios de cada cual se los lava en casa, como suele decirse y el resto del vecindario no tiene porque enterarse. (si, es un antiguo principio, así va el mundo con él).
Por lo general el mismo espacio on line donde se inserta un texto proporciona la oportunidad para rebatirlo. Si te enteras de algo editado que se te atribuye y no lo rebates es que de alguna manera confirmas su autenticidad. El hecho de suprimirlo o mantenerlo no es tan importante, quedas al corriente de que otro sabe lo que sabe de ti, y es esto en el fondo lo que menos se tolera. En su momento, en una carta personal que te envié tomé partido por ti y lamenté que tu vida hubiera sido condicionada por el tipo con el que decidiste convivir. Tu dolor me conmovió. No sé cómo parece que has hecho causa con sus intereses ya que era a él y solo de él, cuyo apellido no recuerdo y por eso no cito, con quien me había enfadado y nunca tuve por amigo a diferencia de ti que sí te tuve. Ahora te doy una nueva oportunidad para que la hagas(me refiero a esa réplica).
Por supuesto, podía prescindir de hacerte esta segunda carta que no sé si voy a poderte enviar a tu correo o insertar en algun espacio de correo abierto y pasar página de ti. (bueno, eso ya lo he hecho). Por alguna razón que no acierto a entender esta noche te he recodado y me ha salido esto. Has de saber algo estadísticamente significativo: de los cientos de nombres personales reales que he citado en diversos textos míos tú has sido la única de la que tenga referencias que has expresado su interes en denunciarme sin tener el valor de ponerte en contacto conmigo antes. Mal, muy mal. Ahora tienes una segunda oportunidad para intentarlo de nuevo si crees que hablarte a ti desde una ventana pública es algo que lesiona tu imagen. ¿Qué importa más la imagen o lo que se es realmente? Esa es una pregunta para ti. Con el miedo a ser descubiertos en lo que somos no llegamos a ninguna parte. Una denuncia por citar en público el nombre de terceros debe ser raramente empleado y de serlo lo será por timoratos escandalizados por que se vocee algo que por otra parte ya lo conocen los círculos más inmediatos. Siempre hay un temor a que lo que se quede por escrito se quede para siempre y que descendientes y parentela indirecta lo puedan consultar décadas después. Técnicamente no deja de ser una ventaja archivística y en cuanto a la imagen lesionada es algo carente de fundamento. El tipo de aspecto rudo y de cara poco agraciada no podrá denunciar a su espejo por que le recuerde cada dia lo feo que es. Tampoco ninguna persona en tanto que objeto temático podrá quejarse porque en una conversación o en un artículo o en una carta personal sea referido por lo qué es.
La filantropia entre interrogants.
Dakar 9 desembre 2008
Jariod: Agraeixo la teva nota que, encara la seva escassetat verbal, és prou directa i diu el que realment penses de mi/nosaltres i- per extensió- de la posició crítica de la que formo part vers les oenegés ,(critica que et recordo es no a la totalitat de la seva funció sinó en els aspectes abans escrits en diversos articles). Estic segur que aquesta opinió teva en contra meva no és d’ ara sinó que ja la tenies formada des de principis d’ any, perdó des de finals de l’ any anterior abans doncs que estiguessis al corrent del nostre anàlisi crític d’ Àfrica doncs aquest ha estat construït posteriorment. No estava al corrent que tingués els substrat de l’ odi que arribes a expressar-me. Bé, no et correspondré amb aquest sentiment. Mes aviat et tenia (temps verbal en passat) com un emprenedor i algú a qui referir com contacte de tant en tant. Em fas conscient del punt de realitat en el que estàs i del molt que deus haver petit tots aquets mesos des que ens coneixem, reprimint-te el dir, el que ara et surt de forma, diguem-ne, maleducada i rabiosa.
Recordo que a la carta que et vaig enviar des d’ Ouaga a principis d’ any la vas contestar només amb un parell de ratlles desitjant-nos bon viatge sense comentar res (per tant amagant el que senties o pensaves ja llavore’ns).Ja em va semblar que estaves empipat pel que fora, però no ho vas comentar, com tampoc vas fer ni has fet cap comentari dins del nostre blog de viatge, al menys amb el teu nom, des de la rèplica o la contra crítica (encara hi estàs a temps abans de que li posem el darrer capítol a principis de gener). Potser si l’ haguessis contestada en aquell moment, la carta dic, no t’ haguessis ficat pedres al cos i haguessis fet una contribució a la nostra il·luminació per entendre més o millor Africa. També ja havies estat mencionat per aquelles dades en aquest blog, Un Viaje Existencial, de forma prou inequívoca com perquè quedés clar que no eret’s l’ heroi de les nostres simpaties.
No representaves/representes per nosaltres un baluard dels valors per un món millor sinó un gestor de calés o materials d’ altres per enviar-los a Àfrica (també, seguint el criteri de les empreses expansionistes, estendre’ ls a noves sucursals a altres continents). Res de nou que no sabéssim des d’ anys anteriors quan la CCONG, de la que ets fundador, capdavanter i machine-man, (suposo que per la veu de la Carme o alguna col·laboradora), de tard en tard ens feia trucades per veure si volíem apadrinar un nen africà caigut en el desampar, tot oblidant la resposta negativa donada a l’ anterior trucada.
De la teva primera nota[i], faig atenció el teu molt analitzable comiat final d’ enviar-me a la merda i de tractar-me verbalment d’ una manera inadequada (després te’ l comento).T’ avanço que són unes interessants formes verbals en mans de qui diu està per l’ ajuda social i per l’ ajuda a la gent, a tota es clar menys a gent com jo que em dones (doneu, dius en plural , per impossible. A qui representes? A una mena de club d’avaluació ideològica dels demés?) La segona nota [ii]ve a esgarrar una mica mes l’ impacte que ens ha deixat la primera. Les dues han estat tema de diversos moments de comentaris restaurants de barri on anem a menjar. Ara les aniré repassant. És un repte analista.(el meu ofici i passió és el del psicoanalista). Fan que em senti com un detectiu de l’ Agatha Crhistie que arriba a un escenari del crim i allà on els altres presents no reparen en els detalls, ell va observant les petits empremtes: una sola de la sabata aquí, una colilla en el cendrer, una capsa de llumins oblidada, la marca de la pressió d’ un nombre de telèfon en el bloc de paper del que ha estat arrancat el full on ha estat escrita,… Tots aquests minúsculs detalls porten al detectiu a fer una primera hipòtesi de l’ autoria del malfactor que ha deixat una taca de sang a la catifa i de pas el cadàver al costat que l’ ha rajada, i, que rere unes indagacions, acaba per localitzar-lo. Bé, per un escriptor amb hores lliures, rebre notes com les teves ,constitueix una llaminadura, doncs encara la seva minúscula quantitat expressiva tenen una saborosa càrrega d’ informació de la personalitat de qui les ha escrit i la ideologia de la que s’ alimenta.
Encara que pròpiament les teves notes fins ara (les dos recents però també les anteriors) no són de bon troç una carta, ni tan sols sumant-les totes, i jo acostumo a contestar només a cartes, em recarrega les piles per fer unes reflexions i, finalment, per contribuir a la pastosa realitat ,cada cop més creixent, d’ aquest curiós món de la cooperació al desenvolupament, que obté resultats contraris, malgrat les intervencions comptables d’ ajuts concrets (pous d’ aigua, operacions de cataractes, bicicletes pels nanos o el que sigui)i del voluntariat tan incondicional com ingenu, dels objectius socials que pretén. No ampliaré això perquè ja està prou argumentat a Un viaje existencial, un llibre per cert que informa, anomena, descriu i no inventa absolutament res,repeteixo, no diu cap dada falsa, llevat d’ ortografies errònies, però és clar, s’ expressa des de la ironia i també des de la reacció d’ enfado vers les desagradables situacions en les que es troben uns viatgers com nosaltres a un Africa com aquesta.
El teu fort no es el de captar la ironia subtil ni els mèrits dels llibres que li puguin servir per altres viatgers així com per altres blancs que es descarreguin del sentiment de culpa que els porta a ajudar –infructuosament- al món negre. Un llibre doncs portador d’ informacions i opinions, un elemental exercici pràctic del dret a la llibertat expressió, quelcom que la mentalitat preconstitucional no acaba d’ acceptar mai quan no s’ identifica amb els seus continguts. Un llibre, sigui dit de pas, que convida al debat en tot moment i té articulat la manera de fer-ho, on les critiques rebudes en forma de comentaris son respectades i no censurades tal com es fàcil de comprovar. Un llibre, també haig de dir, en el que quasi bé tothom personalitzat que hi es mencionat se li diu que ho ha estat o ho pot estar perquè es tracta d’ una crònica que integra anecdotari divers i els contactes més significatius o al menús els personatges més representatius d’ un moment donat. No ets el primer ni seràs el darrer enemic de la literatura.
No t’ enganyis company, saps perfectament (perquè vas a reunions i estàs en el rànquing del mercat solidari), que el moviment d’ ajut internacional ni és solidari ni ho pretén ser en el sentit de resoldre les causes que generen tanta patologia i patiment social i que el sistema capitalista se n’ aprofita d’ ell, i en particular els estats corruptes dels països nadius , per no enfrontar les emergències dels seus pobles. Si qüestionessis o co-pensessis aquest punt de mira (cosa que passes per alt de les teves quatre paraules àgrafes desqualificadores) és o perquè la seva reconeixença et portaria a una crisi ideològica personal, la consequência de la qual et podria portar a desmuntar el xiringuito, o perquè tens una atapeïda vena als ulls. Amb el noi de Girona que vam coincidir a Segou –el que va portar la ambulància vostra de Catalunya a Hombori i que, per cert, segueix escatxarrada- i vam prendre una cervesa junts amb altres blancs, en el bar més car que he fet servir mai en tot aquest any (1300 cefas la Flag quan el seu preu dominant es 600cefas) vam convenir els dos amb dues característiques teves: la d’ empresari i la de narcisista. No tenim cap dubta que el segon no és cap obstacle per guanyar el paradís encara que el primer t’ ha fet perdre de vista la realitat de les coses enfonsat en el nombre de les despeses i les transferències bancàries.
Repassem la qüestió que ens ocupa:
1.La meva carta anterior es un qüestionament a un tipus redaccional de la memòria 2007, et repeteixo, erroni. Si escrius les coses malament t’ ho haig de dir, no?. No es pot escriure que algú farà tal cosa per molt que t’ hagi signat paperets fotocopiats (ens consta la teva passió pels arxius i el recurs a cada dossier tot arribant- hi amb l’ autopropulsió d’ una cadira de despatx corredora) abans de que vagi a un lloc per primera vegada. Ni tan sols estava al corrent del contracte que dius vaig firmar amb tant de bombo i platillo com li poses. Fixa’ t que no ho estava que al parlar amb tu per telèfon des d Hombori ja et vaig dir que estava preparant una conferencia i que continuàvem ruta l’ endemà. Al següent contacte telefònic des d Ouaga no vas comentar res de que m’ havia deixat una feina per fer. Al contrari la meva carta la vaig titular com Feina feta. El fet de que tinguis tan poca gracia en mencionar contractes ja diu la classe de personatge que ets i que a més ho repeteixis com únic recurs en el que et recolzes em fa arronsar el nas. Detall que posa de pelés el teu amor pels papers segellats amb tot els seu legalisme i no entres en la qüestió de fons ni te n’ enteres a qui tens davant durant una trobada. Com que ets més legalista que el papa no caig en la present de llençar-te contra insults (una gramàtica que no forma part del meu estil) però si en recordar-te que quan t’ he demanat la copia de l’ esmentat contracte que vaig signar no l’ has enviat. En el meu dossier de paperassa que ens vas donar no hi ha res que s’ hi assembli. (per cert com a legalista sabràs que un contracte és un tríptic que dues de les partes se les queden el contractista i el contractat i un tercer un organisme arbitrari que fa de testimoniatge). Aquest dossier de paperassa, al mirar-lo ara aquí a Dakar me n’ adono que no en tenies idea de qui era/erem (potser si deixes de parlar una mica en les teves entrevistes i escoltes una mica més als demés això o et tornarà a passar).
Et qüestiono una forma d’ informar equivocada. Metodològicament és incorrecte –el periodisme ho sap prou- convertir en realitat de futur qualsevol conclusió de present, per molt que hi hagi un quòrum amb les mil celebritats mundials a un hemicicle per exemple com l’ ONU és una forma intoxicant de la realitat. El futur és una cosa no garantitzable i la paraula donada sempre és una hipòtesi. Evidentment que la meva ho era, pel que fa a articular el treball de fer el cens psiquiàtric, perquè era aquesta la meva feina, la d’ articular un equip de treball (inexistent o no interessat a l’ hospital d’ Hombori) no la de fer físicament com agent censal el mateix cens. Es que no ho vas entendre? (Els meus col·legues es poden ben enfotre de mi: ara et dediques anar a censar malalts per les cases?, em poden preguntar). Com tu mateix dius això de donar pautes psicològiques i atendre als malalts mentals, frase que sona molt bé però de la que no tens idea de l’ abast del seu significat no es fa ni en un dia, ni en quinze, ni tan sols en uns pocs mesos. Jo podia i puc pautar un comportament mèdic per atendre determinades disfuncions mentals, però ni podia, ni puc, ni volia, ni voldré posar-me a fer un cens per deixar una referència numèrica i punt. Barreges amb tants poques paraules massa coses que posen al descobert el que hi ha rere el teu semblant. Escolta, pots escalar agafant-te amb les pedres amb la boca fins el cim de un dels dits de Fàtima i això no et farà més heroi per nosaltres, ni té res a veure amb el tema al que benvolentment, em vaig dedicar una estona durant aquest any. Potser vas entendre que jo venia a Africa a fer una col·laboració a fons perdut per una ONG com la teva amb un paio esverat com tu en el comandament. Es que no et vas enterar que jo només venia a aprofitar el meu pas i fer una col·laboració puntual? No, no et vas enterar. Consell operatiu: no monopolitzis el temps de parla, escolta als demés en les entrevistes que tinguis i t’ entereràs més de les coses.
Evidentment que vull que en la memòria del 2008 comentis la meva/nostra relació amb Hombori i amb Home Kisito. Però díga-la tota! A la teva afirmació de que no vam fer res, hauràs al menys de mencionar les dues entregues de materials fetes i tres conferències donades. També pots afegir que el contacte postal-del que t’ envio còpia- amb el tècnic responsable de l’ Hospital d’ Hombori, Youssouf Sanogoh [iii], que li vaig enviar dins el primer semestre de l’ any des de Burkina, a propòsit d’ articular aquell treball de cens, no la va contestar, segons ell, al veure’l a l’estiu, per no haver-la entès. A aquella carta li proposava dedicar unes dies a fer al cens a Hombori amb unes determinades condicions d’ equip d’ ajuda. Mai m’ he compromès a anar per les portes preguntant quans malalts hi havien dins. Si això ho vas recollir en el document que vaig firmar o ho vas entendre així es perquè el teu esverament in situ no et va permetre entendre a qui tenies davant teu. De veritat vas creure per un moment que jo m’ estava comprometent a això? Aquest home, el Youssouf, el qual no et té en gaire simpatia, dit de pas, i manté una relació amb tu com la d’ empleat-patró, a la segona visita que li vaig fer, ja que estava a la ruta de retorn,el vaig estar esperant per parlar i tal vegada concretar alguna possibilitat de cooperació i no va aparèixer, es clar que era un dia d intensa turmenta. Jo, és clar, no soc un heroi com tu per anar per 30 pobles de la zona trucant a les cases sense conèixer l’ idioma local (atenent la falta de francès) per fer de censor i preguntar quans malalts tenen a casa. (Ja em llogaré com rei mag si la meva barba blanca creix més, pujant pels balcons d’ un villorri català si el seu ajuntament paga prou bé, en una altra ocasió). Tampoc crec que s’ hagin de fer així les coses. A tu t’ interessa per la teva memòria d’ enguany dir que això queda registrat com activitat i així podràs justificar més despeses o la necessitat de tenir més recolzament econòmic, perquè la ong tira a posicionar-se en un bon lloc en la llista de les catalanes o de l’ àmbit que sigui. Et repto que portis a revisió aquest anomenat cens per validar-lo com un veritable cens de patologia mental. A veure, el cens no és una xifra. Forma part del mateix enfoc terapèutic. Tal com vaig polsar al situació a l’ hospital d’ Hombori, tu des de Sadurní tens una idea i l`equip professional d’ allà en té una altra. També tinc una sospita: la intervenció forària a Hombori substitueix funcions que hauria de fer l’ ajuntament local. Per cert sí vaig polsar la realitat una mica davant unes 30 persones de les mes destacades de al ciutat que en menys de 24 hores es van convocar. El seu potencial organitzatiu per fer varies coses (des de netejar l’ hospital de bosses de deixalles, i arranjar la aixeta que perdia aigua, afer el cens de marres) queda indirectament castrat pel papà Noel que ve de 6mil kilòmetres al nord per fer-ho. Es un contrasentit dirigir un procés a aquesta distancia per molt que el contracte de cooperació (en realitat un contracte de substitució de funcions) vingui a castrar i inutilitzar el veïnat tot fent-li creure que el seu futur passa per l’ ajut de les noves ànimes de la classe mitjana catalana.
Tornem a la qüestió de l’ ús indegut de la informació. Et faré la comparança amb el Francesc Baselga, el noi de Travel Scoot (es diu així el patinet amb bateria i motor). que li vam demanar . Ell em podia dir, però vosaltres me’l veu demanar el patinet, Sí, noi te’ l vam demanar, però no va arribar a temps, per tant vam fer el viatge africà sense ell. Tot i així durant un any has tingut enganyats als teus lectors suposant que el portàvem en el nostre equip. (per cert em penso que ell a hores d’ ara ja ha fet la correcció descriptiva d’ aquesta menció o al menys no l he trobada al fer una guitada al seu blog. Ens deu haver suprimit: una unitat d’ incorrecció informativa menys).
Jo t’ he tocat el crostó pel que fa a una manera redaccional incorrecta ( i que t’ aconsello que deixis d utilitzar: una memòria es sobre coses fetes, no coses per fer, i en tot cas si es mencionen aquestes s’ ha de fer com projecte amb l’ adequada manera verbal que la RAE i el sentit comú pauten, per exemple Equis té la idea de fer o dirigir un cens de la malaltia mental a Hombori si les condicions de treball o de l’ equip Professional ho permeten) i tu em saltes amb legalismes. Escolta, si mal no recordo, i es el que vam parlar de paraula, el que vam signar va ser per accedir a la credencial –la targeta que ens vas enviar a Puerto Santa Maria per oblidar-nos-la de fer-ho a St. Sadurní el segon i últim dia que ens vam veure- era per tenir una certa cobertura a l hora de creuar fronteres i res mes. Però sí, ets un home de lleis i de papers, i de dossiers, i de factures i més factures, i t’ has muntat aquest univers particular de despatx en el que creus que la gent de fora hi està lligada de mans.Com a personatge descriptiu no tens desperdici però suposo que ets un bon gestor si convences a uns i uns altres , i a entitats fiananceres com la Caixa, (on per cert un dels seus executius, en Pere Capella, era amic del meu germà i veí meu de la infantesa, i potser trobarà curiós tot això del que parlem), perque et donin calés per incrementar el pressupost anual de la teva sigla i poder endegar més i més projectes, curar a més i més gent, muntar més i més escoles. Res a objectar en tot això. Cadascú dedica el seu temps a allò pel que sent una crida interior o una passió per l’ entreteniment.
Es curiós que amb tant poques paraules de les teves dues notes mencionis, em repeteixo, unes quatre vegades la qüestió d’ un contracte (paraula que no li vas posar aquest èmfasi quan vam parlar). Com que ets tan legalista no dubto que tan aviat publiqui aquesta carta, ja que vas afirmar que no t’ interessava llegir aquesta reflexió, em voldràs buscar les pessigolles legals fins i tot denunciant-me. La veritat sempre ha estat perseguida per tota mena d’ impostors.
La qüestió de signatures. Bé, ja vam saber de tu el dia que et vam conèixer al teu despatx dels comandaments , que ets prou atabalat com per parlar de deu coses a la vegada i donar un 90 per cent d’ informació supèrflua per que el teu visitant se n’ aprofiti d’ un 10 per de la informació útil que necessita Això et passa –repeteixo- per no situar-te davant qui tens amb tu, Mira, es pot parlar de tot, al capdavall tot es comentable, però el temps és or, en primer lloc el teu, que la conclusió a la que vam arribar a casa teva hi podíem haver arribat per telèfon o amb un parell de contactes per msn. Tens una fitxa en el cap, no ho pots evitar i el teu món psíquic no entén de correlogramas ni de les necessitats dels altres. És curiós que un especialista en solidaritat al tercer món no hagi comprés les necessitats més evidents dels propers, com que tenen dret al seu temps i no perdre tota una tarda escoltant-te. Perdó però les necessites dels altres, les dels països anomenats pobres, formen part d’ una temàtica industriosa, no té res a veure amb la sentimentalitat, però jo no em fico en aquest camp perque no conec les teves altres emocions,(hauries de passar per sessions de divà per permetre’ m esgrimir una interpretació prou lligada. Jo no emeto judicis de la manera tan ràpida que tu els domines) fins ara em consta la teva capacitat d’ odiar, la teva mala llet, la teva nul·la delicadesa en parlar.
Declares que sempre ets exacte. Ja t’ he demostrat un parell de vegades que no ho ets però les repeteixo i de pas te’ n dic alguna mes. Això et baixarà els fums i t’ hauria de fer parlar amb mes propietat i ús de raó les properes vegades qu et pengis farols. De fet: afirmar que sempre ets exacte ja es una mentida propi de personalitats massa exgigerades.
1Vas informar de que Sanitat Exterior de Barcelona les vacunes es conseguien gratis amb la condicio de membre a la teva ONG. No és cert.
2-Vas dir que avisaries de la notra arribada a Ouaga. Ni a Home Kisito ni al refugi de dones sabien res de nosaltres.
3-Dius que et vaig fer obrir totes les capses per transportar una a una per la revisió. Saps perfectament, que les vaig mirar totes molt per sobre i no vaig fer cap investigació exhaustiva. Això no va afegir massa més temps a les dues hores i pico per fer tot el carregament.
4-dius que no vam fer res (bé,i els transports doncs que van ser?).
5-Afirmes que et vaig fer gastar diners sense comentar els que vam gastar d’ extres nosaltres pels ports. (300dh de dos bidons, 275e del porta-equipatge i altres 200 d’ unes primeres barres de carregament que no van servir).
Em preguntes si tinc alguna cosa a dir a les medalles que et penges. Ja ho veus que sí. Les que et dic aquí i van sortint a altres bandes: articles i al blog de visitants d’ aquest any. Ja sé que et creus un home 10. No et falta la claca que et ve a admirar al teu despatx. Els anorèxics també pensen que els hi sobren quilograms quan es miren en el mirall sent mers esquelets amb pell.
Parles de que estem de vacances. Ho pots dir perque no estàs el corrent dels projectes varis en els que treballem. Ens pintes como si fóssim turistes. Es un altra detall que demostra que no en tens ni idea del que fem o deixem de fer. Des de l accident de Vic fem vida de barri. Ets el genet d’ una altra expressió contradictòria: d’ una banda em poses a parir, d’ una altra acabes una de les notes amb un besos a los dos, amb majúscula (exercici d’ esquizia?). La teva escissió mental continua amb un altre detall. Demanes que t’ oblidi que per la vostra banda ja ho veniu fent, però al mateix temps dius que durant tota aquesta colla de temps has seguit el nostre llibre tot esperant a veure si canviava. Què és això el club de l’ apostolat? El comentari m’ ha recordat als escolapis que anaven d’ herois també creient que els alumnes sempre anàvem escarriats.
Dius que no necessites cap resposta. Bé, així doncs no estàs interessat en aclarar res ni en saber els detalls de les coses, tampoc en debatre el concepte de fons de tota aquest enrenou. Comprendràs que aquesta actitud tan , tan blindada, no ve més que a confirmar la nostra teoria de les ongs que no volen entrar en el debat sobre la seva funció. Si tu ets valedor de nous valors humanistes, que vingui Lucifer i et passi el test de bon minyó.
Quant a finals de l’ any passat vaig demanar de fer una revisió del material a portar et vas rebotar i vas volguer suspendre l’ us del nostre recurs. Et vaig enviar una nota breu dien.-te que la teva reacció no era admissible i que sortia perjudicada la solidaritat. No ho vaig afegir, però sí vaig pensar que era la reacció de petalada d’ un paio acostumat a que ningú li discuteixi res (a la meva secta tothom obeeix i calla, pensaria el ninot, el hombrecito, que habita el teu cap). Allò et va enfadar tan, que una amiga nostra i consoci vostra, la Begoña Ferreiro, ens va preguntar que què havia passat. Aquesta dona, sigui dit de pas, que amb la seva bona fe dona 1/6 o 1/7 part de la seva pensió és un viu retrat de la gent que ajuda a Africa i que no sap la realitat del que ajuda. Escolta: jo vaig seguir un elemental criteri de verificació, gest que hauria de formar part ja de la iniciativa del que envia paquets d’ un continent a un altre i no esperar a que sigui el transportista que li demani. El que et rebotessis em col·locava davant l’ estructura narcisista que alimenta tota la teva hipotètica filantropia.
El dia que vam quedar per venir a recollir els materials vam fer una hora de temps abans de sentir senyals de vida a l’interior de casa vostra. A l’ hora en punt vam trucar i vareu trigar en obrir, em penso que estàveu dormir. Si es així, es que no comptaves en la nostra arribada. No era un lapsus qualsevol. Tot un detall de tal com entens la formalitat.
Parles dels molts diners que t’ he obligat a fer gastar expressament. I els nostres no compten a la suma total? A tu et rajen, nosaltres no tenim finançament de ningú.(No éreu la 4ta ong en pressupost de finançament a Catalunya? Aquest es el ou barem de comparances de les ongs, oi? No el valor dels projectes)
Si t’ engantxes a la qüestió legal és perque no tens capacitat per entrar en el tema conceptual de fons.
Mira, a Gao vam passar els 15 dies que podíem haver emprat per Hombori (a una temperatura més benigna i mes aconsellable per cert) al retorn per la mateixa carretera si el tècnic sanitari hagués contestat a la carta, o potser tu amb una teva amb cara i ulls, tot fent d’ intermediari i patró, i ens haguéssim posat d’ acord en les dades. Nosaltres el cens de la realitat africana no hem deixat de fer-lo cap dia. No deixem de ser cap dia el ressò dels nostres sentits i anàlisis i contactes humanes que fem.
A hores d’ ara no pots fer una discussió calmada perque tens sang els ulls i odi a les paraules. Tampoc tinc la impressió que fora del teu rol numèric facis bon paper a la discussió teòrica del camp solidari. Pel que fa a l’ odi, l`entec perfectament. Jo odio i he odiat en forces moments a soldats de l’ exercit i policies que imposen la seva extorsió, però també haig de dir que no l’ estenc a persones que malgrat el seu error de plantejament es dediquen a ajudar al tercer món tot formant part de l’ estatus conformista del primer món.
Et podies haver estalviat aquest acabament tan pocasolta. Algú t hauria haver dit de nano que quan un s’enfada i envia a la merda a un altre es perque li falten paraules i reflexió. Jo no mossegaré la llista dels insults, els dos sabem de quina banda està la immaduresa i la poca intel·lecció amb la que és portat tot el tema. Reconec que els meus anàlisis no son per aplaudir-los ni tirar-los hi flors, son massa coses les que remouen però sí son elements de discussió que no fas, i et saps en condicions per no fer-los, d’ aquí l’ estrall.
No crec que coincidim en reunions d’ alta envergadura, coordinadores etc, perque ja se m’ ha passat el temps biogràfic de perdre el meu temps en causes amb doble intencions, no diré que perdudes, que també ho són, però no es per aquesta raó. El dia que trobi darrera d’ una conducta solidaria una de revolucionaria ja ho comunicaré als quatre vents, per ara la solidaritat no té res a veure amb gestar un món millor, només amb apedaçar a l’ actual a l’ hora que es van produint ferides en el territori veí.
Després d’ aquest intercanvi de parers amb la teva interessant contribució, l’ increment de la meva posició radical en contra dels protagonistes de les oenegés ha crescut una bona mida. Ets els viu retrat que sospitava que existia rere una sigla ong, un empresari que manipula els productes i les dàdives sense tenir que pagar impostos i clar estar els ha de justificar enviant-los com despeses a alguna banda, quans mes llocs millor. Generacions senceres d’ una pila de llocs del planeta esdevenen completament inútils inermes sense col·laboracions de mecenes com tu. Tornant a Garmi-Escola: la placa que porta el teu nom i el de Carmen Corrales em va recordar allò que feia el franquisme , també ho fa la generalitat ,quan inaugurava una central hidroelèctrica o unes noves instal·lacions. El teu nom sona i ressona entre les muntanyes properes de la regió.
No tinc cap dubta que quan torni a passar uns dies de relax a Hombori dins d uns anys trobaré el teu bust de terracota, o millor de bronze perque duri tota l’ eternitat, com el fill de la ciutat. Jo parlaré amb un veí tot explicant-li això que escric aquí com anècdota. Ell em dirà que et deuen molt perque gracies a tu la gent es mes feliç i té mes bicicletes. Jo no llegiré la llegenda del bust ni li faré massa cas a la devoció del veí. Una pancarta amb el teu nom et reberá com el prohom de la ciutat. Els musulmans subscriuran un abonament perque si no pots entrar en el cel dels catòlics et deixin entrar al paradís d’ Alà. Els de l’ ajuntament acabarà a baralles una reunió com la que vam muntar nosaltres a propòsit d’ un nou concepte de solidaritat blanca, copia de la qual per cert ni se ‘t va acudir demanar-la per llegir però que està penjada a la net. El títol va ser aquest per si vols llegir-la La salud comunitaria y la solidaridad.
Sento no correspondre’ t a l’ odi que em dediques. No tinc aquesta emoció en vers a tu ni la tindré. Però la teva cridòria sí m’ ha emocionat, en el sentit de mogut per escriure tot això. L’ odi ha passat històricament una factura massa altra al gènere humà. En quant a oblidar-te, bé, ja et tenia oblidat : el més probable es que no hagués tornat a contactar amb tu al meu retorn a Catalunya o hagués trobat temps per fer-ho.. Quedaves com una referència llunyana de principis d’aquest any i finals del 2007. Un fantasma del que treure punta per comentar-lo un rato i prou. El que quedava com ritus per tancar un cicle de relació en el nostre retorn a Barcelona era passar per st Sadurni, saludar-vos i parlar una mica de les visites als tres llocs que vam fer que reben el vostre suport. També, aprofitar la nostra arribada per fer una xerrada al respecte de la solidaritat blanca en el món negre tal com l’ havíem vist, en el local-cava que teniu sota casa. Això ho havíem comentat, però ara descarto que et pugui interessar plataformar un punt de vista que no sigui el teu. Per cert aquesta proposta segueix en peu i de la meva banda no tinc cap inconvenient en defensar de viva veu totes i cada una de les paraules que he dit per escrit. Per si vols tenir un resum de la meva posició llegeix La solidaridad y sus negocios.
El que es contradictori es que em diguis que esteu fent esforços per oblidar-me i a l’ hora afirmis haver seguit el nostre blog. (es que no hi ha qui t’ entengui, noi!) Bé, no sembla que t’ hagin servit de gaire cosa les mes de les seves 300mil paraules. Si, el seu volum no t’ han fet reflexionar autocriticament sobre les oenegés en el seu conjunt no ho farà aquesta carta amb una centèsima part d’ aquelles. Però aquesta carta en realitat no és per tu, sinó que tu ets el pretext per escriure-la. Es per qui es vulgui apropar ,el mateix que nosaltres, a fer una col·laboració puntual i es trobi amb una empresa com la teva amb un mànager com tu. També forma part de la reflexió general de la solidaritat com tema crucial, que a força de tanta organització solidaria esta malbaratant la seva concepció d’ origen. El catolicisme ja des de segles enrere va fer molt mal, malgrat la reconeixença de les seves instal·lacions avançades, canviant l’ animisme per unes altres devocions que esclavitzaven els espiris i les ments encara que, afortunadament, no es dediquen al proselitisme d’ altres segles..
Repeteixo que ens pots/has de mencionar a la memòria del 2008 ja que sí hem fet unes quantes coses pels centres esmentats dins d’ aquest any, també pots escriure, si no tens més llums per escriure sent fidel a la veritat, que no vam complir el contracte signat, digueu amb aquests termes, propi de qualsevol cap de personal que acaba de comiar algú a una empresa i ho justifica d’ aquesta manera a magistratura del treball. Però a l’ hora fes un enllaç a on penjaré aquesta carta i les altres anteriors, tot donant l ‘opció a qui vulgui esbrinar els detalls ho pugui fer perque el meu nom no quedi desacreditat en les teves mans malfactores. Atenent aquesta habilitat teva de cap de personal no se m’ escapa atès també el teu excés de legalisme que em poguessis denunciar per penjar aquesta carta –que et deixa fora, per mi, de la solvència comunicativa- per tant et demano formalment que m’ ho deixis fer, amb l’ afegitó de les teves notes referides a peu de pàgina com prova que no me les he inventat.
Em poso en el teu lloc i em pregunto què faria per sortir-me d’ una crítica com aquesta. Bé, doncs intenta aclarar les coses i baixar dels absoluts. Lingüísticament ets poc recursiu . Això et fa estar en desavantatge, però no me n’ enfotaré de tu perque no sàpigues escriure. T’ ho prometo. Fes un esforç. També ho pots fer en forma d’ article a alguna banda i donar-me la referència. Te’ l replicaré molt degust sense fer petar bombes fètides a la teva butxaca. Porto anys observant que el lingüsime disminuït es correspon amb l’ activisme excedit.. A totes les èpoques hi ha gent que fa accions sense parar massa esment. Les coses s’ ha de meditar, Rafa, una mica més, sisplau, sobre tot pensar que el teu pensament no és un pensament únic.
La teva brutalitat en la parla no t’’ ajuda a quedat com un senyor. T’ escauen més un parell de ratlles com vas fer des de l anterior carta a principis d’ any enviada des Ouaga. Qui no te paraules el millor que pot fer es callar. Te’ n recordes de Pijoaparte, el protagonista de la novela d’ en Marsé (Últimas tardes con Teresa). Li atribueixen que manté tota la seva prestància tot callant, perque tan aviat parla, la caga. Bé, quelcom semblant et deu passar pel que fa a escriure. Però ja que has tirat la teva pedra he recollit els vidres trencats i t’ he contestat. Ets la viva prova d una de les nostres tesis: que les oenegés i els oenegeros no importen nous valors per una civilització alternativa sinó que consoliden la vella, amb el pretext de salvar vides. Et pot la teva rancúnia a la teva capacitat analítica. Imagino que de diputat turc series un dels que resoldria les diferencies d’ opinió a cops de puny amb el diputat del costat, com tantes vegades en han donat a veure els reportatges videogràfics de la tal institució. No sé com et deu anar a les reunions de coordinació però fa falta mes que expressions pre-fetes de mala llet per resoldre les diferencies conceptuals i d’ intervenció en el món. Amb l’ actitud que ostentes ja sabem que el nou món amb gent com tu no es farà mai per molts aliments que s’ enviï’ns a desahuciats a put de morir o es facin intervencions quirúrgiques d’ urgència a qui ho necessita.. Per tant, jo no t’ enviaré a cap banda ni et desitjaré que t’ empassi l’ infern ni coses semblants, com que segueixo el teu consell al escriure’t d’ anar a on em deies que anés; et continuo tenint com un element vàlid dins una societat d’ individualisme galopant, només que una mica esverat, simplista i inconscient. Més val que dediquis el teu temps a fons perdut en la causa de la solidaritat que facis de capellà a una església urbana enganyant als feligresos sobre el paradís etern. Però has d’ aprendre a jugar al joc de la dialèctica si vols superar l’ etapa del primat i contestar a les coses en concret. Si tens temps per malbaratar una tarda explicant el teu rànking i línies de mercat també el pots tenir per una reflexió sostinguda i detallada per escrit . Amb això no t’ estic demanant que em facis dedicar més temps, que tampoc el considero perdut,(et dec de fet la inspiració d’ aquestes noves 3mil paraules per tant estic en deute amb tu) contestant a un proper ,missatge teu si decidissis enviar-la, però sí que ho tinguis en compte. No deixes de ser un personatge literaturizable que ha de ser denunciat críticament tal com toca. La critica al mecenatge ve de lluny. Mecenes d’ ara que passen per tals a diferencia dels prototipus històric no arrisquen el seu propi capital sinó que el recondueixen de les guardioles de la gent.
No tinc cap inconvenient en mantenir la discussió de tot això de viva veu o e una conversa directa Si et sembla agregue’ m al Messenger (msn) amb el següent email capsadepandora@hotmail. T`autoritzaré l’ entrada. Si no vols saber res de mi, cap problema de la meva bada, ja deus haver deduït en quin nivell d’ estima et tinc. Però el tema no sóc jo sinó la tesis de la que formo part i aquest te la trobaràs novament per la via d`altres persones que no cauen en el parany de la solidaritat incondicional.
Tanco aquesta historia per o malbaratar mes energia amb tu, però formalment trobaré temps per venir a donar una conferencia a sant Sadurní o per contestar si ets capaç d’ anar més enllà de la ràbia gramatical. Et puc recomanar que t’ apuntis a classes d’ una escola per Adults?
La tesi es la de contribuir l’ autonomització dels adius i no prendrel’s-hi el rol de la seva autoemancipació de sumissions, pors i religions.
Objectivamente hi ha mes raos ara, que les discrepancies son manifestes per orgaitzar la conferencia, que qua només ens tenies en compta com uns simples transportistes voluntaris.
Reafirmo la proposta i que l’ organitzis, per explicar el nostre punt de vista d’ Africa i la solidaritat que rep tot pensnat en un nou concepte que ajudi a la autonomització dels africans. Et reto al debat d’ ella a que demostris que gent com nosaltres, tal com dius a la teva nota, es el pitjor que li ha apssat a Africa.. pitjor doncs que la corrupció, que el colinialisme manu militari, que les empidemies, que les guerres actuals. Tu et creus el que escrius?
2na nota No Ricart, no necesito cap resposta.
Tu has estat insultant a moltes persones durant mesos i hem tingujt molta paciencia amb una persona que ni respecta ni confía.
Tens molts problemes i els que resolem problemes potser t'hem deixat per imposible.
4 pd
OLVIDANOS COMO NOSOTROS VAMOS A INTENTAR HACER CONTIGO
RAFA
[i] 5/desembre 2008
Hola Jesús
El que es va publicar que faries es el que vas signar i surt a la memoria de 2007. 5 des2008
Al final de 2007 era l'intencio que habia i que vas signar en un document que tenim al nostre poder i que tu tens copia.
Vas signar un voluntariat per donar asistencia psicologica y pautes asisitencials al malalts mentals a la comuna de Hombori. Tinc devant l'original signat.
La memoria la vaig fer jo i mai, escola be, mai, dic res inexacte.
Haig de dirte que en la memoria d'aquest any, si vols, puc dir que de lo dicho nada i que vas pasar per alla dues vegades i no vas fer res del quje t'habies compromes.
Si vols que faci aixo ho faig.
Per la nostra banda nosaltres si van fer la feina.
A l'Agost estabem a hombori i vam visitar 28 pobles i van fer els censos de malants mentals, de discapacitats i de malalts de catarates. Avui ja estem treb allant el tema i t'aseguro que li donarem una sol.lució.
El mateis amb els malalts de cataretes. Ja hem operat a 50 i al gener els 71 restants.
Tens alguna cosa a dir?
Soc una persona cumplidora i quan algu signa un document m'agrada que cumpleixen el que fan i en lloc de tirarse mesos de vacances facin el treball que s'han compromes, perque molt criticar i sou del pitjor que l'ha pogut pasar a africa.
Ets la pera.
No puc dirte mes que et vagis a la merda, capullo.
RAFA
[ii] 5 de desembre 2008, unes hores més tard.
Ets incapaç de fer res pels demes i t'amagues radera de persones que donen la cara per tu i a tots ens tens fins al monyo.
De mi no tens dret a tenir cap queixa perque, voluntariament, vaig atendre a totes les teves excentricitats i vaig sacrificar temps i diners per poder satisferte, en ares a la Cooperació amb les persones i els pobles, pero no t'ho mereixies perque unicament centres el mon en tu. Necesites ajuda. Probablement te que venir aquesta ajuda de nosaltres, pero no oblidis mai allo que diu "quien bien te quiere te hara llorar", pues bien llora un poco porque sepas que si alguien te puede queres lo tienes escribiéndote esta carta.
Y que me dices de lo del voluntariado?
Por que firmas algo que luego no puedes cumplir.
Calor? agobio?. No hiciste aquello a lo que te comprometiste y estabas preparado. Te largaste.
O sea que la memoria está muy bien hecha y tu nombre sale porque debe salir, en aras a la transparencia de nuestra asociación.
He repasado toda la documentación y nuestra información es impecable.
O no te acuerdas de lo que firmaste, de tu compromiso, de lo que dejaste en Hombori con la furgoneta, de tus desconfianzas con los paquetes que nos hiciste abrir uno por uno, porque no te fiabas de que llevabas aspirinas.
He ido siguiendo tu lamentable bloc en la esparanza de que se te abriera la cabeza y te entrara la luz, pero es difícil y mas cuando tu eres la "Luz que gúia a este mundo invalido de tus apreciaciones".
Y que más quiereS?
BESOS A LOS DOS
RAFA
[iii] Youssouf Sanogoh
Censo de disfuncion mental.
Fada n’ Gourma BFaso 8Abril 2008
Hola Yussef. hopital de Hombori.
Tema: Censo de disfunciones mentales.
Hola Youssef. Quedamos en que te escribiría a propósito del tema de censar la disfunción mental en Hombori.
Nada más llegar al centro de Parakou, en Benin, vimos como un chico plantado en una esquina sostenía una, parece que, interesante conversación en voz alta consigo mismo dotada de toda clase de aspavientos y risotadas. Si alguien hubiera querido construir en ese momento la definición de la alegría podía haberse limitado a describirlo. Pero nadie le habría aceptado tal definición porque el chico en cuestión está(ba) loco. Basta verlo una vez para no olvidar su imagen nunca más. Los locos que comparten el mismo tipo de síndrome verborrágico se parecen enormemente. A un loco no se le da la condición de sujeto feliz porque no es consciente de sus actos y por consiguiente no se le reconoce el atributo de responsabilizarse de ellos o de gozarlos. Ese es un primer criterio para discriminar al cuerdo del no-cuerdo, el de la autoconciencia. La persona mentalmente sana es la que tiene una conciencia de si mismo y de lo que le rodea y por tanto de las implicaciones de lo que hace y de su impacto en el entorno. La persona mentalmente disfuncionada tiene una pérdida de esta conciencia.
Las distintas categorías de disfunción mental pasan por el reconocimiento de los diferentes grados de pérdida de conciencia.
Puesto que la conciencia es un parámetro tan recurrido a la vez que equívoco, la verdad es que no hay sujeto humano con una conciencia absoluta de si y no hay locura que no tenga un resto de conciencia que le permita distinguir actos cruciales para la supervivencia. Hay todo un umbral intermedio de rasgos específicos en función de los grados presentes o ausentes de conciencia. Ni las personalidades racionales tienen toda la conciencia consigo ni las locas carecen de toda ella. Es esa porción en los unos y en los otros que hace difícil el diagnóstico o lo atenúa.
El denominativo loco es un recurso nunca del todo cerrado al que acude una persona para desacreditar a otra cuando su conducta es extraña o incongruente. También es una palabra ambivalente que se emplea con cariño y amistosamente para reclamar una condición voluntaria de a-normalidad por elegir parámetros de vida contrarios al dictado de las normas sociales.
Mientras en un caso hay un disfuncionado mental real y específico, en el otro hay un rebelde más o menos causal y decidido a vivir fuera de las tradiciones comunes dentro de una gama de inespecificidades de comportamiento.
La locura real pasa por el síntoma recurrente, la disidencia en el comportamiento pasa por la elección de formas alternativas, pero controladas y conscientes, de vida. Es muy importante tal diferenciación porque muchas familias confunden comportamientos distintos y extraños de miembros de su familia por locuras. Por otra parte hay intereses patrimoniales en ocasiones que están detrás de las razones de las familias para incapacitar a uno de sus miembros y así quedarse con su parte.
Establecida esta diferenciación paso a comentar una técnica aplicada a los casos de disfunción psíquica real.
Lo primero es un estudio de su volumen real. Teniendo en cuenta que hay familias que esconden a sus enfermos no hay modo de hacerlo si no es casa por casa. Lo segundo una cita personalizada para su psicodiagnosis. Hay instrumentos editados que permiten hacer las evaluaciones.
Lo tercero distintas líneas de propuestas psicoterapéuticas que permitan una dinámica de encuentro -grupal en la medida de lo posible- de los afectados que la admitan, para rehabilitarlos en la medida de lo posible y reinsertarlos productivamente a su comunidad. Cuando es posible la ocupación productiva el enfermo adquiere otro estatuto ante la sociedad y ante sí mismo. Ese último punto es problemático ya que por razón de la conciencia insuficiente los trabajadores con déficits psíquicos pueden ser propensos a ser más explotados que los asalariados sin ellos. Dependerá siempre de una legislación ad hoc y de una vigilancia de ella que no se incurra en despropósitos.
En la cita personalizada para un psicodiagnóstico no es tan importante correr con las pruebas para hacer una definición del síntoma de acuerdo con la última versión del DSM como abrir un expediente de seguimiento y medir la oportunidad de pasar al enfermo al tercer punto. No todos los sujetos están en condiciones de entrar en un programa de psicoterapia. Hay síntomas específicos como el agorafóbico que los postra en sus agujeros sin querer salir nunca. Y otros en que psicótropos anti psicóticos y anti delirantes tienen efectos secundarios de otras inadaptaciones a la realidad.
Un hospital de zona debería contratar a alguien para que se ocupara del recuento específico por familias o casas con una descripción general del síntoma de cada uno y dotar a un especialista para los psicodiagnósticos con una agenda de citas pre concertadas. Para eso segundo podría ocuparse un psicólogo.
Hay que tener en cuenta que los consultantes voluntarios europeos son en su mayor parte neuróticos y los menos, psicóticos. En África el registro es al revés: hay menos neuróticos que psicóticos y muchas disfunciones mentales pueden estar confundidas con déficits neurológicos.
No descarto que volvamos a pasar por Hombori. Nuestro viaje anda encallado por el Oeste continental. Distintos percances nos tienen un tanto inmovilizados lo cual tiene por ventaja vivir mas la cotidianeidad de los lugares y menos las carreteras. No me importaría dedicar 15 días a tu zona para ayudaros con ese programa de citas personalizadas para el psicodiagnóstico siempre y cuando estuviera algo garantizada la agenda de citas y el recuento de gente afectada terminado.
Nuestra crítica del tipo de solidaridad occidental dominante no significa que dejemos de ejercerla a nuestra manera. Algo que parece que aun no ha entendido la ONG de la que fuimos transportistas. Tras mi segunda y última carta a Rafa Jariod planteando una reconsideración de la solidaridad hizo un acuse de recibo sin entrar en la discusión e inmediatamente despues dejé de recibir sus circulares por haber sido borrado de su lista. Todo un ejemplo de la gelidez europea.
El interesante punto de vista de África como poubelle de los sobrantes de Europa tiene más sutilezas aún. Hay africanos que no salen de la política de la mano tendida y otros que sienten su orgullo herido por tantos envíos que generan dependencia y obligaciones. Si lees nuestro blog (http://unviajeexistencial.blogspot.com/) veras hasta que punto somos críticos de eso.
Saludos.
A la atención de un garabato del BBK. Sra.Martínez
Acabo de recibir una carta fechada en St Sebastián de los Reyes el pasado día 9 membretada con su sigla y un tópico encabezamiento utilizando una fórmula que si bien se usa en la correspondencia comercial considero excesivamente familiar. Yo soy estimada de vds. ¡Por favor! Si lo fuera a qué lógica obedece la siguiente línea en negrita y tamaño de grafía mayor: Obligación de presentación de DNI. ¿Quiénes son vds, la neoGestapo? Acuden a una ley que ampara esa exigencia (no veo ninguna traza de petición), la 10/2010 de 28 de abril, que se decidiera como prevención del blanqueo de capitales. Ya entiendo, luego entonces sospechan de mi persona como posible blanqueadora.
La carta está firmada por un garabato estandarizado lo mismo que la circular encima del nombre Bilbao Bizkaia Kutxa. No aparece el nombre de nadie. Luego entonces me estoy dirigiendo a alguien sin nombre pero que sin embargo me proporciona un garabato, he de pensar que es la firma de una persona que mantiene ocultos sus nombres y apellidos. Alguien impersonal que no me conoce ni que tengo el gusto (probablemente hubiera sido un disgusto) de conocer me exige que me persone en una de sus oficinas para enseñar mi dni. En resumen: alguien que no dice quién es me exige que me identifique (propio de un estado policial). Ese desplazamiento para demostrar mi identidad supone tiempo e incordio, especialmente para complacer o subsanar la negligencia de esta entidad ya que si en el pasado he tenido alguna transacción o cuenta para formalizar cualquier depósito ya fue necesario en su momento presentar un documento acreditativo. El hecho de que no hicieran una fotocopia del dni o la extraviaran es un problema de su modo de trabajar no del mío.
Estoy en contra de la evasión de capitales y contra todo tipo de fraude que lesione la economía de un país a cambio de enriquecer las arcas privadas del defraudador. Lo que resulta chocante es que un banco se comporte como el agente 007 y se atribuya unas prerrogativas que no le corresponden. Olvida que han sido y son los bancos los principales responsables de la crisis económica por la que estamos pasando y que han sido y son los bancos y por tanto todo un plantel de empleados intermediarios los que facilitaron en su momento trasvases de capitales fraudulentos. Por otra parte, son y hemos sido sus clientes los que nos hemos encontrado defraudados por ellos.
No podemos confiar en vds. y cuantos menos datos tengan de nosotros tanto mejor ya que han demostrado no hacer un uso correcto de los mismos. Falta legislación para obligar a los bancos a que vuelvan a cumplir con su función de servicio y como entidades crediticias para dinamizar la economía. Necesitamos algo más que ejecutivos que se esconden detrás de un garabato sin dar el nombre y de circulares que ni siquiera facilitan un correo electrónico como tampoco un número de teléfono gratuito.
Escuetamente: su carta pasa a la leyenda de las cosas mal hechas e ingresa en un extenso dossier de grafías del mal gusto. Dense un poco de tiempo y en cuanto el sistema sea neototalitarista podrán enviarnos directamente sus sicarios a casa para hacernos cantar interrogándonos sobre quiénes somos y en que gastamos nuestros dineros y de donde los tenemos y si tributamos o no por nuestras transacciones. Pero deben saber que las cosas no se hacen así y que la auditoria de cada persona y de su historial económico es perfectamente posible sin hacerle perder su tiempo. Por otra parte son las grandes fortunas y los plutócratas que no sufren de restricción alguna en su escalada de beneficios quienes deberían tener pendientes el control de sus finanzas y lo que deben directamente al estado e indirectamente a la sociedad.
El curriculum del sujeto moderno y su poder adquisitivo y praxis de gastos deja un reguero ahí donde vaya simplemente pagando con sus tarjetas de débito o de crédito.
Su circular se ajusta al patrón estándar de la hipocresía. Alguien que no dice quien es habla de que te espera ver pronto para someterte a un control de rutina y tiene la caradura de decir que le disculpes la molestia que te pueda ocasionar su aviso. El solo hecho de recibir una carta en los términos mencionados es ya una molestia. Tiene prácticamente el equivalente de un anónimo amenazador. Repitámoslo: si alguien tiene razone para no fiarnos de alguien somos la sociedad civil ante la banca profesional.
Para acabar: revisen sus archivos, actúen con más eficacia, redacten las cartas circulares con más deferencia, faciliten las vías que la actual tecnología comunicativa permitan y sean más humildes. Resulta paradójico que una oficina bancaria local que tampoco indica cual es me descerraje sus exigencias cuando son los bancos los que en estos momentos tendrían que estar procesados por todo el embrollo que han metido a más de un país.
Revisen su base de datos. Verán que yo no trabajo con vds (es decir no tengo euros en su banco), con lo cual tanto su cliché redaccional como su garabato resultan sumamente ridículos. Contraten a subalternos que sepan hacer mejor las cosas, seguro que con tantos millones de desempleados encontrarán trabajadores muy cualificados para hacer las cosas de mejor manera y más estilo.
Sin otro particular y a la espera de no volverles a ver ni volver a tener ninguna noticia de vds. pueden prescindir de mi saludo.
para Nolia Pérez / Los Llanos de Aridane
Me quedó traspapelada la parte inicial de lo que fue la última carta y que ahora - al estar de lleno en un proceso de reorganización de mis textos- me ha hecho recordar las secuencias de enfrentamientos y dolor compartidas contigo años atrás. Independientemente de si la concluí y te la envié o no, era significativo mi interés por explicar algo inexplicable: la disposición de objetos que no eran míos sin pedir permiso a su dueño. Suponía-acertadamente - que tenias motivos para estar enfadada conmigo, escribí un 26 de julio de milnovecientos ochentaitantos (¿o fue del 90?), y la prueba de ello es que ya no recibía correo tuyo, a pesar de lo mucho que te gustaba escribir y de lo mucho que me confidenciaras sobre tus ideas y tus planes. Intuía que podías haber intentado escribir y al hacerlo advirtieras que no son eran las palabras los que irían a resolver nuestra tensa situación, que llegó al extremo de las amenazas y al descaro de los desprecios. Estaba lamentando profundamente tu pérdida como amiga y como confidente.
Te recordaba que mis últimas tentativas de hablar contigo habían sido un fiasco y al escribirlo experimentaba incluso el sentimiento de haber sido tu juguete. Llamarte por teléfono y “quedar” era tanto como hacerle señales de morse a un chimpancé. Simplemente experimenté el total rechazo a mi persona y a mi existencia, algo que siempre me ha costado admitir en cualquiera y que al advertir ser objeto de ignorancia por alguien lo convierto en el parámetro por el que lo incluyo en mi mundo de relaciones o no.
Te recordaba que el último día de subir a tu apartamento(lugar de tantas fábulas compartidas y de la primera cópula que rasgó tu himen) por un minuto- después del viaje para venir a visitarte- pensé en dejarlo correr todo y mandar a rodar el pasado que nos había vinculado (la hilaridad del hooligan que estaba oyendo al otro lado de la puerta era otra razón extra para hacerlo).Para el día que quedamos citados en PortoNaos, diez minutos antes de la hora quedada, seguro de que no ibas a venir - como así fue - te redacté esta nota: “la ley del karma acabará por golpearte, por tu absoluto desprecio a los compromisos”. En lugar de dejarla en el parabrisas de tu Honda preferí entregártela en mano, en tu apartamento de verano. Era el momento más desagradable de todos nuestros contactos y creo que el último. Ya no nos volvimos a ver, pero al decirlo y pensarlo retrospectivamente, afirmaba que nos dijimos todo de lo que estaba encerrado. Ciertamente yo te fallé a ti en un abuso de confianza. Tu me habías fallado a mí en registrar mis cosas sin autorización y luego en no devolverme las que te deposité para que me guardaras.
No fue la única ocasión que perdí objetos personales y escritos originales al dejarlos en depósito de confianza a personas conocidas a lo largo de varias geografías. (Del propio Oscar M.García nunca recibí los 4 cassettes de video para el registro de las jornadas parapsicológicas del verano del 90 celebradas en La Palma). (Todavía ahora consideraría como el hallazgo de verdaderos tesoros su recuperación o devolución). Era algo que debía integrar mi biografía, tanto el confiar y equivocarme como el recibir confianza y que en un caso - sólo en uno que me conste - como el tuyo se arrepintieran. De hecho, cuando uno piensa con la mirada atrás en los momentos mas vergonzosos le vienen a la memoria momentos como el descrito referente a la nota. Toda mi rabia del momento quise condensarla en una amenaza simbólica. Ahora al releerlo el tema me queda demasiado atrás. Los unos aprendimos de los otros incluso desde la traición de las perspectivas. Y yo aprendí de ti y de nuestra interacción lo mismo que sé - y con orgullo lo digo - que tú aprendiste de mí.
Para la década de los 90 paraba de una clase de búsquedas. El gabinete de terapia corporal y más adelante de psicología clínica que quería empresariar en Los Llanos con tu ayuda lo he ido semi-montando en la área metropolitana de Barcelona, durante y después de pasar por la Facultad y licenciarme: todo un proyecto que me venía rondado desde mis años de rural en torno a 1985 por lo que hace a los masajes y el de la licenciatura desde pocos años después. Ahora con una parte de realizaciones personales y de deseos cumplidos o cumpliéndose me siento feliz y acogedor en una sensibilidad que me va en aumento al auditar a más personas precisadas de ayuda. Mi área de ubicación es Barnápolis desde 1990. Soy localizable y abierto a los “repasos”. Comunícate o ven cuando quieras. Alguna vez he recibido noticias de La Palma a través de un grupo ufólogo (Loemi) con el que he compartido un centro cultural. Evidentemente el pasado no vuelve nunca aunque vuelva su gente y aunque en una de las carpetas/dossiers de mi archivo figure tu nombre al lomo y parte del correo agrupado.
Por mi parte conservo gratos recuerdos de La Palma y tengo en mente venir de vacaciones.
Hasta cuando quieras. Un beso en recuerdo de los viejos tiempos.
El AlaDelta en custodia que no me fue devuelta.
Rabat 2 de Enero 2008-Dakjla 9 enero 2008 enviada desde Bamako el 23 de enero
HOLA Ana: Hubiera preferido no haber contactado contigo (ni con tu hermana) y seguirte/ros teniendo en la imagen de púberes o adolescentes gentiles, divertidas y, en resumen, niñas buenas. La nueva imagen, cristalográfica y ensombrecida, con la que me he quedado despues de hacerlo, no puedo sacármela de encima. Espero que comunicándotela pueda exorcizarla un poco.Deja que lo intente especialmente en estos días en que la memoria de vuestro padre me viene por las muchas secuencias que vivimos en nuestros viajes juntos al Magheb y por haber venido con él hasta aquí, Dajla, en un viaje que hicimos desde Canarias.
En nuestra conversación telefónica del mes pasado (la única que hemos tenido y que descarto que tenga una segunda parte porque te faltará valor para hacerla) de una hora aproximadamente, me pediste que no me quedara con una mala impresión de ti al intuirte que eras elusiva. Por un instante me convenciste. Lo eras antes de tenerla y lo eres después de haberla tenido. Me pregunto qué te ha podido pasar en la vida para haberte fundido tan miméticamente con las poses de este mundo.
Cuando con Tomás hablábamos del futuro, de la utopía, de nuestros hijos, queríamos creer que con los valores que transmitíamos podríamos hacer algo a favor del cambio humano, al menos por lo que a nuestra influencia directa se refería en cuanto a los que descendían directamente de nuestros genes. No sospechábamos -o no aceptábamos considerar la hipótesis- de que nuestros hijos dentro de su generación no solo no seguirían jamás nuestros sueños sino que los repudiarían y se harían los cómplices más sumisos de una realidad basada en las desconfianzas y los delitos. Te agradezco enormemente que me hayas sacado de esa presunción. ¡Puertas abiertas a las verdades por lamentables que sean! Los años pasan y cuando te vuelves a encontrar con gente, resulta que solo conserva un remoto parecido a como la recordabas. Sigue teniendo la marca fisonómica pero se ha convertido en otra cosa completamente distinta. Yo sigo recordándote cuando te he encontrado en mi colección de dibujos con el que te hice en una ocasión. Lo recordarás. Eras una caprina con una cornamenta considerable. Ahí capté una mirada de una niñita inocente que debo descartar, no me lo jures, que sigas teniendo.
Los adultos vamos acumulando derechos adquiridos a ser distintos de cómo fuimos. Cambiar significa eso: dejar de ser lo que eras. Lamentablemente no todos los cambios son evolutivos y hacerse mayor hace de mucha gente algo caduco, no por razones de edad sino de mentalidad. Desconozco lo mal que os ha tratado la vida. La orfandad a una edad relativamente temprana que os ha tocado vivir no es la peor de las tragedias ni creo que esté detrás de esa tan consolidada actitud negativa con la que me he encontrado.
No es la primera noticia que tengo de alguien que presta algo y al cabo de un tiempo al tratar de recuperarlo no lo consigue. Una conocida me contó en una ocasión que había prestado su ampliadora fotográfica, un aparato por entonces caro en la época pre digital, y que tras dos años al pedírselo a quien se lo había dejado, el cual no había comentado nunca más el asunto, éste le cuestionó que tuviera que devolvérselo porque si no se lo había pedido antes es que no lo habría necesitado. Y es que en este mundo de repartos, posesiones y privacías el que no corre vuela. Todo el mundo tiende a comprender a todo el mundo en sus fechorías porque es una ley universal practicarlas. Los que creemos ser una excepción, estamos condenados a ser los eternos perdedores.
Hubiera preferido escribir una carta de sueños en esta primera carta de este año. Has pretextado que lo sea de pesadillas. Tampoco hablo de cosas que te sean desconocidas. Tú eres la protagonista principal. El problema no es de tu hermana. Ella me pareció emocionalmente muy frágil, perdida en la indeterminación de factores sentimentales que ya irá resolviendo a su debido momento.
Lo concreto del asunto que me lleva a escribirte es el ala delta que os pedí, y en un segundo momento, os la pedí prestada, era y es mía y seguirá siendo mía. Nunca podréis demostraros a vosotras mismas que vuestro padre la comprara. Ni sabéis donde lo hizo: ni os lo pudo decir ni os lo dijo. Yo sí puedo demostrar donde lo hice y quien me la vendió. Esa circunstancia tiene suficiente peso como para que os quede la duda permanente. Antes de decir un no en firme por tener un par de datos erróneos en el haber de la memoria, lo honesto es cerciorarse de si son correctos. Establecida la duda razonable viviréis con ella. Eso tiene unas implicaciones sutiles que ahora no alcanzaríais a comprender. Cuando alguien se os pirre o burle por algún asunto del que estéis convencidas que actuáis con corrección no podréis desligarlo de los otros asuntos pendientes de la vida., por tanto no lo podréisdesvincular del que nos ocupa ahora. Todo está, aunque sea remotamente, concatenado. No es que apele a la ley del karma, simplemente constato que cuando alguien te traicione por algún tema, del tipo que sea, estarás obligada a recordar que tú no eres una santa e inmaculada baronesa que nunca fallaste a nadie. De ser cierto que vuestro padre os asegurara con absoluta rotundidad que la Delta era suya y solo suya y que la compró él y sólo él, lo cual dudo mucho. (pienso que llegué a conocerlo más que vosotras dos) eso modificaría la imagen que tenia de él lo mismo que modifica en parte la vuestra al mantenerme firme y seguro en mi afirmación de que fui yo quien la compré por mi propia iniciativa y él quedo en ser socio y hacer de custodio del objeto.
La trama de este relato está explicada en El ala que nunca voló, la referencia del cual te di oportuna cuenta en un email corto al que no contestaste así como los anteriores cortos en relacion al número de teléfono equivocado que me diste (¿sólo un lapsus?) de vuestro inquilino en cuyo garaje guarda el objeto en cuestión cuando aceptaste que la usara. Por cierto en tu aceptación dijiste algo as´ki que querías que las cosas de tu padre fueran usadas guardando su memoria o respetando su filosofía de ellas. Es un criterio muy bonito. ¿Crees que lo hacéis o habéis hecho vosotras?
A ese texto y a esa carta derivaré, si hay ocasión o alguna coincidencia con alguien de vuestro entorno familiar, para que sea conocida ésta versión, la mía, y gente con la que he coincidido y he apreciado en algunas ocasiones como Gabriel, Carmen, Elena o Marta o vuestra abuela, para que no se quede con dudas al respecto.
No hacer acuse de recibo Ana de los emails que te he enviado en su momento, lo mismo que no contestar por tres veces a mis llamadas de teléfono (repito: 3) prestándome la atención debida confirman la sospecha inicial de que eras elusiva. Una persona elude a otra porque se pone a la defensiva. Todo el mundo puede atender al teléfono en su trabajo o antes de ir a él o estando con una visita en casa aunque sea para dedicar el mínimo de frases corteses indispensables y derivar la llamada para otro momento en mejores condiciones de tiempo. Al no hacerlo demostrabas inmediatamente que estabas blindada.
Hay un dato que además, espero que inconscientemente, revela vuestra trampa. Lara utilizó el verbo recuperar cuando le pregunté si seguías conservando la Delta. Pudo utilizar cualquier otro de los muchos que hay para referir el acto de conseguir o entregar una cosa. No utilizó el de prestar, dejar, dar u otro. Solo quien tiene algo suyo trata de recuperarlo de otro sitio donde esté ubicado. ¿Si no de qué la primera llamada con ella fue tan corta y clara? ¿Si no hubiera sido mía el Ala qué sentido hubiera tenido que llamara preguntado por ella tantos años despues de no saber nada del asunto ni de vosotras? Esto es de una lógica aplastante y está detallado suficientemente en el relato que te he referido y que me indujiste a escribir y que explica la historia dándole voz a la misma alta que es, aunque sea un objeto, lo que sale más perjudicado, a parte, claro está de nuestra relación y de vuestro propia autoestima, ya que para tenerla hay que tener un elevado concepto de honestidad de uno consigo mismo.
El rebote de tu hermana Lara por dos afirmaciones que le transmitiste sacadas de nuestra conversación: la de mi compra de la Delta y la de que me supo mal no ser avisado para el funeral de Tomás, no justifican en absoluto la reacción inesperada e injustificada de la negativa, mucho menos cuando Lara fue la primera que me dijo que por ella no había ningún inconveniente en que yo recuperara el chisme. Mi objeción era y sigue siendo que me supo mal no ser avisado, no que no lo intentarais. Mi apellido aparecía en el listín telefónico y si no el mío el de alguien de mi mismo familia consanguínea que os lo hubiera proporcionado.
Ambas os habéis retroalimentado una actitud adversa en contra de mi demanda. La una, Lara, por decirte por teléfono que yo quería (con este verbo) el Ala, la otra, tú, por decirle a ella algo que no pudo entender y le llevó a una conclusión tan inconsistente, a la que además tu te apuntaste a continuación un rato despues de haber llegado a un acuerdo conmigo. ¡Vive y te sorprenderás! ¡Increíble pero cierto!. ¿De verdad que has estudiado psicología? ¿Para que sirven una carrera univ ersitaria como ésta con resultados a la vista como éste?
Recuerdo que iniciamos nuestra conversación telefónica contándome que otras personas tras la muerte de vuestro padre habían tratado de aprovecharse de cosas de él. No sé a quienes te referías ni a qué te referías. No necesito saberlo. Me basta saber que me metiste de entrada en el supuesto paquete de oportunistas. De todos modos me sorprende que la gente del entorno que pude conocer de Tomás tratara de aprovecharse de su muerte. ¿es que acaso destabais al corriente de todos los acuerdos o tratos de vuestro padre con toda la gente? De otro lado, un hijo no tiene porque estar al corriente de las trifurcas o líos que tuviera en vida su padre fallecido. SiíTomás era un tipo honesto pero no el perfecto impecable. Y por lo que me dijiste de el que hablaba del ala refirienmdose a su ala no parece que su fuerte fuera la precisión ni la claridad. Aunque como te dije hay maneras singualres de refrerise a actos y comportamientos que en realidad conciernen a plurales no mencionados. El lenguaje cotidiano está poblado de imperfecciones en las afirmaciones tanto en las genérico-colectivas como en las personalindividuales.
Hablar de un muerto sin poder contar con su presencia ni con una ouija con que preguntarle suele ser tabú, pero es inevitable.Toca afrontarlo. La memoria y la historiografía son eso: hablar de lo ausente, de lo pasado, de lo que ya no existe. Para una mujer adulta como Lara la caída en el titubeo, el moco o el sollozo porque aparece un antiguo amigo de papá no obedece a una cuestión de duelo personal por el desaparecido sino de inestabilidad personal ante los aparecidos. Para una mujer adulta como tu, llegar a un acuerdo para cambiarlo a continuación sin dar la cara, es un indicador de otras trampas inherentes en el razonamiento.
El Ala Delta por supuesto os la podéis quedar aunque nunca vayáis a hacer nada con ella como tampoco lo habeis hecho en los años anteriores. En un momento dado que os estorbe o no haya espacio para ella, la tiraréis o la revenderéis. En el momento en que la compré a principios de los 90, el precio de mercado estaba en medio millón de pesetas, aunque yo pagué bastante menos por adquirirla en Engrunes, una cadena sin afán de lucro que reciclaba materiales usados. A titulo de curiosidad solo para que pongas tus puntos sobre las íes puedes confirmarlo.haciendo tus indagaciones por tu cuenta. Aunque ya te conozco lo suficiente a estas alturas para saber que preerirás vivir con tu hipótesis aunque sea una mentira que no con una verdad con seguida con una averiguación que te embrutecería ante tu propio espejo.
He renunciado a haberme presentado en la casa que construyó Tomas en Masquefa, donde, por cierto, le estuve ayudando a poner el tejado y la chimenea, y reclamarles a sus inquilinos un objeto que es mío, con el consiguiente escándalo. He renunciado a ponerme a buscar su recibo de compra después de tanto tiempo. También he renunciado a involucrar a vuestra abuela en este asunto aunque cuando la llamé ya me puso al corriente del estado emocional nada excelente que guarda con vosotras. Al parecer, de la gestión de la casa os ocupáis exclusivamente vosotras cuando la casa de vuestro padre –que ahora debe ser vuestra- y que fue financiada por vuestros abuelos cuando vuestra tía Carmen tiene todos los números para quedar desfavorecida en el reparto de lo que quede de patrimonio de ellos. Esa es la película que he visto aunque evidentemente no estoy ni voy ni puedo estar al corriente de otros detalles ni tengo porque conocerlos ni tengo reserva de espacio en mi vida para esas minucias. La impresión resultante es que podríais ser buenas consejeras de las Koplovitz.
Falta algo. Sé que estudiaste psicología –aunque eso no signifique nada para el autoconocimiento de una persona- y que trabajas en la Administración. Pudiste advertir de la posibilidad de contactar con el sector al que he estado vinculado de la psicoterapia analítica para, tal vez, colaborar en este campo y encontrar una alternativa profesional a lo que creo que es el mundo anodino de la administración en el que debes haber recalado como en un pozo. Parece que esa es una experiencia que te has perdido lo mismo que haber venido a hacer prácticas a mi despacho tras tu licenciatura tal como me pediste un día que nos encontramos por la calle.
Quedo en deuda con vosotras por la experiencia que me habéis proporcionado. Sois la dura confirmación de que este mundo tampoco va a cambiar durante este siglo ni con vuestra generación. Bastante más indeseable que la nuestra grosso modo. Se hará más mezquino y peor de lo que lo ha sido en el anterior, gracias a que comportamientos como el vuestro que prevalece por encima del sosiego, la transparencia, el valor de afrontar la verdad y la comunicación tranquila.
Es la primera vez que me pasa algo semejante. Os concedo el premio honorífico de los cacos. Hasta ahora mis ladrones eran desconocidos que, con o sin pasamontañas, habían abierto mis coches o habían entrado en más de una casa de las que he vivido para llevarse objetos. Reconiozco que ambién me sucedió una vez que dejé parte de mi equipaje en custodia a alguien, que demostró ser de poca confianza, como ahora vosotras, cuando viví en Francia y a la vuelta lo había perdido, pero nunca me había sucedido que las hijas de un amigo, posiblemente el mejor amigo-hombre que he tenido nunca, a las que traté de niñas y vi en parte crecer, pusieran en duda mi palabra y se negaran a devolverme algo que era, es y seguirá siendo mío. Repito una vez más que con el ala no haréis nunca nada. Está maldita. Mejor que nadie la use porque se estrellará. Cuando la revendáis dadme la oportunidad de ser su comprador, ya que tiene un cierto valor nostálgico para mí.
(Respondo a todas las cartas que sean eso: cartas.)
Oh. Daniel my brother
You are older than me. do you still feel the pain
of the scars that won´t heal?
Your eyes have died, but you see more than I.
Daniel you´re star in the face of the sky.
Elton John
(si yo cantara esta canción estaría pensando probablemente en ti.)
CdeV 18 marzo 2006
Dani
El pasado 14 de marzo se cumplían dos años del atentado en Madrid y del tiempo de tu última vista a casa. Me había autoprogramado mentalmente para concluir la carta, que desde entonces tengo ocupando un espacio en mi ordenador: releerla, revisarla, completarla y enviártela según lo prometido. El detalle de la espera de contactar contigo estos dos años, y con este añadido de otros dos meses, necesita una pequeña justificación: las grandes efemérides, incluidas las catástrofes, son recordadas cíclicamente por los medios de comunicación en sus aniversarios. Para el caso que nos ocupa fue así sin que hubiera desmentidos por parte de los gubernamentales de entonces que propagaron mentiras. Se diría que pasado el tiempo de una catástrofe las presiones para exigir responsabilidades decrecen. Sin embargo, Asnar el expresidente, sí hizo alguno en una de esas declaraciones que suele hacer fuera de tiempo y fuera de lugar en algún periódico extranjero, pero no la suficiente aclaración como para que ninguna comisión investigadora publicara resultados fiables. El próximo marzo nos encontraremos un poco con lo mismo.
El problema de los hechos históricos mentidos es que cuando son reconocidas las falsificaciones deliberadas, si llegan a serlo, unos años después, a veces unos siglos después como en el caso de Galileo por la curia vaticana, hacen flaco favor en lo que se refiere a la rehabilitación de los afectados por las mentiras o difamaciones. De otra parte el desmentido, de haberlo, suele menor poder de alcance que la mentira. Es como cuando los periódicos publican fe de erratas de frases mal expresadas en una edición posterior y en un rincón exiguo. Nadie se entera. O cuando alguien, amparándose en su derecho a réplica, acude a las cartas al director de un medio para quejarse por lo que se ha publicado de su persona en un artículo con grandes titulares y en un espacio destacado. La comparación de unos recursos y otros pone en evidencia el peso de la fuerza de cada cual. La discriminación empieza desde el momento en que cada tema o persona tienen tratos ubicacionales distintos y fuentes de grafías diferentes, por no hablar del tempo en el que son abordados.
Permitir el paso de los años y de las posibles aclaraciones por parte de los informadores y los protagonistas era también permitirte que el reconocimiento de tu error perceptivo y valorativo en aquel feo asunto –que infiero o ¿me lo invento? has hecho- te llevara a una reconsideración del hecho y a una solicitud formal de disculpas por tu comportamiento. Me quedé esperando en vano. Por lo general la gente que comete errores lesivos en lo sentimental y confusionistas en lo declarativo se avergüenza tanto de su proceder, eso siempre que se dé el supuesto de su acceso a las luces, que prefiere tirar arena encima y olvidarlo todo a pesar de que se quede con partes de su biografía amputadas y no resueltas.
Un segundo detalle que está detrás de esta demora de respuesta, es que dos años son en sí mismos un tiempo suficiente en el que se nota un crecimiento, avanzan las experiencias, aumenta la madurez. Para tu caso es una décima parte de tu existencia. Lo cual no es poco.
Bueno sin más preámbulo, te propongo que sigas la lectura de lo que te escribí entonces y que ahora termino de corregir en sus expresiones semánticas y tecnográficas sin suprimir ninguna palabra de entonces. Aunque a estas alturas para poco puede servir vehiculártelo salvo para darle un salto al texto, de la carpeta de los borradores a la carpeta de las elaboraciones definitivas. El balance creo que es evidente. Tú te has perdido el recurso de una relación y una casa en tus viajes a Barnápolis y yo el interés en seguir tu prometedor despegue en los universos literario y artístico.
Lo resumo y lo repito. La explicación de la demora de esta carta es por las siguientes razones:
1. porque el proceso de aclaración de los atentados del 11 M del 2004 todavía no ha unificado posturas y sigue habiendo la posición del PP que cree que ETA estaba implicada a pesar de las evidencias contrarias
2. porque he concedido tranquilamente tiempo para que por ti mismo hicieras una reflexión y expresaras unas disculpas que nunca han llegado.
3. porque he dejado que pasara el tiempo y te hicieras mayor, un año supone la vigésima parte de tu biografía actual; dos, la décima, y tres la 1/7,67
y 4. Porque gestiono mi tiempo para literaturas, digamos, más interesantes que las del género de las aclaraciones personales y análisis de conductas particulares.
Algún día de finales de marzo o principios de abril del 2004->Insisto, Dani, te responderé en cuanto tenga tiempo. No he accedido a la web de tu amigo ni voy a entrar a leer. Su carta a Maragall y de paso hiriente a la condición catalana fue su tarjeta de presentación para no aceptarlo en mi campo de atención, ni siquiera para considerar la opción de una audiencia. Una comparación: hay actos que generan una instintividad autodefensiva que te protege de los posibles subisguientes. Lo de la cartita es uno de ellos. Allá cada cual con su pensamiento, pero por lo que hace a mi, me resulta innoble dedicar tiempo a la disertación filo-fascista ampliamente estudiada y conocida durante tres largas generaciones.
CdV/Barcelona marzo 17 2004 –> De haber seguido al detalle los comentarios generados por nuestro par de intercambios públicos en tu lista cuando sucedieron y de haber entrado en la site que me mencionabas del autor de la carta anticatalana de la que te hiciste portavoz, muy probablemente el saldo final de mis emociones habrían sido de tal naturaleza que habría descartado ya todo contacto ulterior sobre el tema y con su agente principal como desencadenante. Con lo cual ésta carta no daría a lugar. Puesto que no lo hice ni lo haré, me sentiré libre un tiempo después (uno o dos o tres años) en hacérterla. Los asuntos pendientes son pequeñas piezas encajables en una gran lámina llamada puzzle. Es solo un juego de composición, o dicho al revés una alternativa a la descomposición. No puedes hacer una composición poética, ni musical ni cromática con una libertad absoluta. La dinámica creativa va marcando cada paso siguiente. En el mundo general de las relaciones y de las ideas en que se sustentan sucede algo muy parecido.
Basta una simple cerilla para que arda todo un bosque. Quien juega con fuego, dice la tradición, se quema. Yo añado que quema de paso a los demás. En todo caso mi pequeño laboratorio de letras, es decir mi sentimentalidad por ti, está ardiendo por tu causa. No es suficiente un sifón para apagarlo. Creo que tu respuesta a mi email colectivo de tu lista se tenia que haber quedado en las letras pequeñas, asumir tu error, no mencionar para nada cuestiones personales mías (mi supuesto activismo político, que te aseguro no es el que imaginas, y que no tenías porque mencionar en un espacio de gente desconocida para mi, lo cual pone en duda los riesgos de transparentar mis opiniones ante ti) y simplificarlo al asunto concreto de la diferencia de opiniones. La gente no lee y cuando lee entiende a medias. No haberlo hecho ha significado que el juego se te ha escapado de las manos lo cual coloca, para mí, a tu persona en discusión y tú nombre entre un par de pares de comillas. Si quieres apagarlo entiendo que debes hacer el reconocimiento público a la lista referida (la primera, no la segunda que era de menor cuantía de direcciones) de tres cosas: 1ro. La inoportunidad del envío de la carta ridiculizante de tu amigo (que si lo sigue siendo pongo en duda que coincidamos en el concepto de amistad) al titular de la Generalitat catalana sin desmarcarte de aquella o sin discutirla. 2do. La confusión entre autor de la carta y su difusor (tú) que te daba la calidad práctica de co-autor, 3ro. Admitir la reacción ofendida legitimada de alguien como yo, y eventualmente la de otros, o al menos extrañada, entre ellos la de Victoria, por recibir un correo de esta naturaleza totalmente inapropiado a la coyuntura que estamos viviendo y 4to, tu respuesta inapropiada anterior por incluir elementos de mi vida personal y de la tuya que no interesan a nadie y que no te daba derecho a ello a pesar de haber sido citado en el último párrafo de mi nota crítica.
Te bastan veinte renglones para hacerlo. No es preciso que acudas a tu biografía, tus privacías y tus atenuantes para escribirla. A más texto, más dilución del contenido central. Espero que la extensión del mío en estos momentos no confunda tu inteligencia y pierdas de vista lo esencial.
Me pedías una respuesta particular y no en grupo ¿Por qué? ¿Es que es muy duro para ti que se te estrelle la piedra que tiras contra otros en la propia cara? ¿Es que acaso tu nota era de orden personal? No, era una carta netamente política, ordinaria, de mal gusto, chabacana y, por si no lo advertiste, propia del señoritismo clásico de derechas.
No hace falta que añada que mientras estabas en nuestra casa acogido a nuestra hospitalidad, a la que agradeces con palabras y punto, habías hecho circular el email en cuestión sin decírnoslo. Lo cual puedes suponer hizo que me sintiera muy traicionado. De habérmelo dicho lo habría leido la misma noche de vuestra llegada, la del viernes, y te habría pedido que lo discutieras desde mi ordenador al resto de la lista de tu envío. No lo hiciste porque ese detalle no escapaba a tu vision por ingenua que sea e intuíste que podia habernos disgustado.
La discusión particular al mismo asunto que me pedías, te la hice en la sobremesa hasta las 5 de la tarde en el restaurant el domingo, que fue el da en que leí tu envío y que fue también cuando lo respondí. ¿O es que no escuchaste todo lo que dije? Evidentemente la conversación verbal incluía cientos de elementos no recogidos en la nota-respuesta que hice. ¿Crees que puedes declarar cualquier opinión en público y si molesta alguien pedir la venia que se te diga en privado? ¿Cómo? ¿Es que sueles ir a un conferenciante a un rincón tras una exposición, o al docente tras una clase, para discutirle una afirmación hecha en público? ¿Por qué no hacerlo en el mismo lugar de declaración? ¿Es que la gente cuando debate se va a un lugar fuera del campo de barrido de la cámara para discutir o sigue haciéndolo en el plató junto a los demás y ante cientos de miles o millones de desconocidos? ¿Es que cuando un articulista hace su columna no puede discutir públicamente la farándula social o se dedica a enviar cartas uno a uno de todos los personajes que cita? ¿Es que el debate no es un fenómeno colectivo? ¿A qué pedir tanta consideración de que sea tratado tu mensaje individualmente?
Debo decirte que te atreves a insultarme, puesto que la carta de la que te hiciste eco tiene calidad de injuria para la condición de residentes de Catalunya, y esperas que te ponga el brazo encima, te lleve a un rincón, masque mi propia saliva paterna y te diga: “mira chico eso no se puede hacer, no se puede ser el peón del juego político de otro. ni de nadie. Por esta vez pase. No lo vuelvas a hacer o me enfadaré contigo.” Ni yo soy el padrino ni tú eres tan despistado como para no darte cuenta en lo que incurres. Evidentemente es necesaria una dosis de heterocrítica, la que te he gestionado en mis notas de correo electrónico y sobre todo en esta carta, para que puedas hacer tu propia autocrítica. Que para mí, te insisto, se concretaría en tu envío colectivo con los tres puntos arriba indicados.
Quedaba contestar a lo que para mí sigue siendo el ultraje de un niño poco enterado en el terreno que eligió para ofender la tierra en la que vivo. Ya eres mayor para asumir las consecuencias de los actos que desencadenas. No es justo que pidas comprensión cuando tú no la has otorgado previamente. Vete enterando Dani: no puedes estar diciendo que te da lo mismo que ganen unos o que ganen otros en unos comicios electorales y no sentir rubor por ello. No puedes venirte aquí, me refiero a Catalunya, y actuar como un ingenuo colgado de las gramáticas pero sin apostar un mínimo de energía por el futuro social. Puedo entender que no cambies de planes un fin de semana ante los atentados de Atocha y que no te sumes a ninguna de las manifestaciones de duelo y protesta, ni la de Madrid ni la de Barcelona, que sea de paso han sido las más multitudinarias registradas en la historia política de España de los últimos 70 años, pero no que vayas de deudor por la geografía como si la Historia de lo humano no fuera contigo.
No puedes venir de visita a casa y por la espalda divulgar opiniones además de ignorantes e hirientes absolutamente opuestas a lo que podías sospechar de mí o nuestra línea de pensamiento y/o disposiciones ante la sociedad en que vivimos. Si no reconsideras tus disculpas lo lamentaré profundamente.
Es el momento de acudir a una clásica división entre posiciones enfrentadas en el suelo hispano. Las “dos españas “no es una licencia literaria. Es una comprobación con la que he vivido toda mi vida y mientras la muchachada de veinte años siga aceptándose manipular, con toda seguridad pervivirá una generación más. Entiendo que la tuya ya está hipotecada en esta perspectiva. Hacia el 2025/2030 todavía sufrirás las consecuencias de una plurinacionalidad no respetada en suelo hispano.
La demostración de tu ignorancia: calificativo que dije en público y te repetiría en una plaza de toros abarrotada si fuera necesario lo pudiste comprobar al resistirte a creer en una versión contraria a la de Acebes por lo que hace a los atentados del 11-M. quizás hoy todavía sigues poniendo en duda la responsabilidad criminal de las explosiones contra los pasajeros de trenes. Ni siquiera ante mi seguridad y la apuesta de una comida (que has perdido) cambiabas de parecer. ¡No entiendo cómo es posible vivir en un mundo de asesinatos, de prepotencias de la derecha, de gobiernos antidemocráticos y no actuar con decisión ante todo esto! Si no lo haces a tus 20 años, ¿acaso lo harás a los 23 que son los que tiene el amigo con el que viniste y que le parece lógico no tener criterio (político) y poder vivir sin él? ¿A los 27 tal vez? ¿cuando estés mas preocupado por un doctorado y tu territorio académico que en los laberintos de la calle? ¿a los 33 cuando ya te parecerá estar en la media vida? ¿a los 40, cuando ya estarás en la edad de los rendidos?
Te aprecio porque eres uno de las pocas personas con sentido de la creatividad que he encontrado en el grupo Alés. Lamento más de lo que supones que nadie de la familia de Victoria, es decir de mi familia política entienda la cuestión nacional. Digo la cuestión nacional no solo la particularidad de la nacionalidad catalana. Hecho que se viene multiplicando hasta la saciedad en una vasta extensión geográfica del país, lo cual paradójicamente me está convirtiendo, junto a la incomprensión hispana general de tal asunto en un apologista reciente de la autodeterminación, a la cual no me había apuntado militantemente nunca. Quien no entiende las diferencias nacionales pierde bastante porqué sospecho de que no va a poder entender otras cosas más decisivas tanto en el registro de lo político como de lo relacional.
He lamentado averiguar tu no toma de posición crítica ante las cosas de lo social. No es suficiente con acudir a la ingenuidad como argumento protector. Y vivir de préstamos argumentativos y de fetiches ideológicos acuñados por otros y que vienen de bastante antes que nacieras y cumplen una función perfectamente insultante y negadora. Te recomiendo si alguna vez te lo puedes permitir que vayas a vivir una temporada a una nacionalidad minoritaria en el estado que sea dentro o fuera de la UE, te dará otra perspectiva.
Por el tipo de emails recibidos de gente de tu lista me hago una idea de parte del círculo de conocidos en los que te mueves. De ellos te adjunto alguno que, desde luego, no he respondido y que por si mismo confirma mi tesis principal: la ignorancia de la gente que se entera a trozos y mal de la realidad de este mundo, y añade una más: la predominancia de las impugnaciones por encima de los argumentos y del debate. Sinceramente si éste es tu campo de relaciones que no se entera y se compone de gente en tu grupo de edad, compadezco los tiempos que te/os esperan.
Para la amistad, la comprensión y el amor y los grandes valores asociados no es suficiente una sensibilidad en bruto. Tiene que concurrir un mínimo de quorum en la apreciación de los fenómenos de naturaleza y de los humanos. Y hay cosas por las que todavía no paso. Mi activismo, si se puede decir así, es la beligerancia frente al ataque, el insulto, la agresión teórica o la estulticia de otros. Por lo demás entre el ser y la nada sigue prevaleciendo la nada. La nada es el gladiador que sale a la arena para mancharla de rojo y que antes de salir sabe cual es su desenlace.
Hipervaloras como genial lo de los insultantes de la factoría de la mentalidad estrecha y dogmática dando sus nombres completos y numeros, Sí, lo de los dnis. ¿Eso que crees que significa? ¿de veras crees que es un acto de coraje? Sí, dan la opción de que te querelles con majaderos que practican el insulto y la difamación. El tema que tu tomas por elocuente, el dar el número del dni bajo una nota difamatoria, insisto no de opinión política, es el equivalente adaptado a circunstancias actuales de las bravatas machistas de esa España negra donde el asesino firmaba su nombre con sangre. Basta ir con los datos al juzgado más ordinario con el juez más idiota para que condenara al tipo que firmara su delito o falta, y reconociera ser su autor. Bastaría una sola pregunta, típica de jueces: ¿reconoce vd haber dicho a fulano tales y tales palabras? En caso afirmativo seria aplicada lo que tenga previsto el código para estos casos, en caso de respuesta negativa, dejaría en la perplejidad al mismo autor, preguntándose “¿para qué marcarme un do de pecho si cuando soy preguntado niego haber escrito o haber dicho lo que dije?” Te recuerdo que estoy siguiendo una carrera práctica de jurisprudencia que me autoriza a afirmar lo que acabo de decir. Consulta a tu entorno familiar especializado en el tema.
El PP es quien se querella con todo el mundo por expresar sus opiniones. No es mi/nuestro estilo. Nos pasaríamos la vida en los juzgados repasando las frases de los insultos de los que somos objeto. No estableces la menor diferencia entre debate político e impugnación difamatoria. Me pregunto si sabes distinguir la frontera entre oratoria y ruido verbal, y entre literatura y recetas de intoxicación.
Has movido tus piezas. Has escrito a Victoria, tratando de salvar tú gesto, fascistizante, digámoslo por su nombre, cuando la discusión estaba conmigo y el problema en el hecho concreto que desencadenaste. Quizás creías que la llamada de la sangre disculpaba el gesto de divulgar una carta desacreditando una institución catalana y de una Catalunya a salvo del terrorismo por un supuesto pacto secreto con ETA.
No es nuevo que la política escinda las patrias y las mejores familias. Hay casuística de todas clases sobre el particular. Es mejor saber de que va uno antes que no enterarte unos años después y mal.
22 marzo 2004-> Ramón por el que preguntaste y ni siquiera te confirmé que “no nos pudiéramos ver” (fueron tus palabras) simplemente no hay trato ni le sigo las fanfarronadas. Presumo que tampoco lo va a haber contigo o incluso menos si no eres capaz de llamar por teléfono, disculparte con tu voz y hacer las disculpas pedidas en email público.
Si quieres contestar a esta carta, hazlo a esta carta. No acudas a otros alegatos.
Ha sido triste tener que conocerte a través de tu reacción descolocada y también, como no, a través de las reacciones de algunos que se llaman tus amigos (dime con quien andas y te diré como eres, odioso, pero implacablamente exacto, refranero popular). Preferiría que nada de eso hubiera sucedido pero ha sucedido. No creo que vuelvas a contar con visitarme mientras mantengas esta actitud, pero cuando lo hagas elegiré un restaurant para hablar de todo eso, que ya será un pasado muy, muy lejano. Dejaré que por supuesto pagues tú y satisfagas la apuesta.
Lamentableme parece que nadie, de quien se lo hayas contado, si has contado todos los pasos, ha influido en ti para que reconsideres tu actitud y te disculpes.
Has acudido a un concepto mágico: el respeto, ¿Hablas de respeto? Un fumador que se pone a fumar antes de terminar la comida de otros comensales en la misma mesa, ¿puede hablar de respeto? por otro lado los adictos a la nicotina sois un blanco fácil para una critica impecable y un reproche preciso.
Ahora mismo no se si he malgastado el tiempo que te he dedicado escribiéndote esto. Escribir es una gimnasia para mis falanges y un masaje neuronal. Un reto también para intentar comunicar algo indistintamente de si al otro lado del hilo hay alguien que esté en onda o no.
La literatura no es solo el campo artístico para la expresión y recreación de estilos es sobre todo el campo de representación de los sucesos humanos, de sus tragedias y virtudes. Cuando la literatura es vocacional y pasional compromete toda una vida más allá de su eficacia en el mundo intelectual o académico. Hay gente que nos lo viene demostrando y son los faros de la época en la que viven por mucho que los encierren en mazmorras o los excluyan de lo visible como a Pramoedya Ananta Tor .
Si con los días pasados no has presentado excusas, prefiero que no me contestes. Ya que si lo hicieras no lo sería por tu propia gestió nargumental sino por mi inducción. Dedica el tiempo a pensar. De momento nuestra relación emocional esta dañada, depende de ti que lo sea definitivamente.
Lamento, y mucho, que sigas haciéndole de cómplice o representante de la más mala de las partes.
Es la segunda carta que te hago y todo apunta a que no haya una tercera si no cambias de discurso. No soy rencoroso. Olvidaré el decorado concreto de este altercado pero me quedará un estado emocional resultante sin que tenga que hacer nada para refrescarlo.
Una última cosa. En tus notas infelices, desproporcionadas y desubicadas me atribuyes afirmaciones que has decido inferir. En lugar de inventártelas, si quieres realmente saber lo que pienso, documéntalas allá donde las haya dicho o escrito. Creo que Pies de Página y El mensajero del apotegma construido con predicados simples te hablarán por mí.
CdV18 mayo 2006-> Volvemos al ahora y aquí. Los meses corren pero los estados situacionales se mantienen. Acabo de repasar lo anterior y hacer un salto atrás en el tiempo. Subscribo todo lo que dije antes y se me confirman las presunciones que tuve. Parece que todas las biografías cargan con una cierta cantidad de agujeros negros.
Una breve muestra de lo que llamas tus amistades:
Mire usted carapastel!!!
No se ni quien es ni me importa un piperrak(pimiento, y gran grupo del R&R vasco). Eres un MOKEY-PAINT, es decir, un maldito PINTAMONAS, impresentable, que me envía e-mails, insultando de manera sutil a mi amigo DANI. Tienes menos estilo que un hombrelapa, lo digo por la chapa y lata que me estás dando. Tu flata de estilo, clase, y falta de todo te lleva a decir esas cosas contra Dani.
Le ruego, que coño!!!, le exijo que me deje de enviar CORREOS BASURA. Porque como informático que soy si se puede definir el correo basura eso es lo que está usted enviando. Y lo que es peor no se calla(bueno deja de escribir) ni debajo del agua. Es más hoy creo que han descubierto un nuevo virus: Jesús Ricart, muy peligroso(high level warn), una vez que infecta a una persona esta se apropia de su lista de contactos y les envía correos basura continuamente poniendo verde a la persona que ha contagiado, y parece ser que el ordenata de dani lo tiene. A lo peor tengo que volver a pasarme por su casa a desinfectarlo, lo malo que este virus po lo que dice en sus correos basura parece ser más prepotente que Aznar, y se cree en posesión de la verdad.
Mi amigo Dani, no ha hecho nada malo, ni a usted ni a nadie. Así que respete la intimidad de los demás y no escriba a e-mails a personas a los que usted les importa un puñetero piperrak!!!(si kiere saber lo k significa vaya al ppio).
Cabe la posibilidad q m diga que escribo como el culo, para para escribir a la mierda, pues escribo con culo, para no mancharme, y por vagancia(ek octavo arte,xD).
Espero no saber más de usted en toda mi existencia(y por favor no me envíe ese virus), atentamente:
José Mª Larrea Pérez-Lobo, estudiante de
Adjuntos para Dasni Martinez de sus amigos o de us lista de contactos que no he pasado a leer tras sus encabezamientos de no-recibo
>From: Carlos Martínez Gil <miqueletsou@hotmail.com>
>To: jesusricart@hotmail.com
>Date: Sun, 21 Mar 2004 23:26:52 +0000
>
>Grandísimo gilipollas de mierda,
>
>Llego a mi casa de vacaciones y me encuentro el montón de mierda que
>has vomitado, escrita con faltas de ortografía y errores de
>puntuación que demuestran que eres un tarado analfabeto incapaz de
>rebuznar con propiedad, en mi correo electrónico. ¿Quién cojones te
>has creído que eres, subnormal?
>¿Te crees divertido? ¿Ingenioso? ¿Medianamente coherente? No sabes
>ni siquiera escribir, pedazo de bestia. Mi consejo es que te metas
>el ordenador por el culo, mariconazo, y cuando lo tengas bien
>atrancado en el recto lo enchufes, so payaso, que así le harás un
>uso más adecuado. Y te insulto porque no te puedo tener respeto, so
>memo, porque cómo mierda voy a tenerle respeto a un analfabeto que
>pierde el tiempo invadiendo el correo ajeno para llenarme la
>pantalla de necedades. Anda y vete a la mierda, palurdo; quédate en
>tu puta casa y haz el favor de no salir de ella, no vaya a ser que
>por accidente cojas un libro y aprendas algo, y seas incapaz de
>soportarte como eres y te suicides leyendo tus propios correos
>electrónicos. Me da asco comprobar que hay gentuza con tan poca
>vergüenza, tan poca capacidad mental y tan poco respeto por la
>privacidad de los demás. Y, para colmo, me encuentro con que no eres
>un niñato al que la edad pueda disculpar escribir tan rematadamente
>mal y decir tan enormes estupideces, sino, por el contrario, un
>niñato al que la edad reafirma en su rematadamente mala forma de
>escribir y en la enormidad de sus sandeces. Señor mío, váyase a la
>mierda, y haga el favor de enterrarse en ella. Con leerse sus
Pramoedya Ananta Tor, novelista indonesio centro de las iras de los radicales islamistas. Candidato al Nobel de Literatura.Ha permanecido parte de su vida en prisión.El nunca militó en el PKI y prefiere definirse como un individualista radical. La censura de sus libros se levantó tras lacaida de Suharto y se publicaron por primera vez en Indonesia a partir de entonces. Con sus libros las editoriales extranjeras hicieron sus negocios. Por deficiencias en los contratos para su traducción a 20 idiomas se quedó sin cobrar beneficios ni drechos de autor. Estuvo en las campañas de Amnistia Internacional para conseguir el fin de su confinamiento.
Una típica reacción marujiana.
Nani: Tu hipersusceptibilidad me conmueve. Debes haberlo pasado mal, muy mal, con esos ¿que fueron? 10 días ,en esta segunda y última vez que estuvimos en tu apartamento. Tan pronto cambiamos de domicilio para el 31 de diciembre pasamos por una fase intuitiva de que debías estarlo pasando mal debido a tu silencio. Nuestras llamadas a tu móvil para pedirte algo que me había olvidado en tu casa (no para saber de ti desde el momento en que dabas señales inequívocas de no querer saber nada de nosotros) no contestadas presagiaban un cierre en toda regla de la protagonista de esta historia que voy a relatar.
Desde el momento en que me tomo la existencialidad como una cita (un montonazo de citas) con la investigación del vivir humano, tomo a los demás (me tomo a mi mismo también) como muestra. No hay experimento sin muestra. Por duro y frío que suene eso fallaría a mi sinceridad si no lo comentara. Sobre tal premisa miro con enorme curiosidad a los demás, vengan por el lado que vengan. La sensación que has dejado es la de quien pasa del todo a la nada y tu in insinceridad durante la convivencia aunque no me sorprende (cuadra con tu ideología) si te descarta para más de lo que hasta ahora hemos convivido juntos.
Tu email reactivo (el del 14 de diciembre del 2010) a las dos notitas por separado que te habíamos enviado Vic y yo por decisión individual de cada uno, interesándonos por ti, lo ha recibido Vic en su correo, no en el mío, pero dado que nos lo envías a ambos y que en todo momento usas el plural que nos engloba, me siento llamado a la acción para contestarlo. Cualquiera que no nos conozca (y tampoco te conozca) al leerlo se diría desde la primera línea que somos o hemos sido tus acosadores. Empiezas diciendo que te sientes acosada y que nosotros somos gente que solo aceptamos el sí o sí. No es esa la mejor manera de iniciar un texto que pretende ser una carta, cuando tampoco hay un hola, ni un saludo, ni un gesto de cordialidad (el propagandismo en los medios de los últimos meses de la revolución de los pequeños gestos no debe haberte llegado). Nos aleccionas diciéndonos que para ti estaba claro que habías roto con nosotros para todo y para siempre. Pues no, no estaba claro en absoluto. La última vez que te vimos, el 31 de diciembre del 2009, quedamos/quedaste, tras hacernos unas fotos de despedida por cierto, de que nos quedáramos con el abridor del garaje por si lo necesitábamos para volver o quedábamos para comer. Mi oferta de subirte el abridor tras sacar el coche del garaje la declinaste. Desde ese momento tu refracción fue total. Durante los siguientes días mientras estuvimos en El Puerto y fuiste referida en nuestras conversaciones repetidas veces. Resultaba evidente que lo ibas a pasar mal por no poder seguir hasta el final con el plan que teníamos, los tres, de estar juntos en tu casa hasta pasadas fiestas. Si había cansancio por tu parte por la convivencia (no por la nuestra en ningún minuto aún con la perplejidad que experimentamos ante tus curiosidades) no era nada en comparación a lo que te esperaba: reconocerte a ti misma tu incapacidad como anfitriona. Traté de imaginar cómo me sentiría yo si mis invitados tuvieran que ofrecerme dejar mi casa por ponerles caras feas y expresar un mal estar escénico pero no verbalizado. Aceptar su ofrecimiento sería tanto como reconocer mi incapacidad por compartir. Había algo mas, aceptarlo, cuando lo aceptaste, al venir Vic a preguntarte a tu habitación, a la que te retirabas temprano y sin sobremesas conversacionales interesantes que se puedan mencionar (hablo por mí) era tanto como aceptar el fin de una amistad. (De tu amistad con Vic porque a mí no me consta que hayamos tenido una relación de amistad, aunque sí de simpatía y cordialidad). Cuando Vic salió de tu dormitorio y me contó que habías aceptado los dos nos miramos con extrañeza pero la novela de la vida pasaba por esa anécdota. Tampoco era tan grave. A veces hacemos planes que no salen bien y no hay porque llevarlos a término exactamente dentro del calendario programado. Ese no era el problema. Había, o creíamos que había, la suficiente confianza para que nos dijeras que te sentías incómoda con nuestra presencia. Nosotros, tanto Vic como yo, por separado y antes de ponernos a vivir juntos pero también desde que lo hacemos, hemos tenido escuelas de conviencialidad según las cuales hemos vivido en distintos domicilios compartidos con distintos tipos de personas. Eso nos había proporcionado mucha información sobre el significado de vivir o pasar temporadas con otros compartiendo el mismo espacio, coincidiendo en el salón, en la cocina, en el vestíbulo y en los dormitorios.
No sé de nadie que no tenga quejas convivenciales de un tipo u otro en un marco de relación u otro (sea el familiar, el de pareja, el de compañerismo,...). Eso no es nada del otro mundo, lo que sí resulta extraño es convertir distintas maneras de entender la vida doméstica como un factor de ruptura tan unilateral y radical como haces con nosotros. Puesto que citas detalles domésticos lo justo es que los repase. Hablas de que estuvimos a cuerpo de rey, que no nos gastamos un duro en la comida emplead y que no colaboramos. No creo que seas consciente de esas afirmaciones ni que realmente te las creas. Necesitas una coartada psicológica para justificar tu enfado posterior. Te demuestro a continuación que tu acusación al respecto no tiene fundamento porque todo lo que dijiste hasta ese día que cambiamos de apartamento es que te encontrabas sumamente cansada físicamente pero no dijiste ni pío sobre los víveres ni sobre otros detalles de estar en tu casa. Dado que no nos comportamos de manera distinta a como lo hicimos en enero de 2009 no había motivo para pensar que estabas preparándote internamente en forma de bomba explosiva.
Habían sucedido unos cuantos detalles que pusieron en evidencia los contenidos en los que te mueves.(temor a que el portero no escuchara un cometario mío definido por ti como meter la pata, no enfrentarte a los vecinos que te dejan la basura por horas en el pasillo de la planta, decidir por tu cuenta menús y lo que comparar,...), nada grave ya que somos gente que nos adaptamos. En cuanto a mí., como sabes yo practico mi rol de personaje secundario lo que no me impide seguir los desenlaces desde mi agujero de observador. Ante comentarios que me parecen agresivos e impropios callo, lo cual no quiere decir que acepte o me convenzan. Categorizarme tú como egoísta nada más llegar a tu casa la primera noche por decirte (deciros, incluyendo a Vic) que no me necesitabais para acompañaros al ortopeda de Jerez ,sin tener que estacionar el coche en la calle donde dijiste era imposible hacerlo, para solamente entregar el bitutor, cuando él podía salir de su tienda y gastar menos de 20 segundos en recogerlo, fue un calificativo que me dolió pero que no te rebatí. Lo cierto es que ya no estoy dispuesto a hacer el sherpa superfluamente cuando las cosas se pueden resolver de otra manera. Tu demanda de que sacara la canaleta que cubre el cable de la antena del televisor en tu dormitorio para reducir unos 30cms que quedaban a la vista con el consiguiente despintado, no lo hice. La sintonización de la tele se arregló con el nuevo aparato que instalaron en la antena comunitaria. El biututor no fue necesario llevarlo porque tu lo arreglaste. Yo confiaba en que tú serias capaz de hacerlo. Nada más llegar a tu casa y verte lanzada a su reparación fue toda una escena de dedicación y de furor técnico. Muy bien, ya estábamos juntos. De las siguientes,( a ver déjame contar: aproximadamente 20) veces en la mesa no recuerdo nada especial. Tu especialidad es planear menús y salir de compra o encargar la compra al día que te traía el chico de la tienda.. Fuera de esto no había temática. Pero eso yo ya lo sabía, para mí eras una amiga de Vic y que como tal le mostraba deferencia y cordialidad. No eras ni podías ser la mía por mucho que me apreciaras o incluso admiraras (basándome en tus propias demostraciones de afecto). Tu banderita rojigualda que no faltaba en el estante simboliza un posicionamiento del que estoy muy distante. Yo supe de ti desde el principio que eras el contacto o la relación de Vic con la que la posibilidad de entente ideológica la descarté totalmente por alguna opinión españolista que te caracterizó. Pero eso no es nada anómalo. Todos tenemos relaciones y tratos con muchos de nuestros semejantes para las que descartamos una conexión mas allá de los usos de formalidad y de coincidencias de mutua conveniencia. La sociedad individualista nos ha llevado a eso y a nadie se le caen los anillos. De otra parte, todos sabemos lo difícil que es construir relaciones no ya de amistad sino simplemente de sinceridad. Suelen contarse con los dedos de una sola mano los amigos llamados de los verdaderos y siempre aparecen las comillas en alguna parte del balance. Para Vic es distinto. Ella cree en la gente y además le perdona sus pecados. Opina que cada cual ya tiene bastante con su propio drama como para incrementárselo criticándolo.
Como segundo de a bordo y auxiliar de vuelo de Vic mi posición en tu casa era la que era, iba a ser la que fue. Si además nada más llegar te quisiste ocupar tú de nuestras propias cosas que venían en la nevera portátil decidiendo incluso lo que se tenía que tirar por estar malo, mi rol para ocuparme de lo que realmente me gusta que es escribir y leer quedaba más que garantizado. Si al día siguiente y a los dos días pusiste tus grititos al cielo por poner un envase de cristal para reciclar dentro de una olla con agua para reblandecer su etiqueta y podérsela quitar además de por como había lavado los platos ya tuve suficiente para autoexcluirme de lo que para ti es lo fundamental en esta vida: cada platito en su sitito.
Ya advertí que tu mundo es el metro cuadrado y medio de tu cocina (en segunda medida el resto de tu apartamentito). Lo que no advertí es que esa dedicación a ser cocinera y a decidir menús, que era/es lo tuyo, te molestara en el grado sumo que indicas. Te sentiste una chacha. No lo dudo. Te colocas en posición de serlo. No compartes, impones tus maneras. Tuve que aceptar que no hagas reciclaje de basuras mezclándolo todo en la misma bolsa y teniendo que separarlas ensuciándome ante los containers. Vi como en tu estrés se te rompió un tarro de miel que se te cayó de las manos (es lo que suele pasar con el exceso de celo y no querer compartir o delegar cosas). Eres la loca que conoce la casa propia y te sobra la colaboración y opinión del cuerdo en casa ajena (nosotros en la tuya) según tu misma dijiste de ti. Vale. Ningún problema. Tu pequeño mundo, el del apartamento, es todo tu mundo, es tu dominio. Es evidente que nunca tomaste en serio mi invitación a que vinieras a pasar un tiempo a Barcelona en nuestra casa con nosotros después de nuestra primera convivencia contigo. No la tomaste en serio porque trasladarte a un sitio que no es el tuyo te colocaría en un lugar de no-mando (las condiciones materiales se podían arreglar para facilitarte el acceso a todo lo imprescindible). Por nuestra parte lo lógica al haber sido invitados es el de invitar porque es la manera de intercambiar, compartir, mostrar, extender la intimidad y agasajar. La cosa no va así una ronda la pagas tú y otra yo (muy andaluz por cierto), sino que uno colabora en lo que quiere colaborar y otro también. Si tú decides ir de compras no puedes esperar que el ticket de caja lo sufrague tu acompañante por muy invitado que sea. Tienes que confiar en su espontaneidad. ¿De qué te han servido tantas conversaciones telefónicas y de chat con Vic, contables por cientos en estos dos últimos años y pico sino averiguaste esto? La relación fue con ella porque como recordarás perfectamente lo que es yo salvo para una o dos llamadas para asuntos muy concretas (el de entregar unos discos a un jardinero y concretar una fecha) no te he hecho ninguna otra a pesar de que sí atendí las tuyas aún quitándome tiempo de mi trabajo y en momentos que me venía mal dedicar tiempo a la conversación. Puesto que comentas tan brillantemente eso de vivir a tu costa y no implicarnos en la compra y quehaceres domésticos para tu propia salud mental te habría ido mejor sugerir en su momento el pago a medias. (El análisis que tengo en curso para ti -este- paga de sobras las comidas que hicimos juntos, el regalo que te trajimos de África también deja un plus por si eres dada a los números del gasto que te ocasionamos y lo que perdiste permitiéndonos estar en tu casa).
Pero eso no es lo más indicativo, ni esto (el gasto de nuestra media docena de sopitas y verduras) ni el cansancio físico por dedicarte a la cocina (la gente tiene apartamentos para vivir tú vives para tu apartamento) que fue o es tu elección. Tienes el perfil del sufriente que le gusta pasarlo mal hipotetizo que para dar pena a pesar de que tu formación de carácter marmóreo vino determinado por la exclusión paterna que sufriste desde cría). Eres una self made woman hasta la exageración. Arrastraste varias veces las butacas en el suelo e hiciste ruidos estruendosos mientras lavabas platos o abrías las puertas de los armarios. Esa pasión por hacerlo todo tu no dejaba lugar a la cooperación: ni la pedias ni la querías. Pues punto. La chica baila sola. Para mí ideal. Mis asuntos de ordenador estaban antes que tú. Con todo cuando a la hora de comer me pedias que trasladara los platos de cocina a mesa, tenía que esperar y sortearte para hacerlo. Dicho sencillamente para que no te sea difícil entenderlo. Sin tanta dedicación doméstica por tu parte serias más feliz y harías mas feliz a los que están a tu lado, simplemente confiando en que cosas como guisar o escalfar en el microondas lo puede hacer cualquier, incluso un tipo como yo o acaso crees ¿que he pasado del medio siglo siendo alimentado con una sonda nasogástrica hasta el presente? Muy bien tu mundo es el de vivir para sobrevivir (otros, tras garantizarnos la supervivencia lo que queremos y hacemos es vivir). Ha sido tu elección existencial. Nada a objetar salvo que eso explica muchas cosas de tu carácter posterior, de tu sensación de que te molestamos (tras hacer acuse de recibo de tu carta y decirte si querías añadir algo más me envías una línea en rojo que solo quieres que no se te moleste). Llevas varias semanas con esta actitud, tiempo suficiente para que todos reconozcamos que no es una crisis pasajera sino qué eres tú, ¿Cómo nos pudimos equivocar tanto contigo? Y sobre todo: ¿cómo pudo confiar Vic tanto contigo, dedicarte tantas horas? No es la primera vez que deploro relaciones de Vic. pero sí la primera en la que me abstuve de opinar en directo ante ti. Eras su amigo y por eso ella fue la que entró a hablar contigo. Yo acaté la conclusión de irnos. En otros tiempos en los que consideraba de los demás su valor como personas y del compañerismo hacíamos cancha para aprender a resolver dificultades te hubiera dicho: ¿por qué no hablamos despacio lo que (nos) está ocurriendo? Pero Vic maneja sus propias relaciones y no desea que yo intervenga, por otro lado ya no confío demasiado en la atención ajena. No impongo mi voz por encima de la de los demás (entre otras razones porque soy áfono) y permito que cada cual se ahogue en su vaso de agua sin pestañear. Vale fuimos correctos hasta el último minuto de estar en tu casa, impecablemente correctos. Hasta ese momento parecía que solo estabas agotada, luego has reconocido que fue lo de menos sino que lo que más te preocupó fue que habláramos (lo dices así en plural) mal de ti a tus espaldas. Segundo capítulo de esta historia. ¿No sabes que es muy feo hurgar en los papeles de los demás y en documentación privada para leer lo que dice sin su consentimiento?. Presentas una serie de palabras entrecomilladas, que algunas reconozco que son mías y otras que no, pero no es lo importante. No recuerdo si deje mi carpeta en el escritorio de invitados de tu ordenador o la arrastré a la papelería lo que sí recuerdo es que si la abrías, fuera un lugar u otro, y te encontrabas con mis borradores de artículos y mis chats grabados pues no era asunto mío, no eran para ti. No es la primera vez que alguien revisa mis textos y llega a conclusiones tan brutales en mi contra. A ver si consigo explicártelo. Hablar con otras personas amigas por chat de donde estoy y lo que hago y en qué contexto estoy pasando un viaje no quiere decir en absoluto hablar mal a las espaldas de donde estoy. Solo sucede que un mismo tema tiene registros verbales diferentes según con quien se habla. Mi declaración de tu psicología (personalidad) marujiana la dije dentro de tu campo acústico. No había porque ocultarla. Por si no te hubieras enterado cuando vinieron de visita las hermanas de Vic, MariCarmen y Rocío, que las invité a un licor de frutas que se toma frío pero sin hielo, al pedírmelo una de ellas dije claro y alto que yo me atrevía a hurgar en tu nevera que para eso era tuya. Unos días antes la noche del 24, 3 después de llegar a tu casa, cuando Maricarmen nos preguntó que tal estábamos en tu casa solo dije una frase: es una maníaca. Lo eres y lo sabes. Tienes las manías de la persona solitaria incapaz de compartir lo tuyo y bloqueada para compartir lo de los demás. Conociéndote se atan cabos y desde fuera uno se explica porque estás tan sola. La perdida de tu amistad no le modificará el saldo de amistades que tiene Vic que cuenta por docenas por no decir cientos y a mí ya ves, formas parte de la muestra pública de la investigación de la existencialidad en la sociedad en la que estoy metida desde que me inicié críticamente a analizar este mundo en la adolescencia. Como objeto de investigación no estás nada mal, como compañera no has estado a la altura de aquello a lo que te prestaste.
Sigo hablando de logística porque ya que tu le das mucha importancia. El mismo día que nosotros mientras tomábamos el fantástico sol de puerto sherry y tu sufrías trabajando en tus labores domésticas incrementadas por nuestra causa, ya valoramos que dijeras lo que dijeras en tu casa no estábamos cómodos. La posición no ergonómica de tu ordenador y estar colocado en un lugar de paso me hacía sentir mal por si te molestaba a pesar de preguntártelo una docena de veces y trasegar con la butaca para que no se quedara en medio, salvo algunas veces que me la olvidé. De otro lado yo vivo siempre en mi mundo. Vic es la compañera ideal porque ella me hace de esponja con los demás librándome de atenderlos, si no son encuentros de los que sea realmente coprotagonista. Completo el cuadro: en tu casa como en casa de cualquiera, en la mía, en un hotel o en una biblioteca, en un parque público o donde sea yo hago básicamente lo mismo: priorizo mi literatura que es mi trabajo, es mi puesto de trabajo que llevo yo mismo puesto. Luego en los ratos de sociabilidad doy lo que puedo de mi, que es más bien poco. Como hipervinculado internáutico vivo todo un segundo plano no presencial de relaciones en las que por fortuna y sorprendentemente desarrollo comunicación personal mucho mas intima e intelectual mucho más elaborada que la presencial. De eso resulta una curiosidad antropocéntrica: puedo entenderme mejor con personas que están a cientos o miles de kms de donde estoy que las que están al lado. A lo que tu llamas mis obscenidades se le llama cibersexo y eso no es un crimen, mientras mentalidades reprimidas como la tuya no lleguen al poder judicial y nos enchironen a todos. El reto psicoanalítico de tu caso es entender cómo puedes creerte la justa haciendo de espía de lo que escribe otro no destinado a ti y haciendo de falsa dejando pasar los días convivenciales sin expresar lo que realmente sentías. Los detalles que mencionas: mi extrañeza por no poder usar tu escritorio en el ordenador como si yo fuera a fisgar tus cosas (ahora entiendo que pienses que los demás fisguen lo tuyo, es porque tú sí fisgas lo de los demás) que tu tomaste como pedirte explicaciones o tener que ir detrás en tu coche mareándome por tu modo de conducir cuando sabes perfectamente que usé varias veces tu coche la otra vez que estuvimos contigo, son detalles que indican que te colocas en posición de victimista.
Nuestro error fue contar contigo por una decisión de plan de visita tomada 11 meses antes. Además teníamos que venir no 2 sino 5 semanas, desde el 1 de diciembre. Ese plan lo fuimos confirmando a lo largo del año. Sin embargo sucedieron dos detalles que no supe/supimos interpretar correctamente. Uno que te ibas a ir a Tanger, donde finalmente no fuiste, y que no sabías que día ibas a estar. Una amistad que se tiene que ausentar deja las llaves en alguna parte y facilita la llegada. Dos, y más importante, que cuando comentamos de venir en calendarios distintos a tu casa Vic y yo, tu le dijiste a ella, que no a mi (dato inequívoco de que de amiga mía no tenias nada aunque te guste usar esta palabra) que no me querías a mi solo en tu casa porque eso podría dar a habladurías entre su familia que te conoce. Ése solo es uno de los detalles para los que quedabas descartada como sintónica para mí, pero bueno Vic seguía viendo en ti a una heroína, a una tipa autoconstruida. Vale. Vinimos a tu casa sin olvidar que no podía esperar demasiada comunicación contigo. Hicimos vida ordinaria. Pocas salidas juntos y no solo porque el tiempo no acompañó pero sí alguna por el centro de la ciudad. Fotitos y sonrisitas, una visita a tu primo en su bar. Un día fuimos con tu coche de hipers. Había una intensa lluvia,. Maniobrando y colocándolo bajo la marquesina podíais haber salido los dos. Descartaste esto e impusiste salir, luego también impusiste no detenernos en el siguiente híper al que había decido entrar yo solo para comprar otros jeans, Francamente demasiado dominio del volante y de paso de mi libertad como pasajero. Esos detalles no eran problemas reales ni siquiera tu malestar por nuestra presencia en tu casa. Yo no soportaba detalles de la tuya; esos monólogos en los que te has especializado en gargarismos y carrasperas me revolvían las tripas, pero nada que no pudiera contrarrestarse con dosis de optimismo. Fuimos a pasar el cambio de año con la parentela de Vic y ya en el 1 fuimos a dormir al apartamento de las Redes donde hemos otros años y en este más que en ningún otro valoramos lo funcional que es, mucho más grande que el tuyo, con dos baños y con una cocina espaciosa en la que no nos molestábamos, con una vista soberbia y con la oportunidad de dar paseos a diario por los muchos parques que tiene, algo a lo que se presta mucho menos Vistahermosa donde vives. ¿Por qué hemos estado tantos días con Nani pudiendo estar aquí mas tranquilamente? -nos preguntábamos- Entendimos que la convivencia en tu apartamento era algo de interés reciproco y tú en cambio te sentiste utilizada. Consulta eso a alguien que te quiera hacer de paño de lágrimas. Una vez en el otro apartamento, en el de las Redes, no contestaste a nuestras llamadas, que no eran para preguntar por ti sino por dos motivos concretos: para recuperar un libro y un blog de notas que me había olvidado y para invitaros a comer en la perspectiva de que vinieran José Luis Almunia y María. (La conversación que me resultó más interesante en el tiempo que estuve en tu apartamento fue la que sostuve con él y me habría gustado volverlo a ve)r. Lo que para nosotros fueron (¿cuántas llamadas y mensajes? ¿Media docena entre las de Vic y mías? Entre ellas una a Jluis para que te diera recado de mi olvido) tentativas de contacto organizativo, -para nada proponerte hacer la gran reunión sentimental para revisar nuestras conductas- tú te lo tomaste como un ataque. Revísate ese punto, creo que es serio.
Cuando vine a dejar el abridor del garaje a tu buzón llamé a tu puerta antes de que nos hubiéramos percatado tu sms que decía de entregártelas por esta manera. (tanto has llegado a aborrecernos que no eres capaz de decir “ésta boca es mía”?) Ese par de timbrazos también lo considerarías como un asalto. El caso-Nani nos ha dado para unas cuantas conversaciones entre Vic y yo por lo que hace al trato de confidencialidad con los demás. El hecho de que no hayas estado a la altura de ser anfitriona no me preocupa tanto sino que te pongas a sufrir por tan poca cosa. Es probable que en el futuro vayamos otras veces a El Puerto y que podamos coincidir contigo en alguna parte. Te sentirás fatal si no resuelves este nudo que te atraganta. En tu carta que nos pluraliza cometes un gran error: creer que Vic y yo somos la misma persona. Si lo peor de nuestra visita fue tras salir de tu casa, asegún dices (por lo que averiguaste pues de mis opiniones) y es a mí a quien odias, puedes continuar tratándote con ella. Por mi parte no te puedo corresponder con la rabia, ni el odio, ni siquiera el malestar. Repito: eres una curiosidad. De ser Fidias te inmortalizaría como estatua para el Partenón y te concedería la eternidad junto a Zeus y Atenea. Es broma, de ser Fidias no te hubiera propuesto que posaras para mí y habría conectado preferentemente con el espíritu de una piedra de cantera. Los cheyennes (los seres humanos que así se llamaban a sí mismos) creían que todo tiene espíritu, incluidos los minerales. Estoy convencido de eso. Hay piedras que contienen formas, almas, bellezas que no contienen algunos individuos de la especie humana.
Como no quieres el menor contacto con nosotros, respetamos tu decisión. (a ver como reaccionas cuando alguna vez coincidamos por el Puerto, lo añadiré a mi anecdotario del comportamiento social humano). No irás a creer que te necesitábamos en el sentido material de este verbo. Entendimos en todo momento que estar en tu apartamento o tú en el nuestro llegado el caso era una forma de acompañarnos y comunicarnos. Al conocerte un poco mas y medir tu reacción diste motivos para asustarse de ti. ¿Te imaginas que te hubiéramos venido a ver según nuestro acuerdo tomado a otra ciudad del mundo? Nos habrías chafado nuestro programa de viaje o estadía. Todos los valores que tenías para nosotros como informadora, entregada, ortopeda mecánica, doméstica, cocinera, atenta, hospitalaria y cariñosa se han venido abajo con tu “corto y cierro” tan brumoso y radical. No por cortar, claro está, si no por tu estilo. Como anfitriona eres un rotundo fracaso, como amiga, por supuesto, también. Se comprende tu gestualidad rígida y tu talante de sufriente. Dejaré este texto en alguna parte de la aldea para que alguien más pueda sacarle algún partido y para que no creas que tu negación a la comunicación te da el derecho en exclusiva a tener la última palabra. Esta es mi segunda y última carta para ti (penúltima si decides contestarla).
Estoy acostumbrado en esta vida que la gente tiene dos caras cuando menos y que sus verdades cuestan un tiempo en ponerse al descubierto. Como me interesa más la verdad que la diplomacia (y que por supuesto el utilitarismo) si la primera pasa por la ruptura y el acabose no me preocupa demasiado en lo personal aunque sí como crisis antropocéntrica. Cada vez que un humano rompe su relación comunicativa con otro para siempre porque niega toda posibilidad empática para continuar elaborando juntos la explicación de los hechos, es la especie entera la que está fracasando como sapiens y como protofuturista. Para mí –hablo en singular- el casoNani no es más que otro en una larga lista de gente con problemas que en lugar de exhibirse como ikebana lo hace de trilita entallando. No es mi problema directo por conocerte y haberte tratado algo, sino un indicador de la evolución humana, es decir, de su no-evolución.
Infiero que todo lo que no te has atrevido a decirnos en directo y a la cara, lo transferirás a alguien, que como José Luis, en tanto que amigo, le hagas depositario de tus penas, es conveniente que esté al tanto de esta versión.
Una última cosa. Es posible que no quieras tener ningún rastro de nuestro paso por esta vida y quieras deshacerte del mortero de madera que te trajimos desde Guinea Bissau y que tanto nos costó (por la compra y por el traslado). Te ruego que antes de tirarlo a la basura se lo des a alguien que sepa apreciarlo o que nos los devuelvas a través de MariCarmen.
alea jacta est,
Analisis de la vida desde la mirada de un bufón.
Cosenza 2005 junio 29
El viajero de ahora ha dejado de ser el que habia sido antes. Viajar ha sido y es una de mis pasiones como sabes y en lo esencial sigo haciendo lo de siempre: recurrir a las posibilidades infraestructurales que ofrece, un tanto por azar, cada nuevo sitio por el que paso. Hoy hemos comido en el kiosko del centro del parque (el lugar para orquestinas) junto al palazzo de governo y ahara te escribo desde la biblioteca nazionale, en la sala de mediateca, a la cual hemos accedido, debido a la silla de ruedas, despues de un complciado laberinto de pasillos y salas en obras.
Según normativas del ministerio (supongo que de cultura) no puedo usar el email, pero tal vez sí pueda enviar esta nota-carta en un par de segundos de distraccion bibliotecaria, puesto que el computer esta conectado a la red.
dia30-> Me gustaria ver a Beatriz y a Sofia en la próxima coincidencia. ¿Tan cansada esta Beatriz que no pueda tomarse un dia? Yo te proponia un encuentro de fin de semana para tener más dias de convivencia y lo del hotel o el camping porque supongo que es lo mejor para vosotros para que os acomodeis. En ultimo término podemos quedar en Siena o en Cole di Elza a no ser de que vayamos a Grosseto invitados por Stefano Adami, un profesor de la Università da Siena muy interesante que hemos conocido y del que le hable de ti.
Nosotros andamos y dormimos como dioses en nuestro auto-caracol, pero entiendo que desde la mirada ajena no se pueda interpretar esto como un goce sino como una necesidad. De hecho, aparentemente tenemos mas pinta de refugiados que de turistas. Desde luego no somos ni una cosa ni la otra. Los viajes son siempre motivos de exploración y de seguir formando parte de una investigacion permanente:la de la vida y sus significantes. En términos más profanos me gustaria hacer coleccion de frases àgrafas de la cultura oral que encierran un saber popular histórico equiparable, entiendo, al de los grandes argumentos en paralelo dados por los grandes teóricos de la historia y del pensamiento. Es una investigacion que se puede hacer sin más trabajo que el de coleccionar frases y con un minimo de atrevimiento para pedirlas. El caso es que con los años me voy volviendo más distante del mundo y de las ganas interactivas con los demas. Pero en mis dias de simpático puedo hasta hablar largas conversaciones con absolutos desconocidos.
Hasta ahora todas las noches han sido tranquilas y sin interrupciones, salvo la de una langosta que se nos coló la otra noche por la ventana semiabierta en Palimuro.
Aqui en Cosenza hemos encontrado una base de operaciones : una ciudad recomendable. Aparece en medio de las montanas tras muchos tuneles para alcanzarla.La biblioteca nazionale me permite estar como en casa. Y hoy estamos aqui desde las 9 de la manana. Tambien seguiré por la tarda. He enviado un artículo para el que tenia un plazo urgente y he de enviar otro mas sin falta hoy mismo. Como ves vivo la vida como si fuera importante (no digo que muy importante) para alguien. Sólo se trata de un juego mental. Si me dedicara a pasarme el día tirando dardos a un panel de corcho circular trataria de hacerlo con la misma actitud positiva.
Supongo que digo esto porque le he dado vueltas a tu palabra clave (la de “negatividad”) aplicada a mi libro (la Tapera). No me gustaíia pasar por ser negativo, es decir que se confundiera con mi critica con una pulsion destructiva, pero supongo que eso no remedia el impacto emocional adverso que pueda derivar de todo relato así como de todo analisis en los que pueda participar. Ni lafilosofia ni la literatura y sus autores están a salvo emocionalmente de lo que puedan descubrir. En todo caso, creo recordar de mí –estoy absiolutamente seguro de eso- que nunca he tratado de hacer dano sentimemntal intencional contra nadie y que todo retrato de ridiculización del mundo que habito y sus personajes pasa inevitablemente por mi proprio escarnio. Solo soy un bufon. No es tan dificil de integrar eso de mi.
Sobrevivir a las propias conclusiones existenciales.
Cosenza 2005 agosto 4
Hemos pasado un mes completo en Sicilia. Nos ha faltado tiempo para conocer mas cosas de la isla y de sus gentes. Nos guardamos Corfú –y otras islas- para otras ocasiones.
La propuesta que te hice de compartir senderismo no era para batir ningún record o ninguna hazaña. Resulta que viajar o compartir viajes proporciona otros contextos distintos a los cotidianos y con ellos también otras conversaciones. Viajar es convivir de una manera diferente a la vida diaria. Me consta que a partir de un cierto momento biográfico las personas dejan atrás sus hábitos mas veleidosos y exploradores. No se podría decir de ti que alguna vez te declaraste vagabundo y que usabas el autostop como medio de transporte. Ni de mi, que estive durante 11 años pasándolos entre reuniones conspiradoras, asambleas, mitines y manifestaciones. Parecemos gente normalizada, es decir normatizvizada, es decir asimilada por las formas de la sociedad en la que, en realidad, no pintamos nada. El problema del semblanbte es que puede acabar seduciendo a quien lo adopta.
Yo creo estar viajando más en la época adulta que en mis décadas aventureras y desde luego soy más revolucionario en mis actos y pensares ahora que cuando hacia de la agitación mi officio diario. Por encima de las aventuras geográficas la aventura más importante es la de seguir en vida o con vida frente a un mindo que invita tantas veces y por repetido a darle la espalda. El sentido de la vida y el del ser insiste Marcuse es vivirla para otro. Uno dejaria de ser sin la perspectiva de un otro que le confirme lo que es. No estoy muy de acuerdo anque sin duda el reconocimiento se hace necesario y elegir a un otro especial como pretexto de lucha existencial nos convierte a los unos en escudo de los otros,o en subterfugio de nuestras debilidades. A fin de cuentas es un autoengaño.El mundo no es su totalidad. Lo acabamos reduciendo a la media docena de personas con las que tenemos más vínculos. Escapar de aquel en general ya lo hacemos conviviendo comn unos cuantos de sus miembros en particular. Escapar del todo mundano es una necesidad para estar por encima de la realidad y no ser hundidos por ella. La cuestion es que no hay lugar donde poder hacer eso. Ni la isla de Pascua ni la isla mas paradisiaca de Polinesia son ya paradigma de la felicidad. En cualquier parte basta que haya unos cuantos saboteadores sin tener desarrollada la noción de respeto hacía los demás y hacía el medio, para convertir el sitio más divino en un estercolero o en un lugar odioso.
Tengo la sensación de saciedad aunque me cambien los escenarios. Sin embargo sigo teniendo por criterio hacer varios viajes largos por año aunque solo sea para encontrarme a mí mismo en principios y actitutdes de mi pasado y en poderme permitir hacer cosas que en casa no suelo hacer. Son cosas que en mi sedentariedad no me permito.
Los ritos de cada día. o casi. son estos: jugar al ajedrez, paseos con Victoria , montar y desmontar el salón de picnic, escuchar la lengua extrasnjera del pais en el que estoy, preparar el té, preparar la comida, preguntar a desconocidos por determinadas ubicaciones, tomar el cochce para hacer la suma diaria de kilometros, dar paseos en bici, escribir en los manuscritos que llevo en marcha…Evidentemente todo es prescindible.Y lo es en sus partes concretas y en su organigramma total. Y viajar lo es. En la situacion mas estrema: es prescindible para el sujeto todos y cada uno de los objetos con que se va organizando la exirtencia un tanto se sabe objetado, o un elemento más de toda la colección de sus objetos. A partir del momento en que la presunción del futuro por vivir arroja la verdad (fatal) de que va a producir más de lo mismo, -aunque eso sí dentro de morfologias ligeramente distintas y suficientemente distractoras para imaginar que todo es distinto- la hipótesis existencial queda relegada a la especulacion filosífica puesto que su potencialidad sensorial puede llegar a aburrir tanto en sus hechos como en su perspectiva.
El otro ya no es no es el gran fondo de esperanza que en otra época biográfica se pueda llegar a creer o una fuente de enunciados estupendos con los que arreglar el entorno y posicionarnos con más seguridad en el mundo. El otro es una copia mala de sí mismo ante el que tenemos que hacer verdaderos esfuerzos de cortesía para admitirlo en nuestro fuero interno. Pluralizo porque pienso recoger tambien tu sentir, al menos en el aspecto de tu vena cansina, y el sentir de otra mucha gente.
Yo me sigo autoconvenciendo, con distintas vetas en explotación, de que todo merece la pena, viajar y seguir aceptando contrariedades para seguir en la onda de lo novedoso y de las hipótesis de la utopia a colores.
La cuestion es que el mundo del afuera, el de los otros, en lugar de perder prestancia la incrementa con los que estando en su contra se han ido –o nos h emos ido- diluyendo en su seno. Externamente no soy más que un turista algo bohemio y particular que va cambiando de geografias aunque internamente pueda pensar ser el viajero más maravilloso o seguir con la imagen del filosofo militante. El final del recorrido, en el mejor de los casos, ya lo sé: experiencias un tanto repetidas que revierten en la consolidación de opiniones y conclusiones básicas que tengo desde hace años.eso me lleva a una pregutna dramática ¿Una persona tiene derecho a prolongarse existencialmente mas allá de sus conclusiones?
Con todo, la vida es un disfrute intelectual y no hay tanta gente conocida con la que poder practicar eso. Unas semanas de convivencia contigo en alguna parte era una pretexto para convivir y viajar (ese era/es el fondo de la propuesta). No sé que pensar, intuyo que tus deseos no van por ahi, y que en todo caso nuestra relacion la vivimos de manera diferente.Te intuyo agotado l ocual da a tu personalidad quizás uno de los valores más sobresalientes.
La propuesta de encontrarnos en Pistoia deberia ser para el domingo, o lunes. en Follonica, donde pasariamos. Pienso que Pistoia nos quita del camino pero nos gustaría vernos. Podemos hacer los quilometros necesarios que sean para veros.
Si os parece podemos comer en nuestro salon de picnic. Mis condiciones fisicas hacen que haya restringifo radicalmente mi uso de restaurants.
Escribeme lo antes posible y llámame, porque no se si voy a popder consultar internet despues de hoy.
Un Abrazo, besos
Jesus
Convivencialidad CdeV 20 setiembre 2005
Hola Carlos
Después de separarnos en Siena fuimos a un aparcamiento cercano tranquilo donde pasamos la noche como si estuviéramos en casa. Al día siguiente lo pasamos en Lucca. Una ciudad recomendable. Ideal para los paseos y la poesía.
Vuelvo a estar en casa. El mes que he pasado en Menorca, y desde donde te hice un acuse de recibo de tu email, ha sido fantástico. Ha tenido su cuadro de rituales particular: baños diarios en la playa, footing desnudo por la arena, conversaciones múltiples con desconocidos, largas sesiones de lecturas en butacas y hamacas y paseos tranquilos. He estado viviendo por tres semanas en la cueva de Binigaus, lo cual ha abaratado considerablemente el precio de estancia. Eso ha evitado que paguemos los 200e diarios –precio de temporada alta- por una habitación doble en el hotel de 3 estrellas (el Menorca de la cadena Sol) que teníamos enfrente y al que veíamos todas las noches con sus luces encendidas desde nuestra terraza natural. He vuelto a hacer autostop para viajes cortos, algo que hacía años había dejado de hacer y este tipo de vida entre salvaje y naturista me ha puesto en contacto con gente que ahora está en la veintena de edad teniendo interesantes conversaciones con ella para confirmar que se trata de una generación más perdida que la nuestra.
Y poder prescindir del agua caliente o de la ducha de agua desalada te da experiencias extraordinarias. Durante el mes de Menorca he ido solo tres veces hasta las duchas de son Bou dos urbanizaciones mas allá de la playa sin industria de ocio donde estábamos alojados, para usar jabón. Te aseguro que era absolutamente prescindible. Comenté lo de tu opinión sobre la guarrada del salitre en la piel.
Me comentas en tu carta algo del conflicto doméstico con visitas sociales a vuestra casa optando por suspenderlas para no tener nuevas broncas.
Todas las relaciones terminan por ser reubicadas si se desea continuar manteniéndolas como tales. Esto es: se las recoloca tempo-espacialmente. En la refranería andaluza se dice que el mejor huésped al tercer día apesta. El personaje de fuera esté unas horas durante una velada o varios días de convivencia introduce hábitos y maneras que, poco o mucho, alteran la paz del santuario particular. El otro, aún transeúnte o visitante de paso, es una cantera de interminable experiencias; entre ellas, también, situaciones desagradables que nos aprisionan contra las cuerdas. Después de, yo creo que innumerables, situaciones sociales de grupo me he convencido del absurdo de mantener algunos espacios rituales de encuentro: desde las reuniones de debate estéril a invitaciones a comidas. Me disgusta todo aquello que hace comportarme de acuerdo con la etiqueta hasta tal grado que sabotea la libertad de mi yo en acción. Obviamente estar gente hace que autolimitas conductas que te permites estando solo.
He pasado por lo que tú comentas. Padeces la crisis del anfitrión. Patético aunque nada grave. Es un síntoma generalizado tanto más consolidado en las culturas tanto más individualistas. Por lo general la gente vive/vivimos en nuestros fortines de los que abrimos las puertas muy puntualmente y a cuentagotas para hacer convivencias episódicas y extraordinarias con amigos y conocidos (cuya diferencia entre ambos, por cierto, es totalmente subjetivista y aun, en la actualidad, la gente prefiere meter en el minúsculo grupo de los amigos al mayúsculo grupo de los conocidos). El anfitrión es aquél con capacidad de acogida y agasajo, con mucha empatía y disposición a crear comunicación sintónica sacándole al espacio el máximo de rendimiento comunicativo y goce. Eso supone una dedicación al invitado, al que llega. Es lógico que quien venga de afuera no conozca las cosas de uno. No sabe donde están las tazas o el té. Consiguientemente a quien está en la casa le toca hacer las funciones de atención y de cuidado. Tiene que estar por la conversación y al mismo tiempo tiene que estar por poner la mesa o sugerir lo que el invitado tiene que hacer. No puede permitirse que se le vaya la olla (se le vaya la cabeza) porqué entonces las cosas se quedan sin hacer. En ese sentido el anfitrión rinde homenaje y una cierta dosis de servilidad que es perfectamente natural y no tiene porque acongojar o herir la sensibilidad de nadie. Por lo demás a todos nos gusta ser mimados.
Las relaciones espaciales y los protocolos son un arte. Hasta el punto que los japoneses hablan desde antiguo de la filosofía del té. Los actos de comida y bebida compartidos son un verdadero ingenio y hay una literatura extraordinaria dedicada a las formas y los tratos. Si uno está muy enfrascado en una parte de los elementos y olvida los otros, está condicionando la situación indirectamente para que sea el consorte quien se ocupe de lo práctico. De vuestro grupo de tres, Beatriz tiene una psicología logística, la tuya es aérea. Las condiciones del conflicto están dadas. No desaparecerá su latencia por el hecho de que no tengáis invitados, aunque lo hayáis decidido sine die para poner término a esa decisión. Tenerlos lo único que hace es poner en escena la evidencia de aquella latencia.
En casa hay situaciones que yo eludo. Victoria es infinitamente más extrovertida y sociable que yo. Le cae bien todo el mundo y por ella tendríamos más visitas. Por mi parte el espacio de comunicación tertuliana es algo que encuentro a faltar pero no estoy dispuesto a cobijar cualquier clase de tema con cualquier clase de personas. Especialmente cuando en mi biografía he comprobado que la gente ni siquiera tiene la delicadeza de tomar la iniciativa de invitaciones reversionables después de otras que nosotros hayamos hecho. Vivo con esa comprobación. En cambio cuando viajo o cambio de registro ubicacional las cosas son distintas. Sin ir más lejos el último fin de semana que he ido a El Fonoll a dar una conferencia, hemos tenido tres comidas de grupo y dos reuniones de té. Soy el primero en proponer encuentros lúdicos colectivos con pretensiones comunicativas, pero ciertamente no en mi propia casa, sino en lugares de paso. Así mismo en la cueva menorquina hemos tenido interesantes veladas y comidas improvisadas de grupo.
La diferencia de estos espacios con la propia casa es que en ésta el residente tiende a convertirse un maníaco blindado. No entiende que los invitados, especialmente cuando pasan de una docena, en sus ganas de ayudar no distingan los deshechos orgánicos de los inorgánicos y lo mezclen todo, incluidas las cucharas de café que tiran con la basura, dejen colillas (te hablo de hace años cuando aun había tolerado humo en casa) por las macetas, te rompan las copas de la cristalería por descuido o pongan un bol de cristal de la nevera al microondas rompiéndose por cambio drástico de temperatura. Aun menos que parte de los invitados vayan de convidados de piedra sin integrarse en la conversación haciendo juego, o no, con el mobiliario de la estancia. Sobre convivencias hay mucho que hablar y tanto si son puntuales, de una velada, como más permanentes por el dueto convivencial o el familiar dado el caso, cada persona tiende a necesitar de su espacio del que sea amo y soberano, como ahora Sofía os está pidiendo más control del suyo con menos interferencia de otros objetos.
Hemos nacido en un siglo bajo el imperio del individualismo más ruín y vamos a morir en otro en el que éste seguirá triunfando. La teoría social examina las alternativas del compartir como las únicas posibles para cambiar drásticamente las estructuras económicas y las mentalidades humanas. En contrapartida la sociedad tiende a seguir premiando y más la individualidad extrema, es decir la enajenación los unos de los otros.
Sofía está creciendo. Me gustó la velada con el ajedrez aunque no se enterara demasiado. A mí el ajedrez me ha proporcionado y proporciona momentos estupendos. Aunque en el último viaje he suspendido las partidas con E, mi acompañante, pq siempre se deja ganar o no tomaba suficiente interés en el juego. Tal vez en el futuro cuando ella haya aprendido podamos tener alguna partida. También puede ser una excusa para ti de jugar con ella y entrar en otro mundo curioso donde el juego de correlaciones de las fichas guarda un parecido impresionante con el de la misma vida social.
En contrapartida es un juego que individualiza frente a otros más populares que colectivizan.
La infancia es bella pero no está exenta de problemas. La vida rural desde la infancia es una situación impuesta a diferencia de la vida neo-rural del adulto alternativo que la ha tomado como elección. En su crecimiento deseará, e intuyo que prematuramente, ir a vivir a centros urbanos de los que tomar otras experiencias y recursos. Prepárate para esta perspectiva.
Todas las relaciones de pareja están condicionadas por algo. La vuestra está asentada sobre una elección de vida radical. No todo el mundo está dispuesto a hacer 70 o más kms por desplazamiento para ir de la casa al trabajo y vivir en un lugar aislado como il Poggiale. Estimo que la contradicción entre tú y tu compañera seguirá expresándose como una recidiva por lo que se refiere a residencialidad. Y por lo que hace al modo educativo por lo q que dices lo veis de manera diferente. Estoy contigo con el planteamiento de instruir o educar a los hijos en función de necesidad y demanda más o menos explicitada del niño (lo mismo que en el caso de un adulto) y no como imposición de un programa con pautas piagetianas. De hecho hay un movimiento de educación libre en España, sobre todo en Catalunya con el que estoy en contacto electrónico que valora la enseñanza de un modo no institucional.
En cuanto a prácticas formativas pienso que la inteligencia manual no es menor que la psíquica. No podemos ser víctimas de los fetiches conceptuales y tampoco de las imágenes socioprofesionales. Acudir a la universidad y tener dos o tres licenciaturas no hará ser más persona ni más inteligente y, sobre todo, más feliz a vuestra hija, que no tenerlas. La desmitificación del curriculum universitario es lenta pero va dándose. Conducirse para tener un currículum tiene una sospechosa semejanza de subordinar la vida tributariamente a alguna clase de dios, estatus y con ello, tener como derivación, una supeditación a una poltrona de aceptabilidad pública. La vida pasa por la relación con el otro y por tanto por lo que piensa pero cuando esto supone vivir en contra de los deseos propios se convierte en una no-vida.
Tu ritmo personal es otro tema. Las personas tenemos distintas velocidades. Aceptarnos las unas a las otras pasa por conocernos el índice de pragmatismo de cada cual. Tu perfil no está para las labores de hogar o posiblemente para otras muchas de carácter manual. En contrapartida alguien tiene que hacer lo que tú dejas de hacer a nivel doméstico y organizacional. Empatizo con esto porque yo me opongo directamente a ciertos manualismos. He sido capaz de tener un boquete por mas de 3 meses en la pared del vestíbulo (disimulado con una lámina de papel) a consecuencia de un escape de gas del vecino hasta hoy que han venido los operarios del Seguro a repararlo. Tengo cosas compradas, porta luces eléctricas, con las que van pasando los años y no acabo de instalar. Valoro más una estrofa de un texto digital, este mismo que lo que yo llamo una unidad de taller o una de organización doméstica, aunque sigo haciendo ambas con un cierto tempo. Por otra parte me cuesta delegar funciones domésticas en cuanto que venga alguien a limpiarnos el suelo o los cacharros. Vivo al empleado fijo doméstico como un intruso que a veces me genera trabajo extra al transpapelarme cosas o romper otras. Nuestra casa está preparada para vivir dos personas, tres es una catástrofe. Entiendo perfectamente la falta de compás que puedas vivir en tu casa o en particular cuando hay invitados. Tú te dejas llevar por la disertación que Beatriz puede vivir como laberintos lingüísticos. Recuerdo que ella ha manifestado otros intereses y se ha autoexcluído de la conversación (especialmente de tipo conceptual o teórico entre tú y yo) cuando las hemos tenido alejándose con uno u otro pretexto para hacer algo. Tú y yo pertenecemos al linaje de la abstracción permanente; ella, a la tropa mayoritaria de los que siguen sin descuido una agenda productiva. Un distintivo de la masculinidad de entre-siglos es pasar de responsabilidades y otra de la femenina es reemplazar a los hombres en su rol tradicional de mando y falocracia. Nada grave si se encajan los nuevos aconteceres. El arte conceptual nunca entenderá la figuración y la rutina diaria de la administración de las necesidades no puede entender la actitud hebraica de esperar el maná del cielo.
No aceptar trabajos manuales, como dices, es un motivo de orgullo, y, bajo mi punto de vista, de admiración. Lo que pasa es que todo pasa por las manos, incluida la inteligencia (y su correlato: el desarrollo neurológico del cerebro en el proceso filogenético de la especie). El ser humano no habría evolucionado sin sus manos y en particular sin sus pulgares con los que pudo agarrar cosas en contraposición a los otros cuatro dedos. Poner la mesa, dar de comer a los animales, hacer un vendaje también son trabajos manuales; hacer una operación neurocirujana no deja de serlo. Más que la manualidad pongo la mirada en el hecho del no-hacer: ésa es una de tus claves, quedándote un poco de pasmado ante situaciones convivenciales. Tu rareza es tu signo de perfil. Es lo que te hace especialmente atractivo aunque puntualmente extraño e incomprensible. Tiendes, inadvertidamente, a que otro piense las cosas prácticas por ti. Lo cual es un lujo existencial. Tener la convicción, que yo comparto, de que algo o alguien moverán una ficha para poner un suelo, una instalación o un plato de comida es mejor que tener dinero contante o un cartel con tu cara en las salas de proyección cinematográfica.
Admitámonos como somos y cambiaremos nuestra relación con el mundo. Mintámonos con respecto a nuestra condición real y seguirán las falacias interpretativas de la realidad.
Comentas lo de tu/vuestra vida y adaptación a una cultura distinta. Tu reto por quedarte en Italia para mi fue, en su momento, admirable. Eres el pez negro en una pecera de peces de colores (o al revés, el único de color en una de negros) Otro tanto a favor de tu imagen heroica. El héroe no es más que el tipo raro que entra en colisión con los individuos con los que comparte un espacio y que tal colisión le empuja a aumentar sus sensores y a luchar por la dignidad y supervivencia de un modo más original, a veces genial. No creo que sea mejor la geografía toscana que la uruguaya. Pero una persona necesita levar anclas y superar anclajes o referencias de simbología lesiva del pasado. Sólo tu sabes pq has elegido Italia para vivir y no volver a Uruguay, esa suiza latinoamericana que recordabas, y un país adelantado a su continente aunque no a su tiempo. Si yo tuviera las 500 ha de territorio allá, tal como las tienes en herencia-propiedad me iría a gestionarlas para algún proyecto o las cambiaría por una extensión geográfica importante en alguna parte del mundo donde ubicarlo. Claro que sólo el que detenta una propiedad de esta envergadura sabe los misterios de ella y puede sopesar la energía necesaria para hacer algo distinto con tintes de alternatividad, en un momento en que biográficamente se vive el descrédito de la alternativa. El proyecto que vengo siguiendo de El Fonoll (el pueblo nudista) con unas 150 hectáreas y las casas ya prácticamente reconstruido después de 7 años, y con un lleno total de visitantes en la época climática más atractiva, no deja de ser un observatorio de curiosidades de la conducta humana sin que realmente se viva una psicología alternativa de las relaciones. La mansión-balneario en régimen comunitario, en la que había pensado hace algún tiempo, para viajeros cansados, ex-militantes frustrados, bohemios pobres como ratas, viudos/viudas aislados, solitarios de varios pelajes, artistas inconclusos y marginales de varias raleas en busca de reposo, amor, comunicabilidad a cambio de una co-propiedad basada en el respeto mútuo donde fuera extirpada toda especulación y violencia por abominables; es una buena idea para escribir una buena novela pero nunca me dediqué realmente a ella como proyecto práctico. De tener un espacio o una casa grande como materialidad física tal vez me lo replantearía. Pero sospecho que en base a la experiencia de compartir hábitats lo más difícil de este planeta es ponerse de acuerdo con alguien para una vida sostenible en convivencialidad instalada en el goce creativo. Como dato curioso he de decir un detalle anecdótico: si el único inquilino que tengo (ya desde hace varios años) en el estudio es esto y sólo esto, un inquilino cuya relación es mantenida por la simple cuestión económica de un pago periódico. Del mismo modo que los visitantes de otros espacios (como el que te he citado de el Fonoll) de envergadura son admitidos y continuados por su rédito práctico aunque no pase por una capitalización, no creo que el que yo pudiera fundar se pudiera escapar del cánon de los antagonismos como parámetro y de los cuadros psicológicos problemáticos de los concurrentes. En los cuadros colectivos o en las interacciones con los demás acaba imperando la necesidad de acuerdos muy concretos y claros cuya trasgresión los pone directamente en la lista de los sospechosos de falta de responsabilidad o de baja confiabilidad: es decir, la aplastante mayoría del personal de patio.
Cuando estuve en st Cristóbal de las Casas visité una casa museo muy interesante de una pareja de etnólogos que estuvieron investigando en la selva lacandona. Compraron una mansión con patio interior, al estilo arquitectural de allá y una gran extensión de terreno. Su mesa comedor podía alojar varias decenas de personas y a menudo celebraban encuentros culturales además de tener invitados. La casa sigue conservando los dormitorios separados de los que fueron sus dueños y otros para huéspedes. Este tipo de régimen de vida en el que ya había pensado antes de visitarla es el que había pensado para mi y mi compañera a partir de mis 60 de edad y con algún proyecto suficientemente terminado. Es una idea cautivadora pero que tiene dos enemigos: uno, que no es fácil encontrar quien quiera implicarse en eso y que quien lo hace no está a la altura de la honestidad esperada y dos la pérdida de sentido del mismo proyecto. Dejar algo montado para el futuro se me desdibuja más y más. De todos modos la idea tiene un poder de atractivo enorme y ahora, que estamos en la edad de pensar en legados y herencias, me pregunto el sentido de haberme pasado la vida acumulando libros o escribiendo textos si lo más inmediato que sucede en el momento postmortem es de enviar todo eso a los encantes más cercanos (hace un par de días la viuda de un vecino recientemente fallecido mandó a un vendedor de encantes a que viniera por los despojos de su biblioteca, confirmando lo que ya sabemos de eso desde siempre). Los comportamientos humanos son tan predecibles que la psicología terminará por ser la más científica de las disciplinas a pesar de la nómina creciente de sus detractores al respecto.
Con el profesor de Siena no ha continuado el contacto. Te doy su email y preséntate en mi nombre. Me dio la impresión que es socialmente muy crítico y consciente de la reponsabilidad de Italia en el conflicto internacional.
El no-encuentro con tu colega albanesa de Mediación no me sorprende. Las reacciones quedan establecidas desde el silencio y no desde el en-frentamiento. La gente no da la cara. Es una epidemia. Nos toca inferir las personalidades tal como son a partir de datos no muchos pero poderosamente significativos (como el que citas de no responder a tus llamadas). Una aplastante mayoría de gente es para una conversación en el mejor de los casos y una coincidencia. A menudo cualquier deseo para algo posterior es un craso error. Que el otro no cumpla su función por traicionar su palabra es lo habitual. Es más grave que tu dejes de cumplir la tuya en correspondencia a ello.
El cuadro de conflictos que vas generando entre gente es lo que te da autenticidad y encanto. Si estuvieras de acuerdo con todo el mundo seriamos menos amigos o te querría menos. Yo también me desarrollo en esta tesitura aunque no dejo de practicar los encuentros espontáneos con el personal de pie en tierra. No esperar nada de nadie es lo que proporciona un balance mayor de resultados. Esperarlo todo o esperar lo prometido es sucumbir. Al final resulta que las crisis de angustia son valores dislocados que producen desesperación. Paradójicamente el sujeto desesperanzado no se desespera jamás. Pero si quieres algo tienes que perseguirlo, si quieres a alguien buscarlo y eso implica esfuerzos y compromisos.
Depende de la cuota de placer que se desee se corre una cuota de riesgo. Eres (lo eras ya en 1984) un viejo prematuro con tributos de sendentariedad; (por mi parte yo me dice viejo a los 26 años, en 1979, aunque en años posteriores me fui rejuveneciendo haciendo cosas que me había privado de hacer antes por motivos de militancia política y supuesta responsabilidad social que impugnaba la libertad personal del placer por ser demasiado pequeñoburgués).
Todo termina por encontrar el propio lugar de cada uno en el mundo y poder defenderse de é.Dices “aceptar la realidad con sus miserias y estupideces no significa plegarse a ella”. Acabamos por aceptar que los dominios de la vida están fuera de nuestras posibilidades de control. Sucedía y sucede con los estallidos de la naturaleza y sus quejas con resultados catastróficos y sucedía y sucede con la sociedad como un sistema casi perfectamente organizado en sus imperfecciones, expolios, desequilibrios y maltratos. La reconciliación con esa perspectiva la tenemos desde hace, en mi caso décadas, mucho pero sin embargo sigo lamentando tener que enfrentarme a esta verdad cada día. Por eso ha ido surgiendo en mi interior un híbrido entre una idealista utópico y una realista pesimista que me hace jugar al optimismo como si todo sirviera para algo y a denunciar también hiper-críticamente, así entendido por otros, las actitudes ingenuas de la valoración de las cosas o los tratos hipócritas. Aún así, incluso para mí a veces resultas duro al trato aunque creo entenderte. Es necesario intuirte.
De nuevo sobre lo revolucionario y lo conservador que comentas, repito mi opinión: la realidad revolucionaria de sujeto no es la de aquel que sigue voceando bajo una pancarta en la calle principal de una ciudad sino la de quien minimiza sus pagos al estado vía impuestos y quien transforma de continuo su vida en relación a los ambientes y al mundo gestionando su impacto doble direccional con las soluciones coexistentes más adelantadas. La revolución empieza por la de sujeto y ésta pasa por la cocina.
Manifiestas tus planes de viaje y de no viajes. Moverse no es tan grave ni tan restrictivo como piensas. Coger el avión es como tomar el metro o el ascensor. No es tan complejo y gracias a su tecnología te lleva más lejos con menos tiempo.
El último día de viaje en Menorca perdí el libro de Il senso de la Cose, de Feynman que ya había leído y subrayado. Lo perdí junto a una mochila de libros acompañada de otra mochila de ropa, olvidadas en una parada de bus en la que una hora y media después, al ir a recogerlas ya no estaban. Se trata de el libro que te pedí que me regalaras ¿lo recuerdas?a partir de que me lo recomendaras. ¿Podrías darme su referencia biliográfica o conseguirlo de nuevo? Mis errores de despiste no consigo extinguirlos. Puesto que tengo mas cosas tengo más probabilidades de desatender algunas y descontrolarlas. Por otro lado mi auto-imago de perfeccionamiento me hace ser más intolerable conmigo mismo cuando cometo errores flagrantes como éste por falta de atención.
Cuento con el poema del padre de Beatriz, y con los de otras personas si están interesados en que se los catapulte poco o mucho con mis modestos medios.
Hasta pronto
Ponerse al día. CdeV 2007 abril 12
Hola Carlos. Ha pasado tiempo desde tus últimas noticias. Recibirlas es un manjar. Me pones al día de ti y de tu familia. Es como estar compartiendo la mesa de tu casa y escucharte. Sofía es la que mas demuestra el paso del tiempo. Parece que no pare. Las criaturas de su edad están sobre estimuladas haciendo todo lo que la generación anterior fue privada de hacer.
La sensación subjetiva de quienes somos ya mayores -o empezamos a serlo (curiosa y equívoca palabra que se emplea para denominar que nos vamos haciendo viejos)- es que el tiempo pasa en los que están creciendo más que en nosotros mismos. Su morfología da la cuenta de los años más que la nuestra. No hay mucho que te pueda contar de mí. Sigo más y más convencido de mantenerme en el campo de la disertación, de la filosofía, de la observación, más que del de la actuación, la intervención o el cambio, en el que francamente, ya no me importa tanto. Sólo hay una revolución pendiente por hacer y ésta es la de sujeto. Lo otro, la externalidad, la organización de recursos, eventos, campañas de solidaridad o de reivindicaciones, la vocación de poder la he ido dejando para otras latitudes. Lo más significativo de los últimos tiempos en mi vida es de orden personal. Victoria está prejubilada y yo actúo también como tal. Ambos disponemos de la totalidad de nuestro tiempo libre sin tener que bien o malvenderlo a ninguna empresa, proyecto o institución. Hemos cumplido nuestros primeros 11 años de convivencia, lo cual es una cifra importante y no tengo dudas en que pueda decir dentro de otros 19 –si los sigo viviendo- que nos hemos pasado 30 juntos.
Desde diciembre que hicimos un viaje juntos, con Misse a Marruecos se ha creado una nueva situación personal de trío reconocido y aceptado. Un día de 24 horas a la semana lo paso con ésta y reparto los fines de semana y las vacaciones con las dos. En marzo estuvimos una semana en Venecia Misse y yo, y hace un par de dias hemos pasado una semana en Portugal Victoria y yo. Este sábado probablemente compartiremos juntos el mismo espacio de debate y luego el restaurant. Todas las vicisitudes de una triangulación no están resueltas pero sin duda estamos viviendo una historia única (¿conoces a muchas parejas con un tercero consentido?). Me siento un hombre muy querido y orgulloso de no ocultar mis sentimientos en paralelo por dos mujeres que son las personas que más quiero en el mundo. Esto no quita que el riesgo de perderlas a ambas siga en pie. Con Misse –mujer margarítica donde las haya- nunca ha dejado de existir esta posibilidad y con V aparece como hipótesis, aunque muy lejana, desde antes de nuestro viaje juntos a Sicilia, hace de eso unos 2 años. Ambos nos complementamos y nos intuimos. Nuestra peleas son más por mi afán de protegerla (su anatomía va cambiando y se va haciendo más vulnerable, sus piernas la aguantan menos) que por mi historia de amor en paralelo.
En lo personal vamos acumulando un remanente –poco pero constante- cada mes para el proyecto de invertirlo en tierras o en una casa. Es una vieja idea como sabes pero que nunca, deliberadamente, no concretamos. Últimamente he estado informándome de posprecios en Argentina, pero las dificultades documentales para adquirir tierras, hacen que tenga la idea un tanto demorada. También hemos pensado en Uruguay. ¿Puedes informarnos si sabes algo de esto? También de las condiciones legales para la compra de los extranjeros. ¿Conoces a algún nativo personalmente interesado en vender? Nos gustaría una gran extensión –tal vez 100 ha- con una casa, en un territorio llano y boscoso y con agua natural. Nuestro objetivo es solo conservacionista y tenerlo como lugar de retiro. No tenemos necesidad de trabajar por cuenta ajena para vivir. Su paga de jubilación es alta y yo sigo teniendo una paga del estado (unos 5000e anuales, el equivalente a dos o tres mensualidades ordinarias de quienes tienen trabajo fijo, aunque se habla del fenómeno social de no poca gente mileurista que no pasa de esa cifra mensual que no le alcanza para la subsistencia. ¡Paradojas del capitalismo!) que completo con otros ingresos. Sigo dedicándome a escribir pero nunca termino un libro de verdad para editarlo, incluso para autoeditarlo, ya que tendría capital para ello.
En cuanto a los espacios de dedicación teórica me he quedado solo con uno. El otro del que te he hablado varias veces llegamos a tensar las contradicciones hasta tal punto que este curso (desde octubre pasado) ya no me reincorporé. En algunos de sus libros colectivos aparecen algunos de mis artículos pero comprobé que hay gente de Academia -que no de la intelligentzia- que le interesa más tener un nombre público que no un debate, una comprensión, una investigación o en definitiva, una verdad. Siempre es así. La mendacidad (con a) se prodiga en todas las épocas.
Comentas algo muy curioso sobre las amistades. Dices que después de tantos años de vivir en Chiusdino solo hay 10 personas con las que te saludas o te saludan. Yo también soy dado a esta clase de numerología. Si yo aplicara el mismo cálculo a Cerdanyola, localidad en la que vivo y nací es posible que no superara en mucho más tal cifra. En el mundo moderno la gente tiende a vivir de puertas para dentro. La calle es un lugar de prisas en el que se va a la carrera sin fijarse demasiado en los demás. Es un placer salir a pasear y encontrarte a alguien conocido de tarde en tarde para saludarte y enlazar cabos. Pero eso ha sido sustituido por otra clase de coincidencias. La gente se hace con un perro y es a partir del perro que habla con otros paseantes que también lo tienen y lo sacan a pasear. Los hablantes dejan de hablar de ellos para hablar de sus perros: centros de atención indiscutibles en los parques apropiados para llevarlos. Últimamente Victoria y yo nos preguntamos si hacernos con uno, también para llevarlo a nuestros viajes en la furgo-cama, uno labrador o de una raza parecida, tranquilo y cuidadoso. Veremos. Tener un perro es una obligación para salir a la calle cada día, caminar y hablar con gente. Yo sigo trabajando en casa y no salgo todos los días. Para salir he de programarme y quedar expresamente con alguien o decir, como criterio que no me resulta fácil de cumplir, de salir cada noche por sistema a un espectáculo u otro, o a una reunión u otra. En la época de los muchos compromisos eso venia resuelto por la infinidad de reuniones que tenía. Cuando llegué a la conclusión que la mayoría de ellas se quedaban en el habla sin una voluntad real que organizara las propuestas fui dejando de ir. Con ello me perdía también espacios de relación. Eso hace que no tenga tantos amigos como tú repartidos por distintas partes aunque pudiera evocar, si me pusiera a ello, a cientos de personas de todas partes conocidas a lo largo de los años y de los recorridos. El mundo de las relaciones se ha convertido en un magma de referencias más que de hipótesis de intimidad o de seguimientos personales muy interesados. Mi universo es muy diminuto y a la vez me proporciona tanta plenitud y experiencias que no me da tiempo de gestionar todas las emociones del que se derivan.
Isaac ha cumplido 33 años este mes. Acaba de tomar un nuevo empleo parao otra empresa manteniéndose dentro de su sector profesional de diseño industrial. Pasa por el tubo, como todos, para sobrevivir y tener una posición. Yo sigo pensando que lo único que nos es dado en esta existencia es dejar nuestro testimonio de que hemos vivido.
El poema de Veimar González Loitey, tu suegro, lo he incluido en Bohemia bis num 088, pero como tengo bastante dejado de la mano el boletín de poesía, no sé cuando podré enviártelo. Recuerdámelo el año próximo si se me pasa.
Tengo otro viaje pendiente a Italia. Sería un verano. Tenemos una idea de hacer un corto cinematográfico a propósito del agua y las fuentes. En Italia existe la costumbre, todavía, de aucdir a las fuentes públicas a beber, e incluso a hacer cola en ellas. En España raramente son escenas que se ven. Las expresiones de los que beben dias de verano con fuerte calor son únicos.
Puedes llamarme por teléfono cuando te apetezca.
Saludos y recuerdos a Beatriz y Sofia.
Hasta otro rato de confidencias.
El paso de la verdad por la amargura.
CdeV 2006 junio 19
Hola Carlos
Tu confidencialidad me sigue poniendo ante un hombre que estimo profundamente. Aprecio de suma manera la sinceridad y dentro de ésta la transmisión de la amargura existencial. Es uno de mis parámetros identitarios. Nunca me termino de creer del todo lo contrario: la alegría superficial y el “muy bien” por respuesta al “¿cómo estás?” La gente hace protocolariamente el intercambio de los dos sonidos. La respuesta cliché es un subterfugio práctico para no entrar a explicar intimidades y sus controversias; además, las conversaciones y coloquios ordinarios no están para soportar discursos de emotividad y exhibiciones de conflictos. Contestar muy bien remite a una incompatibilidad total entre percepción subjetiva y conciencia de los sucesos.
Te agradezco que me sigas teniendo al día de tu embotamiento social y tus conflictos de intimidad personal. Es algo con lo que me identifico a ti. No creas que no me he preguntado, durante todos estos años, si nuestra amistad (postal) tiene más de catártico de ese demonio (la desubicación con el entorno) que de amistad vital con la que apoyarnos en el futuro. Es obvio que no compartimos propuestas, proyectos o vivencias en directo pero sí confidencialidad de las que hacemos, o de lo que no hacemos, por separado.
Me complace seguir tu historia aunque yo no entre en ella en primer plano y poderte servir, si te sirvo, de lugar depositario puntual de gramática con la que sintetizas tu situación emocional y personal. Nos podemos seguir ambos en esta tesitura mientras tengamos dedos con los que seguir tecleando y ganas de seguirlo haciendo. No me importa tanto el intervalo entre una y otra carta como el hecho de su continuidad. Yo suelo preferir contestar a los correos que recibo. De ese modo los tengo fresco en la memoria lo que deseo decir más que archivarlos para responderlos posteriormente. Pero ese criterio tampoco lo sigo siempre. Depende de las prioridades que tenga o de si estoy o no en condiciones subjetivas para responder. Lo que sí suelo hacer es acuse de recibo de todo para que la otra parte se de por enterada de que voy a responder en cuanto pueda.
Por lo que dices te implicas en asuntos sociales a pesar de tu marginalidad característica. Que te llevan a contactos institucionales. Parece que tu carrera de mediador cultural te abre puertas y te da funciones que ejercer. Hay que reconocer que una buena cantidad de efemérides públicas pasan por el apoyo y la financiación de los organismos públicos. Acabamos de pasar un fin de semana en Guadalajara en un festival de narración quie va por su decimoquinto aniversario que corrobora eso. Lo reconozco pero no actúo en consecuencia. Creo que mi época de participar en asuntos colectivos en el sentido presencial acudiendo a reuniones y llevando mi energía hasta ellas ha terminado hace ya tiempo. Elogio quienes están en esta onda pero hay algo, después de tantas reuniones en tantas partes durante tanto tiempo de vida que me frena de seguir haciéndolo, al menos como machaca u organizador. Otro asunto es participar puntualmente si soy llamado a algún sitio para exponer un texto en una conferencia. Sigo de gota de agua golpeando contra una gran piedra. Un día u otro se perforará. Pero si eso no sucediera tampoco es tan grave. Soy feliz escribiendo. Y no es ningún calificativo lesivo para mí pasar por teoricista, al contrario. La mejor manera de vivir es teniendo una teoría de vida y la mejor manera de hacer cosas es pensándolas antes.
Las nuevas ciudades europeas se están reconfigurando con la avalancha de altas cotas de inmigración. No creo que el futuro pase por su asimilación o integración sino por concebir grandes procesos de hibridación. Hasta ahora parece que predominan nuevas zonas de marginación o casi ghettos por linajes. Me complace la gente de fuera en abigarrados espectros de lenguas y razas y colores en las ciudades occidentales pero no creo que ese sea el sentir mayoritario. Soy cliente de sus mercados y tiendas pero advierto que lo que predomina fundamentalmente es un motor comercial o económico que lleva al contacto y no uno cultural o humanista. A los que llegan les interesa más la zona geoeconómica que no sus habitantes y a los que están más sus precios más baratos, incluida su fuerza de trabajo como empleados, que no las culturas que traen. Esa no es una buena base para la fusión de todas las partes sin la pérdida de las idiosincrasias respectivas.
Trabajo tangencialmente en elaboraciones, cuelgo artículos en internet (el gran archivo de todo el mundo) en foros libres y en unos cuantos espacios que he creado pero que todavía no actualizo al ritmo que me gustaría. La propuesta de hace unos años de foro internacional de debate digital ya se viene haciendo en multitud de paginas web. El trabajo analítico desde blogs y enciclopedias digitales va alternativizando como una realidad en paralelo a la que entregan, venden o confunden las voces del poder mediático y del escenario público. El día en que la mayoría de la población mundial tenga en cuenta el decir en privado de la red más que no el decir público de la galería de los magnates entonces habrá un gran salto cualitativo cambiando una realidad por otra. El futuro en el que estoy metido es en el proyecto de crear espacios digitales como plataformas de edición. Puesto que estoy más ocupado en escribir que en promocionar eso apenas avanza. Victoria desde que se ha jubilado lleva meses trabajando en la corrección de mis textos. Cuento con que más adelante me ayude en los aspectos técnicos de promocionarlos, colgarlos en la red y editarlos. Por ahora mis blogs están en construcción y bajo mínimos.
Refieres tu inadaptación a tu modelo familiar. La experiencia convivencial es compleja. No es estática. Las otras partes, los convivientes, evolucionan. Siguen sus ritmos. El proyecto de estar con alguien de por vida, la pareja, era algo para lo que ideológicamente no estábamos preparados. El mejor modo del funcionamiento binomial es no olvidando que un individuo nunca deja de serlo por mucho que sea tu objeto de amor y tu socio de proyecto personal. La mejor manera de estar con alguien para siempre o para el resto de tu vida es no exigiendo que tal perspectiva lo sea por obligación. La comunicación relacional tampoco tiene porque producir conclusiones consensuadas en todo. Ya es mucho con que posicione con claridad las actitudes y expectativas de cada parte y su respeto por la otra. Beatriz necesita, psicológicamente, triunfar en su campo profesional. Esta necesidad por otra parte está muy extendida. La herida del ego quiere ser restablecida con otros reconocimientos. Cuando en el campo de lo personal las compensaciones son bajas tienden a buscarse en el campo de lo público. Ese viaje es bidireccional y también corre en el sentido inverso. El campo de expresión de Beatriz es muy distinto al tuyo. No me extraña que tengáis rozamientos por cuestiones cotidianas menores y que eso, parezca, que invada como tema central el núcleo de las diferencias. Una vez tienes ubicado a tu compañero/a en lo que es y lo que puede ser en tu futuro, los problemas se desalmacenan y dan lugar a espacios de reposo y tranquilidad. Tengo la gran suerte de haber conocido a Victoria en el momento biográfico de mi vida (a los 43 años recién cumplidos de ambos) tanto como en el suyo en que pedíamos una retirada de los asuntos de la credulidad revolucionaria y la militancia continua. Nuestro encuentro sintónico fue mutuamente complementario en el momento de máximo acoplamiento. Nos habíamos conocido, o mejor dicho cruzado, trece años antes de eso sin que iniciáramos ninguna relación. Eso me hace pensar que en la vida cuando necesitas algo o alguien es cuando estás en condiciones para que aparezca y se concrete en una figura importante para ti.
En una relación bipersonal pueden concurrir distintas apreciaciones de valor ante unos mismos temas. Según qué temas, claro, no tienes porque convertirlos en un factor de desconsuelo. Muchas de las elecciones de Victoria no las comparto (está en una Coral, participa en maratones de cuentos, estudia inglés y árabe en cursos repetidos e inacabables, hace vela adaptada, está organizando la fiesta de su jubilación para este mes con todos los compañeros de gremio con los que mas ha congeniado, es quien se ocupa más de coger el teléfono en casa porque las llamadas son mayoritariamente para ella, se relaciona con su familia regularmente y tiene un nutrido grupo de amigos) y mucha gente que he conocido a través de ella me parece inquietantemente distinta a mis gustos, pero encajo todo esto en la medida en que puedo encajarlo. Somos sujetos distintos con una parte de nuestra historia a bordo de un mismo viaje. Es suficiente para sentirnos felices y cómodos el uno con el otro.
Vuestra experiencia compartida como padre-madre de Sofía justifica todos los avatares que puedas tener. Ya es muy importante que compartáis vuestra función protectora contra las influencias masivas de una sociedad con valores discutibles. Cuando Isaac tenía la edad de Sofía también pensaba en estos términos pero nos enfrentábamos al déficit de que su madre y yo no estábamos ni conviviendo ni de acuerdo en como hacerlo.
La vida que nos espera, aún más a las criaturas de la edad de tu hija, es la de una lucha infinita por conceptos y valores más y más excluidos de las necesidades de crecimiento de un sistema más mercantil y más deshumanizado que ningún otro. Todo el mundo va a estar complicado en ese asunto. No bastará con prepararse para la adaptación y la promoción en la escala social sin el crecimiento personal en la autenticidad privada.
Te dejo que ya he escrito demasiado. Tómate tu tiempo para contestarme. Pero no olvides que yo siempre respondo. Si alguna vez no doy señales a tus emails es porque no los he recibido.
Si quieres actualizar algo de micro-coyuntura hispana, consulta El abstencionismo como protagonista principal. que he escrito hoy haciendo un poco de balance del estatuto votado ayer en Catalunya. Escribo sobre diversos temas en diversos sitios: desde temas coexistenciales ordinarios como Asesinos al volante que he terminado hoy también hasta textos de psicología analítica que cuelgo en uno de mis blogs (http://psicodharmanews.zoomblog.com). Te recomiendo que leas La gestion de la misantropía. Tiene alguna conexión con lo que hemos hablando en el orden del aburrimiento producido por la gente. Ya sabes, te basta cliquear encima de las direcciones de webs para consultarlo si te apetece o si no reacciona -porque no se activa en letras azules y subrayadas- trasladar el redireccionador al campo de búsqueda del Explorer.
Hasta otro rato.
http://psicodharmanews.zoomblog.com/archivo/2006/06/19/la-gestion-de-la-Misantropia.html
Un hombre sin Relato. CdelVallès 28/29 nov07
HOLA Carlos. Tus cartas siempre son bien recibidas aunque se demoren. Ninguna objeción por la demora. Además, ¿qué es una demora? El tiempo es otra ficción más del consumo materialista que pretende atarnos de pies y manos. Los temas que venimos tratando no tienen ninguna urgencia crucial. El mundo no depende de nuestras misivas, nuestras vidas tampoco.
Me complace tu relato de domesticidades. Me siento como el lector de una novela interesado en como sigue el argumento. Mi vida sigue, lo cual no es poco. Mi última analítica de sangre indica que mis triglicéridos son altos y la de orina que contiene sangre. Una información que debo utilizar para corregir los errores dietéticos y otros excesos. En enero Vic y yo empezamos un viaje por toda el África que podamos recorrer. Consolidará algo más la separación que iniciamos Mise y yo un poco antes de verano. Mi bigamia llegó a su fin en aquel momento aunque algunas intimidades posteriores hagan creer que no es así. Me veo a mi mismo como otro fracasado más en los desiderátums alternativos para una psicología de las relaciones honesta y transparente. No es posible. Distintas ideologías y culturas y tiempos históricos comparten el mismo común denominador: el de la mentira socialmente alimentada. Visto así nacemos para reproducirnos como unos mentirosos. Quien no lo es de inmediato, lo es un rato o unos años después. Únicamente el campo de la teoría y del análisis están a salvo de ella. Seguramente por eso me sigo escudando en la disertación. Lo que no puedo decir en las conversaciones cotidianas lo reflexiono en la mega teoría. En el fondo, el intelectual es un cobarde que no enfrenta situaciones concretas para poder seguir coexistiendo con ellas y lo intelectual es la instrumentación de la razón para seguir manteniendo la escala emocional en la misma parálisis que nuestros ancestros. El mundo no ha cambiado tanto en los 2500 últimos años y si lo ha hecho no ha sido en el campo de lo emocional. A diferencia de ti no he perdido las ganas de escribir –posiblemente es lo más gratificante que me queda pero no creo que el poder de la palabra sea tan fenomenal para que remueva las conciencias y las conductas. Sigo escribiendo como un acto cotidiano por si sirve para alguien lo que pienso y digo, pero el impacto de eso en otros es una pura incógnita para mí. El artículo que he escrito esta mañana, Sólo Texto es una reafirmación de seguir escribiendo a pesar de otros soportes de mayor impacto. Está en un blog que desde que lo empecé hace 6 meses ha tenido poco más de 900 visitantes. Lo puedes consultar, además de los otros artículos. (Sigo el jueves 29->)Acabo de escribir e insertar Peleas domésticas. Encontrarás indicios prácticos de mis experiencias en ellas. De todos los registros conflictuales con el mundo exterior los más definitivos son los del espacio íntimo. Lo exterior es una linde equívoca. ¿Dónde empieza? ¿fuera de casa o fuera de ti?
La tentativa que te propuse en su momento de un foro para el debate virtual no la continué. Soy usuario de foros creados por otros. Escribo aquí y allá con la presunción de que pueda servir para algo o para alguien. Cuanto más abundo en eso más cuenta me doy que son muchas las semillas que se lanzan y muy pocas las que fructifican. Las multitudes se alistan a la tira de visitantes que se cuentan por cientos de miles de los videos o las imágenes rodadas y escasamente a la literatura reflexiva. Incluso de nuestra gente (la que fue, la que quiso ser) no quedan continuistas notorios dispuestos a seguir hurgando en las entrañas de la vida social. Sigue quedando la filosofía pero ni siquiera para encontrar un refugio con otros filósofos con los que compartir misterios y emociones, sino como recurso transconceptual para no seguir atrapados en las quimeras coyunturales. Siempre había criticado en el pasado la acción intelectual disociada del activismo real y de la intervención política. He visto enajenación de los acontecimientos en todas partes, también en los escenarios de las manifestaciones más directamente vinculados a ellos. Como tú, voy de tarde en tarde a algunas manis, incluso se me ocurre prestar colaboración –pero no ya incondicional- a alguna ONG de tarde en tarde, como hice con Save the Children o Solidaridad con Chiapas cuando fui hace unos años a la Selva Lacandona y como me he comprometido a hacer el mes próximo transportando por 45 días mercancía a bordo de nuestra furgo camino de Mali y Burkina Faso. Al mismo tiempo sé que las Ongs dedicadas a la cooperación y desarrollo, -otro asunto son las que intervienen en contra de la tortura o las lapidaciones como hace AI -no hacen sino extender el capitalismo y sus nefastos valores a los países en los que van de madres auxiliadoras.
En lo personal los últimos tiempos y mi dinámica me ha metido en un aislamiento creciente. Hace años advertí que la mayor parte de mis contactos y relaciones vivas dependían de mi inversión de tiempo, de mi insistencia, de mi entusiasmo en las propuestas. Tan pronto dejé ese rol de activo, incluso de hiperactivo, me pregunté a ver qué pasaba. Lo único que pasó es que dejas de existir para la gente si la gente deja de existir para ti. Mi aislamiento ha sido tal que ahora que estoy reorganizando una nueva agenda digital de contactos, me doy cuenta que llevaba más de 10 años sin usar realmente una agenda, hasta el punto que he olvidado donde encontrar teléfonos de gente conocida. No sé tú pero todos mis vínculos personales se reducen unos pocos y los espacios colectivos que frecuento se han ido reduciendo. Ni siquiera voy a conferencias y cuando voy a alguna me decepciona toparme con el reino de la estereotipia.
En su momento sufrí demasiado las consecuencias del activismo. Implicaban sentimiento de utilidad histórica cuando sus resultados no pasaban de incrementar el espectáculo social. Desde que pongo en primer lugar el goce de las ideas y del cuerpo en lo personal por encima de ir tras la quimera de revoluciones pendientes (no hay más revolución real que la de sujeto y toda transformación social –por radical que sea- no evita el trabajo a hacer aquella)he topado con algo todavía mas duro y triste: los aliados más directos como la compañera, la amante, el hijo por citar las tres personas mas importantes de mi universo personal directo, no construyen las condiciones para ese otro mundo nuevo -que el famoso slogan dice- que es posible. Tengo mis dudas. Si en el ahora y aquí entre los compañeros de alturas (en lo idealista) y de bajuras (en las miserias sociales que compartimos) no somos capaces de instrumentar alternativas (las relaciones sentimentales plurales, más que los tríos estables, seria una de ellas, habida cuenta que la estructura familiar está detrás como responsable del atraso mental y de los crímenes de género) ¿cómo podemos estar seguros de ser capaces de hacerlas en el mañana y en el allá por el solo hecho de cambios de registro de poder? Son buenas noticias que conozcas a esa pareja declarada como tal públicamente y que cada uno de ellos tenga su familia aparte. Es una excepción. No creo que sea un indicador de modelo que nadie tome como tal. También habría que ver el coste psíquico y convivencial que pagan por ambas partes. Sin embargo la experiencia que por un lado es revolucionaria, la de una segunda pareja como transgresión y ampliación del goce, por otra parte es reaccionaria al reproducir la familia nuclear típica. He llegado a la conclusión que la familia como espacio estanco-carcelario es la quintaesencia del sistema en el que vivimos. Sigo viendo actos y valores en generaciones de ahora (los pre púberes de 11 años) contra las que ya luchábamos casi medio siglo atrás.
Cuanto más conozco la condición humana menos creo en el futuro. En realidad el ser humano no se lo merece. Las luchas que hacemos en contra de tal o cual desarrollismo irracional o salvaje del capitalismo en el fondo son para dejar constancia de otras visiones existenciales y de nosotros mismos. El revolucionario tiene un deseo íntimo: el de dejar su huella histórica, pero eso en el fondo oculta un deseo de proyección, es decir de grandeza, una espera de reconocimiento; todo eso totalmente absurdo dado que no quedará rastro de lo que hagamos en lo personal salvo en círculos muy cerrados. ¿Cuántas veces citas a tus ancestros o yo a los míos? Apenas recuerdo y he citado un par de ideas o frases de mi padre ocasionalmente. Nuestros hijos harán lo mismo o peor, no nos engañemos sobre este punto. Y una calle o una placa o una entrada en una enciclopedia puesta a tu nombre son irrelevantes. Sé que la necesidad de testificar esta conectando con este deseo de perpetuarnos pero tengo que seguir pensando sobre esto. Tal vez lo retraso porque si llego a una conclusión categórica sobre eso dejará de escribir, crear o -en general- hacer y me precipitaría vertiginosamente al deser y al fin biográfico. Los argumentos tópicos de hacer las cosas por salvar al planeta, a la especie humana como supuesta fraternidad universal o tratar de evitar la hecatombe climática que se nos avecina son temas a lo grande pero que no cubren las verdades. Lamentablemente las vanguardias de ahora, si así se las puede llamar, priorizan estar en el mercado por encima de crear nuevos valores de relación. Sigo viendo en todos los ámbitos gestos de la antigua cultura contra la que nos rebelamos. Las Ongs hacen de empresas que mercadean con solidaridad y en nuestras privacías sobrevivimos como podemos a nuestros dramas, ninguneidades y fantasmas. He ido ardiendo a fuego lento por todo esto y según van pasando los años -incluso con entusiasmos episódicos y colaboraciones activas- me voy dando cuenta que solo queda, si algo queda, la disertación, la entelequia, la metafísica conceptual. De aquí que me interese más por el concepto que no por el vocabulario, por la filosofía que no por la política, por el psicoanálisis que no por la psicología, por la esencia que no por el comportamiento, por el intimismo que no por el públicos, por el yo disertativo que no por el conferenciante público. Eso me ha configurado en un raro tipo de ave: estoy lleno de palabras sin meterme en el relato, soy un ser distante en un mundo de estímulos aversivos. Mi discurso no es refulgente y mi habilidad para otra demostración proyectiva no aparece. Vivo en un mundo de arena. Nunca creí que experimentaría tanta desertidad con la gente de mi especie. Dejar de ser un luchador social de patente tópica me ha llevado a fichar por la lucha más frustrante de todas: la de pretender extender la idea de revolución personal. Nadie la quiere. Y los que menos, quienes han pasado por el atolladero de las miserias materiales. Al final resulta que nuestros defendidos en las causas sociales son los primeros en olvidar lo que cuesta ganar una reivindicación y no dudan en venderse al mejor postor. Estoy harto de comprobar eso. El manifestante que tienes a tu lado con el puño en alto paga los impuestos al estado que trafica con armas. Eso me desalienta profundamente. En cuanto a los espacios de relación cada vez los soporto menos. Anoche fui a una conferencia sobre Moçambique en la sede de amigos de la Unesco. Ningún análisis real: proyección de fotos, zumos de mango, explicación de artesanía, apología de una tienda local con artículos africanos y poco más. A la salida fuimos al Apolo a escuchar un grupo, Calima, de flamenco-pop. Tras muchas tentativas, porque Misse no había asegurado bien la reserva, nos colamos. Una vez dentro el ambiente lleno de humo (a pesar de la normativa en contra) hizo que desistiera de quedarme. Planté a mi acompañante y regresé temprano a casa. Me siento como un minusválido con barreras ambientales reales que me prohíben el paso. (En cuanto a Mise estamos en la segunda parte de nuestra relación sentimental. Nos seguimos viendo pero ya no es como antes. Nos separamos en junio pero la llamada de la carne y un amor de fondo, que siempre me quedará, nos lleva a mantener una actividad erótica mínima).
En lo particular estamos bien económicamente y hemos reunido tiempo libre. Vic y yo nos vamos a África por un año. Hemos empezado a contar esta perspectiva en http://unviajeexistencial.blogspot.com.
Hace un año averigüé que mi madre había testado a favor de mi hermano con el caserón que tiene, en contra de la voluntad de mi padre difunto que la dejaba para él y para mí. Eso es tanto como no ser heredero. La perspectiva de quedarme absolutamente sin nada en lo más material no la he descartado nunca.
Continuará.
Hasta otro rato, otro día, otro mes, otro año,…Hasta cuando quieras.
Si algún día dejo de contestarte mientras me sigas escribiendo, será porque ya no tendré dedos para hacerlo.
El conflicto con el entorno inmediato. Cedeuve 22 abril 2009
Querido Carlos.
He recibido y leído tu carta esta misma mañana. Acabo de volver de comer en la terraza soleada de un pequeño restaurant en el que clienteamos desde hace años. Vic ha ido con su moto eléctrica a visitar las instalaciones de unas piscinas para ver si se hace socia yo me he venido a reunir con mi ordenador portátil (el objeto de relación más estable de mi vida desde que me convertí en residente a perpetuidad de la aldea digital: un neo mundo que permite soportar el inframundo). Me pongo a escribirte aunque no haya ninguna urgencia para hacerlo y lo que vaya a decir pudiera esperar. Tengo mucho trabajo por hacer (es mi auto-ocupación) pero en realidad todo puede esperar y nadie me exige que entregue ningún resultado a tiempo y precio convenidos.
Desde hace años me planteo unos mínimos creativos diarios que en estos momentos me están superando, no porque me falten ideas o motivos sino porque me falta tiempo. Debería renunciar a salir cada día como prácticamente hago para tener el suficiente y remontar trabajos pendientes. Tampoco salgo tanto. Habitar la calle es montarse en el guión de las repeticiones. Por eso muchos días empiezan en el cuarto de trabajo tras la ducha sin ni siquiera salir al patio. Si viviera en una casa de campo como la tuya mi hábito variaría pero mientras siga de urbanita mi cromo pinta así.
La vuelta a la península ibérica fue, como sabes, con el primero de año pero a casa –la que conoces- no volvimos hasta el primero de marzo. Desde entonces estoy todavía con el trasiego de fardos y cajas que almacené en el Estudio -que también conoces- que hizo de almacén todo ese tiempo. Creo que esa operación me llevará el resto de la primavera, ya que solo voy a recoger cosas cuando vuelvo de Barcelona ciudad, ya de noche, me detengo ante el estudio y aprovecho para cargar algunas cosas en una hora en que no hay tráfico y así aparco en doble fila. El estudio volverá a ser el lugar de citas con Misse ya que mi localidad sigue siendo intermedia entre la suya que está en la comarca vecina que da al mar y la capital. A nuestra edad (tercer cuarto de siglo biográfico) reconocemos que no podemos contar con otros lugares para nuestros encuentros: ni con la casa de su hija que vive con pareja y con su pequeño, ni con el apartamento de mi hijo que vive con pareja y con un bebé (soy abuelo biológico desde diciembre), ni en mi casa donde las coincidencias de los tres (yo y mis dos compañeras) crearía problema s aunque fuera dentro de la cultura de la paz y de la contención. Desde mi bigamia consolidada supe que me arriesgaba a que un día u otro Vic se cansara de la situación y rompiera conmigo por no poder aguantar más la situación. Por mi parte, después de varios distanciamientos y broncas con Misse sigue siendo una mujer apasionado y con la que me apasiona y de la que sigo enamorado y con la que disfruto todo el placer y la libertad que no consigo con Vic. La contrapartida es que la estabilidad mental que tiene esta no la tiene aquella. Si tuviera un laboratorio entraría con las dos y haría su síntesis e forma de una (la agenda del bígamo es demasiado complicada).
En casa nos hemos deshecho de la mesa de despacho prácticamente nueva y modificamos el cuarto de trabajo para que nos permita dedicarnos a nuestras grabaciones diarias (de mi poesía recitada, declamada o cantada y de cuentos y relatos de ambos) y tener condiciones confortables para nuestras respectivas dedicaciones. No he vuelto a auto-publicitarme para conseguir clientes de psicoterapia con lo cual tengo mi consultorio vacío. Después de los años de hacer de escucha de problemas ajenos estimé que el profesional se puede convertir en parte del cuadro sintomático sin que aporte más que la reflexión y el análisis que el consultante toma o no en cuenta a conveniencia, dejado su cambio para su voluntad. Dicho de otra manera, la neurosis se auto perpetúa voluntariamente. Hay algo de eso también en otras patologías. De todos los factores coadyuvantes de los trastornos psicológicos el de los valores ideológicos lo considero el principal. Esta sociedad ha sido, es y será psicopatologizante porque no puede ser de otro modo, dados los múltiples discursos mutuamente antagonistas que se dan. El problema no es tanto esa pluralidad como la ansiedad y la cobardía que generan el reto permanente de combatir el monopolismo del que pretende ser el pensamiento único. Lo más difícil es contar con uno mismo como protagonista activo para una realidad subjetiva y objetiva distintas a los roles preasignados para cada uno de nosotros y al mundo externo que os es presentado como intocable y amovible. “Lo más difícil es desaprender todo” dijo el matemático John Conway.
Sobrevivimos, algunos sobrevivimos, gracias a tomar distancia a ese mundo presentado como único. Cuesta mucho a aprender a vivir el mundo: sus calles, sus espectáculos, sus gentes, sus conversaciones, sus predicados, sus poderes desde una posición genuinamente tuya, la de la medida del usuario. Eso es tanto más difícil cuando el entorno mas inmediato, el de las personas queridas y que te quieren hacen de agentes infiltrados, por decirlo cómicamente, de los valores detestables de ese afuera contra el que te levantaste en armas (las de la teoría) para defenderte.
Estoy haciendo la vida que quiero hacer pero no puedo demostrar que es la mejor de todas. (La verdad es que es que comete muchos errores y arrastro déficits). Se puede vivir instalado en la revolución permanente sin necesidad de perder el tiempo en ninguna revolución social pendiente, por la que por otra parte ya nadie aboga. En esa trasformación de sujeto basta dedicarte a u solo objetivo: autentificarte, llegar a ser tú, máxima, por cierto, que viene de la antigüedad. Eso no es tan fácil, los demás te lo impiden. Los más cercanos te cantan la cartilla. Acuden a los sacros principios de la forma y de la norma. La apelación de ambas nociones está en manos de formalistas y estandarizados que no practican la metodología elemental de la transparencia i disponen de la flexibilidad para la reelaboración del os conceptos. En eso reside, creo que reside, el hecho de la consolidación de estructuras inveteradas y lenguajes de la falsedad. Dicho de otra manera: el mundo cambia en sus formas pero no en sus seres. Los escenarios son distintos para los mismos personajes y escenas.
Tu relato sobre tu trabajo en el campo de la mediación intercultural y de la solidaridad con los inmigrantes es para sustentar un relato encastillado en la imaginación cruel. Viene a confirmar, según lo veo, nuestra crítica al concepto de la solidaridad y el oenegerismo (sobradamente expuesta en -te la repito- http://UnViajeExistencial.blogspot.com). La paradoja de la organización solidaria tanto si se financia con fondos institucionales (del propio país o de la UE) como de aportaciones particulares es que la dislocación del medio está implícita en el propósito que pretende. Esa dislocación puede ir desde la pérdida de función a la corruptibilidad. Me explico: la solidaridad se ha convertido en una empresa (se puede hablar de distintos programas solidarios como productos y de la línea general de la solidaridad como de una nueva escuela de negocio). Cuando hiciste tu especialidad valoré tu dedicación y entrega a ese campo. No me cuadraba y sigue sin cuadrarme la posición europea ante las oleadas inmigratorias. Las políticas integracionistas son un tanto demagógicas, en todo caso desmentidas por los barrios getho y las inercias endoétnicas. El ser humano sigue siendo valorado como un productor y como un consumidor, por tanto por su fuerza de trabajo y por su poder de adquisición. Si eso ha sido así a lo largo de la historia del capitalismo, con sus clases obreras formadas por hijos nacidos en sus sociedades, no va a dejar de hacerlo con los nuevos proletarios venidos de otros países que siguen colgados de la parrar sin querer desarrollarse. Digo sin querer y digo bien. No hay absolutamente ningun país en el mundo tan falto de recursos como para que no pueda desarrollarse. Es así que el enfoque de la acogida del extranjero se sustenta en una visión defectuosa del mismo fenómeno emigratorio. Lo que lleva a los países ricos a acoger no es la solidaridad sino la inversión en el relevo de una nueva generación de parias que viene a cumplir el rol de los nuevos explotados sustitutorio de los proletarios de origen, ahora evolucionados a clase media posicionada.
Esta posición se ha venido a incorporar en mí a una visión conceptual más compleja sobre el significado del movimiento social, de los factores revolucionarios de la historia y de la conversación de innumerables organizaciones, que antes eran de lucha activa y crítica anticapitalista, en aliados tácticos y tácitos del mismo sistema que dicen querer superar. Aunque me he quedado sin referentes y no trabajo para nadie salvo para mí mismo y para mi casa pienso que no hay mayor contribución al mundo ajeno que el del discurso crítico. Recoger a gente de la calle, de la indigencia o de la confusión para llevarlos a establecimientos de auxilio es un justificatorio de la welfare y una ayuda entrecomillada a los auxiliados, que en parte ya se avienen, como señalas, a la manipulación.
Un día decidí no volver a perder el tiempo en acciones y transacciones llenos de palabrería y buenas intenciones pero que se mantenían dentro de la burbuja del desiderátum. Eso me dio paso a responsabilizarme de mis propias decisiones en relación a la teoría, al mundo de los demás y a mí mismo. Ya no dedico tanto tiempo a repartirme en reuniones y conferencias. Antes establecía una diferencia entre las citas y encuentros en los que se hurgaba la hipótesis de las alternativas y las propuestas culturales o lugares de consumo intelectual, ahora ya no la establezco: lo uno y lo otra forma parte del espectáculo multivariado. Cuando era adolescente objetaba la posición del observador para hacer apología del actor., en la actualidad verifico cada día que el espectador crítico es más honesto y activo -interesante paradoja- que el activista del orden que se ha empeñado en sus rankings de producción, los que sean: aumentar lista de socio, cuotas de apoyos o dinamización de proyectos de inversiones. A diferencia de lo que se dijo sobre priorizar la práctica y el movimiento, creo que ahora habría que priorizar el relax, el receso, el tope, la parada, el stop de los exponenciales y ponerse a meditar sobre todo lo hecho. Los problemas del mundo no pasan por los déficits materiales (ni siquiera ahora con la tan tatareada crisis) sino con los déficits concepcionistas: faltan valores, invenciones creativas y sosiego.
Tus broncas con el ámbito del trabajo forman parte consecuente de esta parte de ti de seguir siendo ti. Felicidades por seguir siendo tú. No hay tanta gente en el planeta no dispuesta a denunciar los errores de los que son testigos a pesar de las invitaciones del sistema a la senilidad, es decir a la no-injerencia. En ese sentido sigo resistiendo aunque como que no soy asalariado de nadie ni participo de ningún proyecto de grupo en estos momentos (en un ámbito de filosofía al que iba me he separado a la vuelta por sentir que no me une nada al grupo y saber que la excitación elaboratoria la consigo en cualquier foro internáutico) mis coordenadas de conflicto también se reducen, a pesar de eso mi pequeño universo: Misse, Vic, Isaac,.. me colman suficientemente para todos los cromatismos del discurso en el que estoy metido.
En lo que más participo es en el debate virtual. Hago mis contribuciones en distintos foros. A veces consulto mis estadísticas de visitas. Saber que tengo algunos miles de visitantes a mis blogs y artículos puestos en la net (supuestos lectores) no me llena de ningún orgullo extra pero me sigue confirmando en continuar mi relación con el mudo en general por este lado. Más que nunca sé que la acción prioritaria es la teoría, que es tanto como decir las herramientas para pensar. ¿recuerdas cuando hablamos de instalar una plataforma de debate virtual? Pues bien, es toda la www en estos momentos este lugar de debate, claro que hay escrutarla para encontrar discursividad útil más allá de las notraprems del periodismo de imputs de breves y de los video-estimulantes.
Vic y yo compartimos muchos momentos pero la convivencia tan intensa durante el año anterior nos quemó bastante. Por otra parte su rigidez me inhibe en mi forma de ser ante determinados espacios, como el de su familia, que a partir de este año eludo por sistema. (antes lo hacía pero menos).
Qué lástima eso de perder vuestros vuelos a Montevideo. Si en próximos viajes o para lo que sea necesitáis pasar por Barna podéis contar con nuestro espacio como parada logística.
El relato sobre Sofía lo inserté en la red. Creo que en LetrasyMusas.blogspot.com
Un abrazo.
Info-reactualizándonos
querido Carlos. Tu completo informe personal me pone al día de ti con el valor de la frescura como si te hubiera estado oyendo en directo. Cuando uno habla de sí mismo, se actualiza inercialmente repasando relaciones y decorado de fondo. Tras el despliegue de tantos nombres da la sensación que estás muy vinculado. Lo cierto es que sigues participando de la realidad con esos vínculos tan poderosos como el de la hija, la compañera, la cooperativa, la familia, los amigos. Me temo que no puedo corresponderte con un despliegue de referencias de campo en las que mue muevo: vengo construyendo mi realidad aparte hasta tal magnitud que he dejado de reconocer los parámetros que mueven la social. Estoy más fuera que nunca del sistema y he dejado de ocuparme de mi novela de vida para seguir de habitante en mi esfera un tanto emburbujado. Cada año me siento un poco más asocial (y desde luego no sociable) que el anterior, aunque siga engañándome en parte sobre el interés en participar de temáticas ajenas como por creer que las mías (desde mi elaboración teórica, me refiero) puedan ser de interés universal. Es así que me incita la idea de incrementar mis pequeñas contribuciones si no iluminarias al menos flasheantes en las plataformas digitales para que al menos queden pistas, las mías, de quienes quisimos vivir en una utopía nunca jamás alcanzada ni en el pasado histórico ni en nuestras biografías.
Este año último también he pasado por el reconocimiento de un balance muy negativo por un conflicto por los valores transmitidos con Isaac. Desde antes de su paternidad, -que me había anunciado cuando estuvimos en África- ya surgieron desavenencias con su pareja y con él. Con el nacimiento de Lola me he dado cuenta que todo mi esfuerzo como padre liberal y amical en transmitirle unos valores (los que creía y aun creo) que él secundariza. Si he de medir mi contribución al mundo global desde las relaciones particulares consanguíneas de las que he formado parte no puedo sentirme orgulloso por mi descendencia. Estimo que la generación que no sigue, la nacida en la década de los 70, representa la crueldad de la realidad desidealizada. Además de las influencias contextuales que hacen/han hecho de nuestros hijos unos supervivenciales nadando en la sociedad de la abundancia sin preocuparse demasiado de la ética existencial, está su propia elección: la de optar por formas de vida previstas y organizadas por el sistema. El hecho de ver crecer a los hijos propios y de los que fueran compañeros y camaradas y advertir que no contribuyen a la historia superando etapas sino mas bien retrasándola, hipervalorando lo material y no recogiendo las lecciones transmitidas, resulta enormemente triste. El problema no acaba ahí, la generación posterior a la generación de mi hijo.(la de Sofía) vienen con un potencial tecnológico envidiable pero con unos esquemas de consumo -y por tanto de complicidad con el sistema- deplorables y reprobables.
Las cosas se complican cuando el enemigo lo tienes en casa o te toca coexistir cada día con él. Mientras se trato de una expresión del mal y de un artefacto teórico que esta a distancia, en los contubernios que han hecho del mundo el estercolero que es hoy, intelectualmente resulta más claro, pero cuando tienes que combatir con las personas qué más quieres el modelo de vida alternativa en uno mismo, te das cuenta de qué parte está el triunfo de las correlaciones de fuerzas.
La conviencialidad mas básica, la de la pareja que se quiere y quiere pasar su vida junta, pasa por la negociación y los compromisos. O al menos pasa por esto hasta que se hace insostenible. A nuestro decimoquinto año de convivencia continua entre Vic y yo estoy más que cansado porque es una relación de poder en la que me siento invitado a callar por su imposicionismo continuo. A partir de este año estamos en otra fase completamente diferente de nuestra relación. Al no-deseo erótico que ya venía de mucho atrás veo como se me añade el no-deseo comunicativo por la frustración que tengo con las palabras con ella. En cuanto desaloje los bultos que todavía tenemos en el estudio que nos sirvió de almacén el tiempo que estuvimos fuera, lo mas probable es que lo use mas por mi parte para ir a escribir y leer, siendo que nuestro distanciamiento crecerá.
Es por eso que las tentativas organizativistas de un movimiento para acabar con el viejo sistema forman parte, en parte, de ese mismo sistema. He pasado de ir a innumerables actos y reuniones de trabajo teórico a muy pocos y a los pocos que voy no pierdo de vista que son otra clase de productos del consumismo. Cuando recibo programas de conferencias con títulos pomposos (humanismo, banca ética, solidaridad,...) ya no estoy tan motivado para ir porque me consta los estilos de vida de sus conferenciantes y de su público asistente. He llegado a una conclusión terrible: la afiliación a determinadas campañas y grupalidades vertebradas en torno a temas de crítica social no se separan tanto de los intereses del sistema cuando tiene la habilidad de utilizar la cultura para su propia consolidación. El fin del partidismo dio lugar a ese extensísimo conglomerado de grupalidades reivindicativas de todo. Ante su afluencia resulta incomprensible que el sistema siga tan fuerte. La explicación hay que buscarla por la ambivalencia de los mismos activistas: por un lado se especializan en reivindicaciones y por otro reproducen otros esquemas socialmente injustos. Esa ambivalencia del ser humano en destruir por un lado lo que reclama reconstruir por otro forma parte de su esencialidad trágica que no resolverá en este siglo y dudo que lo haga en este milenio a no ser que la sabiduría de la especie sea inoculada extra genéticamente.
En los espacios prácticos de alternativas de vida, los llamados alternativos están tan corrompidos por las tendencias del sistema como sus conformistas. Desde el año pasado vengo usando un espacio donde vivir en el bosque al que voy al menos una vez al mes, a unos 50kms de casa. Allí se ubicó un proyecto de comuna del que queda un solo compañero y bastante basura que dejaron los demás y que no han venido a buscar. Me sirve para respirar mejor y relajarme y sobre todo para tener conversaciones rupturistas con todo que me recuerdan otros tiempos de bohemia y militantismo, también para practicar nudismo cuando el clima lo permite y hacer el amor ante la chimenea. Hay comunidades que siguen existiendo no diré como alternativas colectivas pero sí al menos como asentamientos de personas que comparten menos o no comparten en absoluto los cromos de la sociedad material (Lakabe, en Navarra, que tú conoces, y Orgiva, en Granada). Vic y yo seguimos engañándonos diciéndonos que buscamos una casa alternativa de campo pero tenemos ideas diferentes, donde ubicar nuestra última etapa biográfica.
Con la noticia de que vivís en Siena nos preguntamos si os puede interesar compartir ll Poggiale dejarnos venir a vivir una temporada allí. Conseguiríamos un todoterreno o un mehari para salvar la distancia de unos 6kms hasta el asfalto y podríamos estar juntos los fines de semana cuando vengáis. La casa estaría más cuidada. Bueno, es una idea. Consúltalo con tu mujer si te parece. A lo mejor a Graciela también le puede interesar una propuesta parecida por la casa que no usa en Chiusdino. Las propuestas del compartir siempre resultan inquietantes, incluso cuando vienen de las personas más próximas. Todo lo que hemos hablado en el terreno de la teoría de la revolución pendiente y de las fatalidades del sistema no es apenas nada en comparación a los retos psicológicos que cada sujeto tiene ante sí por lo que hace a aprender a darse y a adoptar una filosofía del compartir. Tras la vuelta de África y haber dejado por 14 meses nuestro apartamento a una amiga nos lo devolvió hecho una pena con una lista de 30 rotos que no asumió reparar. Casi un año después todavía estamos pagando su paso por nuestro espacio. El problema mayor no fue ese sino las broncas que tuvimos Vic y yo para enfrentarla, algo a lo que ella se negó por no perder una amistad. El no-enfrentamiento de Vic a situaciones personales injustas, su acalculia y anumerismo que la lleva a pagar -y a perder-.dinero por cosas chorras e innecesarias (no son gastos cualesquiera, los menos de 50€ por un destornillador eléctrico que prácticamente nunca usaré y que me regaló por mi cumple años y otros como el de 2600€ que acaba de comprar por una aspiradora que jamás amortizaremos). Es una hiperconsumista que prioriza sus consumos al bienestar de nuestra relación (desde esta ultima compra me he quedado paralizado: trabajamos el uno al lado del otro en nuestro cuarto de trabajo pasando las horas sin decirnos apenas nada, por la noche me pongo en el borde de la cama para que el rozamiento sea el mínimo, hacemos horarios de comidas distintos...). Sólo es dinero me digo (francamente preferiría que esas cantidades nos fueran substraídas a mano armada que perderlas tan inútilmente por complacer sus caprichos, dentro de una larga lista de consumo alienado desde que la conozco).
No es tan fácil cambiar de país y/o cambiar de ámbitos para reunir las condiciones para hacer innovaciones fantásticas. Si te dijera la de discusiones que se han derivado por llevar al bosque de Mas Mirambé (ese bosque comparto unos pocos días por mes) con Misse, con quien tras varios distanciamientos emocionales y comunicativos sigue habiendo una deseabilidad básica y una intimidad sexual, me avergonzaría yo mismo de reconocer que las personas con las que más he hablado de liberalidad y de compartir y de alternativa sentimental a la sociedad individualista siguen con sus inclinaciones posesivas y viven amuralladas en sus torres de la incomprensión. El único lugar en el que sé que existe una comuna funcional y perfecta es en la novela erótico-utópica que escribí: Feminália, y que posiblemente ya te he referido. Ahí cambia el principio de la libertad total por el de la libertad organizada como única estrategia que permite que el discurso elaborativo no sea cortado por los enfrentamientos personales que puedan surgir.
Mis colaboraciones con grupos y campañas son de tipo intelectual. Cada vez veo menos la necesidad de trasladarme presencialmente para decir en reuniones lo que puedo decir a conveniente distancia internáutica sin tenerme que mover de casa y con mensajes que pueden tener más impacto. De hecho la necesidad de la presencialidad viene mas dada para ejercer una presión directa para que se adopte un voto o una conclusión. Como que mi objetivo no es el de forzar a nadie a que tome mis conclusiones, me basta con extender mis opiniones hasta ahí donde puedan llegar. Colaboro con Amnistia internacional de Venezuela, en su blog además de otros espacios desiderativos, también con AnimaNaturalis, que tras la retirada de la mitad de mis artículos, unos 12 sobre 24, sin contestar a mi demanda de porqué, me ha paralizado de seguir haciéndolo. Las leyes de la exclusión también siguen prevaleciendo en la aldea digital. Nadie, ni lo mas reivindicativos, críticos y éticos, es tan seguro como para que no te traicione en un momento dado, aunque sea debido a su negligencia o por decirlo con palabras suaves, a sus problemas técnicos, que tampoco he sabido si es el caso para esta página.
En Facebook y otras redes de mensajes vengo practicando desde hace pocos meses los textos de mensajes cortos y los micro debates. A Beatriz Ríos la he conocido en una de esas redes y nos hemos intercambiado algunas notas. Descarto que el contacto me viniera a través de ti. En la actualidad es ya un tanto irrelevante las coordenadas, si presenciales o virtuales, conoces a una persona. Sea cual sea el origen de un encuentro, la tarea del conocimiento mutuo queda por hacer y es un proceso tan largo que ni siquiera una vida es suficiente para completarlo. Por ahora vengo encontrando en los entresijos de Digitalandia personas con las que había perdido el contacto. Facebook es algo más que un libro de caras si lo usas como plataforma de mensajes, reactualización de contactos, distribución de infos e ideas poco habituales e iniciación de debates y campañas. Le encuentro una utilidad potencial. De hecho es lo que os planteé hace unos años en cuanto a la creación de un espacio de Debate Virtual. El problema entonces y ahora no es la tecnología o el medio sino la suma deficitaria de gente aceptando la discusión honesta sobre los temas clave de nuestro tiempo.
Elogio vuestro doble apadrinamiento de una niña de Lesoto y otra de Birmania a través de Action Aid y Terres des Homes. Ya me contarás. Tal vez viajes a ambos países en el futuro para conocerlas.
Hasta otro rato, dime algo pronto en relación a compartir Il Poggiale.
La coautoria de una poética empezada.
El puerto de Sta Maria 23diciembre2009. Revisada y ampliada en Cedeuve el 11 de enero de 2010
Querida Pil: No he de demostrarte que huyo del lenguaje banal todo lo que puedo. Envidio los tiempos del castellano antiguo que hablaban en clave versificada, de los pamperos que se cantaban estrofas para recordar. Me lamento de haber perdido las historias de cortejos callejeros, aquellos que cantaban bajo los balcones a chicas deseadas, de las que las mas atrevidas no pasaban de tirar flores y las menos se sonrojaban tras los visillos.
Neófito en las nuevas formas de contactos vengo refiriéndome como digitita en los últimos tiempos, como tú, infiero, habitantes de una Digitilandia que está a la distancia de unos clicks y del encendido de una pantalla. Ya no es como antes que necesitamos ubicarnos, conocer nuestros perfiles curriculares, o ni siquiera escuchar voces o medir formas, para iniciar un encuentro con las palabras, eso que sirve para bucearnos sílaba a sílaba, intuyendo lo que nos van moviendo dentro.
En mi itinerario de epistolario, -para algunos epistolero- he sabido de las dificultades para las respuestas, de las pocas interlocuciones que se convierten en seguimientos mutuos para el después de unas primeras cartas. Adopté la idea de que una carta tiene valor en si misma sea o no respondida, y dos y tres y mil y las que fueran. Aprendí también que todo mensaje tiene fuerza por unilateral que sea. Cuando al fin es correspondido por alguien que tambien conecta en la clave de un juego por hacer entre dos, en los que pronto el primero pierde la funcion de ser el emisor para ser tambien receptor intercambiándose en roles sin esperar nada tampoco sin pedirlo, el mensajero ahí donde esté se le confirma que sí existen ojos que leen y oídos que le escuchan.
Después de cooperar con unos 50 artículos en eMagister en los foros de filosofía y psicología y haberte visto te invité a una ronda poética de la que hasta ahora venimos participando con el intercambio ya de miles de palabras por el contador del office sumadas..Ter confieso Pilar que tras encadenarnos unos días cociéndonos tranquilamente en nuestro lirismo te has convertido en el texto que se espera, en una persona en la que pienso. ¿Qué tengo hasta ahora de ti? Bonitas estrofas y una mujer sensible que piensa. No sé cómo eres. No tienes prisa para pasar a las escenas ordinarias, las citas de cuerpos enteros y los actos de carne y sexo románticamente planteados. ¿qué tienes de mi? Un amante que se te autodeclara y propone en un vaivén de textos enrevesados, con las palabras cuidadosamente buscadas para que ninguna sola quede sin función en la cosa hablada. Detesto la gramática vulgarizada por su alto contenido de lesividad y de ideas estandarizadas. Por eso le he venido hablando a la vida abstracta desde que me hice escritor pensando en que algún día alguien me respondería en el mismo lenguaje de las musarañas. He decirte que solo contigo me ha pasado tener un intercambio continuado de textos en clave poética por una docena de veces mas o menos y reconozco que no has sido la primera persona con quien lo he intentado. Sin planearlo nos hemos hecho coautores de un libro a medias que si quieres me gustaría seguir a cita diaria si la internáutica lo permite. Coescribir da lugar a una magia diferente que escribir en soledad. Es una excelente forma de compartir versiones de la vida y sus detalles. Pero ademas, coescribir un texto poético es una especie de juego que busca las piezas para completar un panorama puesto que las metáforas y las elipsis requieren más imaginación para traducirlas. Lo que para mí es escribir (sinónimo de crear) para otras lecturas verán una dedicación infatuada que solo puede ser consentida a dandis que van por las cenas que otorgan premios literarios. De ti me gusta tu calidez, también tu calidad, aunque las ultimas veces llegabas tarde a la cita tácita -que nuestra dinámica había configurado- en mi ordenador. Tú eres, por ahora, tus textos como yo soy los mismos. Si el texto no aparece o no llega a tiempo o hace al vacío a la inquietud presentada por el texto del otro, entonces la falta es doble: la literaria y la de la propia persona que se hizo autora.
No creas que voy a proponer pautas. Me mantengo en esa idea general de compartir una ilusión creativa, dejando que sean las mismas palabras las que nos lleven, repasándolas para que ninguna veta insinuada quede sin explorar. Confieso mi fracaso al haberlo intentado otras veces, con musas olvidas en baúles polvorientos, algunas inclusa con prácticas de cuentos y relatos pero nulas para literatura postal y poesía. Eres la primera persona, me repito, con la que sintonizo del modo que hemos hecho escribiéndonos. ¿Objetivo?Ninguno. ¿nuestros dos nombres compartiendo las tapas de un libro? Bueno, eso puede ser una consecuencia de carácter técnico. Nos puede bastar la dulzura de encontrarnos como sosiegos en nuestras existencialidades.
Con esta carta te invito al correo racionalista. Es un embite al campo de la extrapoeticidad. Comprenderé que no quieras jugar al lenguaje formal. Tus razones tendrás. Hasta ahora no has hecho uso de mi email ni has establecido una conversación instantánea de chat por msn. Tal vez temas que ambas cosas puedan despertarnos de un romanticismo imaginario mas propio de otros siglos. Yo también he hecho este cálculo de riesgos. Sé que te escribo como lo hago en ese libro compartido por tu vaporosidad. Eres todas las hipótesis, por tanto todo. Tan pronto tengas cara y cuerpo y dejes de ser una adivinanza corro el peligro de que la realidad te/nos desvanezca. Es a esta realidad multihomicida a la que me refería, no la mía, sino la impuesta, la que mata las libertades, la que mata la creación, la que no nos deja vivir como seres profundamente enamorados.
Puedo enamorarme de la belleza de tus palabras y de los elogios que para ésta humilde persona que ahora te escribe le dedicas. Este es el reto de las ensoñaciones: el del sondeo hasta que cruza la frontera del cortejo.
Sea lo que sea lo que nos espere, por ahora mis teclas pasan por ti ya que mi lengua no puede hacerlo por tu boca y vientre. No me sospeches como un adicto al carnalazo puntual y si te he visto no me acuerdo. Por encima de la figura madónica de la mujer compañera prefiero su sensibilidad y su potencial creativo. Crea conmigo lo que solo un dueto sintónico, como el que sospecho es el nuestro, puede crear. Estoy de acuerdo con tu tempo. Como que soy eterno puedo encajar tus velocidades, en plural, para ahora que aún estás en la calma y para cuando tengas prisa exigiendome mi misiva retardada. No temas, no soy ningún velocirráptor para venirte a robar y llevarte a una cumbre en la que desvirgarte, de momento solo soy tu compañero de letras, dispuesto a escribirlas todas para descubrir, el amor, de nuevo. Sí, sí, ya sé que estamos fajados por la existencia y cada uno sometido por su lado a sus dirigencias. Los años nos han marcado y nos han metido en constelogramas que no son los ideales. No te pido que renuncies a todo para empezar conmigo de nuevo, ni a tu mundo para que vengas al mío ni voy a hacer esto por mi lado. En cualquier momento que se empieza algo, con quien sea y donde sea, ya se tiene un pasado. Incluso un naciente al nacer ya tiene un pasado. Nosotros tenemos el nuestro como individuos y justo acabamos de constituir una historia de dos como algo nuevo, que aunque no sepamos donde nos llevará tiene suficiente gancho para vivirla hasta donde nuestros quereres quieran.
CdV 11ene2010-Volví ayer de una pausa de 3semanas y media fuera de mi cuarto de trabajo y de mi casa. Como que no he tenido acceso a Internet todos los días a eso se debe mi no respuesta inmediata a tus poemas. Mi criterio es la pronto-respuesta en la medida de mis posibilidades. No he corregido tu carta hasta hoy. Tampoco quería interrumpir nuestra otra literatura de relación, que deseo seguir compartiendo.
Besitos de un amigo que hace tic tac pero que no cuenta el tiempo.
Psiconáutica. El diario terapéutico.
Conocemos que grandes maestros de la literatura y conocidos nombres en el arte del escribir han acudido al diarismo como una forma de eclosión creativa y sobre todo de confidencialidad. Leyéndolos tras su publicación se pueden rastrear autores que lucharon contra sus sintomatologías y sus sufrimientos por colisión y exclusión social.
Escribir sobre uno mismo y particularmente sobre su sentimentalidad desbloquea los frenos de inhibición y proporciona soltura. Puesto que el diario en principio es solo para la expresión privada y no pensado para que sea leído por nadie ese solo factor lo libra de la autocensura inherente para hacerlo lo más fluido y florido posible.
1. Una primera utilidad de escribirlo es poder poner con palabras todo los eventos que se viven y en particular las tensiones o dificultades de adaptación que generan. Cuantos más y más específicamente se puedan nombrar los sucesos que afectan más conciencia auto-critica se tiene y autodefensiva frente al mundo. Por el contrario cuantas más veces se dice o responde “no sé” menos es la persona que lo dice. La ecuación es la siguiente: no saber=no ser llevando a un círculo vicioso de doble dirección al constatar un no ser se cierra el ciclo desde el desaliento de no querer saber.
2. En tanto que se constituye como una actividad diaria -o casi diaria- la misma cita con el texto tiene una función auto reflexiva. Proporciona un espacio e incluso un horario para preguntar cosas sobre el uno mismo y para tratar de responderlas. A su objetivo no es tanto la cuantificación de páginas como el autoseguimiento de temas.
3. El diario contiene espontánemente el relato de actos próximos, de recuerdos lejanos, de proyectos futuros, de sueños (aunque hay o pueden instrumentarse diarios oníricos especificos), de ideas, de sueños, de resúmenes de conversaciones, lecturas o actos escénicos. Es una forma de autoinventariarse.
4. La destilación esquematizada de sus conceptos, referencias, nombres, hechos y detalles -a modo de anexos de fácil localización- es lo que le da el valor terapéutico calculable al permitir la averiguación rápida de los tiempos verbales en los que se habla y de la forma de conjugar los hechos. También permite calibrar el peso de las ideas repetidas, su cuota de obsesividad, de los anhelos pendientes castrados, de los temores a las iniciativas y del proceso de liberación del propio encarcelamiento.
El diario, además de dejar un documento extraordinario de la propia vida al que siempre se puede volver para relecturas posteriores, permite medir la propia evolución y por donde anda el trayecto de superación de los límites. Es un espejo sentimental-intelectual. Es un instrumento que al hacerse se objetiviza en tanto que depositario de la confidencialidad.
Escribir de lo íntimo es la forma más fácil y asequible, además de económica (solo requiere tiempo y papel -u ordenador-) por no decir gratuita. Todo lo que requiere es la voluntad de hacerlo y la auto asignación diaria de un tiempo mínimo en hacerlo. Al poco tiempo de mantenerlo como actividad constante proporciona ya una enorme cantidad de material abocado cuya relectura aunque sea parcial sobre la marcha da cuenta de los repeticionismos y de las novedades.
Si tenemos en cuenta que la propuesta terapéutica para resolver un problema de disyunción de la personalidad es el de desbloquearse y abrir la mente, ese intimismo literario hace de puente en este proyecto. Claro está que convertir un cuaderno de páginas en blanco en un libro manuscrito personal y privado (según la imagen clásica de cómo se hacia) no es lo mismo que haber estado depositando toda esta información en interlocutores válidos confiables (amigos, hermanos o partners).
Sabemos que para que concurra y fluya la comunicación humana no es suficiente con la reunión de un emisor y un receptor alternándose ambos en esos roles. Deben concurrir también las condiciones de disponibilidad solo totalmente posibles cuando la libertad de expresión es aceptada en su totalidad. De todas las libertades la de expresión sentimental siempre ha sido de la mas controvertidas y por extensión la libertad de intimidad. Los modelos democráticos que se enorgullecen de la sociedad de la información con la exuberancia y orgullo de todas sus tecnologías sigue atrapada en principismos restrictivos. La cultura ambiental no acepta que todo puede ser dicho. Cada hablante, a su manera, tiene que callar aquello que no puede ser dicho, sublimarlo y gestionarlo para darle salida proyectiva de otra manera.
Cuando antiguamente los padres regalaban diarios personales con cerradura propia como libros privados donde contar sus cosas o los púberes o adolescentes de estreno empezaban/mos a escribirlos se estaba aceptando de facto esta circunstancia de la no posibilidad de compartirlo todo; por vergüenza en ocasiones (la experiencia con las primeras masturbaciones o deseos pecaminosos) o por ponerse a salvo del dolor ante la perspectiva de comunicaciones directas desagradables.
Las problemáticas de ansiedad en gran parte vienen activadas por problemas de relación con el espacio, con el otro, con el mundo -los distintos submundos- de los demás. El sujeto sintomático y diagnosticado en una patología relacional olvida fácilmente o se resiste a asumir que ese extenso mundo de lo ajeno no es un solo mundo ni los demás son una sola tipología de personas.Ignora o quiere ignorar que los demás también pasan o han pasado por experiencias de dolor y dificultades de integración y que en los ámbitos de acción social lo que concurre son performances, escenificaciones de guiones de vida y roles representacionales.
Tomándose a si mismo el sujeto humano como psiconauta por sus interioridades (por tanto por su universo inconsciente) y como relator u observador detallista de lo que sucede a su alrededor donde su participación es disminuida es como empieza a tratarse a si mismo como viajero circunstancialista por su cuadro psico-conductual y a su síntoma como una temporalidad. En algún momento del futuro le está reservado tener la sensación de no reconocerse al mirar hacia atrás y no entender como pudo ser quien fue o porque hizo lo que hizo.
En el documento gráfico del uno mismo expuesto a revisión continuada van apareciendo los detalles de su configuración biográfico. Si bien los actos protagonizados y los no actos eludidos habrán sido los que hayan sido y eso es y será objetivamente invariable, la forma de extraer sus enseñanzas será distinta a partir de dar paso a una nueva interpretación de lo acaecido.
Tanto lo documento como la cosa a documentar, la vida entera, es algo temporalizado a unas coordenadas. El desiderátum de pasarse por ese espejo gráfico da la oportunidad instrumental a cambiar aspectos concretos del comportamiento y a resituar el valor de cada relación en el mundo de todos. Sirve para entender que el drama de todo sujeto humano (diagnosticado o no por sus alteraciones de comportamiento) es el de su relación disminuida con la historia que le es dada participar.
El diario íntimo hace de esponja de todo lo que acaece. Todo detalle importa, todo tiene un significado incluso cuando en el momento de ser vivido o sensorializado no se le aprecia en toda su magnitud. En un mundo ideal habría (habrá para la utopía) contextos de comunicabilidad excelsa y extensa donde nadie tendfra necesidad de esconder lo que siente y sabe de sí mismo y del otro. Para Leonardo Sciacia (1921-1989) no había una frontera nítida entre vida privada y compromiso público. Ese debería ser el reto: hacer de la vida privada algo publicable y de lo publico algo vivible en privado. Por el momento los bloqueos de la comunicación y no solo por razones de inhibición psicológico sino sobre todo por los impedimentos externos que no aceptan el decir llevan y continuarán llevando a estrategias unipersonales para sobrevivir en los cosntelogramas de grupos.
El viaje de exploración de los eventos personales que bloquean la personalidad y también del retrato y conductas ajeas con las que se interactúa poco o mucho convierte al explorador en un psiconauta de si mismo y del inconsciente grupal, haciéndole retratista de alto valor para cuando menos describir cosas dejando para luego -si no lo acierta a hacer en el momento- el estudio de su correlación, estrategia fundamental para las soluciones y para la cura.
Como deposito informativo puede generar su síntoma ad hoc: preferir esta forma de confidencialidad que otra personal y directa o pasarse mas tiempo con el propio diarismo que con los demás. Hay que decir dos cosas : primero, que, sin duda alguna ,cuantas mas personas, cualesquiera que sean sus tormentos y diagnósticos, lleguen a la escritura autodocumental mas legados productivos quedaran para que otros puedan valerse de ellos para sus propias vidas y segundo, que no es tan grave tener distintos registros depositarios para la información de lo personal (el diario como uno de ellos se puede mantener hasta tener recursos suficientes para poder prescindir de su dedicación o reconducirla a otra forma creativa.)
Compartirse con transparencia amical.
Las politicas solidarias del compartir siguen sin tener la cantidad de adeptos que nos gustaría a pesar del boom de las ongs especializadas en solidaridad y desarrollo. Como que no solo de panes y peces vive la naturaleza humana lo más esencial del compartir es el de dar a conocer informaciones, secretos y verdades íntima. Es más fácil compartir los ingresos económicos que compartir las verdades más personales. Supuestamente, el deseo de la amistad es para poderlas compartir y, sí, en algunas etapas biográficas y con gente especial de la vida se consigue hacerlo. Pero de la amistad, como de casi todo, se ha adulterado su concepto vertebral y se tiende a usarla como una palabra de paso para indicar una relación de conocimiento y reconocimiento recíproco y poco más. Cuando las buscadoras de contacto humano afirman que solo quieren amistad están indicando a la postre que entienden por eso una relación de orden menor sin implicaciones con las caricias eróticas o la entrega amorosa. Todo un detalle que demuestra lo desvalorada que está la idea misma de la amicalidad. El caso es que, comparativamente, es más difícil de construir una relación amiga con continuidad que un flirt con resultado de conquista sexual. Esto se puede iniciar y concluir en un mismo día, lo primero es una tesis que requiere perseverancia y profundidad comunicativa. La amistad es una propuesta de comunicación que constantemente dialoga con los límites. Algunas de las relaciones de larga duración y por añadidura con separaciones geográficas, el valor de las cartas intercambiadas ha sido crucial, también de las que no llegaron a su destino. La epistolaridad ha hecho una gran contribución a una literatura de entre bastidores. Maurice Blanchot dijo que ante la pregunta tan extraña como la que preguntaba a donde iba la literatura su respuesta podía ser fácil: la literatura iba hacia sí misma, hacia su esencialización, hacia su desaparición. En algo debió acertar porque mientras otras artes escénicas y visuales no paran de crecer y tecnologizarse la literatura alcanza públicos minoritarios, aunque selectos, a pesar de los grandes tirajes de algunas obras.
Ante una pregunta de a dónde va la intimidad se podría decir que ha pasado a tener una respuesta de factura equivalente: va hacia su extinción. Las leyes elementales de la supervivencialidad en grupo pasan por no decir todo lo que se sabe, se piensa o se siente para no incurrir en tensiones y en peligros de continuidad de los roles e incluso para no congelar el contacto. La comunicación al completo es la que intima pero las miras se esquivan ante según qué datos y la confidencialidad incluso a veces es frenada ante el psicoterapeuta o el analista. En la sociedad corrupta, periódicamente grotescos personajes del high status (entiéndase, no estatus en cuanto a calidad intelectual o humana sino e cuanto ingresos económicos contables) saltan a la prensa como imputados o condenados en casos de estafa social. Descubrir y denunciar las fechorías de manipuladores fraudulentos es también poner a la luz pública y para conocimiento general lo que solo era privativo de la intimidad. Por suerte, lo dominante no es esto (tampoco hay tajada para todos) y cuando se habla de intimidad se está refiriendo al curriculum biográfico de lo personal. Es lo más líquido de una sociedad demasiado sólida. Compartir la propia intimidad es la condición sine qua non para una amistad fructífera. Invita a que se haga lo mismo de la otra parte. Pero eso no cursa tanto por el lanzamiento de preguntas mutuas como por la transacción fluida de informaciones personales según se vayan dando. Cada cual es lo suficientemente adulto, o debería serlo, para acertar a decir de si mismo lo que toca decir para conocimiento de los demás. Confidenciar es el verbo con el que se aprende las verdades encerradas del género humano. Es reaprender la sinceridad desde su detallística admitiendo que la mayor parte de afirmaciones del tipo “yo nunca miento” son grandes mentiras. En el acto de escribir y en su conveniente traslado y proyección difusiva se espera la complicidad de la comprensión, es decir del completamiento intelectivo de lo comunicado en el alma y neuronas del lector. José maría Castellet escribió un ensayo con voluntad agitadora en la que apuntaba un territorio de igualdad en el que confluyeran autores y lectores participando conjunta y activamente en la construcción literaria.
Crear es una elección para la supervivencia, equivale a vivir. Y en la creación de individuo está implicada su intimidad. Khaled declara que sin la música estaría muerto, ¡cuántas veces he dicho algo parecido por lo que se refiere a escribir!. Como Ana María Matute no tengo inconveniente en declararme que siempre he sido una especie de isla, un bicho raro. Cualquiera que sea la razón para escribir, (la de la proclama, la del edicto, la del análisis de laboratorio, la de la relación personal,...) se cuenta poco o mucho con una intelección ajena mucho más que con una adhesión o una impugnación incondicionales. Cada vez que alguien señala de mis textos o de otros textos de ensayo que no se entienden utilizando este “se” como una categoría vinculante a toda clase de lecturas, tal comentario me sirve de test para saber con qué clase de nivel cultural estoy tratando. Cada vez que alguien eleva a categoría universal sus limitaciones intelectivas de sujeto no solo tienes aislado un síntoma muy específico (demasiado generalizado por cierto) sino a un portador resistente en superarlo ya que toma sus dificultades por representativas de las dificultades de los demás.
Tanto en la transmisión de la teoría y el legado de informaciones complejas como en la documentabilidad de lo personal e intimo hay un punto de concomitancia en un no querer saber. De ahí que las impresiones dadas sean de tipo general. Quien se dedica a crear y está convencido de su línea de creatividad no suele malgastar el tiempo en quien no le sigue ni convierte en desazón las críticas destructivas que no arrojan ningún apoyo ni solución. Ante quien no entiende no se puede hacer mucho salvo concederle todo el tiempo que necesite para que aprenda si es lo que elige hacer. Desde la creatividad se pueden plataformar al menos dos niveles de proyección personal: los textos para consumo público con el deseo de maximizarlo y los textos que van a permanecer en una relativa privaticidad. Adolfo Bioy Casares escribió un diario durante 50 años. Cuando empecé a escribir los míos aprendí que es un instrumento de mucho valor para soltar la mano, la imaginación y aceptar el criterio de cometer errores expresándose para ir aprendiendo a hacerlo mejor. Posteriormente cuando años después de haber terminado el último pase a escribir mi serie de diarios telegráficos, aprendí que son un poderoso instrumento auxiliar para la referencialidad exacta de los datos. Aunque siempre nos la pasamos auto evocándonos los peligros de la distorsión o el déficit de fidelidad al dato existen en grado extremo. José Manuel Caballero Bonald afirmó que “todo el que recuerda miente. El tiempo diluye las fronteras entre lo fidedigno y lo ilusorio”. Es una afirmación potente, drástica, temible, crucial para entender los juegos y trampas mentales. No la objeto. La anécdota reciente que es absolutamente fresca en la memoria (lo mismo que la huella onírica de la noche anterior) se convierte en una evocación de su interpretación. De hecho cada vez que hablamos de realidad, de pasado y de lo sucedido, estamos hablando de lo que se pontificó o se estableció como conclusión con respecto a aquello. Bonald, que, políticamente también está por la propuesta de que el franquismo hubiera sido juzgado y por la injusticia de la transición al no hacerse, nos enfrenta a una necesidad fundamental de la creatividad, y de la vida misma como el primero de los procesos creativos, el de documentar cada uno de sus pasos para que las fallas de memoria no los descoloquen, tergiversen o desordenen cuando años o décadas después traten de ser recuperados para el relato.
Si en la novelística -pero también se podría rastrear en los cuadernos de agitación- los autores no pueden hablar en nombre de los pueblos a pesar de los intentos taxonómicos en buscar líderes para escuelas, estilos y movimientos artísticos, lo que dice cada autor en cada texto solo representa su tesitura. Es la idea de Xingjian también que define el texto de un escritor como la voz de un solitario.
En el arte la elaboración más adelantada es la de quien no busca padrinos ideológicos ni la inclusión en un club de amparo. Fernando Botero declara sin timidez que pertenece a su propio deseo y técnica sin tener que dar cuenta de ella a nadie, a ningún formato predecidido de esculturación de la forma. Para la creatividad aprender a ser uno mismo implica la necesidad de dedicación de toda una vida. Eso no compete solo al campo de los artistas aceptados como tales sino para todo aquel que toma la vida como su gran proyecto personal de arte existencial. Al compartirlo -no ocultando lo que se es y tomando a los demás como destinatarios objetivos válidos para su confidencial- nos estamos ayudando mutuamente. Posiblemente esa transparencia no será encajada ni entendida. La psicología de la personalidad indica que hay una predominancia de interesadas anclados en la superficialidad. El criterio de tratar los temas con transparencia amical puede proporcionar amigos pero también enemigos. Es una apuesta a cara o cruz. El riesgo de mostrarse desnudo es la de producir varios fenómenos: desde el escándalo a la admiración, pero también vergüenza ajena, lo mismo pasa con la transparentación por la vía escrita de lo que se siente y lo que se describe.
Les relacions anexes
Estimada Ana
Artica 30 sept 2009
Passen els mesos, a en Pol també li corren. Quan va a Premià de Dalt pregunta per mi. El lloc i la Misse li recorden la meva figura i el meu nom. M’ agradaría veure’ l de tard en tard i no perdre el contacte. Potser a la gent més gràn, que ens enfilem caps als seixanta d’ edat experimentem unes ganes de veure en directe que és això de com creixen els que ens succeeixen. No m’ estranya que els avis s’ enganxin tant als seus nets, l’experiència de la relació és completament diferent a qualsevol altra tinguda. No sé si supera a la tinguda amb els fills però sí que permet una més lliure relació. L’ edat de la innocència és segurament la millor de totes, a partir d’ una certa edat ja no es marxa enrere. No són tants anys. Abans de complir els deu els crios ja tenen histories d’ aliances, baralles, elusions i petites perversions de les que donar compta.
No t’ estiguis de venir a casa nostre a visitar-nos amb el nen. Cap inconvenient en que et porti o vinguis acompanyada amb el seu pare. Podeu venir a passar un dia festiu. Hi ha un parell de parcs força macus al costat de casa, la que ja coneixes. Quantes mes variables d’ experiències li fácil.litis al teu crio més enriquiment tindrà.
També ho pots coordinar venint amb la Misse, amb la qual tinc restablerta una relació d’ amistat especial. La gent de la nostra generació ha fracassat pel que fa portar a terme els nostres ideals, també per portar-los a terme en les nostres rodalies ambientals. No ha fet mes que repetir la versió de la desfeta de la utopia en la seva pròpia temporalitat, tal com ho va fer l’ anterior (les anteriors) en les versions que varen tenir elles. De la gent de la teva es va despuntar una nova categoria: la desidealització i la passivitat. La de la del teu fill està per veure el que podrà donar d’ ella en quan a fer progressar un món que històricament s’ hi resisteix.
No compto en que el futur, (el de la segona part d’ aquest segle per quan el Pol sigui un adult) superi en eficàcia, igualtat o justícia el temps del passat. Si m’ equivoco tant millor. De tenir un fill petit jo l’ educaria perque tingués prou força intel·lectual per enfrontar els esdeveniments plegats d’ adversitats que li esperen.
A partir de la segona infantesa els crios ja es comencen a adonar del panorama de diferències en el que viuen. Se n’adonen d’ un tipus de límits i de contradiccions. No tenen capacitat per entendre’ ls, examinar-los o interrogar-los però sí viuen i pateixen els discursos contradictoris que reben. La necessitat protectora dels pares i les seves pròpies limitacions en descodificar situacions i explicar-se-les els porta a ser agents del doble discurs. Es quasi bé inevitable i encara més quan no tenen experiència en la paternitat-maternitat.
La teva personalitat i el quadro de les teves crisis han estat directament lligades al doble discurs rebut a casa. A vegades les neurosis paternes son neutralitzades per la mirada infanto-adolescent i d’ altres se li donen entrada per les vies febles del psiquisme resintomatitzant-les en una versió psicòtica. Els problemes dels pares fan estralls en els fills. Dels desequilibris insinuats o latents d’ uns els fills en fan símptomes més greus. Això no depèn de la transmissió genètica sinó de la transmissió de significants.
Encara no se sap prou -o qui ens dediquem a la psicologia de les relacions no en sabem prou- com per proposar pautes pels marcs de convivencialidad humana que estalviïn als nounats de passar per conflictes i carències que han passat els adults anteriors. Més aviat viure i fer viure significa barrejar-se en el laberint existencial i passar a formar part de les complicacions generals. Tothom forma part de la vida de tothom encara que sigui indirectament i tractant de no rebre impactes lesius. En resum, el duet pare-mare per ben avingut que estigui no pot ni té perque tenir un criteri absolutament unitari amb tot, tampoc en tot el referent al tracte amb els fills. Si bé és indispensable un consens pel que fa a alimentació, aixopluc, vestuari i escolarització, fer creure a la criatura que el papa i la mama son iguals és introduir-la a una enganyifa. El nombre de 3 a la constel·lació familio-nuclear ja posa un factor clau d’ imparitat i la possibilitat matemàtica de 4 classes d’ aliances diferents que poden i aniran variant segons temes i moments.
Per als quadros conflictius o si més no, els que no flueixen espontàniament i amb tot l’ enriquiment de les parts, mentre un temps no tant llarg com pot ser un any pels adults per aclarir-se i resoldre les seves diferències, pot ser tota la vida o mitja vida o una tercera part de vida pel nadó. Un crio que te mancances de relacions en els seus primers anys de la seva vida li repercutiran per sempre més en el seu futur.
De tot això ja en deus parlar amb les teves amistats o com a consultant, si es que ho ets, en algun seeting de psicoteràpia. Abreujo doncs.
Hi ha gent que es coneix que ve donada pels contexts de les relacions principals que tens., Així passa amb els amics del teus amics, amb els seus parents i companys. Són contactes episòdics i probablement no arriben a tenir la categoria de relacions en el sentit que no s’ arriben a desenvolupar mai com relacions independents de les anteriors de les que van sorgir. La majoria d’ elles passen pel protocol de la deferència però no s’ espera gaire d’ elles. Es així que la familia de la teva amant(examant o amiga) no deixa de ser un paràmetre diferit i remot per molt que sigui passat per la paraula o per l’ evocació.Ha estat el cas amb tu, de qui continues sent referida quan em trobo amb la teva mare, encara que ja no sigui amb la intensitat d’ abans. Jo també li parlo de l’ Isaac, de la seva companya i de la Lola, la seva nena, un altre constelograma que, mira per on, té uns semblances impresionants al teu.
Bé.Ja ho saps vine quan vulguis. M’ agradaría molt veure a en Pol i a tu, és clar.Crec rrecordar que et vas treure el carnet de conduir. Pots agafar el cotxe i venir. Estic segur que al Pol li agradaría força al coeixer un altra csa, un altre barri, un altre tiberi. Es ho passariem bé. Com que la proposta en sentit invers no la faràs: la de que binguí a casa teva, doncs té mes relleu la que et faig.
Ei! Pósa-li la cançó El vol que li vam coimposar pel Pol de quan en quan,mentre no li fem una versió millor.
Un petó.
La vida aparente
A Rochester/NY USA desde Cedeuve BCN 1997
Es media mañana, me hallo en mi despacho que es la suma del antiguo salón del apartamento (el que estuviste usando unos días) más el dormitorio contiguo. Derribé el tabique y he obtenido 25 m2 organizados con una cierta comodidad. Ahora que me siento a gusto con el espacio, sé que tengo mucho tiempo libre para hacer tareas auxiliares de oficina y estoy sin motivos de agenda, para dedicar el tiempo que me gustaría a los temas preferentes de psicología: entrevistas y direcciones terapéuticas. Estrictamente hablando, soy un psicólogo en paro, aunque cada día venga aquí y cumpla con un horario que me he auto impuesto. Aparente y externamente cumplo con mi trabajo y "voy cada día a la oficina" aunque yo sé la autenticidad de tal predicado y los equívocos que presenta.
Es obvio que mientras no invierta en la dimensión promocional seguiré arrastrando el aislamiento del que ahora me quejo. Pero en lugar de dedicarme exclusiva y totalmente a mí, y en particular a mi ámbito profesional, a pesar de haberme instalado en una etapa de mi vida, fundamentalmente ego-céntrica, sigo dedicando un caudal de energía a fondo perdido, (Fluència lo es) aunque a veces me niegue a reconocerlo. Me queda la confianza en mí mismo y mi orgullo. Me sé más bueno que lo que mi inserción en el mercado permitiría reconocer. Y eso concuerda con comentarios que he escuchado acerca de mi persona, relativos a incomprensión de vivir una vida marginal y poco destacada dada mi capacidad, recursos intelectuales y curriculum de vida. La cuestión es que me sigo sabiendo más distinto que nunca del mundo donde habito y aunque suene a una vieja monserga adolescente, me aferro a mi parámetro de observador más que al de implicado. Ya no me preocupa tanto seguir en el bastión de los luchadores para resolver problemas de la Humanidad, como mantenerme en el análisis acerca de que problemas tienen solución y que otros no. Discretamente me he acogido a la tesis de Seng t´San un maestro zen que sostiene que el sabio no lucha y el ignorante se afana, además de que abordar con la mente los problemas de la mente, solo genera una enorme confusión. Inevitablemente con la debilidad y cuadriculatura de las teorías occidentales acabamos por tener que acudir a las propuestas orientales, tal vez crípticas pero más dialécticas. No me considero sabio, pero sí algo más conocedor de mí y del mundo de las épocas pretéritas de los objetivos radicales y del cortejo con las utopías. Los no-lugares (las u-topías) siguen siendo no-lugares reales aunque los sigamos reinventando cada día. Lo que vivo es mi circunstancialidad un tanto delimitada y -como tú- subsistencial. Sé que no me falta ni me va a faltar lo fundamental necesario para vivir de acuerdo con mi diseño de realizaciones personales y que ejerzo como pensante. Tomo la palabra en público y en privado, aunque no pertenezca a ningún nivel importante de consulting o sea entrevistado en los programas selectos de difusión. A pesar de todo sigo creyendo en una teoría del éxito, privada y adaptada a mi propio retrato personal. ¿tú dirías que soy alguien que ha triunfado en la vida? ¿Tú crees que los buscadores, los transicionales, los tránsfugas, los represaliados, los críticos, los pobres de la tierra, los desideologizados, los amantes de amores imposibles, los inéditos, los que hemos sido sufrientes, los no-competidores, los glosarios; podemos ser catalogados en el grupo de los triunfadores? Cualquier respuesta a eso, pretendidamente objetiva, adolecerá de errores severos. El componente protagonista último es lo que cada uno de nosotros dentro de esta heterogénea amalgama de pretensiones disidentes, decida qué clase de persona es y qué clase de conquistas hace. Esto me devuelve a la posición privilegiada de ser en cada momento lo que quiero ser. Es lo que sostiene Gurdjieff: "La vida sólo no es real más que cuando yo soy". Es el título de uno de sus libros el cual tengo medio leído y es uno que está en el grupo de los que tengo encima de la mesa de trabajo, dentro de los que le doy prioridad para terminarlos, dentro de los muchos más que tengo empezados.
Desde aquí rodeado por estanterías y escuchando el rumor de la circulación de la carretera (que todavía no es una avenida aunque exista el deseo de que lo sea )me siento un tanto protegido y fortificado. (¿Se trata de una vuelta a un claustro substitutorio?).
Ya casi hace un año que estás en los USA. Te supongo muy preparada y convertida en una hispanoyanquee. Cuando hablamos de ti por aquí, te suponemos una lince y una supervivencial en todas las situaciones. Victoria y yo seguimos haciendo nuestra vida acomodada de pequeñosburgueses, repitiendo los días y las noches y una ritualística en los horarios y las conversaciones. Creo que nos hemos encontrado dos que nos andábamos faltando el uno al otro sin conocernos. A finales de año hace tres que estamos juntos y aunque ninguno de los dos satisface en todo al otro, seguimos juntos como dos enamorados dentro de una buena compañía convivencial.
Te he tramitado el envío de tu carta protesta a la Cruz Roja de España, aunque No creo que surta ningún efecto. Té adjunto una nota de Shula Zeldor (EEP). Te insisto nuevamente sobre las dificultades de lectura de tu caligrafía. Preferiría que me escribieras tus cartas a máquina o con ordenador. Ello no decrecería mi estima por ti ni lo consideraré nunca una falta de delicadeza. Espero que tú hagas otro tanto con las mías.
Propuesta de lectura de mis originales.
A BCN Cedeuve 6 de enero de 1997
Al fin llegaron tus cartas anunciadas: una haciendo de sobre de la otra. Admiro tu capacidad de reciclaje y de economía. Es superior a la mía.
El poema de José Martí ya lo conocía. Leí su poesía en los primeros 70s cuando ser “pobre de la tierra” constituía para mí un paradigma de razón histórica para hacer una revolución y garantizar su éxito.
Mañana empieza la carrera laboral de este nuevo año. presiento-siempre lo digo-que va a ser importante. Por de pronto he decidido potenciar mi energía dedicada a la escritura.
Tengo previsto terminar alrededor de un centenar de textos elaborativos iniciados tiempo atrás, tanto de ensayo como de literatura. Es una premisa que debo cumplir para ocuparme de investigaciones teóricas más profundas. algunas de las elaboraciones iniciales son novelas (La tapera, El examante, Después del éxito y Edenia) y en conjunto son borradores que de momento no quiero someter a correcciones. Me bastan como partes de pensamiento y como función constructiva de mi propio modo de pensar. Si tienes tiempo y deseos para su lectura y para hacerme tus consideraciones y crítica, puedo hacerte copias de un dossier de textos. Pero por experiencia se que a la gente no puedes asaltarla con cientos de páginas sobre varios temas, lo mismo que no le puedes hacer más de dos propuestas simultáneas porque pierde el oremus, por eso, preferiré en aguardar a enviarte una de las novelas terminadas.
La tapera (vocablo uruguayo) o club del desarraigo, tiene algo de autobiográfico (escribir literariamente siempre tiene algo de narración de una biografía cercana al autor).Espero poder reiniciarla pronto. Estos días de enero he terminado unos 4 textos breves y seguiré con mi ritmo productivo , los fines de semana ,de continuar dándole al teclado. Afortunadamente dispongo de la posibilidad de éste procesador de textos que puede variar la imagen en parte de los textos iniciados, repletos de faltas tecnográficas por sus mecanografiados. de momento no estoy dispuesto a hacer la corrección manualmente y esperaré a hacerla con scanners para pasar sus contenidos a ordenador.
Hasta ahora, he intentado alguna vez, pero sin éxito, encontrar una secretaria para pasar a limpio cientos de trabajos escritos y manuscritos míos. Todavía insistiré en ello anunciando una oferta al respecto intercambiando sesiones de terapia por horas de despacho. Si sabes de alguien en quien confiar y con capacidad técnica ,dale mi teléfono.
Para este año quiero seguir el ritmo de tantear/establecer cuatro proyectos rescatados: el de las veladas esotéricas, el de fluéncia press, el de oferta decursos como oficina de extensión cultural -de lo que ya te hablé- y el de cooperación de militancia social (o una tentativa de retorno a la militancia política tal vez)con bastante poco éxito, a juzgar por la realidad de las fuerzas vivas. Esta tarde hemos ido a una convocatoria por una docena de grupos y organizaciones sobre un tema de solidaridad y ni siquiera estaba un solo miembro por cada una de la mayoría de las siglas firmantes. Cualquier imagen de convocatoria reivindicativa hoy tiene un factor de descrédito considerable. Aún así quiero contactar con la vitalidad local para no girarlo todo en torno a Barcelona.
Espero que la entrada de año te haya sido favorable y que durante el tiempo que permanezcas por esta realidad cultural obtengas lo que buscas y realices tus deseos. Me gustaría poder ayudarte más desde el punto de vista material, pero al igual que tú estoy viviendo al día. Mis dos fuentes de ingresos(pacientes y huéspedes)no son suficientes y si mantengo el nivel de mis consumos es por mi capacidad ahorrativa.
Durante este año iré a menos restaurantes que el anterior y tratará de conseguir más condiciones gastando menos en todo. Mi pago inmediato del 50 por ciento de la matrícula del doctorado de este curso, no lo tengo en la cuenta de banco para cubrirlo, ni sé cómo conseguirlo. Mi relación con las facturas nunca ha sido muy amistosa. Te dejo por ahora. besos y hasta pronto.
Hacerte de secretario
Cedeuve, Barcelona 18 de noviembre de 1996
He recibido tu última carta con un adjunto de otras dos para que te las reexpida a sus destinatarios por falta de sobres y sellos, dices,. Bien, te haré de secretario con sumo gusto y adjuntaré a mi vez en los dos envíos mis propios trípticos de promoción. También he recibido una llamada de tipo laboral de uno de estos anuncios de trabajo a domicilio (de clasificación postal o de direcciones).No sabían muy bien donde enviarla pues habías dado tu fecha y lugar de nacimiento en Cuba y usaron el teléfono de uno de mis folletos para saber a qué atenerse. Convine en que te la enviaran a mi apartamento. Por lo que dices en tu nota-carta rápida el fin de semana de principios de mes, lo pasaste tan rápido por la ciudad que solo te quedó tiempo para una impresión desagradable. Quizás esta misma urgencia te impidió el contacto con una elaboración más amplia de lo que es la ciudad y su gente. No me extraña que tuvieras problema de alojamiento a nivel de albergues, puesto que es una de las ciudades más cosmopolitas y solicitadas por los transeúntes y carrileros. Conozco el tema, en la década anterior hice un estudio sobre la indigencia y yo mismo me hice, antropológicamente, homless. Pude comparar situaciones de auxilio social institucionalizado en varios países de Europa e incluso de Sudamérica. Estar una temporada con los que no tiene nada y pasar por la experiencia de no tener nada salvo lo que llevas puesto o lo que te cabe en un simple equipaje es altamente instructora. Como hijo genético-cultural de estas tierras he tenido tiempo de darme cuenta de sus ventajas y desventajas. Las condiciones objetivas marcan -pero no determinan tanto como quise creerme en mi época marxista- las condiciones subjetivas. La cuestión es que vayas donde vayas lo prioritario es tu energía y modo de hacer y de relacionarte. Claro que hay situaciones de agobio o asfixia social que no te permiten hacer absolutamente nada más que concentrarte en la huida (para muestra el intergenocidio hutus-tutsis)o en la revolución (situaciones extremas de dictaduras).El drama europeo-occidental es más sutil. Las luchas y los análisis pasan por la inteligencia más que por el cóctel molotov. Estoy deseando que llegues para pasar a sensaciones y circunstancias todo lo que hemos acumulado en palabras. Hay unas cuantas cosas que no me cuadran. Pero creo que me ayudarás a comprenderlas.
Intuyo tu fuerza de energía y vitalidad. Es un salto importante de tu vida el que estás haciendo. Mutuamente podemos aprender cosas tanto de nuestros oficios como de nuestras propias personalidades. No te ocultaré una cierta expectancia sensual que he ido-y me has ido nutriendo en éste tiempo, pero al mismo tiempo tu itinerario geográfico por el país lo has montado en base a las posibilidades matéricas mejores que has encontrado en otros contactos. Entiendo que desde Cuba montaste una red de relaciones interesante para que llegara el momento te diera una cobertura y una ayuda. Me parece una estrategia lógica. Aunque me lleva a preguntarme ¿hasta qué punto valoras a las personas o contactos en ellas mismas independientemente de los recursos que tengan para ayudarte o que sean de tu conveniencia? No tengo ninguna prisa en responder a esto. Como sabes, cariñito, el mundo de las relaciones interpersonales está preñado de convencionalismos combinados con utilitarismos. Todos tenemos algo de espectadores de resultados potenciales que nos pueden dar los otros. Tú con los 50 pasados y yo con los 40 pasados, tenemos mucho que decirnos. Estamos en la cresta de vidas desde donde saber protegernos y atacar.
Es lunes mañana, entendí que en Zaza estarías hasta éste fin de semana pasado. Cuando tengas tus preparativos a punto ven. Yo vivo y utilizo dos apartamentos en la actualidad. El que te puedo ofrecer, es el que estoy entre semana (lunes-jueves)y el otro para vi-do. El primero es mas como zona de trabajo. Tengo un par de habitaciones alquiladas, aunque una de ellas, en estos momentos está vacía porque su inquilino está de vacaciones. He convenido con él en que puedes usarla. En todo caso en el salón hay un sofá cama, pero su uso está condicionado por unos horarios. Una tercera posibilidad es que utilices mi habitación y cama, optativamente conmigo dentro, o los días que yo no la use. Es lo que tengo. Las gestiones por obtener money y comida son cosa tuya. Mi situación actual no me permite invitarte a todos los gastos pagados. Epa! no me malinterpretes. No estoy pidiendo derechos de pernada a cambio de ayuda. Aunque ya me conoces lo suficiente para saber mis gustos en lo erótico, por algunos textos de pornografía enviados. Por tu parte siempre has mantenido al margen tus opiniones al respecto. Lo cual me ha extrañado pero he respetado. Y ya nada más por this moment. ya darás señales de vida.
dulces besos.
Posdata: ya te adjunto papel para reciclar que permite escribir en una cara para que no tengas que usar el reverso de mis cartas como papel de escritura Aunque de acuerdo, bien mirado, una carta una vez leída ya no tiene pq. ser guardada. Yo, por narcisismo, creo contrariamente que las mías tienen suficiente carga literaria y expresiva e informativa como para que sean guardadas. Yo archivo las tuyas, no todas, y en general hago una selección de las que recibo.
Intercambio de información profesional
Cedeuve (BCN) 27 de octubre de 1996.
Cuando tus asuntos de Madrid no te retengan más tiempo allá, ven con toda tranquilidad y seguridad para Barcelona. Te ayudaré en la medida de mis posibilidades. (No quiero que te quedes con la impresión de que ya he quedado cerrado en banda a ayudar a la gente, tras el paso por mi territorio del tornado maurazo
Opino que antes de renunciar a tus tentativas de permanecer en el país y pensar ya en el regreso a Cuba, deberías impregnarte más de la realidad europea y de las culturas de las tierras de España. El hecho de que no seas aceptada por tu condición de exiliada no es tan catastrófico. Simplemente esto se traduce en una falta de subvención económica. El estado no asume tus gastos.
Lo cual significa que deberás procurarte medios de economía por tu cuenta. Nada especialmente grave, si tienes en cuenta que un infinito número de lugareños nos toca hacer otro tanto. La vida es un reto diario, y lo es más para mí, en que no soy funcionario (a diferencia de muchas de mis relaciones de amistad personal). Si permaneces verás como persistir en la lucha por la existencia aquí y en Europa no es tan difícil. Es del orden de la aventura, sí, pero en un continente de desvaríos y superproducción stockada, hay para todos. Simplemente tienes que creerlo Luisa y verás como todo es posible. No pienses en irte cuando acabas de llegar.
Se me ocurre que en lo profesional podemos intercambiarnos conocimientos de orientaciones psicológicas y tal vez organizar psicotalleres conjuntamente. Es una fuente de dineros interesante.
Si contaras con tiempo podrías integrarte a mis planes de trabajo, ante los que siempre ando escaso de tiempo.
Llámame pronto y cuéntame como te va todo.
Tu llegada a España.
Cedeuve, 30 de septiembre de 1996
Querida Luisa: Al fin en España! Enhorabuena y bienvenida! Espero que te esté tratando bien la gente que has ido conociendo. Te felicito por conseguir dar el salto oceánico. Europa puede ofrecerte mucho y en /desde España puedes dar con una perspectiva diferente y renovada del Mundo Latino. Como irás comprobando, aquí hay muchísima gente latinoamericana y hasta puedo asegurarte que unas notas de color festivo y comercial, no se estarían dando sin su contribución. Por tus observaciones psicológicas notarás y hasta experimentarás, que los foráneos de un lugar desarrollan una mayor imaginación y capacidad de adaptación a las adversidades que los propios lugareños. Es un mecanismo existencial. El del lugar ya posee el espacio en el que se siente más confortable y seguro y que en principio no teme perder. El inmigrante tiene que abrirse a codazos o con diplomacia para ubicar su propio sitio y ser aceptado por los otros. En realidad es un tema de colonización del espacio, más primario y animal, que las connotaciones nacionalistas y políticas.
Te contesto tras tu segunda carta de Cáceres antes de irte para Madrid. A diferencia de la anterior, en ésta sí figura una dirección clara donde escribir te. En la otra mencionabas a L.A.Lozano, al q. relaciono con Netopi pero del que no tenía la dirección accesible y un grupo cubano de la calle Claudio Coello núm.41 ? A donde pensaba enviar una carta pero con inseguridad de su recibo, dada tu falta de remite postal, exceptuando el sobre membretado y timbrado de la Junta de Extremadura.
Lamento que tus gestiones de asilo político se encuentren con dificultades. Posiblemente la última legislación sobre extranjería revise hasta el último detalle la realidad del presupuesto de una persecución represiva en el estado de origen. Como sabes el viejo mundo, se está poblando de inmigrantes que no ayuda-o ésta es la interpretación de todos los gobiernos europeos- a las propias economías nacionales. Siendo España casi la puerta de entrada al resto de la CEE. No me sorprende pues el proceso policial al respecto. Yo puedo acogerte por unos días concretos y te facilitaré la información q. pueda para que se resuelva favorablemente tu situación. (el teléfono del negociado de extranjería en BCN es 93/4820527-8).
Por lo que estoy infiriendo tus contactos postales de los últimos años, te han posibilitado construir una red de relaciones que ahora te puede estar acogiendo y facilitando la primera fase de adaptación tras el lógico “choque de culturas”.
Acerca de mí, voy a esquematizarte en el momento en que estoy: Dispongo de dos apartamentos: uno propio y otro no. El más apropiado es el primero por su buena comunicación con medios de transporte. Se trata de un pequeño apartamento junto a la estación de tren, con tres habitaciones, dos de las cuales están ocupadas por estar provisionalmente alquiladas a dos uruguayos y un español. Están todos en situación provisional. Pero mi intención sigue siendo la de tener estos dos espacios a disposición de inquilinos potenciales, por razones económicas. Si necesitas venir a BCN(por supuesto me encantará pasar contigo de la comunicación postal a la verbal) podré ofrecerte hospitalidad. Sin embargo debo decirte querida Luisa que acabo de atravesar un episodio durante ésta semana -que todavía da algunos coletazos- con un examigo porteño que había sido muy querido por mí. Le presté el apartamento y uno de mis coches, y me quedé con secuelas y rotos en lo uno y prácticamente he perdido el otro, amén de un incalculable número de disgustos, percances y consecuencias que han alterado otra relación personal muy querida por mí. Debo citártelo, primero porqué el episodio es tan reciente que todavía está humeando y segundo pq. Se trata de alguien a quien di tus referencias y te di las suyas -algo que ya te escribí- por si queríais contactar cuando él estaba en Buenos Aires. Me mencionó que, el te envió un amigo que te visitó y alojaste, pero el cual no obtuvo una buena impresión de ti o hubo alguna tensión entre vds. Tras este terrible contacto con la mala suerte, uno empieza a cuestionar el valor de las frases de afecto dadas por carta y a distancia y el propio valor de la amistad (a él le conocí a finales de los 80 en Montevideo y conviví unos días en su casa de Buenos aires).Los años siguientes fueron de intercambios postales hasta ahora, en que debajo de un amigo he dado con un irresponsable, un oportunista y un traidor. No te sientas identificada para nada con todo esto. Cada persona es distinta. >Y no seré yo quien permita que este desagradable suceso me lleve a opiniones generalistas o xenófobas, pero en las vida de las cruces hay mucho que aprender y mi aprendizaje pasa por no exagerar mis sí y saber decir no cuando el demandante no da señales de correspondencia.
Profesionalmente estoy abriendo espacios en el campo de la psicología y de la terapia corporal. Universitariamente estoy preinscrito en cinco programas de doctorado para tratar de matricularme en uno. Si soy seleccionado por alguno. Ideológicamente tomo distancias y hago aproximaciones de estudio a temas de religión y de creencias . En particular la instrumentación de los conceptos divinos para la subordinación de las conductas de los creyentes. (Al respecto por cierto me interesaría más información de Triangles que por lo que entiendo es la correa de transmisión de Lucis Trust).
En cuanto Rosita lamento tu información de su interés materialista y su desestimación de las relaciones encartadas (bipalabra que neologizo con gusto).Su voz me pareció maravillosa y sus ganas de conocer abiertas por encima del interés crematístico.
Ausencia de toda especulación ante el otro.
Luisa Z.Rodriguez/La Habana
Cedeuve/BCN 1996 abril 26
Justo he recibido tu carta ésta mañana y ahora a medio día estoy ya respondiéndola. (No suelo ser tan diligente con la correspondencia, como ya sabes, en parte porque doy mucha importancia a las relaciones de solera, con pretensiones de largo plazo y no a las de urgencias emocionales inmediatistas).
Otra cosa es el tiempo que pase en enviártela, porque trataré de adjuntarte otras infos, para que vayas abriendo boca y conocimientos sobre la situación y algunas de las realidades de acá y para que me vayas conociendo más. Ahora que parece que tu viaje va en serio, te reafirmo que puedes disponer de mi apartamento para alojarte. No es una invitación en vano. Es funcional que es lo importante.
Dices que contacte con Pilar, pero no aclaras quien es ni das su número de fono. También -que le pase tus mensajes de comprensión amorosa a Abel Miguel Carbonell. Prefiero que lo hagas tú. Creo recordar que le ofrecí mi número de fono y tras el contacto que te referí ya no hubo otros. La desconexión vuestra incluso por causa del correo negligente, habría que atribuirla también quizás a fuerzas mayores. No sé, pero no me pidas alcahueterías.
Mauro me habló de que utilizó tu dirección y la palabra asociada a ti fue la de que “eres especial”. No aclaró nada más.
Nuestra ya larga relación epistolar se mantiene en ascuas. Yo me reafirmo en mi estilo de sensualidad y en mi apertura hacia ti. No me hago ilusiones a priori de ningún tipo. No ya contigo, sino con nadie. Y no solo con gente que no conozco personal y físicamente sino tampoco con la que conozco por aproximaciones convivenciales.
Éste, es un mundo laberíntico. Aún mas ahora. A finales de milenio que cincuenta años atrás cuando lo heredamos. Hay que caminar por él con cautela y pisarlo con firmeza pero al mismo tiempo con pasos alados que te permitan cruzar pantanos y balsas de hormigón liquido con la punta de los dedos de los píes.
Hace unos días he recibido otra carta cubana en la que soy duramente reprochado por una mujer que se queja de no haber sido atendida por teléfono y de que estoy jugando con sus sentimientos.
Es un ejemplo concreto de las vicisitudes de las relaciones postales. Desde tu posición como psicóloga sabrás que toda interacción personal tiene sus riesgos: cualquier sujeto deviene diana de descarga de las proyecciones de otro.
Como ya te dije mis tentativas de conexiones cubanas se extendían a otras varias personas que te he referido y repito (por si deseas contactar con alguna). En general es gente guapa pero que alguna ha podido asustarse por mi gramática directa en lo sensual, la provocación y la opinión liberada de tono.
Ciertamente con el tema del teléfono asumo mis responsabilidades. Mis números: 936922207, es familiar y el 935807443 con contestador, es el mío particular. Es este segundo en el que pudo atender llamadas y el que tú debes usar. Así como rosita u otras amistades. No hace mucho alguien llamó, otra amiga tuya. No recuerdo el nombre, al primer número y no pude atenderla pq. En él solo estoy pocas horas y no cada día. Para que te hagas una idea es el lugar donde tengo mi biblioteca y mi taller de pintura.
A veces por la zona centro de Barna (diminutivo popularizado de Barcelona) veo grupos cubanos que por un rato compartimos un banco o un asiento. Me dan ganas de abordarles y preguntarles por como os va todo en la isla. Aunque por lo que dices, las colas en la embajada española e incluso el hecho de la limitación horaria (3 horas por día laborable) son indicadores tanto de las ganas de la gente en pirarse como de la propia patria mother en zafarse de las solicitudes masificadas de visa.
En cuanto a la tuya, pienso que si obtienes una solo de 3 meses, tb. Puedes gestionar desde aquí la prolongación de estancia, en especial si alguien te avala. En fin tú decidirás.
Sigamos en contacto y tratemos de no demorarnos tanto en los envíos. Aprovéchalos por cierto para adjuntarme infos (informaciones) de la Habana y folletos (no turísticos precisamente, sino culturales y políticos) de Cuba en general. Hasta pronto. Besos.
Te adjunto también algo de papel en blanco para que puedas escribir en mejores soportes de los que puedes conseguir allá.
Yo también te tengo presente y te recuerdo con cariño. Hasta muy pronto. Espero verte este año por estas latitudes.
Un raudal de caricias.
La decisión de un final en la comunicación personal. CdV 30 noviembre 2004
Reflexión del correo terminado con Luisa Zenobia Rodríguez Leal (La Habana - Rochester NY)
La mayoría de veces las cosas terminan sin un balance. Las relaciones se extinguen sin que las partes contratantes queden para una despedida formal. Se da la separación y punto. Simplemente ocurre. Las distancias ocupan el lugar de las proximidades y las absentias convierten en pasado las presencias. En las largas relaciones epistolares también sucede eso. Llega un día en que la repetición de contenidos, la falta de novedades o la desavenencia entre los interlocutores convierten en inviable una continuidad. Con Luisa Zenobia Rodríguez Leal me he escrito a lo largo de muchos años, primero con cartas mecanografiadas en las que contaba mis pasiones por las letras y por las mujeres, después con cartas digitales en las que contaba mi última actualidad de sujeto reposado y reconciliado con sus límites.
Ella y yo no teníamos nada que ver por lo que hace a proyectos existenciales o idearios fundamentales pero siempre he apreciado su constancia en el rol de la interlocutora, pretextando una posición para que yo siguiera escribiéndola. El otro interlocutor hace de justificación para que uno hable consigo mismo. Este ha sido el caso. Luisa me ha permitido poner en cartas sueños, planes, anécdotas y constataciones de hechos. Básicamente lo mismo que otros interlocutores postales aunque a diferencia de otros, ella se ha mantenido en la regularidad incluso exasperada de la continuidad. La continuidad es algo que siempre he pedido para todas las situaciones. Sin embargo la continuidad es un bien relativo como todos los demás. No todo es posible mantenerlo in eternum. Hay razones de tipo práctico como los límites de tiempo y otras de tipo ideológico como las diferencias conceptuales ante la vida y otras más de tipo personal, como las pequeñas traiciones que te hacen desestimar a alguien en la función extraordinaria que le diste. Hay un día que no toleras un determinado acto o palabra o circunstancia y pones fin a una historia de miles de letras. Ese ha sido el caso con Luisa. Lo que no quita el lugar que ha ocupado y seguirá ocupando en mi vida como referente, como recuerdo, como diálogo.
La relación postal y la relación presencial se complementan, aunque debo decir que puedo admitir a alguien en su prosa escrita y esquivarlo en su prosa verbal. Ese es el caso del que me ocupo. Todos los valores de persona extrovertida de mi amiga de cartas han quedado contenidos (o atados) desde el momento en que los modos de vivir y de pensar son en la realidad completamente distintos. He aprendido de su extroversión y de su vocabulario cubano. He intercambiado mis energías con ella llevándola a sitios donde organizaba charlas o encuentros y facilitándole contactos locales. Pero tras un seguimiento mutuo de nuestras andanzas y con el tiempo cogido por otros quehaceres cierro un capítulo de contactos en la intensidad que proporcionan las confidencias escritas y dejo abierta la opción de encontrar otro intimista con el que seguir confidencias, relatos de sueños y de anécdotas con correspondencia y respeto recíprocas y sobre todo con entendimiento mutuo en lo que se dice en lo escrito y en lo que queda por escribir.
En los años que me he escrito con Luisa se recogen intimidades y detalles de mi personalidad, no siempre entendidos por ella pero sí consentidos y memorizados. Decido el final de esta comunicación sostenida tanto por el tiempo que absorbe como por la retroalimentación que hace de un otro corresponsivo, en mi idealismo, que no es tal. El cariño reditual que queda y la suma de anécdotas y experiencias compartidas no quita la necesidad de otro pretexto en otra persona, tal vez por conocer pero seguro que por inaugurar, para continuar hablando de mí y de ella dentro de un mundo que tampoco será de los dos.
Al reunir todas las cartas me obligo a releerlas y con ello a repasar sucesos y detalles, algunos ya seguramente olvidados. Sólo he conservado las que yo he escrito no las que he recibido cuya condición manuscrita y no siempre legible las recomendaba como material de papelera tras su lectura.
Tanto el contacto personal como el correo de lo personales son versiones distantes de una relación real cuando todas las palabras dichas nunca consiguen del todo el impacto de claridad esperado en el otro. El acto de escribir es una forma de pedir una audiencia amparada de un consentimiento con la suposición de una empatía y una comprensión. Aunque aquello es conseguido y l empático supuesto, la comprensión queda en la hipótesis. Por si fuera poco la aceptación (ser objeto aceptado) es, no pocas veces, una ilusión.
Enunciados como títulos de cartas. CdV 2006 febrero 16
La revisión y recuento de cartas después de una trayectoria de años de intercambios postales (o últimamente digitales) es un pretexto para titularlas una a una no con la vana intención de sintetizar lo que en ellas se dice sino para resaltar alguno de los trazos característicos del momento de cada letra. Un correo bipersonal es muchas cosas. Éste es el de un seguimiento de estados personales y ritmo vocacional con una conexión que estuvo marcada desde el principio por intereses y valoraciones distintas: el interés de una cubana en escapar de los rigores y aislamiento de su Cuba en la que sufrió represión y el interés mío permanentizado en tener confidentes y poder hacer confidencias a quien sea esté donde esté con la probabilidad potencial de una visita o un viaje y el goce, mayor o menor, del ejercicio de la sinceridad..
Conexión cubana es un modo de titular este fajo de pequeños textos no tanto por la intencionalidad de conseguir nada en Cuba como por indicar un tipo de confidencialidad con una representante de otros valores, ligados a la vida caribeña y a la historia cubana reciente del último medio siglo. El tipo de mentalidad de mi interlocutora resultó ser bastante representativa y un tanto estandarizada de una cultura de subsistencia y de una ideología basada en la necesidad del amparo; algo que pude contrastar con otros cubanos conocidos. Puesto que no soy amante de generalizaciones no concluí que los merodeos por las letras con ella y el desenlace de nuestra relación a un final que tuvo que precipitarse por su falta de honradez a parte de su habilidad maestra en la manipulación jamás diré que perteneciera a un contexto en el que todo el mundo de su procedencia hiciera lo mismo. Lo que sí me constó en el tiempo del que partía nuestra relación epistolar es de la enorme cantidad de gente cubana con ganas de salir de la isla y con una desbordante sensualidad en sus cartas para con sus contactos hispanos. Dos hechos me llamaron la atención al respecto: una la forma semejante de unas y otras cartas en sus protocolos de expresión e incluso en sus grafías y dos la facilidad con que se podían enamorar. No fue el caso de mi receptora de las cartas de este volumen, de la cual nunca le conocí hombre alguno y que después de los años de tratarla le descubrí una masculinofobia visceral entre otras fobias.
Las cartas ordenadas siempre son un pretexto para repasar el pasado y formas de pensar o propuestas de intenciones hechas, parte de las cuales nunca se llegan a cumplir del todo y otras que sí se cumplen tampoco lo hacen con la idea pensada y que se puede inferir de lo que flota entre las líneas escritas.
Conexión cubana es un correo que no podía ir más allá de lo que fue cuando las dos partes, de la cual solo transcribo la mía, por la enorme dificultad técnica y material de tiempo que hubiera supuesto transcribir la difícil caligrafía de la otra; vibrábamos en ondas distintas a pesar de compartir el interés común en escribirnos. Digo escribirnos, no leernos. Una parte de mis cartas parecía que nunca llegaban a la mente de mi destinataria. Luego supe por qué: cuando compartí horas de biblioteca con ella advertí que leía saltando de un párrafo a otro por no decir una página a otra sin detenerse demasiado en la comprensión. ¿Técnica de lectura rápida? Nada de eso, una conducta que he visto generalizada a otra gente que confía más en su intuición de lo que se supone que dice el texto que lee que no en su comprensión de lo que realmente dice. Para ganar tiempo se sacrifica la comunicación.
Su interés en el otro –no sólo yo- venia dado por su imperiosa necesidad de tener contactos y eslabones con los que sobrevivir o conseguir sus propósitos. Mientras ambos hacíamos apología de la amistad esta quedaba encriptada en un misterio. El impasse tarde o temprano tenía que suceder.
Tras la última carta mi antigua amiga no hizo esfuerzos de disculpa o de revisión por lo que en ella le objetaba. Poner fin a esa energía epistolaria me permitía reciclarla para otros espacios de elaboración sin arrepentirme de habérselo dedicado a ella. A fin de cuentas todo correo al otro es un viaje por las letras y por el repaso de gestos de la vida a la vez que un pretexto para que el autor se pueda recordar a sí misma en sus lados más ingenuos o bienintencionados y en sus momentos más pensados tanto los bonitos como los desagradables.
Los títulos de las cartas puestos, desde luego, mucho tiempo después de haber sido escritas es una fórmula funcional para localizar alguno de sus contenidos y para ver de un golpe de vista de que ha ido la historia. Esta, como otros dosieres de correo, tiene un valor documental por encima del literario y poco más que una apreciación de la sinceridad escrita. También es una memoria de momentos y una pequeña galería de personajes.
La no amistad como castigo a la verdad escrita dada
CdeV 17 enero del 2006
Creía que mi pasión por escribirte había concluido ya. No es así. Tus noticias de la semana pasada me mueven los dedos al teclado por ti. Me decías que yo ya no era tu amigo principal sino que éste es XX y que estabas muy enojada por haberle prestado el libro en el que novelo más mal que bien mi triangulación contigo y con tu ex: YY. Me pusiste en pasado y me dijiste que rompías mi amistad conmigo por habérselo prestado a aquél. Unos meses atrás ya me habías dicho que no estabas de acuerdo con qué hubiera vertido tanta transparencia de nuestra intimidad y que no te gustaría que aquello se divulgara. Yo me sorprendí que me pidieras eso. ¿De qué sirve la experiencia sino es para aprender y por tanto hablar de ella? ¿De qué sirve el pasado si no es para comunicarlo al presente? Aún más: me sorprendió que te sintieras tan afectada por dar algo a alguien de mutua confianza que ya estaba al corriente de nuestras veleidades antiguas y también de nuestra pasión sexual. ¿Cual era/es el problema? ¿Qué Rafa leyera cómo hacíamos el amor tú y yo? ¿Qué ambos habíamos creído en un tipo de Revolución que nunca se hizo y nunca se hará mientras vivamos? Tu reacción de ofendida –para mi totalmente desproporcionada- sólo me la explico por qué tienes un problema severo con tu pasado. Ya te lo dije por teléfono. O si no ¿por qué mantenerlo tanto entre bastidores, cuando por añadidura el tipo de redacción empleada apenas permite averiguar de qué personajes reales se trata?.
Le di un borrador a Rafa como acto de sinceridad y amistad, no para que supiera cosas de ti sino para qué supiera cosas de nosotros. Enseguida supe que Rafa no es un lector, tal vez por su inercia de obrero manual o su falta de tiempo. No hay que temer. Por este lado puedes estar tranquila: no sabe más de ti de lo que le hayas dicho tú o le hayamos dicho en alguna de nuestras cenas compartidas y en mi opinión la amistad con él avanza al ritmo que le corresponde.
Tu declaración de castigarme con la no amistad por haber dado a leer mi libro entre alguna gente significa para mí que no has sabido nunca porqué me he dedicado a escribir. Supongo que has pensado que he coleccionado palabras como quien colecciona mariposas y las achincheta en su despacho para su contemplación privada. Trataré de resumirlo en una frase: escribo lo que escribo porque no lo puedo decir en directo y con mi voz. Con eso resumo algo más: existe la literatura porque las relaciones humanas presenciales sabotean la comunicación de fondo. Una buena parte de nuestra amistad ha pasado por confidencias sobre este tema. Cuánto más vivo más sé mi lugar en el mundo como escritor. Me trae sin cuidado que no tenga nombre público. Sé quién soy y lo que siento. No acierto a comprender que no me hayas captado en esto que es una propiedad fundamental de mi biografía. Y aseguro que no lo captas porque de haberlo hecho no te habrías sulfurado como lo hiciste por reunir algo más de 50 mil palabras sobre nosotros. Te aclaro que lo he dado a leer a personas (salvo dos: el XX mencionado y Ero a la cual le he hablado mucho de ti y que siempre me pregunta que tal estás) que no te conocen ni te conocerán nunca ni me preguntaron ni preguntarán por ti, en tanto que lectoras para opinar sobre contenido y forma y conseguir de ellas una crítica de estilo. El objeto de este libro no es el de divulgar intimidades para ser colocado en una serie erótica sino revelar un tema de fondo: la incapacidad de unos supuestos revolucionarios que se habían dedicado en cuerpo y alma a hablar de la construcción del hombre nuevo en una sociedad mejor, en resolver una triangularidad de deseos a que las circunstancias les enfrentan. En lugar de estar preocupada por si hacíamos coitos anales y eso queda escrito creo que la preocupación debería correr por ese otro lado de las incongruencias de los personajes en enfrentar su propia situación personal. El libro nos pone en evidencia a todos los que salimos en él porqué somos personajes limitados y contradictorios. Las pasiones bajas y burdas como los celos no son resueltas y la resolución final, si así se puede llamar, es tu iniciativa en dar por conclusa nuestra historia de amor ya que estoy simultáneamente enamorado de otra persona. Iniciativa con la que no estoy de acuerdo pero que acepto y acato.
A partir de entonces, el libro ya no sigue o no puede seguir porque nuestra propia relación tampoco sigue para lo que podía haber dado de sí. En el vaivén de la amistad y del amor entre nosotros queda el estadio de la amistad, pero casi instintivamente paso, pasamos, a formar parte en un segundo plano de relaciones. Yo voy a acabar en los brazos de otra mujer con la que experimentar todo aquello a lo que tú te niegas y tú vas a acabar en los espacios de acogida de otras personas que te dan el calor de una amistad, que así llamas y que parece complacerte.
En la última carta escrita a lo largo del 2002, y que he consultado fragmentariamente antes de escribir ésta, queda en evidencia -a mi entender- los límites a los que llegó nuestro encuentro de amor. Desde entonces te tengo ubicada como amiga y como hermana. Me complace estar contigo y compartir conversaciones y veladas puntualmente y nunca he descartado caricias físicas, pero el deseo se ha extinguido, no porque tu cuerpo no sea apetecible, que sí lo es y mucho, sino porque tus predicados han ido poniendo arenas por medio.
Tampoco podíamos pretender tener el mismo grado de intensidad amorosa toda la vida con tantos incumplimientos de citas y tanto dolor por tu parte en aceptar mi condición de conviviente y enamorado de otra. Hemos necesitado un tiempo de reflexión. Y por mi parte he seguido investigando eso llamado amor bajo las sábanas.
Si quieres pasar de mí te tocará explicarte a ti misma algún día porque lo haces realmente. Me resisto a aceptar tus declaraciones de mi irresponsabilidad y cosas por el estilo por escribir verdades y por hacer reflexiones por escrito. Si tú tienes problemas con la verdad, la nuestra, es tu problema. Evidentemente puedes perjudicarme tratando de perjudicar mi convivencia actual. Allá tú. No voy a hacer nada por impedirlo.
Yo tengo otro ángulo para interpretar todo esto. El de orgullo de meterme dentro de una autocrítica con toques de ridiculización por no haber resuelto nuestra verdad de una manera, digamos, más revolucionaria. Ojalá tú hubieras compartido este orgullo. Todavía estás a tiempo. Al fin y al cabo todo lo que hicimos fue bonito y excelente. Tal como recuerdo el argumento del libro, el personaje realmente descalificado es el de Carlos. El me inspiró el primer título: Primo levitando. Luego me di cuenta que en realidad a él le tocaba vivir el infortunio de una exclusión de tu campo sentimental. Y ante alguien que le cabe vivir semejante fracaso en su vida siendo el padre de tu hijo y el padrastro de tu hija a la que repudió sí que le cabrían serias dudas existenciales. Y también me di cuenta de que los tres teníamos cosas erróneas en nuestros perfiles de visita. Carlos sí que podría tratar perjudicarme, incluso legalmente, de salir el libro si demostrara que su personaje podría ser asociado a su identidad. No es el caso. No tengo ni he tenido nunca la menor intención de llevar a la picota a nadie. No hay peor castigo para alguien que el infierno de su conciencia particular que le recuerda cada día lo que es. Creo que es un buen libro que pone al desnudo lo que fuimos como generación y como tiempo. Nada más. Nuestros hijos deberían leerlo y aprender de ello. En definitiva aprender de nosotros, más que por nuestros aciertos por nuestras equivocaciones.
Lo que tú me planteas no es nuevo en la historia de las letras. La literatura nace y se abre paso con objetos de la experiencia, con seres nominales y situaciones vividas. Un libro no es más que un lugar de captura de hechos. Y ciertamente los protagonistas de estos hechos pueden estar disconformes con la mirada del autor que hace de ellos. De la misma forma lo que se dice en una casa de aquello que está fuera, en la casa del vecino o en la calle próxima, no tiene porque ser aceptado por los que están o circulan por ella. Nunca llueve a gusto de todo el mundo, lo que es indiscutible es que el agua es necesaria para todos. Nunca las palabras satisfacen todas las lecturas lo que es seguro es que no podemos prescindir de ellas.
Esta es la cuestión de fondo. De otra parte hablamos de un libro en que tiene pendientes al menos estas tres cosas: 1ra. Una introducción contextual de dos cosas: el tiempo en que vivimos nuestra experiencia de amor-pasión y el tiempo de la dictadura y de lucha política del que partía nuestra relación. 2da. Una corrección ortográfica y estilística que requiere un par o tres días de trabajo intensos. Y 3ra. El acuerdo con un editor que asuma los costes de edición.
Aunque tengo un editor no dirige una editorial de éxito y tampoco sé si este libro le podría interesar. En realidad se ha interesado por otros de mi lista (cuyo número pasa la cuarentena).
En cuanto a la corrección estoy dispuesto a compartirla contigo. Puedo desplazarme a Lloret e instalarme en mi furgona (no tienes que compartir tu, al parecer, diminuto espacio del apartamento que tienes conmigo si no te apetece hacerlo) y quedar cada día para irlo haciendo. Lo que es más tú me precipitas a que la haga pues he recordado un nuevo interés por el libro ya que lo tenía aparcado. No conozco una manera más efectiva de propuesta para restaurar nuestra amistad y una alternativa mejor que la explosión emocional de haberte sentido traicionada por mí.
Besos, te sigo queriendo. Aunque no nos volviéramos a ver nunca más (espero que no sea así) tu valor en mi vida está fuera de toda discusión. Te defenderé ante quien sea y tu lugar en mi memoria ocupa y ocupará un lugar privilegiado. La amistad ni siquiera la puede borrar la mentalidad ofendida del amigo que no interpretar o no puede interpretar una situación inesperada. Así como el padre que renuncia a su hijo o al revés, o el hermano que no reconoce o no se trata con el hermano no puede eliminar su vínculo de consanguinidad, tampoco la amistad real desaparece por una irrupción de valores distintos y un encontronazo puntual en las actitudes (tan puntual, que para mí el nuestro, el de ahora, no pasa de ser un episodio menor aunque tú lo recargues tal como has hecho).Evidentemente lo que sí puede desaparecer es el contacto presencial, la convivencia, la frecuencia o los gestos y presentes de afectuosidad (regalos, llamadas de recordatorio o de felicitaciones). Contacto, por otra parte bastante escaso en los últimos 3 años y en particular desde que te trasladaste de localidad. En este último tiempo me han llegado claros y altos tus mensajes desde una nueva reubicación, no solo física también actitudinal. Has declinado venir a unas cuantas invitaciones que te he hecho y has dado pruebas que sigues disgustada por tener una relación de amor-pasión con otra mujer, a la que, sea dicho de paso, me lanzaste a sus brazos al no querer que tú y yo continuáramos juntos. Las cosas son como son y a mí sólo me es dado hacer de intérprete. Si nos hemos de constituir en pasado, a petición (perdón, a voluntad) tuya, que así sea. Posiblemente ya nos hemos dado todo lo que nos teníamos que dar. Si quieres continuar con nuestro hilo sintónico conectado, estupendo, seguiré refiriéndome mental y verbalmente a ti como mi amiga en lugar de mi examiga que ya no quiere saber nada más de mí. Pero la experiencia de la vida te hace pasar por ambos extremos: el de tenerlo todo y el de no tener nada. En la lista de gente de mi pasado hay nombres y personas que tú has conocido que siguen resonando en mi interior y en mis sueños a las que nunca he dejado de querer y con quiénes sé que nunca más volveremos a tratarnos: Estrella (Cruces), (JS), RosaRosae, con la que por cierto terminó la relación porque le confidencié que también tenía intimidad contigo. Me gustaría, claro está, tenerte en vivo y en directo y no como evocación pero no estoy dispuesto a pagar un precio de claudicación con mi manera de tratarme con la verdad y con los hechos. No me pidas que renuncie a mi libertad de expresión y de escritura. Es la única libertad que ésta maldita sociedad me permite. Y me lo permite porque de lo que tengo como originales apenas un 1 por mil sale a la luz pública.
La paradoja de todo eso es que tratas de abortar un proceso natural de algo, que ni siquiera está en las librerías ni en las previas de edición. Está en una fase más atrás: justo la del día que terminé de escribir el libro en 1999. Desde entonces no lo he revisado ni tocado. Sigue, como te he dicho, pendiente. Creo que en lugar de impugnármelo más bien debería haber esperado de ti el apoyo de amiga para seguir adelante con él y en todo caso hacer propuestas específicas de corrección, mejora y ocultación de datos identificativo que se hayan colado.
Una cosa más: la reacción adversa que has tenido viene a corolar la incapacidad de antiguos revolucionarios de vocación en manejar sus asuntos domésticos dentro de un sistema social represivo. La victoria principal de ese sistema no es el de que sigue con la explotación de la gente y con las guerras de conquista sino que está en la privacía de cada uno: una gran parte de ciudadanía sigue escondiéndose del hermano mayor.
Mientras tú estabas enfadada por todo esto yo hacía planes para compartir un viaje de una semana contigo a alguna parte y probar el modo de viajar que tengo. Sin duda siempre llego tarde a la estructura emocional intrínseca de la gente.
Recoge la propuesta de la revisión conjunta de Una historia de tres donde sobrábamos todos. (Título por cierto más correcto y exacto que sustituyó al de Una historia de tres donde sobra(ba)uno o su subtítulo: Primo Levitando)
Besos. Te quiero y te seguiré queriendo aunque no vuelvas a dar señales de vida. Ojalá me resultara tan fácil desconectarme sentimentalmente de alguien. Aunque en eso estoy: en este mundo aprendes a ser malo y a convertirte en un ser superficial y anodino. A nadie le interesa, salvo a cuatro chalados, los bajos fondos del inconsciente y la sensibilidad.
Termino de escribirte esta carta sin saber muy bien cómo hacértela llegar. Se sumará a las copias que conservo de las cartas que te he enviado a lo largo de todos los años que nos conocemos y que integran un dosier que también tienen un título: Vaivén entre el amor y la amistad. Algo que de publicarse algún día para ello sí necesitaría tu consentimiento (no sufras por eso que nadie por ahora va a interesarse por mi correo particular mientras no tenga un título en mis existencias públicas que me catapulten a ser producto de consumo masivo) y que llegado el momento en que reúna las cartas mecanoescritas y manuscritas en forma digital ya trataría de que pudieras verlo o releerlo.
Puesto que sigues instalada en la era pre-informática no puedo contactar contigo por vía digital. Sé que a pesar de habértelo pedido por años no has creado una cuenta de correo ni has averiguado como hacerlo técnicamente. Se me ocurre que puedo enviarte esto a una cuenta secundaria de las que yo tengo y uso puntualmente para que puedas acceder a ello. En ese caso te llamaría para darte la explicación sin estar seguro de que quieras tomar notas de los pasos concretos para abrir éstas páginas en una pantalla de un amigo, de una biblioteca o en un cibercafé.
Ah, se me olvidaba. Sé que tu pasado escondido ya creó un punto de tensión entre nosotros en una ocasión en que le pedí a ZZ que te imprimiera una carta para ti que le di en un diskette. Algunas cartas por correo clásico no las habías recibido y por eso pensé/sugerí ese otro procedimiento. Yo me fiaba de ella por lo que hacía a su confidencialidad. La carta no tenía nada especial salvo lo propio de la literatura amorosa de una relación, la nuestra, de la que ella estaba al corriente. No calibré el sufrimiento que te produjo aquel hecho. Pero sí recuerdo claramente que desde mediados de la década pasada tú ya configurabas un cuadro de desconfianza permanente. También a mí. El amor y la desconfianza son difíciles de coexistir. Un dato que me hizo bastante daño: estabas al corriente de las opiniones adversas del marido de Pili hacía mí, parece ser que por mi bigamia y quizás por su temor de marido a perder el control de su esposa a manos de un aventurero pasional de paso. Sea lo que fuere se trataba de un borracho, con fama de tal, que ya me había dado probadas muestras de su inestabilidad durante una convivencia en su casa de Benabarre. Tú no me avisaste de sus opiniones sobre mí. Cuando fui a saludarlo amablemente un día que estaba en tu casa, creo que el mismo día del funeral de mi padre, su hija me hizo pasar a su casa y el hombre se levantó como un energúmeno para echarme sin entender yo nada. En esta ocasión no estuviste a la altura de nuestra amistad como tampoco lo estuviste unos años atrás cuando chantajeada por tu ex de marras te exigía que rompieras todo contacto conmigo si querías restablecer la relación, algo que aceptaste aunque luego en la práctica no cumpliste. En otra ocasión, en una de nuestras tardes en mi estudio, por error eyaculé dentro de ti en periodo de fertilidad. Tu enfado fue descomunal y me aseguraste que habías pensado no volver a reunirte conmigo nunca más.
Más recientemente una vez que te pedí tu dirección de la costa brava para recibir una notificación judicial por el problema desde hace casi una década con la vecina del estudio te costó horrores aceptarlo. Intuía que siempre sospechas de más cosas de las que hay.
Eso son cosas que han sucedido. No invento nada ni exagero nada. No eres impoluta. Creo que has sufrido demasiado con la gente y piensas que yo también soy peligroso para ti.
En fin, no está todo dicho pero creo que es suficiente por hoy.
Más besos. No dejes de contar conmigo si me necesitas. No dejes que tu orgullo, en realidad tu miedo, te eche más tierra encima. Antes eras la imagen de mis ensoñaciones idealistas ahora sigues siendo una mujer de bandera a la que admiro y he admirado su independencia y supervivencia. Lástima que me dejaras hace unos años por no poder compartirme y lástima que me dejes ahora por no poder compartir nuestra verdad con otros.
Hasta siempre
Desde la distancia de lo que fuimos.
a Sabadell CdV12 abril 2002->20 octubre del 2002
querida Fina, ni el mundo nos sigue ni nosotros lo seguimos. Van pasando los años y al menos seguimos quedando el uno en la vida del otro aunque sea para citas esporádicas e inocentes caricias que sólo son la sombra de otros tiempos de pasión. Me gusta tu amistad y me intereso por ti en todo lo que hagas.
La vida ha seguido girando sus ruedas y cada uno hemos seguido caminos distintos, no sólo por lo que hace a otras elecciones sentimentales, sino especialmente por lo que hace a estilos conceptuales. Tenemos ya poco que ver con aquel pasado de ilusionismos militantes, en los que yo fantaseaba en mis ensoñaciones de compartir barricadas y heroicidades contigo. Y aunque aquel pasado fue una formidable escuela no lo volvería a repetir de saber lo que sé ahora. No es cuestión de arrepentimientos. Lo hecho, hecho está, y no creo que nadie tenga una adolescencia o una primea juventud a la medida exacta de su ideal del yo. Tampoco nosotros lo tuvimos. Pero de aquella escuela aprendí tanto que incluso aprendí a desaprender a los que iban de maestros en ella.
Por eso no me he quedado con nadie de aquel entonces salvo contigo. A ti te ha pasado otro tanto, y creo que a bastante gente de entonces también le debe pasar (sería cuestión e preguntárselo cuando por casualidad nos la encontramos por la calle. Ya lo hice: y la mayoría perdieron de vista a la mayoría y sólo excepciones mantuvieron amistades con antiguos correligionarios.) .No sé si esto es espectacular pero creo que por sí mismo es un motivo de celebración.
De habernos conocido en la actualidad no creo que hubiéramos reparado el uno en el otro. Es el pasado que tenemos de camaradas de ideas y todas las intimidades q nos hemos contado lo que nos sigue juntado.
Eres y sigue siendo un referente importante de mi vida. Te cito y te pienso a menudo. Eres una amiga histórica, sí histórica más que actual. Los últimos tiempos han introducido muchas novedades sentimentales y biográficas y eso ha ido produciendo un alejamiento. No por la mía que puedo contar por docenas las veces de mis propuestas de citas y encuentros y sí por la tuya: siempre atareada y con dificultades para mantener un compromiso.
Entiendo que el hecho de que EroTea viniera a ocupar un lugar en mi vida, y por adrede tu lugar, es algo que inconscientemente no me perdonas. Pero ella ha sido tu alternativa. Con ella hago todo lo que hubiera deseado hacer contigo.
El hecho de que sigas encallada en tu esquema de que amar=a tener celos es lo que más te está impidiendo abrirte a las nuevas realidades sentimentales que se nos imponen a todos para evolucionar. El hecho de que no te permitas vivir la vida desde el goce me ha colocado en un aprieto como amigo y examante tuyo, ya que yo soy por encima de todo un apólogo del placer. Bueno, un defensor de la vida, y por lo tanto, de lo mejor que pueda dar ésta.
Siempre he deseado transferirte lo que pienso y mis argumentos, pero ya he desistido de grandes explicaciones. Ya están hechas. Lo fundamental ha sido dicho, no es necesario seguir repitiendo lo sabido, o lo entregado. Al menos, a mí, me resulta muy desgastador. Me gustaría tenerte como más aliada y más continuamente, pero tú marcas la pauta de proximidad o alejamiento. Yo no te pongo en duda. Quiero lo mejor para ti y siempre, aunque no puedo ir más allá de lo que tú quieras admitir.
En tus continuas vicisitudes psicológicas y somáticas mi fracaso como profesional del tema ha sido total. Lamento que desautorices mi saber y mi experiencia y a veces hasta chasquees con la lengua preludiando una negación antes de que yo pueda explicarme. Es tu manera de quererme.
Vienes diciendo desde hace ya tiempo que no puedes permitirte la confianza total, ni siquiera con tu gente más cercana. En consecuencia -entiendo- ni siquiera conmigo. Al insistir tu en lo primero yo infiero lo segundo. Estás acostumbrada a mantener amistades (me refiero a las de Sabadell de los dos o tres últimos años) sin que eso obligue a decirlo todo. Tienes razón. Ninguna persona está obligada a confidenciarse en todo a ninguna otra. ¡Bastante trabajo tiene para entenderse a sí misma!, es decir, para reconocérselo todo a su consciente.
Pero yo he cometido un error biográfico siempre y en todas partes y con todo el mundo: el de presuponer que se ha de decir todo (siguiendo los predicados que me sedujeron de la verdad como fundamento de libertad, que recibí tanto de la época en que me sentí muy cristiano “la verdad os hará libres” como de la otra en que me sentí muy marxista “la verdad es siempre revolucionaria”). Y la verdad es que la verdad ha de ser dosificada con todo el mundo y en todas partes, aunque ciertamente ejercitarla me ha liberado (al menos de la gente que no la admite, ¡demasiada! ¡mucha! ¡la mayoría!)y me ha llevado a rupturas radicales (con gente que prefería los engaños). Al pensar en mi lista de enemigos, desde tu exCarlos hasta este ultimo tipejo de Monzón (Cisco) que me hace acoso telefónico y que te he contado y te presenté , pasando por otros más, siempre encuentro un común denominador en ellos: una intolerancia fanática y patológica en no admitir la verdad. La cuestión es que me siento muy seguro conmigo mismo, con lo que elijo y lo que hago y lo que espero de este mundo y de los demás. Todo mi caudal de frustraciones no me ha llevado a la depresión, aunque sí a tener episodios del mal de tristeza, en los que no quiero dejar de recalar de vez en cuando, por tener que vivir la época mundana que me ha tocado y por no encontrar la esperanza dentro de la caja de Pandora.-aunque tengo la fórmula: me autoengaño y hago como si fuera un sujeto esperanzado, con una esperanza razonada, actuando como si toda energía ayudara al progreso y que toda idea útil acabara siendo recogida por alguien que la empleará a su debido momento. Afortunadamente nadie es eterno para saber en q acabará todo y tampoco para saber si las actitudes esperanzadas son históricamente lógicas o simples variedades de una locura delirante.
Esta filosofía es la que me lleva a poner en ultimísimo plano la lucha por la vida material, ¡algo en lo que tú siempre has vivido muy preocupada! (somos la hormiga y la cigarra si quieres tal como parodié en una ocasión) Posiblemente por haber pasado en vaivén por estatus de medio bajo a uno medio alto y regresar nuevamente a uno medio bajo te habrás tenido que cuestionar esa ecuación que tenias tan sacramentada de trabajar=triunfar. Creo que un exceso de preocupación por el dinero puede repercutir en no tenerlo. En tu caso los miles de horas dedicadas (¿puedo decir perdidas?) a tu negocio no te han proporcionado ni el descanso de un año tras el traspaso de la tienda. Haberlo seguido a tu lado y haberlo hablado repetidas veces me ha hecho ver que no he podido transmitirte lo que quería. Veo que contigo he fracasado como comunicante, aunque te he escrito más cartas personales que a nadie.
No sé si sigo fracasando porque ya no eres la persona que me llamaba y me tenía al teléfono más de una hora hablándome de tu ex, al cual parece q definitivamente has colocado en el lugar del ayer o porque ya no puedo incorporarte a mis sueños teóricos. Pero tampoco quiero transmitirte un sentimiento exagerado. Las relaciones a largo plazo ya tienen ese apaciguamiento de su contenido.
15 maig del 2002-> Tras nuestra última comida juntos en el Follet en Sll entendí que nuestra relación había pasado a otra etapa. No en ese momento sino que ya llevaba más de un año en ese otro tiempo de menos comunicación e intensidad. Posiblemente te sentías desplazada de mi porque hacía con otra mujer lo que hubiera hecho contigo de haber querido seguir teniéndome.
como te he dicho cuando tú dices que no se puede confiar en nadie, frase muy tuya, yo estoy infiriendo que no puedes confiar en mí. Dices q me quieres pero no estás a la altura de mis sentimientos ni confidencias. Dices que he sido y soy especial en tu vida pero sigues sin creerme en mis valoraciones y en mis logros biográficos. Recordando en el pasado encuentro una escena que pienso que marcó esa distanciación: El día que nos vimos en el Mirallac con EroTea y que te propuso que si también sentías algo por mi y te gustaba podíamos compartir una siesta juntos.
Pienso que hay algo que no me perdonas: que pueda vivir experiencias con alguien a quien quiero de las que tú te excluiste voluntariamente. De una parte te he tenido y tengo como amiga de otra te comportas como una ex-amante rencorosa.
Por otra parte he recibido de ti suficientes reconocimientos y cariños. Recuerdo el día en que leyendo una parte del libro del Dr Myer tus zonas erróneas decías q me estaba describiendo a mí en el elogio de la despreocupación y de la distancia de la obsesiones.
Hay algo que no has creído nunca: la posibilidad de la renovación por dentro: la revolución sentimental, la pureza de personalidad. Tienes conciencia comercial y en ti queda muy poco por no decir nada de aquella personita a la que tanto quise, estimé e idealicé en mis años de adolescencia. Ambos hemos compartido el fracaso como generación de unos tiempos en que la utopía estaba en manos de farsantes. Pero yo he seguido en el mundo de los ideales, tú en el de los negocios. Cada uno ha cargado con su cruz a cuestas: la mía-> la convicción del no-futuro, la tuya-> el fracaso de tu proyecto familiar, maternal y empresarial. Pero yo he fracasado ante ti más que tú ante tu historia. He fracaso como amante precoz por no luchar por ti a mis 17 años y razonar que pertenecías a otro camarada y a otro camino, he fracasado como visitante vuestro (cuando convivías con Carlos)cuando no pude integrar el afecto por ti con el respeto que me debía él, en un todo; he fracasado como amante tardío por no librarte de tu pasado depresivo, he fracasado incluso como psicoanalista ya que siempre has creído más en los mecanismos químicos que en los de las ideas, y finalmente he fracasado como amigo ya que no me haces depositario de todas tus emociones sinceras ni compartes tus espacios familiares conmigo. Al seguir una vida tan compartimentado, en realidad sólo he accedido siempre a una parte de ti. ¿Pero qué puedo hacer? Presumo que tu silencio es indicador de un bloqueo para la comunicación y que yo debo aceptar. Entiendo que el traspaso de tu negocio (¡al fin!7 años después de que te lo recomendé) será el corcho que dará lugar a una crisis de identidad importante.
Probablemente no resolver tus depresiones anteriores te enfrentarán a un trastorno superior en la actualidad. O si te armas con esta previsión darás al fin entrada a todas las asignaturas lúdicas pendientes de tu vida Nada se arregla con somníferos o tranquilizantes o ansiolíticos si no con una revisión de la estructura del propio pensamiento. Me gustaría ayudarte pero para eso deberías creer en mí, y tu ya me tienes fuera de tu vida intelectual desde hace mucho.
Como siempre, soy el último en enterarme de lo que más directamente me implica.
Convencido del momento en el que estás rescaté una parte de las cosas que he escrito sobre ti (la historia de tres donde sobraba uno y Selbst I) para dártelas en mano como sucedáneo de las palabras que ya no nos diremos durante todo el tiempo que dure la incomunicación. Hay más volúmenes, más textos, pero sólo me motivará dártelos tus lecturas de lo anterior entregado y tu solicitud de lo pendiente. Creo más en la palabra escrita que en la verbal, aquella es sólida, ésta es puntual y reactiva.
Pase lo que pase te seguiré queriendo y posiblemente serás una de las últimas imágenes que me acompañará cuando me muera si tengo tiempo de saber conscientemente que me estoy muriendo. A la vez seguiré viviendo con quienes están por la vida y no por el declive.
Pase el tiempo que pase, cuando me necesites llámame o búscame. Es el mismo mensaje de otras veces. ¿en realidad qué clase de amistad ha sido la tuya? ¿o es? Cuando sales con retos de grupo no me llamas a pesar de habérmelo asegurado. Cuando has comprometido alguna cosa como el cristal roto de la mesa de tu comedor para reciclarlo, finalmente se lo diste a tu hijo-o eso dijiste-, cuando te he pedido materiales para reciclar de tu tienda, has eludido la cuestión, .Te he insistido varias veces en comer juntos en mi casa, y siempre lo has eludido, también con Jorge y Eva y nunca se ha concretado.
Estoy enfadado contigo y se nota. Experimento un gran vacío sin ti. y lo sé, pero la vida es vacío y la construcción de la razón y de la verdad pasa necesariamente por el desengaño de los demás. Siempre he tenido y tendré muchos más contactos humanos que la calidad de una amistad continuada. Estoy por decir que la única persona que me amarraba a su defensa eras tú y sin ti ya me quedo sin demostración de ella. Seguiré conociendo miles de personas en los próximos años que me vendrán confirmando -no sospecho otra hipótesis -el esquema principal de las relaciones humanas y lo que es y no es esperable en ellas. Yo seguiré tomando notas de escritor y seguiré viviendo dentro de una clepsidra puesto que ya no soy quien me siento atrapado por el tiempo sino que solo soy un grano de arena que se mueve en su interior ajeno a las interpretaciones externas.
He comentado la novela autobiográfica que te di con algunas personas. Parece que es mejorable pero suficientemente buena por el eco de un pasado de creencias en lo imposible que no nos libramos de fracasar en lo privado, ya que el malo de la historia no es solo tu ex, (aunque sea el peor) sino que los tres hacemos de malos. Insisto en que deberías dársela. Tiene derecho a bucear más en su propio fracaso. También a Eva. Evidentemente no lo harás porque la verdad te aterra. Yo ya experimenté un alejamiento busco de ti el día-y de eso hace muchos años-en que me dijiste q me fuera de tu casa porque iba a venir a visitarte ella. ¿Cómo engañarme ante esta reacción tuya? Ya antes, ante tu familia, tu hermano, no me habías asumido y mis recados en sus teléfonos no llegaban a ti. Creo que no me has asumido nunca de lodo como amigo, consiguientemente tampoco lo pudiste hacer cuando fui tu amante. al mismo tiempo me consta tanto en mi como en las no pocas personas que más han confidenciado sus verdades personales que la amistad es eso: cruzada por condicionantes. Nunca es una relación pura ni totalmente satisfactoria para ambas partes. Yo lo teorizo del siguiente modo: el otro siempre defrauda, ¿y cómo no iba a hacerlo yo, cuándo cada sujeto se defrauda también a sí mismo? Olvidaste algo: me enamoré sobre aviso de cómo eras, por eso no sufrí cuando pusiste un punto y final. El caso es que soy inmensamente feliz con todas mis contradicciones y déficits. En este año que voy a cumplir mi “primer” medio siglo, fecha que había calculado un día caminando de la estación de Sabadell a la escuela pía donde continuaba mi bachillerato, parece que entre una escena y la otra habrán ocurrido muchas cosas, pero todas se resumen en q he vivido tratando de ser quien soy en todo momento, lo cual me ha costado no pocas amarguras y conflictos. Mi modo de ser me ha puesto en la observación continua y en el ejercicio de la crítica: ambas cosas no gustan a nadie. Si me pongo a comparar preferiría ser un embobado que le gustara todo y no conociera los mecanismos causales de nada. Pero soy lo que soy. No puedo separarme de mis atributos.
Siempre me gustará quedar contigo para platicar y para ver como seguimos haciéndonos viejos, pero yo sé lo que nos quedan de estas conversaciones serán repasos -y repeticiones- y actualizaciones en las que tu seguirás pertrechada en tus descreencias y yo en mis ilusiones de Peter Pan ante un mundo del que eludo al máximo sus inconveniencias. Mi sentido del fracaso ante ti es rotundo y grotesco. Me he sentido humillado teniéndote que repetir una y otra vez la misma clase de argumentos para defender mi ética, mi elección de profesión, de ideas, de estilo de vida y mi manera de trabajar. Y tú, sigue sin entender lo que s la liberalidad personal como tampoco la libertad social por la que en una época de tu vida estabas convencido que no había nada más importante que ello. ¿era eso o yo quise imaginarlo? Hemos tenido desencuentros interpretativos importantes en lo ideológico, por lo que sospecho de nuestra empatía, con filosofías tan discrepantes. (Recuerdo tu manera de juzgarme por no acudir a una boda de un sobrino de Victoria, alegando los argumentos de la conveniencia.).
Cedeuve 26 set 2002->Pasan los años y nos modifican las formas, también nos reducen las energías. La biografía nos ocupa lugar y ya no nos queda tiempo para todo. Cosas de las q habíamos hablado ya no darán a lugar y otras que no nos dijimos no podremos rescatar. Estamos en una tercera parte de nuestras vidas. Las cosas que me habría gustado hacer contigo: viajar, pasar fines de semana juntos, tenerte como amante sexual en activo e incluso compartir una casa con jardín en la zona boscosa del Vallés han dado lugar a citas distanciadas para seguirnos contrastando. Yo soy irrealista pero no irreal. Vivo del aire del cielo: algo incomprensible para ti. Vivo del arte efímero, de la nada. Y puesto que no me planteo la lucha por la existencia desde posiciones de drama, da la sensación de que no me importe nada. En realidad me importa la vida para relátala y para aprender que es mejor no malbaratarla tras proyectos irrentables o tras trabajos que te exprimen la energía y te roban el tiempo creativo que debería pertenecerte. Tras el viaje centroamericano vuelvo algo más aletargado o cansado. Me cuesta volver a retomar las maneras que me caracterizan: apuntarme a reuniones y cursos y a actividades irrentables, a escribir o a mantenerme como un bon vivant. Si me pongo a recordar, creo que todos los septiembres son meses de transito, y algo duros para pasar de la burbuja veraniega a un supuesto plan de actividades en las que me realizo. De una parte quisiera hacer 30 cosas por día por las que por su hiperactividad me recordaran que estoy vivo, de otra, mi contabilidad apenas me da un registro de 10 y pocas veces la que proporcionan economía. He retomado un espacio para el inglés. con algunos encounters con un nigeriano al que invitamos a cenar y hacemos un trueque de clases en ingles por otras de catalán y castellano. Me doy cuenta que sé más inglés del que me acepto y puedo leer con bastante fluidez además de comprenderlo verbalmente si pongo mucha atención. Lentamente estoy volviendo a mis escritos. Escribo cartas de amor para consolidar relaciones o para rescatar alguna pasada con la base de que las actuales no me proporcionan lo que necesito.
Cedeuve 20 octubre 2002-> Recientemente rescatas la idea de un futuro juntos, cuando tú ya has pasado a ser una historia de gozos terminada y no tienes en la actualidad la condición de objeto de deseo. creo que te encuentras con el efecto directo y consecuente con la opción que tomaste de no quererme compartir con nadie más. Han ganado los celos en ti, es decir, el retroceso.
Yo he imaginado alguna vez -y hasta propuesto- compartir bajo un mismo techo la vida cotidiana del júbilo de la vida vida con las personas que más he querido. Pero conociendo en particular cada una de estas personas sé que la mentalidad no está para comunizar sentimientos en la misma casa, alrededor de la misma mesa, o con camas cercanas. La gente se ha acostumbrado demasiado a hablar del otro sin hacerlo nunca propio, ¡de las cosas que le pasan al amigo pero sin vivirlas a su lado!!de lo ajeno como tema y no como interiorización¡ en definitiva, pienso nebulosamente en el futuro. La acumulación mensual que hacemos de dinero para poder adquirir una casa no parece tan urgente. Tengo ya dinero para esa casa en otra parte del mundo, pero no para adquirirla en Catalunya o cercanías. Por otra parte quería unir mis cincuenta años a un stop por la lucha por competir socialmente. !Vivir en sociedad es deplorable¡ Además mis incertezas económicas tradicionales me llevan a convertir parte de esta cuenta de ahorro en un dinero que me dé un rédito con el que poder moverme en el futuro (con los mínimos que necesito)cuando me fallen otros ingresos.
Tu resistencia última a que pueda tratar de seducir personas que conozco a través tuyo me enfrenta a otra tanda de conversaciones sobre lo normal-lo anormal, lo moral-lo ético, lo propio-lo impropio, en las que yo quiero entrar, del mismo modo que tengo criterios para no dejarme enredar en conversaciones que me chupan tiempo y no dan ningún resultado útil, tales como mi catalanidad o mi opción por dejarme el cabello largo. Simplemente se trata de mi personalidad, mis tendencias y de la producción de hechos reales por los que no tengo que justificarme. Pero por muchos culos y “rodales” que pueda llegar a tocar en la vida, nunca ninguno, el de nadie, ni nadie desplazará el lugar que ocupas y has ocupado en mi vida. Esto vale por un certificado. ¡No pierdas el tiempo con tus furias de celosa!
En La novela corta: Primo Levitando o una historia de tres donde sobraba uno. no se explicó el resultado final: Curiosamente sobrábamos dos. Es sobre esta base que sigue nuestra relación de amistad continuada. ¿No te parece fantásticamente excepcional de que esto sea así, después de tantos años y tantas vicisitudes?
Tus opiniones de desacreditación en cuanto a mis elecciones de vida y de medios de vida son molestas por exceso de repetición. ¿Todavía no te has enterado, de que el objetivo en la vida no es trabajar? Sólo hay dos objetivos: vivir para gozar y aprender. El dinero y el trabajo son instrumentos para esa perspectiva.
En cuanto al dinero paradójicamente he acabado alcanzando más poder adquisitivo yo que tu, sin haber trabajado ni la décima parte (estimación gratuita) de lo que tú has hecho en la vida. ¿No es eso suficiente para que te calles tus impertinencias sobre mi trabajo y mis recursos? Hablas como las viejas o como la gente restrictiva del pasado que ocupaba el lugar autoritarista y moralista de los padres.
Yo me identifico con la figura de El hombre del piano cantada por Ana Belén. Últimamente, desde mediados de los 90 paré mis relojes, mis cuentakilómetros, mis últimos estertores utópicos y me puse a mirar el mundo desde mi ventana sin sentirme responsable de lo que le suceda. Mis ventanas -conviene describirlas- son dos: una la que da al patio de casa y de aquí a la Calle de la Clota, a la que puedo ver algún paseante entre las rendijas del jazmín que va cubriendo la verja. Y la otra, la que da a la carretera de Barcelona por la que pasa fluido de coches y personas poniendo el color de las gentes que a veces -todavía. me sigue llamando la atención.
Eres la persona con la que sigo encontrándome muy a gusto. Eres única y excepcional. Quiero ayudarte y seguirte siempre. Pero no olvides que l lugar de la amistad es el lugar de la depositación de todas las confidencias, y hay cosas que tu eres refractaria a oírlas. ¿dónde se fueron tus avances de obrera progresista de los años 70? Crees que todo lo que ha muero en ti en cuanto a esperanzas e ideas también ha muerto en mi, y esto “te pone del otro lado”.
Cerdanyola 12 novi 2002->Tras mucho tiempo de no pasar algún findeesemana juntos, al fin hemos compartido dos muy cercanos diluidos dentro del grupo con el que sales (en Vilartimó de Gironella y en Can Roig de Montellà). En ambas situaciones te intuí como una desconocida. Ya sabemos que las situaciones de grupo ponen en un segundo plano las relaciones más intimas de lo personal, pero me preguntaba ¿de qué sirve convivir en grupo si no hay la menor posibilidad de una comunicación personal? Reaccionaste muy mal por verme coger del brazo a Virtu Laguna y te posicionaste con Carlos Martin (quien tiene las opiniones más de derechas de tú grupo a pesar de ser el único que leé el periódico) no entendiendo este hecho. Y no estás más a la altura que Manoli Bernal que ya intuyó que yo era diferente y que me dijo más o menos lo mismo que ya me había dicho una amiga (Marta Piquet) de una primera cuadrilla con la que salí a mis 15 años, observando que yo era distinto al resto. En efecto siempre he experimentado la sensación terrible de perder el tiempo con tanto jajá-jijí navegando por la superficie de los engaños.
No te reconozco: formas parte de una marujiada con gente que carece del menor espíritu crítico y social en la vida, de gente culturalmente ínfima, políticamente nefasta o nula y personalmente superficial (con todos mis afectos y respetos por cada uno de quienes me presentaste). De una parte veía que pasarte tus domingos por la tarde llorando hace unos años no te llevaba a ningún resultado, de otra, veo que tu exceso de relación con tu grupo de amigos, te aliena bastante más de lo que estabas. Todo mi amor y mi idealismo de ti me hizo perder de vista que estás entrampada en obstáculos antiquísimos de los que no sales. Ya no compartimos ningún camino juntos. Te aseguro que lo lamento, porque sin ti, mi saldo de amistades se reduce prácticamente a cero. Pero prefiero ese cero, a continuar creyendo en ti como amiga, cuando ni siquiera valoras la importancia de un espacio de conversación conmigo, priorizando tus horas de sueño o de tertulias vacuas con todo este grupo de gente que ahora tanto te acoge y es tan encantador para ti. Haz lo que quieras, pero creo que además de bailes y salidas y charlas fatuas deberías estudiar, repasar tu vida, cambiar de criterios sentimentales, revivir.
Besitos, te quiero. Te estimaré siempre. Tanto que me duele asistir a tu vulgaridad ante la que no quiero estar presente.
Confidencias Personales.
Cuando agrupé las copias que conservo -las que tengo digitalizadas- de mi correo personal le di el pomposo título a la carpeta de Amici. El parámetro de amistad nunca ha sido tan unívoco como la definición de tal palabra permitiría pensar. La amistad se usa en el vocabulario de la aproximación personal pero el mismo vocablo tiene grados de traducción distintos según la voz empleada y según los contextos en los que se use. Un amigo definicional es la persona con la que se puede contar para confidencias sin correr el riesgo de ser traicionado por ellas. Es una definición escueta y que no admite atenuantes. O es depositario de información personal y sabe respetarla o no puede serlo. Parece que la línea de división entre quien es –o puede ser- amigo y quien no lo es –y no puede serlo- está perfectamente claro. Seguramente es más fácil de traducirla en las relaciones cotidianas en los contextos con la gente concreta en los que nos movemos que no teorizar acerca de ella. Otro asunto es que usemos coyunturalmente la palabrería de lo amical para describir situaciones o momentos. De hecho podemos tener momentos amigos con desconocidos o podemos tratar de amigos a personas que acabamos de conocer en un espacio dado sin que nadie crea, ni el que lo dice ni el que lo oye, que eso va a dar lugar a una relación de amistad posterior al momento del encuentro. Podemos también hablar de que compartimos espacios amigos, el de una conferencia, en el de una sobremesa, el de un viaje, el de un nivel de militancia o el de un debate sin pretender llevar la relación más allá del espacio de encuentro y por consiguiente tampoco trasladarla a un marco de confidencialidad continuada.
Yo he preferido tener las cuentas claras para mí mismo y no confundir a quien trato por unas u otras coincidencias formativas, ideológicas o lúdicas de una supuesta amistad con garantías de continuidad. Prefiero hablar en términos de información confidencial. Por eso el nuevo nombre del dossier de cartas con confidencias personales ha terminado por llamarse Estafeta Confidencial. Aunque como palabras auxiliares conserva la de post-friend y algunas otras que con finura cantan el amor a lo amigo y al amigo.
Me he ido encontrando con distintas personas inicialmente amables, aunque no siempre permanentemente en todos los casos, para hacer algunos ejercicios de confidencialidad, los cuales no siempre han sido correspondidos. La confidencialidad incluye la sinceridad y ésta es aceptada en tanto no pone como objeto de crítico al que acepta la confidencia. La confidencialidad personal es la expresión más alta de la amistad pero la otra parte no tiene porque corresponderla. Se supone que lo hará pero no hay una obligación a priori de hacerlo. Se supone que no se convertirá en el vocero de lo que le dices pero puede convertirse intencional o inadvertidamente en un bocazas y en perjudicarte. La confidencia se basa en la sinceridad y esta es un valor escaso del que se hace mucha propaganda pero que se practica muy poco. Cuando lo practicas te arriesgas a que rompan contigo, si no te han roto la nariz antes, o te echen de lado como alguien que ya no les sirves. Por otro lado no trato de ser un apólogo de la sinceridad y mucho menos un colector de aportaciones para levantar un monumento a ella al que rendirle culto. La sinceridad o su reverso la falsedad forma parte de las gestiones privadas en las que no me meto en tanto no me perjudique directamente. De hecho los cantos a la sinceridad incondicional tienen más que ver con el idealismo pre-adolescentista o a corrientes moralistas que a las vicisitudes prácticas de la vida. Así pues la estafeta de la confidencialidad es un indicador de un tipo de confidencias hasta allí donde sean posibles. Las cartas quedan como testimonio de su profundidad o no y de su aceptabilidad o no. En resumen son tentativas para crear puentes entre personas pero también representan una indagación en marcha sobre las dificultades de la comunicación en el plano personal.
En alguna ocasión había aspirado a tener relaciones corresponsales de larga duración, quizás para toda la vida. Pronto advertí el imposible de eso. Le he dado derecho a ese imposible en lugar de autoengañarme creyendo en lo contrario y pensando que al otro lado de las cartas había algo que respiraba una atmósfera que me incluía. A estas alturas de la investigación de la vida -y por lo tanto del otro- ya no me pregunto quién es y quien no es amigo (tampoco creo haberme demorado mucho en las respuestas por esa clase de preguntas en el pasado), me basta con saber quién puede admitir una cierta confidencia y quién no. Porque ni siquiera el depositario de una confidencialidad continuada y sostenida lo puede ser para todo ni para siempre. Los amigos que se han replegado ante mi discurso personal, por extenso, intimista, literario o complejo no me han dejado otra elección que reducirlo. Los que me han dicho que hay cosas que no se ponen nunca por escrito he reconducido el siguiente texto hacia formatos de soportabilidad. Los que me han comentado que lo escrito es solo un instrumento y no comparten su pasión o su vitalismo me han defraudado como corresponsales co-literarios y los que han contestado a la carta pero sin responder a las cosas que preguntaba o que eran centrales he creído que han hecho el acto formal de la cortesía pero no el substancial de la comunicación.
A ellos en conjunto les debo, eso sí, el resultado de este conjunto de cartas, cuyo repaso me enfrenta a afirmaciones puntuales que sirven de indicador retrospectivo de mi carácter en cada momento. A veces uno desearía no haber dicho algo o no haberlo escrito en un determinado momento llevado tal vez por un exceso de ímpetu o de ingenuidad. No tengo esa sensación con ninguna frase de mi correo personal, aunque puedo sonrojarme y experimentar el ridículo por algunos modos de haber dicho las cosas en ellas y que quedan al desnudo. No estoy autorizado por mi mismo a cambiar nada.
Cronicografía: Lo que sucedió y el peso de su reiteración. Jenaro Vallès
La cronicografía es un género más difícil que los de ficción absoluta. Traslada a las letras escenas, sentimientos y conceptos que se manejan o que han sucedido en la realidad pero que no son del conocimiento ni del consentimiento público. Tampoco lo son de todas las partes implicadas. Es el traslado de la privacidad a una pantalla o a un medio de comunicación al que pueda acceder una mirada desconocida. En tanto que trata de historias personales exige que siga una secuencia natural de los hechos, un protocolo ordenado de los eventos de los que habla, un respeto a lo que realmente sucedió. Es así que puede tener un valor testimonial y acreditar la certeza de sus referencias.
Al hacerlo de ese modo el autor puede ser empujado a una trampa de método: la fidelidad a la verdad. Aunque toda verdad sea relativa y su registro sea distinto en el caso de los protagonistas cronicografiados al registro de lectores que no los conocen ni los conocerán y desean asomarse a su universo de intrigas. La verdad es prismática y vidriosa. Ya nos lo había prevenido Campoamor. El autor al hacerse cronista de unos hechos se ve obligado a explicarlos tal como ocurrieron, a ordenarlos en el tiempo y en el espacio tal como fueron, a exponerlos tal como crujieron. Ello puede atentar a la coherencia expresiva y a la flexibilidad del texto. Lo puede hacer duro y reiterativo cuando los sucesos son explicados por repetido no por capricho de la creación literaria sino por respeto a su condición de actos reales.
A diferencia del texto inventado la crónica le debe más a la realidad en sí que a la imaginación como herramienta para sobrevivir en medio de su caos. Podrá decorarse con elementos barrocos y con rizos semánticos pero no podrá ni se deberá a una interpretación regente de lo ocurrido. Podrá jugar con los tiempos y combinar las circunstancias según criterios de claridad lo que no podrá hacer es dejarlas de tratar. Podrá tratar incluso de describir primero unas escenas que sucedieron después en la cronología de los acontecimientos así como los directores cinematográficos pueden empezar una película al revés, filmando las escenas de un modo en que solo en la sala de montaje se ordenará siguiendo criterios de creación y explicación.
La cronicografía es un taller biográfico donde se acerca a la intimidad de los personajes tratados o que van siendo invitados uno tras otro a escena para exponerlos en su crudeza y en sus interacciones entre ellos.
La trama de Una historia de tres tiene por protagonistas a personas nacidas en torno a la mitad del siglo XX. Tiempos con dos posguerras recientes (la mundial y la española) de los que no se puede hablar de excelentes cosechas a no ser de que acudamos como Barral a elementos externos de las historias personales y sociales. A uno le gustaría vincular su tiempo del nacer con alguna clase de simbología, coyuntura internacional o estatal, o en el caso de los más atrevidos en sus indagaciones esotéricas, con alguna reencarnación ilustre. Nada de eso. Nuestros protagonistas nacieron en una época en la que estaban por hacer demasiadas cosas, en la que tomaron partido por el llamado proletariado para defenderle en su justa causa de liberación y dignidad, que se destacaron en círculos privados más bien reducidos con su amor entregado a una revolución que nunca se hizo y que se señalaron por su idealismo en los sueños sociales; pero que también se enredaron, sin pretenderlo, en su triangulación íntima con la que fracasaron en lo personal. Estos protagonistas corrieron los riesgos de dos trampas históricas, dos ensoñaciones: una creer en una supuesta conciencia de clase que barrería de la faz de la tierra milenios de injusticias y desigualdades; dos, creer en que eran los gestantes de una persona nueva alerta a las tribulaciones y desgracias de los hijos de la sociedad burguesa. Ni los oprimidos sociales estuvieron a la altura de sus dirigentes políticos ni estos mismos estuvieron a la altura de sus idearios. Idearios, por cierto, un tanto confundidos en un tiempo en que la dictadura franquista solo permitía destilar a cuenta gotas las verdades internacionales y que a la postre todo lo criticado por ella podía tener la benevolencia de sus críticos como resorte. Por eso, como dato indicativo, el Solzhenitzin del momento que fuera promocionado por las televisiones con su visión de la Rusia represiva no favorablemente encajada por quienes se resistían a reconocer el fracaso en toda regla de la revolución leninista en aquellas latitudes.
Los tres sujetos que presenta Una historia de tres no se dividen entre los correctos y los incorrectos. Es un triángulo clásico: 2 hombres y una mujer. Uno de ellos casado con esta y el otro pretendiente correspondido de ella desde antes que aquellos se conocieran. Después de participar en innumerables actos políticos como camaradas, de su paso por el ejercicio de lo revolucionario años después quedaría un enfermo de sus negocios retirado de la urbe para gestionar herencias familiares, una mujer paseando junto al mar preparando su tranquilidad para la ancianidad y un escritor sin tanto afán de publicar como de dejar escrito lo que sintió y vivió.
El privilegio del escritor es el de ver pasar el mundo ante sí, con el nacimiento y caída de las efemérides, tal como diría Heiner Muller poder asistir a la transformación de los eventos pudiendo comprimir largas historias en un grupo de páginas. Tiene el raro don de meter décadas en algunas horas de lectura, creando así la sensación de vencer el ritmo de tiempo o de recuperar por un momento el tiempo ido. La cronicografía no pretende ni necesita tener héroes ni protagonistas favoritas frente a otros malditos. No puede contar con una Beatrice acompañante a lo largo de todo un desarrollo épico que haga de motivación recreativa. Cada personaje es deudor de sus sueños y teatro de sus tragedias y le toca confesar sus verdades o crímenes no pudiéndose ocultar tras aquello que quiso hacer pero que no hizo, aquello que pensó pero no ejerció, aquello que prometió pero no cumplió.
El grafo es implacable en la descripción de cada hecho, tanto en su parte aparente como en los entresijos que lo han puesto a punto de exhibición. El valor de análisis de sus protagonistas es el de la interpretación de la época que habitan, y en particular, de aquellas ideas de las que se hacen representantes. Los protagonistas de Una historia de tres pertenecían al movimiento anticapitalista o así se declaraban. Deseaban engendrar un nuevo mundo, es decir un nuevo tipo de persona con el que finalmente la humanidad madurara y se felicitara por ello. Una tarea ingente e ignota que era demasiado compleja para preverla en su totalidad pero que sí emplazaba a nuevos hábitos en lo cotidiano y en lo personal, a un remake del tú a tú y a aplicar en el plano del nosotros lo que se deseaba para el plano del ellos. Miar los trapos sucios de la interioridad pone de relieve los límites de una generación rebelde (una más a lo largo de la historia de las disidencias).Siguiendo una pauta de Chesterton que supo de antemano lo que pudo hacer trizas una época: el totalitarismo, el descrédito de la independencia intelectual y la vulgaridad. supimos también lo que desmontó el credo en el más allá social a partir de la decepción en la ópera cotidiana. Bastaba un reparto de amor a disgusto de una de las partes para que todo se desmoronada. Los conspiradores de todos los tiempos no dejan de ser sujetos trazados y modelados por la sociedad contra la que conspiran por lo que su frente de lucha es siempre doble: el del entorno y el de la interioridad. Las políticas de partidos y planes de lucha entienden de coyunturas y estructuras de clases pero no de complejidades psíquicas y de almas tortuosas. Mientras en la calle proclaman un mundo nuevo en la alcoba se discuten por las mismas tonterías que cualquier pareja infundada en la mezquindad de las ideas burguesas. Si los grandes teóricos del cambio social metieran sus lupas en tales interioridades tal vez deplorarían toda perspectiva de futuro habidos los balances del fracaso en lo personal. Así mismo si las figuras emblemáticas, ciertas o no, como dios o st Juan pudiesen leer todo lo que se ha escrito sobre el apocalipsis, seguramente les sobrevendría un cólico miserere por la vía de la risa, espantados de todos los monstruos que según escoliastas y teólogos le habían echado encima a la cristiandad .
Lo cronicial nos deja desnudos. Un hecho es un hecho. No se puede edulcorar. A lo sumo, reinterpretar y con una carga de justificación extra atenuarlo en el impacto de sus resultados, pero su verdad es la que fue. No se puede amputar de la foto ni arrancar de la memoria. No hay amnesia posible ante lo sucedido. Al recordar los acontecimientos el que fuera protagonista no puede hacer otra cosa que admitir su pálido reflejo en ellos y decirse: “ese personaje fui yo”. El futuro desde el que esté instalado, en otro contexto, geografía y campos de valor tomará el ayer como una película, como algo de lo que se ha enajenado pero que lo sigue constituyendo. Vivirá el eterno conflicto de los tres tiempos con su pasado siempre marcándole tras cada paso de su presente hacia un futuro que al que ya no va porque está instalado en él. Ese futuro no da la oportunidad de reparar los daños habidos o de darle otro final a un pasado concluso. Los personajes desaparecen, se volatilizan, se convierten en otros o fallecen. El tiempo pasa y no cura nada aunque restablece siempre las leyes del juego social. Ese futuro no permite la comunicación, algo tan deseado y por lo que tanto se luchara. Era y sigue siendo uno de los grandes problemas, que Bayón volvió a recordarnos . Los compendios de letras, los libros, los ensayos, son en conjunto relatos de déficits, narraciones que interrogan a los hechos de los protagonistas con preguntas que no les llegan, nunca leen o no alcanzan a entenderlas y, de hacerlo, no facilitan las circunstancias para hacerlo. El relato es la venganza del logos sobre los protagonistas de la acción. Es la vía indirecta para meter alguna luz en algunas hechos a los que no se autoriza que prevalezcan con una sola versión interpretativa. La crónica es un ajuste de cuentas, un acto de justicia racional. Puesto que se permite licencias literarias de exageraciones en unos aspectos y reducciones en otros mueve una sinfonía de intensidades a gusto de la propia inteligencia emocional del autor. Por encima de los hechos está el modo concreto de contarlos.
Poner unas circunstancias en la evidencia gráfica no es un acontecimiento inocente, es una elección del intelecto, un resultado de la autoreflexión, un reconocimiento de sucesos. Ese saldo de verdades no deja a nadie intocado. El primero en sufrir por ello es el propio autor. Tanto más cuanto mayor alcance tiene el contenido de un texto con pretensiones de historiar. Américo Castro generó polémicas inusitadas por Judíos, moros y cristianos. su obra mayor y en general la historiografía crítica que no se escribe para complacer el ego de los vencedores recibe amonestaciones cuando no ostracismo. Pero el cronista se hace gestor del legado histórico en tanto es capaz de tomar distancia de los acontecimientos tratados. Y del mismo modo que el periodista en un frente de guerra se desmarca como mercenario para matar(o morir)y trata de objetivar los hechos, o el crítico de teatro no tiene porque ser un divo escénico o el constructor de una morada no tiene porqué habitar en ella, también el analista de interioridades domésticas no tiene porque participar de refriegas personales para escribir de ellas. De hecho, la mayor parte de protagonistas de fenómenos han terminado con las energías exhaustas en sus empeños dejando en la práctica para otros que teoricen sobre ello. Podríamos decir en una simplificación, desde luego objetable, que la acción es fundamentalmente irracional y la teoría es reflexiva y racional. O, más filosóficamente, que la experiencia sólo es posible tras una práctica de la que se habla y se toma distancia. Igualar esta a aquella es un absurdo. No es la suma de acciones la que da un saber sino el saldo de conocimiento que dejan. Esto sería aplicable a cualquier esfera de la relación humana. Pero así como en el campo de las batallas políticas y de las dialécticas de discursos los protagonistas de las militancias siempre estaban a punto para hablarlo y repasarlo todo, en el campo de lo personal se corrían tupidos velos y nadie se atrevía a tomar la iniciativa para hablar lo sucedido. Las emociones formaban parte de un limbo remoto en las aguas de piscis en las que no se deseaba entrar. Parecía más cómodo forjarse una interpretación del otro rival que no enfrentarlo en una conversación. Es secundario, por no decir irrelevante, si todos coincidían en esta perspectiva, lo cierto es que los tres, por radicales que ellos fueran, se vieron envueltos, especialmente los dos hombres, en el torbellino primero de la distancia y después de la superficialidad.
Se consolidó un momento a partir del cual toda tentativa de discusión y de reparación se hizo totalmente improbable. Hurgar en la privacía de un triángulo de facto nunca teorizado ni puesto en voz alta por los tres en una misma o única reunión tiene un interés para la memoria histórica de un tiempo en el que tras los bastidores del teatro de las políticas radicales no había más que los enredos competenciales de siempre, comunes a todas las clases sociales y épocas.
El triángulo abordado es otra cuadratura del círculo donde los ángulos son aristas como puñales que pinchan la posibilidad de toda perfección.
Ramón de Campoamor con su famoso texto “y es q. en este mundo traidor, no hay verdad ni mentira: todo es según el cristal con que se mira”.
Carlos Barral. dijo de su año de nacimiento “Nací en 1928, un año de una estupenda cosecha de Borgoña.”
Solzhenitzyn. Alexander. El archipiélago gulag. Reeditado a finales de los 90. De Nobel a profeta maldito. Rusia desmoronada. Su primer libro en la Rusia poscomunista. Desde su retorno crearía una fundación, editado por su cuenta y recorrido el país. Ha pasado de los 80a y superado un infarto.
Heiner Muller, 1992 afirmó la condición de privilegio de un escritor poder asistir al final de 3 estados n el caso alemán que el atestiguara: la república de Weimar, el estado fascista y la RDA, lamentando no poder asistir al de la RFA.
Alighieri. Dante. Alberoni describe a Beatrice como objeto real del amor de Dante Alighieri en La divina comèdia, un gran poema místico en el que la persona amada tiene la misión de ser compañera y guía del viaje místico hacía dios.
Chesterton Gilberth Keith.(1874-1936) El hombre q fue jueves, Otro día, autobiografía, la esfera y la cruz
A.Trapiello El País 23IV98
Félix Bayón., ganador del premio ateneo. Un hombre de provecho. Sostiene que los monstruos de hoy son el miedo al paro y la incomunicación. De hecho se trata de un terror pendiente en el que se puede ingresar y de una herencia del tipo de relación dominante. La pérdida de trabajo también remite a una pérdida de la comunicación social como causa última.
(1885-1972) España en su historia.
.publicada en Buenos Aires hacía mediados de siglo XX. Desde 1909 fue un propulsor de la europeización de España y su posición educativa y periodística durante la II república lo situó a la vanguardia de los profesores universitarios más militantes en la defensa del nuevo régimen.
Mientras el 2 representa el dueto inseparable, la equivalencia, la alianza blindada, la dualidad aristotélica, la uniformidad, el consenso, la seguridad y el equilibrio supuesto; el 3 representa la oscilación, la imparidad, la desigualdad, la democracia, la pluralidad, el fortín caído, la osadía pitagórica y el futuro incierto.
Mientras la pareja convierte a uno en un binomio sólido; el triángulo no es admitido por ninguna argumentación -bajo el amparo de la decencia- y, por consiguiente, no puede aspirar al trinomio que terminaría en la picota del verdugo de turno.
UNA
HISTORIA
DE
TRES
DONDE SOBRABAN TODOS.
Cronica novelada.53561 palabras.
Jenaro Vallès Sindios
Autor, desde la grafía, de crónica, teatro, poesía y ensayo. Reconocido por la academia muda que no dispone de arsenal para distinciones, letrapéutico, republicano de la república de las letras y habitante del silencio.
Dedico este libro a todos quiénes una vez creyeron en que hacer la revolución no era ocupar el poder sino dejar de ejercer el poder sobre el otro. A quienes todavía siguen creyendo en esa exquisitez del pensamiento del siglo XX y son lapidados por ello.
Trama
Primo es un nombre que tiene resonancias judías y una significación más profana en la cultura latino cristiana que refiere a la condición de burlado. Eva es el nombre de la primera mujer: la de la manzana de la discordia y la rebeldía a la orden celeste. Jenaro es el nombre del obispo santificado patrón de Nápoles cuyas reliquias de sangre conservada se licúan una vez al año, dando lugar al fenómeno de un milagro que lleva su nombre. He aquí los tres nombres de los tres protagonistas de ésta historia que aunque no guardan ningún parentesco con sus etimologías originarias, cada nombre se ajusta a cada personaje como el guante largo de Gilda se ajustaba a su brazo.
Dos hombres y una mujer. Una historia triangular que sin contarla podría ya inferirse por donde se ha desarrollado. Si lo tríadico es lo más difícil de establecer en todo contexto, en ésta crónica se añaden confirmaciones de eso. Es una historia tantas veces terminada como reempezada, pues los tres siguen vivos, y los tres hablan de ellos mismos de un modo u otro, como un panorama vivo.
Para resumir y como entremés se puede decir que se trata de unos personajes definidos: una mujer repartida y compartida, un burlador a efectos de calificativos, y un cornudo o burlado a efectos de la literatura tradicional. Significantes todos que van a servir de muy poco como se verá pronto, puesto que ninguno de los tres es exactamente esto y los tres comparten una historia de emociones y tensiones que por mucho tiempo no ha tenido una solución.
Ella es un encanto de mujer: 50 años, elástica, comercial, valiente, sexy, amorosa. Primo es el ex cónyuge con el que Eva ha vivido por espacio de veinte años o más, en trámites de divorcio con una separación documentalizada de hace varios años y con un hijo de los dos. El es empresarial, triunfador, consultante de brujas. Jenaro es el amigo de adolescencia de Eva que compartió una primera convivencia con ella y su primer marido y se lanzó infructuosamente a su enamoramiento platónico tan titubeante como frustrante. Vive con otra mujer, goza de su estatuto de estabilidad incorporado tardíamente a su vida, hace apología de la libertad sentimental y de pensamiento, le gustan los libros , las letras y las conversaciones y trata de no complicarse la vida con los problemas que no le pertenecen. Tiene fama de promiscuo y de responsable de todos los desmanes del universo de las parejas que se deshacen.
Eva mantiene una lucha consigo mismo por librarse de Primo y erradicarlo de su pensamiento. Eva y Jenaro mantienen una relación sexual y pasional regular con encuentros semanales desde una larga temporada atrás. No es la primera vez que su intimidad ha llegado a este nivel pero sí la primera que se desarrolla en frecuencia y profundidad. Eva es el nexo entre los dos hombres aunque ninguno de los dos mantiene ni desea el contacto entre ellos. Eva es la persona común y cada uno no tiene absolutamente nada que ver con el otro. Aunque Primo no ha dejado de evocar la figura del otro por más de una década, oh perdón, en realidad se trata de casi dos décadas y Jenaro tiene que aguantar la mención una y otra vez de Primo porque es el tema del que no se ha deshecho todavía Eva. A pesar de todo existieron, un tiempo atrás, las coordenadas de una cierta simpatía mutua entre los dos hombres. No se trataba de una verdadera amistad pero sí de una cordialidad.
Miremos por el catalejo del tiempo: Los tres coincidieron y se conocieron en aquellos años en que las pedradas y las manis contra la dictadura del momento parecían unir sentimientos y una visión camaradesca entre cambiadores de mundos. Lo cual no impedía los vicios privativos y la mentalidad burguesa de la muchachada del supuesto ejército liberador de la humanidad. Jenaro ya experimentó el zarpazo de la reacción celosa del primer marido, un tal Cuadro, por no soportar intercambios de sonrisas mutuas y una empatía. Y se quedó con un prendamiento de ella, con la que fue manteniendo una relación de información mutua que se mantuvo por años, solo como un proyecto de amistad. Jenaro, tras su fase idealista de enamorarse de la mujer de otro, se posicionó como amigo y nada más. Siempre tuvo a Eva como su amiga virtual aunque no hubiera mucha relación de encuentros. Algunos de ellos fueron con Primo, primero como pareja y luego como marido. Lo que recuerda de esos encuentros es la jocosidad de él y la simpatía de ella. Jenaro asistía solo o con su pareja de turno. Mientras este seguía con sus búsquedas de la compañera complementaria y estable, Primo y Eva desarrollaban una familia y progresaban en sus negocios y patrimonios. Pasaron largos intervalos de años de que no había el menor contacto, aunque de tarde en tarde Jenaro le enviara a ella sus letras y noticias, desde un sitio u otro, en forma de cartas que posiblemente terminaban con un estandarizado, recuerdos a él. Simplemente se trataba de misivas limitadas a un “hola, sigo por éstos mundos”. atención al dato porque la suma de estos castos e inocentes mensajes serían tomados por Primo como una estrategia fría y calculadora para conquistar a la novia. Nada más lejos de la verdad. Jenaro, sin amistades sobrantes trataba de mantener en vivo una de las pocas del pasado. La leyenda amorosa había terminado sin empezar, aunque siempre quedó un cierto sabor a un amor prohibido pendiente. La propia Eva pontificó que en su vida solo había habido tres hombres: Candor, Primo y Jenaro. Sólo que con los dos primeros había pasado a juegos de mayores y Jenaro había quedado en la reserva. Candor el novio de pueblo y de toda la vida la había dejado al poco tiempo de casarse, con el pertinente bombo y reconociéndose en la función de clásico malvado, papel que sufriría en callado. durante el noviazgo sus asuntos íntimos no pasaron de los marcos represivos de la época. Ambos revolucionarios por definición más que por afición no alcanzaron a practicar en su historia de intimidad lo que preconizaban para una sociedad de libertades. Reflejando, sea dicho de paso, la represión vigente en las filas de militantes más ocupados de la teoría social que de la práctica personal en todos los sentidos. Abandonada y con una hija acabó pasando de compañera de domicilio a compañera de vida poco después que Primo y Búfalo su pareja terminaran parece ser que por disfunciones sexuales.
Aparentemente no era una verdadera historia de amor sino una relación determinada circunstancialmente. El amor vendría luego en todo caso. Pero a Eva le quedaron romances pendientes e ideaciones que el estrecho marco marital no le resolvería. Su hija Evita pasó bajo la custodia y paternidad real de Primo aunque no fuera el padre biológico.
De tarde en tarde Jenaro daba alguna señal de vida y Eva más que Primo hacía alguna clase de acuse de recibo. Nunca habría broncas ni con la una ni con el otro. Militancias distintas los distanciaron, aunque por una circunstancia personal particular un día Jenaro llamó a la puerta de ellos dos en un momento en que pasaba por la más grave de sus rupturas amorosas. Ambos lo acogieron excelentemente y al poco tiempo Jenaro se integró en el grupo político de ellos. Eso activó una etapa de proximidad y de convivencias parciales. Muchas discusiones teóricas y muchos sueños. el feeling latente entre Jenaro y Eva seguía viviéndolo ambos como un estado de amistad. Aunque posteriormente ella le diría que guardaba sus cartas debajo del colchón de la cama para que Primo no las descubriera y que a menudo al hacer el amor con éste imaginaba que lo estaba haciendo con aquél. Era la confesión añadida a un largo recorrido por las palabras de un deseo al ralentí. Jenaro siempre dijo que entre ambos había una historia pendiente. Fueron pasando los años hasta que llegó el gran día. Un encuentro a 8 horas de un viaje de ida y vuelta de donde vivía Eva para reunirse con él, hablar bastante y hacer un 69 veloz. Fue un acto episódico y heroico. Eva había dado un gran paso. Pero esa hazaña no pudo conservarla para ella sola y acabó diciéndoselo a su marido. Fue la invitación a que todos los fantasmas del Cosmos invadieran las neuronas de él. Posiblemente fue el momento clave para que Primo empezara una cruzada de odio en contra de Jenaro. Ese encuentro sexual fue en la segunda mitad de los 80 y el enamoramiento platonizado fue a finales de los 60, lo cual era una concreción mucho más que retardada de una intención antigua y olvidada. La verdad es que sucedió y después del suceso no hubo otro contacto. La experiencia fue fantástica y la propia Eva se extrañó de su osadía y del tiempo dedicado a la palabra en lugar de pasar a lo sexual. Hubo otras distancias y faltas de coincidencias, donde posiblemente la imagen de Jenaro empezaba a ser pasada por toda clase de desconsideraciones por parte de Primo que no vería en él más que a un rival que potencialmente le podría quitar la mujer. Eso nunca fue la intención de Jenaro pero por una pirueta del destino es lo que acabaría pasando.
Unos años después del 69 episódico, Jenaro entrevistó a Primo por un tema profesional .Tras la entrevista estrictamente correcta donde no fue sacado el tema del encuentro sexual referido- de la que tal vez todavía no estaba al corriente en ese momento-acordaron un siguiente encuentro de la misma índole que el primero. Primo no acudió a la cita ni se disculpó por ello. Eso puso sobre aviso a Jenaro que empezó a sospechar que bajo su apariencia apayasada y distendida, le guardara rencor por algo, o más exactamente por su amistad con Eva. En ese momento Jenaro entendía una amistad posible con alguien cuya historia de amor había demostrado ser imposible.
Esa fue la última vez que se vieron los dos hombres. Una entrevista pues con el talante de cordialidad, en el cual creía Jenaro, víctima de su propio idealismo y de creer que las personas se deben a lo que dicen. Posiblemente desde hacía lustros Primo venía practicando el arte de la hipocresía con buenos resultados al menos para engañar al ingenuo de Jenaro. Fueron pasando los años sin que hubiera contactos entre este y la pareja. De muy tarde en tarde alguna noticia del malestar de ella en su convivencia con él la recibía por distanciadas llamadas telefónicas. Jenaro hacía su vida con una pareja u otra y ellos dos hacían la suya, sin que tuvieran ni lugares de coincidencia ni siquiera una ideología compartida: eso ya quedaba muy atrás.
A mediados de los 90 en una coyuntura personal gravísima de ella, resuelta a la separación definitiva, le pidió a Jenaro q la ayudara con el traslado de muebles. Eso sucedió en un fin de semana emblemático que tuvo como entreacto algo impensado: una siesta que acabó en éxtasis copulativo en la cama de ambos. Ella tenía muy clara la terminación con él. Y eso junto con la independencia doméstica generó las posibilidades de retomar la intimidad justo en la erótica dejada unos 10 años atrás. Mientras, Jenaro seguía con otra pareja que ya estaba antes de la reaparición de Eva. Durante unos meses (un invierno y media primavera) él y Eva trataron de ganar una especie de tiempo perdido. Pero las relaciones de Jenaro y los anclajes de Eva por Primo acabaron por preferirlo. Jenaro era devuelto a la reserva. Eva puso fin a sus encuentros amorosos pero también a la posibilidad de cualquier otra clase de encuentro porque tal era la exigencia del ex, reciclado como neo. Jenaro no creía que las segundas partes de una historia mal llevada dieran oportunidades mejores y apostó a que la tragedia volvería a instalarse en sus vidas. Después de denuncias policiales, peleas públicas, sabotajes, tramitación de separación, enfrentamiento con la hijastra, el pronóstico solo podía ser grotesco. A pesar de todo Eva quiso vivir nuevamente la trampa de un amor traicionado a costa de sacrificar parte de relación con su propia hija, la cual ya nunca volvería reconciliarse con él. Jenaro estuvo ausente por años de tal complicación. Había escrito su carta balance en la que se proponía como alguien que la seguiría acogiendo cuando lo necesitara y que estaría dispuesto a tener una historia secreta con ella a pesar de que siguiera prefiriendo a su marido para convivir. Las historias adúlteras están a la orden del día y Jenaro confiaba en poder llevar a término su parte en una. antes de terminar los 90 Eva reapareció de nuevo con su tema estrella: Primo y sus celos. Durante años Jenaro había sido su tema preferido sin que este estuviera el corriente. Resultaba gratificante saberse tan famoso aunque fuera a costa de la descalificación y del insulto. Puesto que Jenaro siempre tendió a ver a Primo poco serio, no lo tomó en serio por eso. aunque hubiera bastado una llamada para preguntarle a que obedecía tanto empeño en citarme y recitarme tantas veces. su bajo nivel analítico no le permitía entender que a golpe de citarme y de pronosticarlo como amante acabaría colocándolo de nuevo en este lugar. en realidad, cuando más tarde Eva volvió a retomar la historia amoroso sexual con Jenaro, este debía más a Primo por ello que a ella misma. el aumento de su paranoia y sus celos enfermizos lo convertían en un ser inestable e inaguantable y cada vez menos merecedor de confidencias. Eva comprendió que no era depositario de la verdad y lo mintió ya sistemáticamente, a pesar de seguirlo teniendo como pieza importante para su negocio.
Jenaro asistió durante una tanda de largas conversaciones telefónicas sobre el tema de él y lo mal que les iba. Su escucha era la de un amigo o la de un profesional en psicología, no la de un especulador para reconquistar a Eva. No tuvo que hacerlo. Ella sola preparó el reencuentro y reiniciaron de nuevo la intimidad en el punto en que la dejaron unos cuantos años antes. Era una con capítulos muy distanciados. En realidad avanzó con más ímpetu. Parecía que por primera vez en la historia de ambos cabía una oportunidad para vivir el reamor con más fuerza que nunca. No obstante el tema de Primo invadió la relación de los amantes. Ella volcaba sus penas. El recogía sus lágrimas y malestar. Para su gusto hubiera preferido su extinción como pasado y como nombre, pero tuvo que soportarlo. Jenaro además conocía los vaivenes de ella y algunos encuentros sexuales con él, que disfrazaba como de utilitaristas para conseguir ayuda financiera y comercial de él. En realidad ella estaba metida en una frenética lucha para desembarazarse de él y reconocía lo mal que lo pasaba cuando intimaba. Pero lo hizo no pocas veces. Eso se lo decía a Jenaro y este le reclamaba la verdad. Mientras tanto él como el perfecto cornudo se esperanzaba en un retorno de ella. de hecho, era el insistente mientras que ella era la insistida. Durante meses y años la persiguió telefónicamente para restaurar un paraíso para ambos que ya se había terminado para siempre.
Eva se acostumbró a ser solicitada y aunque eso la sometía a un control continuo, en el fondo la congratulaba y la reafirmaba como mujer deseada por él. Durante una eternidad Primo vivió el rechazo y el dolor. La mujer de su vida y la madre de su hijo se le desmoronaban en sus fauces como un terrón de azúcar en el café. Él, un triunfador en lo económico se miraba al espejo como un perdedor en lo básico: en el amor. cuantos más tantos perdía con ella más incrementaba su concepto de aversión a Jenaro. El burlado se había hecho odiador pero antes de ser burlado ya había hecho todos los méritos para ser antagonista de Eva. Por su parte el burlador nunca se sintió como tal, aunque para una historia folletinesca esa sea la palabra más adecuada. En realidad Jenaro respetaba profundamente el dolor ajeno y podía sentirse tan lastimado por ver un gato destrozado en una esquina por haber sido dentellado por un perro o destripado por un automóvil, como por estar al corriente de lo mal que lo debería estar pasando al recoger el desfavorable balance de su vida sentimental. Durante mucho tiempo Jenaro tenía la ventaja frente a Primo de estar al corriente de lo que decía y opinaba. De hecho lo vivía como una novela mala por entregas. el resultado estaba más que escrito y subrayado desde hacía muchos años, aunque Eva se negara una y otra vez a ponerle punto final a la historia. Los dos habían hecho muchas cosas juntos y habían atravesado una porción importante de sus vidas el uno al lado del otro, pero tras las injurias graves recíprocas, nada podría volver a ser restaurado como antes. El mejor desarrollo posibles y sano para los dos era el de sus vidas independientes. Mientras esto era consolidado, un día por fin Primo empezó a entender que era sistemáticamente eludido por ella y se buscó a otro. La homeostasis de la supervivencia hizo su aparición. Ella era fea y no le llegaba a los zapatos de Eva, pronto informó un avistamiento ocasional de Evita de la nueva pareja. Con o sin beldad ese emparejamiento disminuyó el acoso a todas horas de él. ¿y qué sucedió en esa coyuntura? ¿Eva se alegró por reestrenar libertad y por no ser molestada? Nada de eso, se sintió repentinamente infeliz por saberse secundaria en las apreciaciones de él. protagonizaba el desgarro depresivo de no quererlo a su lado y al mismo tiempo de no admitir dejar de ser querida. El galimatías de Eva llevaría su tiempo. La escucha paciente de Jenaro parecía ayudarla. El que la conocía desde hacía tantos años podía esperar muchos más hasta que no se librara definitivamente de Primo tanto por perseguidor así en cuanto víctima de sus propios fantasmas. Los dos tenían perfiles de celosos y conformaban una combinatoria que en estos casos se hace difícil de arreglar. Son casos regidos por el lema final del “ni contigo ni sin ti” que es la pesada losa que impide levantarse un estadio negador. No pocas veces Eva quedaba sumida en las tardes depresivas de los domingos o con compulsiones llorosas y modificaciones del timbre de la voz, frente a su impotencia por resolver todo el tinglado. Lo más curioso es que el único que prestaba un referente sentimental seguro era Jenaro. Para éste el acercamiento de Eva no resultaba definitivo ni garantizado. Se seguía sabiendo en el archivo de reserva a pesar de que la re-originación de la relación entre ambos esta vez, fue más pasional y amatoria que nunca. El descaro sexual y la reducción de las inhibiciones llevaron a expresar todos los deseos y a empezar a practicar satisfactoriamente la cópula anal. Jenaro no dejó de seguir su propio instinto y estimulación a pesar de saber que entre encuentro y encuentro ella se repartía con Primo. El cual estaba instalado en el Limbo soñando tal vez en que las cosas se le arreglaban nuevamente como pareja estable. No fue hasta ocho meses después que Eva le dijo a Primo que ya estaba con la otra referida,. que volvería a salir con Jenaro. Otra cascada fantasmal se desató en la mente de aquél, que en lugar de reconocerse perdedor en una historia sentimental múltiplemente perdida, volvería a soltar sus tigres y odios contra éste, afirmando que era la peor elección del universo. De pronto como demagogo de una sensatez que no tenía afirmó que podría aceptar cualquier nueva relación de Eva con un desconocido pero no con Jenaro que había sido-siempre según él en su ebriedad excesiva de conocimientos- la primera y última causa de sus rupturas repetidas.
Todo el tinglado no descolocó a Jenaro de su interpretación y si antes no experimentó ninguna emoción adversa hacía él (a lo sumo el sopor de una cierta indiferencia) seguiría sin experimentarla a pesar de las transcripciones de insultos de los que era objeto lanzados por Primo y que Eva le confidenciaba. Simplemente lo entendía como las burradas propias de alguien obcecado y que posiblemente se sentía en baja estima frente al otro rival, que sin hacer tantos esfuerzos en la vida como él, a unos niveles de reconocimiento y satisfacción conseguía más. La vida es cruel y las comparativas son odiosas. Eva a su media edad había pasado ya por suficientes tragedias como para seguir enganchada a las salpicaduras de las últimas, Primo como empresario millonario y sus viajecitos anglosajones para suministros más que para placeres y sus ostentaciones de coches, se habría visto embrutecido por pertenecer en primera línea justo a los valores y sistema social que tanto criticó en su momento de “ilustrado” revolucionario. La conservación de sus antiguos libros de marxismo y sindicalismo le quedaron como una bandera raída para no ser desplegada nuevamente y sus conceptos olvidaos ya no volverían a ser consultados. Jenaro, un vividor por definición de lo que la vida le traía, había reunido más experiencia de acontecimientos vitales de la que podía haber esperado de seguir una línea ortodoxa de existencia tranquila o empresarial. En realidad cada uno tenía lo suyo. Jenaro en todo caso seguía el destino con sus mas y sus menos que se había programado desde media vida atrás, y aunque quería una historia sólida y con mayor porvenir con Eva, mientras el fantasma Primo rondara su ansiedad, no podía ser posible. si durante años de distancia Jenaro había sido un tema de conversación presencial en la vida marital de ellos, durante la relación en su tercera tentativa de Eva y Jenaro, Primo pasaba a ser el tema de evocación día sí y otro casi también. Dependía de Eva y de la distancia emocional de la que estuviera cargada. En todo caso ella no cesaba de repetir que lo mejor que le podría pasar era no verlo para nada.
Puesto que Eva y Primo compartían el sector comercial en el que trabajaban y ella detentaba la primera, de una serie de tiendas que montó él, la sombra de su influencia estaba siempre presente, y los motivos de contacto seguían presentes por razones de créditos bancarios y pedidos a mayoristas. Eva seguía sin acertar a tener una relación estrictamente comercial con él y por si fuera poco lo tenía como vecino en la escalera contigua del mismo inmueble. El cómo persecutor irredento se compró un apartamento lo más cerca de ella, posiblemente siguiendo el impulso ideacional de volver a compartir un hogar común. Eva tardó muchos meses antes de acceder a que Jenaro la visitara en su domicilio por temor a coincidir con alguno de sus espionajes. Tan pronto Primo empezó a salir con otra, se sintió a sí misma más liberada y accedió a ser visitada, en cualquier caso contadas veces. La mayor parte de los encuentros de amor eran en el despacho de él cuyo sofá (y puntualmente la camilla)no proporcionaba todas las comodidades de una cama de colchón grueso. Pero permitió sumar orgasmos y configurar una pasión que había estado demasiado tiempo en la lista de espera. Excepcionalmente alguno de los encuentros fue totalmente exótico en las noches cerradas y boscosas del parque cercano de Collcerola. Eva no se prestaba demasiado a esas temeridades de Jenaro, pero aunque de entrada decía que no conseguiría orgasmar por la tensión de la noche, se corría con más facilidad que él. Eva prefería el cubículo del automóvil y él el apoyo de un árbol o de haberle dejado la espesura de las matas y sobre el humus del suelo. Esta parte de la historia sexual fue in crescendo y los encuentros podían ser de una media de dos a la semana, no porque no hubiera el deseo de más, claramente manifestado por Jenaro, sino porque otras actividades reclamaban atenciones. En todo caso eran encuentros apoteósicos en los que la libido de Jenaro llevaba a babearla intensamente y a darse más en ese sentido de lo que hiciera unos años atrás durante aquellos meses de bonanza y confianza, en la que compartieron muchas noches en lo que quedaba de la cama(es decir su colchón sobre el suelo) que en un acto pasional rompieron. La historia reiniciada había subido unas cotas de intimidad más eso era cierto, pero Eva se hallaba más dañada por la historia todavía no extinta con Primo y por una desconfianza en general ante una perspectiva de felicidad. Las frases de amor expreso eran pocas y cada vez que Jenaro mencionaba “te quiero” ella reaccionaba con sorpresa como si eso no fuera posible y con sus ojos parecía responder ”¿es a mí?”. Jenaro estaba convencido de que Eva había sido marcada por el abandono de Candor cuya candorosidad del momento no le impidió dejarla por otra en el momento de su vida en que más lo necesitaba y en comportarse con toda la brutalidad emocional respectiva que lo hacía característico, tanto por sus excesos de indiferencia como por su escala de prioridades contaminada por los vanguardistas sociales del momento: supuestos dirigentes de lo social y traidores de lo particular. Jenaro había asistido a la historia de separación de ambos afectadamente puesto que había tomado a ambos por amigos, aunque luego la amistad sincopada solo proseguiría con ella. Y había comprobado como los contactos de las historias de desamor por razones documentales, notariales y empapeladoras podían prolongarse más que los tiempos medidos en meses o días de verdadero amor. Tal experiencia ajena le serviría para su propio divorcio unos años después por el que no quiso pasar por encuentros burocráticos. Candor que fue el primer hombre de amor de la vida de Eva que nunca sería del todo trascendido por ella y cuyo abandono le rebotaría en su biografía como el eco de una bala que va rebotando en cada punto del cráneo donde choca. Por eso las imágenes públicas (en cualquier caso muy pocas)de Primo como su nuevo ex, con alguna empleada o con la nueva partner con la que mitigar soledades y desgracias, la descolocaban y le hacían revivir el abandono con intensidad. Toda la cólera que no sacó con el uno la sacaría con el otro.
Mientras tanto, Jenaro que se reconocía en su rol de reserva aguardaba con una previsión psicológica de toda esta perspectiva el limpiaje final de Eva para volver a ser una mujer entera libre de pasados y lastres. El indicador de ello lo daría su propia habla cuando dejara de mencionar repetitivamente lo que hacía o dejaba de hacer con él, y eso solo sería posible cuando dejara de pensarlo. Jenaro se había preparado para dos posibles relaciones: la una, como paciente escuchador de su obsesión central, la otra, como algo más que su amante y como candidato de amor a una historia superior de las que había hecho e incluso imaginado. Los dos ya no estaban en la edad de los endulzamientos o las parodias. Y Jenaro entendía que unos encuentros de dos o tres veces a la semana por satisfactorios que fueran, eran incompletos y él desearía una convivencia pero eso tampoco le era posible asegurar en tanto que seguía una vida de convivencia ya consolidada en paralelo. Con todo, podría continuar indefinidamente instalado en una historia transitoria que aunque nunca se desarrollara del todo, creía poder mantenerla mientras Eva también quisiera y pudiera. Jenaro se había dado un plazo de dos años para mantener la situación ambiguamente antes de decir nada concluyente. Creía que debía ser Eva la que diera pasos en un sentido convincente. Pero eso parecía estar más y más lejos. En realidad Jenaro, educado en historias sentimentales de sufrimientos, ya no esperaba mucho del género humano en general y de muchas personas en particular por eso no le sorprendía los ataques depresivos de ella y encontrar su aviso de no venir en el contestador de su despacho, en el mismo momento de la cita prevista. La metáfora de ese amor es que se abocaba a confiar totalmente pero recordándose de que la confianza incondicional resultaba por lo general ser una mala inversión. Ella no era consciente de la cantidad de vaivenes que experimentaba al respecto y le parecía comparable, una o dos rectificaciones de cita por parte de él, a los cuantiosos cambios de opinión y de estado de ánimo que impugnaban o para ella la validez de seguir adelante con un día y hora en que habían quedado. Posiblemente tras uno de estos cambios repentinos podría producirse un lapsus de relación de meses o de años, sin más punto y final que un “ya te llamaré yo” frase que ella solía usar para evitar la inconveniencia de las llamadas de Jenaro a su casa en horas en q estuviera junto a su hija o en la tienda donde se sentía controlada tanto por su hija como por su empleada. Tanta clandestinidad podía acabar con una historia amorosa de por sí bastante vulnerable. Jenaro a pesar de quererla infinitamente le parecía vivir un revival sentimental con ella, y dado que su amor venía de la adolescencia, para luego ser contenido, podía seguirlo conteniendo para siempre. Por otra parte, la estabilidad emocional de él y su fuerza psíquica le permitían vivir su itinerario de amor, desdoblado en dos o más personas, a pesar de reconocer que llevar dos o más historias sentimentales e intimistas a la vez ocasionaban problemas, particularmente cuando la amorosidad plural ya no se correspondía con un estilo de vida tránsfuga, viajero o aventurero cuyas características propias de movimiento permitían integrarlo casi todo.
Paulatinamente Primo fue pasando a un plano extinto. Eva ya no lo mencionaba o sólo lo hacía cuando Jenaro le preguntaba expresamente por él y por si seguía de presionante o persistente. La envergadura de sus negocios colisionaba con su categoría de business de medianías y la suma de sus millones o de sus pagarés impagados le presionaba la caja torácica como si un TIR de 35 toneladas hubiera decidido aparcar sobre su anatomía. Posiblemente algunos avisos físicos le colocaron ante la tesitura de que más vale la salud y las buenas emociones que el dinero a costa de la amargura, pero víctima de sus inversiones se iba convirtiendo en una frágil sombra de un acaballadero de armadura venido a menos como un títere de hojalata. De tarde en tarde con una excusa u otra todavía llamaba a Eva para tratar de colocarle consejos y prevenciones contra a Jenaro: una cabra que tiraría al monte y a sus tendencias consolidadas de buscar otras mujeres o tal vez de abandonarla. Primo, cualquier cosa menos un avispado psicólogo no había entendido demasiado del comportamiento humano y menos aún del de Jenaro, que sólo se presentaba como un ser amoroso y tierno, y que por añadidura lo había desbancado del lugar privilegiado que ocupara en la vida de ella. El asunto quedaba remitido a una historia de tres: la típica triada de los mitos clásicos, donde dos rivales se disputan el mismo objeto de amor. No había ni el escenario para un duelo con floretes ni la oportunidad del habla para dos seres racionales. Jenaro guardaba una dosis de conmiseración para con su rival, que al fin resultaba ser un gran burlado a su media edad, la supuesta edad de los beneficios, los triunfos, los dividendos y las satisfacciones. No parecía que ese prototipo clásico de paranoideo de los celos pudiera disfrutar un mínimo de su condición social y de su nivel, porque no se concedía las autonomías mínimas para el goce. al igual que otros nuevos ricos, los cálculos aritméticos de “sus libros” eclipsaban las evidencias de la vida cromática. Si la vida solo existía a través de las cifras, todo lo demás no podía ser comprendido. Y dentro de lo demás, estaba la posibilidad de otras relaciones, otros goces, otros amores, otros amantes. Jenaro había estado siempre en el archivo de Eva, en su inconsciente y su consciente a pesar de largas intermitencias e interrupciones del contacto. Hubo una época en que los tres compartieron mesa y cenas episódicas, donde el feeling de simpatía entre los dos cruzaba por encima de platos humeantes, pero puesto que Jenaro tenía otros compromisos (matrimonio u otras parejas)parecía estar a buen recaudo para no constituir un factor de peligrosidad para Primo. te no entendió jamás la posibilidad de que una historia de amor puede ser terminable y que todo partner tiene que ser reconquistado permanentemente. La ventaja de Jenaro sobre Primo era la que de que se había enamorado antes de la misma mujer y la convicción de un destino escrito para ambos, una parte de futuro les estaba reservado. Por eso cuando esa parte se hizo escena y biografía, Primo se sintió doblemente desbancado y ultrajado, hasta el punto de que un acto demagógico llegó a informar de que no le hubiera importado tanto que su ex eligiera a otro hombre pero no al insidioso Jenaro. De todo esto se hallaba más o menos al corriente por las informaciones de Eva y aquel lo asistía como espectador de una novela por entregas, sin aunar energía negativa para el personaje que se quedó con la peor parte. En el fondo de todo Jenaro sentía una gran pena por el nuevo rico fracasado en la aventura más básica del ser humano: la del amor. Recordaría aquello de “¿de qué sirve ganar el mundo si se pierde el cielo? o en versión atea ¿de qué sirve tenerlo todo si se pierde en amores?”. Lo más paradójico de toda la trama es que en ningún momento hubo un enfrentamiento directo y claro entre ambos rivales. Lo que es más Jenaro había deseado rescatar a los dos como pareja de amigos aunque no dejaba de intuir las prevenciones de él en una relación sana. Una cita de tipo profesional y una cita posterior fallida colocaron a Jenaro en la pista de una indisposición de aquél, no reducible solo a una cierta informalidad tradicional que ya le había caracterizado sino a una precaución machista típica de no poner a su posesión femenina a la accesibilidad de éste. Pero no hay hombre poderoso en el planeta que pueda poner veto a preinscripciones del destino y a la fuerza atractiva del amor. Lo que sucedió entre Eva y Jenaro llevaba más de dos décadas esperando suceder. Ella estuvo siempre en los deseos y las fantasías de él, y él estuvo en el pensamiento de ella, también en la fantasía erótica y en la imagen intrusa en su cama con los actos copulativos con Primo. Había sido una historia de tres, aunque los tres no compartieran físicamente el mismo espacio desde hiciera mucho tiempo. El gusano de la duda había hecho mella en Primo y elevándolo a la categoría de sujeto levitante siempre trató de otear más allá de lo sucedido para atormentarse con lo sucedible. Lo que estaba por suceder es que su preciada posesión cayera en las garras de Jenaro.
Parece ser que tanto miedo de futuro acabó propiciando justo aquello de lo que tenía miedo. Como cualquier otro perdedor ordinario (desde los que se juegan 20 duros en las carreras de galgos de Meridiana a los que arriesgaban toda su fortuna en el casino de Montecarlo) no podía soportar que alguien del pasado le levantara a su mujer, en una pretendida posesión fantasmal que nunca fue de todo cierta. Ni pudo serlo ni lo sería, puesto que nadie es de nadie por mucho que la gramática de los obsesivos insista en lo contrario. El resultado aumentaba el patetismo del perdedor cuando veía en Jenaro a un mujeriego y un conquistador, o cuando menos a un hombre que siempre estaba con una u otra mujer. Por su parte Primo a pesar de rodearse con chicas de tienda como empleadas de mostrador, con tetas de punta saliente y fisonomías estándar de las que venden, no consiguió mucho más que llevar de paseo a alguna de ellas en su coche y quedaba para la hipótesis si el patrón habíase tomado el derecho de pernada para con sus empleadas en los bastidores o en el sosiego del pisito en las horas libres. Primo se sabía poco ducho y poco dado a la conquista feminal y eso le tenía atragantada la biografía, y ni sus paseos por Oxford street ni sus ferias frankfurtianas le proporcionaron fortunas eróticas ni exploraciones bajo faldas varias. De hecho se veía a sí mismo como el chico que se quedó con la peor parte porque incluso estaba por detrás del ranking de flirts que había tenido Eva durante su vida. Claro que, llamar a eso ranking era demasiado calificativo. Al único que le interesaba contar la cosa de las intimidades y de su registro numérico era el que menos contactos tenía en su haber. Pero en el fondo de todo hombre hay una especie de móvil competitivo y un deseo de saber hasta dónde han llegado sus correrías y sus buceos por agujeros varios. Para cuando Jenaro, en sus solitarias cavilaciones hizo su propia lista, sería el primer sorprendido al dar con más de cien nombres de mujeres, en las que por cierto, el de Eva no era uno más, sino uno de los pocos de las pocas mujeres de las que se había enamorado. Jenaro era todo lo opuesto a un donjuanista seductor que trataba de dar con la horma de su zapato(o la medida de su madre inalcanzable) midiéndose en distintas vaginas. Era todo lo opuesto al ligón de perfil español: ni iba a discotecas, ni se arrimaba a chicas al metro en horas punta, ni compartía saldas con grupos de ligar, ni iba a los famosos bailes barceloninos para gentes de media edad con pasados rotos y con separaciones en sus currículums como común denominador. Tan solo intimaba de tarde en tarde con alguien conocido en la farándula de los trastornados por la vida y por las ideas, o los entrampados todavía por los deseos de la utopía o de la poética. Jenaro tenía de optimista y de convencido todo lo que no tenía de certificados de garantía o de cuentas bancarias. Su capital era sus emociones y en eso consistía su éxito en las relaciones. De hecho siempre tuvo de todo y nunca se sintió especialmente desgraciado o maltratado por las circunstancias, y aunque no tenía muchas amistades de las que alardear tenía o contaba con innumerables contactos y relaciones con las que tejerse.
En Eva no solo confluía una historia de amor sino también la pervivencia de una antigua amistad que él deseaba mimar por encima de todas las cosas. Eso era algo completamente incomprensible por Primo que desde sus levitaciones imaginarias y su pasado de provo filosimpático y de asambleario crítico o estudiosos del movimiento sindical español no se las daba de enterado de que la sociedad donde debía cambiar era en las estructuras cotidianas de las relaciones humanas y de los valores y no tanto en los grandes cálculos de las economías. Si él era incapaz de admitir cambios profundos en su vida personal ¿cómo podía concebir cambios en la macro estructura de un sistema? Desde luego no podría y por eso su camino se orientó hacía el arribismo de los nuevos ricos y los especuladores de artículos y de mercados actuando como un patrón de los de siempre y entrar en la mecánica de las relaciones de explotación de los demás. Y si en el plano empresarial no era sino un reproductor del rol de todo empresario clásico, en el plano personal aplicaba el mismo esquema maleficial que en aquel. ¿Si él era el primero en haber invertido en Eva ¿cómo podía tolerar que Jenaro al que veía como un distante y un último se quedara con ella? Su apreciación estaba distorsionada por las bajas pasiones y su atrapamiento en el bajo astral (desde el que le faltarían las 1113 reencarnaciones kármicas de obligado cumplimiento para alcanzar una catadura mínima de presentabilidad humana)y no se daba cuenta que Jenaro ya había estado en la vida de Eva antes que él mismo y que él no había sido más que alguien del azar que la acogió en un momento especialmente delicado de la biografía de aquella ,en crisis y llena de necesidades. Entre ambos, primero había surgido una convivencia de facto, después un acompañamiento íntimo y por último una relación amorosa, pero no cualquier relación amorosa, sino una que siempre había quedado mediatizada entre la cobertura que Eva encontrara en él y sus deseos de un amor superior que el marco con Primo no se las proporcionaría nunca. Instalado ese equívoco Eva quedaría a su vez permanentemente entrampada y biografió sus juegos emocionales a varias bandas, que iban más allá de Jenaro, ya que seguía recordando a su primera historia de amor, la que mantuvo en un noviazgo de un montón de años y que fracasó al primero de convivencia. No hay nadie puro e inmaculado y en cambio sí todas las personas tienen una inmanencia de dolos, experiencias fracasados, actos baldíos y errores imperdonables. Ni Eva, ni Primo, ni Jenaro eran una excepción. Compartieron un destino y una geografía en unos tiempos en que lo ilusorio parecía ser un común denominador y siguieron compartiendo época más allá de las identificaciones en la misma existencia social por venir. Eva seguiría siendo el objeto del deseo para los dos hombres: el uno la tenía en las manos y el otro por muchos años la tuvo en el recuerdo, resignado a su papel secundario, distante y moderado del amigo con el ejercicio de una amistad limitada. Mientras ellos como pareja seguían consolidando beneficios en lo material y un haz de familia, Jenaro como aventurero distante seguía profesando el rito de un contacto, generalmente postal e intermitente. Esa posición en la distancia y en la inconcreción de Jenaro, a pesar de estar atenuado como una sombra difusa en una lejanía, siempre fue tomada por Primo como un forúnculo en su nalga izquierda del que cada dos por tres hablaba del mismo sin poner ningún paliativo. Así pues la historia de un tercero siempre existió incluso sin que el tercero en cuestión se hubiera enterado. La semilla del recuerdo, la transferencia de un afecto había estado instalada a pesar de que las posibilidades reales del sujeto transferido para intervenir en el primer plano de la vida de la heroína eran prácticamente nulas y lo seguirían siendo a no ser de que ella le enviara sus mensajes, y en particular sus ese o ese de vez en cuando. Posiblemente Jenaro habría quedado en un diseño de recuerdo nebuloso y nada más, tan etéreo como intangible y sin ningún poder real, si la neurosis fantasmática de Primo y su auto colocación como desbancable, no lo sacara obsesiva y penitentemente una y otra vez en las pullas domésticas con Eva. Con tal ceremonia intencional para zafarse del malo distante, lo que en realidad conseguía -a su pesar- era reavivarlo como un ser presente: el tercero oteando en la mesa y concurriendo en el menàge a trois de la cama. todo ello por supuesto sin que las fantasías más osadas de Jenaro que pudiera hacerse en privado llegaran a tales énfasis. Resumiéndolo todo, resulto que Jenaro constituyó el tema de la disputa entre Primo y Eva por una docena de años o más y mientras uno iba incrementando su paranoia de caballero ofendido, la otra iba incrementando su ilusión por un amor idealizado y pendientemente asignaturizado y finalmente el propio Jenaro como tema asistía al espectador de una serie de actos infinitos de los que no se enteraría del día a día, aunque guardara la convicción profunda de que el amor por Eva ser rescatado un día u otro. Como personaje de honor Jenaro no había sacado nunca su florete para retar a Primo a quien le concedió la primacía en la relación y a quien consideraba sino su amigo integral, sí alguien con quien simpatizaba - de hecho Primo resultaba gentil y hospitalario y en el tiempo en que compartieron programa y célula en un partido menor en los años del postfranquismo, se hizo el brazo derecho de Jenaro, al menos para reuniones y asambleas en el seno de un grupo de utópicos y majaderos. Jenaro estaba muy tocado por su crisis de desamor de un duelo de pérdida reciente como para tratar de presentar romances a Eva. De hecho Jenaro seguía tácitamente un viejo código no pactado: el de no interferir en los compromisos emocionales de los demás, a no ser de que fuera invitado a ello. Y Eva sin dar una invitación explícita exudaba por los cuatro costados microseñales de bienestar al ver a Jenaro. En tanto que compañeros de militantes y hermanos de quimeras no pasaron nunca el tema a lo personal o seguro que no a lo personal directo entre ambos. Era pues una amistad mediatizada por los represores y reprensores de los ámbitos filo políticos y oposicionistas preñados de palabrería social pero escasos de expresiones sentimentales. En tal panorama notoriamente deslibidinizado ¿cómo pudo fraguar una atracción tan poderosa entre Eva y Jenaro, que resucitara varias veces a pesar de los obstáculos, y que fuera a más, hasta el punto de desearse como amantes renovados? Eva a pesar de no repudiar del hombre con el que viviera por 20 años, contaba con una larga lista de protestas en su contra y Jenaro a pesar de no ser aceptado en su totalidad por ella ni de confeccionar juntos un proyecto de convivencia o un lugar alternativa para vivir juntos, mantenía un idilio y una pasión recobrada no dada en otras relaciones. Eso no significaba que su historia fuera la mejor historia de amor de todos los universos, pero sin duda estaba entre las mejores de las que había tenido Jenaro durante toda su vida. Venía como el tercer gran amor de ella pero aspiraba a ser el primero pidiéndole más y más de todo: más encuentros, más cópulas, más variaciones sexuales, más atenciones y pensando en un futuro impreciso más convivencia y comparticiones. Ella tenía sus amarras del pasado o sus pasados le habían dejado lastres de inseguridad y confianza comedida. Como toda pareja que quisiera reconstruir su vida a partir de restos de deseos trasladados a través del tiempo, tenía su propio diagnóstico: un radiograma con lecturas equívocas, con partes de imagen opacas, con fantasmas antiguos, con interferencias del pensamiento y de la imaginación. Jenaro que había esperado instintivamente toda la vida para estar con Eva, estaba preparado para seguir aguardándola en su totalidad, como su mujer. Por el momento la siguió viendo como una combinación única de amiga-amante que ella misma basculaba entre ser lo uno y lo otro. De hecho aún con la relación avanzada a un año y medio, él no descartaba que ella volviera a algún nexo afectivo con Primo, particularmente cuando las cosas le iban mal a este y la llamaba para buscar un hombre en el que depositar sus lágrimas. A fin de cuentas los dos tenían un saldo de tristezas y dolores que compartir y donde hubo un viejo querer, por fracasado y desastrado que fuese, queda siempre un resto de afectos. el problema para ellos no era tanto revisar el concepto de amor sino confirmar la certeza que el uno no era para el otro ni viceversa y pensarse recíprocamente les hacía más daño que bien. De hecho, eran el típico caso de matarse por quererse. Después de todas las putadas de él, solo quedaba afilar los cuchillos, y él como mal perdedor no tenía mayor originalidad que poner la culpa en factores externos de una conducta mezquina que era solamente cosa suya: un atributo de su personalidad ruin, mezquina y enferma. Para Eva, el problema de sentir un último apego y recuerdo por alguien tan psíquicamente perturbado es que dejaba contaminarse por un desequilibrio que le era ajeno. ¿qué puede hacer, por otro lado, un examante hacía su exobjeto de amor, salvo asistir con ternura y comprensión a la autodestrucción de aquel? En ese sentido Jenaro ponía parte de su comprensión y no se entrometía en la sentimentalidad residual de Eva ni le impedía que todavía pensara en el otro. Jenaro estaba seguro de sí mismo y no experimentaba temor en sentirse desbancado por Primo. La diferencia entre los dos hombres era notoria: éste vivía la tragedia de su obsesión (a veces con una docena de llamadas diarias, un control fóbico de ella, una desazón continua)y aquél el goce de la amada. El uno rezumaba el olor del pasado, el texto en descomposición de lo ido; el otro era el futuro, la energía del amor renovado, la potencia sexual. El uno era el fracaso de sus juegos y oportunidades, el perdedor de campeonato, el niño contrariado, el sujeto desfalizado; el otro ,era el ganador en su apuesta, el amante apuesto y presente, el sujeto fálico y enhiesto siempre dispuesto a hacer el amor, el bueno de la película que se quedaba al fin con la princesa para ser por siempre felices. Puesta así la división no era extraño que el que le tocaba las de perder, desarrollara una patología extra en su repertorio de personalidad trastornada y añadiera un odio a muerte al rival, a falta de una consideración serena de los hechos. Eva recordaba de tarde en tarde la condición sumamente enfermiza del odiante a lo que Jenaro replicaba que no podía ni sabía corresponder con el mismo tono. Ser odiado no le convertía a su turno en odiador y ya tenía experiencias de reyertas emocional-primarias como para querer participar en una nueva. La inversión psíquica más sensata era la de dejar que la hoguera de la rabia y de la impotencia de aquel se agotara por sí misma. Lo curioso del asunto es que todo ese odio insano nunca llevara al odiante a tratar de molestar al amante intermitente. Podía haberle incordiado telefónicamente, enviarle anónimos, arrollarle con el coche a la salida de su despacho, escribirle catárticamente todas sus emociones en contra o hacerse el falso amigo y tomar buena nota de Hitchotch para cianurizarlo durante alguna invitación. Claro que ese procedimiento, no habría eliminado la locura de él y por ende lo habría convertido en un asesino y posiblemente retirado de la circulación social, que es lo que suele hacer el estado más mediocre con sus asesinos, dando por supuesto que la inteligencia del ex esposo resentido, no daba para tanto por muy hitckochiano que quisiera ser, para organizar el crimen perfecto. Por el momento el único perjudicado que estaba saliendo de toda la historia era él mismo: un paquete de Ser en el que venía todo, castigador y torturado, homicida y cadáver en potencia, con ideas malolientes sobre el destino y el mañana.
Momentáneamente su insistencia exabrupta y moscardona que hacía a diario a Eva, tuvo una suspensión debía a la presencia de una amante médica - fea para más datos - en la vida de él. El escaso tiempo que le durara el tema seguramente la tomó por chivo expiatorio, invadiéndole la cabeza de la matasanos con la podredumbre neuronal de él. En su rincón de apenado, Primo se sumía en sus levitaciones de mártir carmelino inspirado por la reformadora de Ávila, aquella Teresa dicha de Jesús y colocada en la nómina del santoral que llorara sangre en lugar de lágrimas humanas. Si todas las tragedias humanas son dignas de conmiseración, la del primo levitante no lo era menos. Su angustia existencial atrincherada en las bajas pasiones que la escala evolutiva de la humanidad ya había descartado, lo hacían un primateante que daba taconazos en el suelo en lugar de enhebrar la aguja y poner palabras a la razón que desde luego tenía en fase extinta. ¿Cómo es posible que la gente enloquezca o se ahogue en su cubo de la basura? Por no tener, no tenía a nadie que le diera una visión global del asunto. ¿a qué psiquiatra o psicólogo acudir? ¿desde qué palco mirar el deplorable espectáculo de sí mismo? ¿cómo empezar de nuevo a los cincuenta años? ¿cómo escapar al sufrimiento? ¿cómo volver a amar de nuevo y ser amado por otra persona? Posiblemente para empezar le habría valido una lectura atenta de Kundera y soportar verse descrito en sus páginas como pretendiente ridículo y desaforado de un amor terminado, además de entidad leve e ingrávida con pocas posibilidades de arraigo en las leyes de la pasión y la dicha, tanto como en las leyes newtonianas. No es que como humano ya tuviera todos los triunfos perdidos para empezar de nuevo, es que tal dimensión la tenía negada en tanto que no se permitía un recomenzar y seguía aferrado a lo viejo como los sacos de arena que amarran el aeróstato al suelo. Solo faltaba que se permitiera levitar desde la imaginación limpia de rencores y de escenas conclusas para reciclarse como mamífero inteligente y hasta como sabadellense feliz. No es que de ello dependiera el futuro de la historia a tres bandas, pero sí el futuro personal y la salud mental de él, demasiado tocado por una vida de infortunios sentimentales, en las que no se abstuvo de los roles más grotescos, incluido el de renegar en público de su hijastra (la hija de Eva)lo cual dejó las condiciones dadas para una guerra emocional entre ambos que no tenía fin. Mientras él hacía sus recaudos sentimentales de domingo por la tarde en su soledad entelevisada y sucumbido a sus prontos llamaba a Eva con algún pretexto para que le sostuviera la escucha un minuto o una hora, ésta seguía montándoselo con Jenaro, que para aquel no era mas que un arribista, un fulano, un oportunista y que seguramente lo vería en sus pesadillas como un gigolo, un robertredfordiano, un quitamujeres y un pasota. Nada en particular que pudiera sorprender a Jenaro y descabalgarlo de su tranquilidad y de su independencia. aparentemente éste vivía a salto de mata pro conociéndole a fondo no cabía la menor duda de que vivía la vida como un director de escena, aunque su poder quedara situado bajo el proscenio. La vida le deparaba de todo y suficientemente colmado en lo sensorial (su erogenización de las coas le había llevado a hacer de cada deseo una conquista sino total al menos presuntuosa) y en lo material (siempre se autocriticaba por tener más de lo que su capacidad le permitía usar), podía admitir cualquier revés circunstancial, incluidos los vaivenes de Eva y sus registros de aislamiento y de escapada.
Por eso después de casi un año y medio de relación apasionada e intimísima, de goces y gritos convulsos, de frases y confidencias, cuando ella se descolgó con un punto y final, la fisiología de Jenaro no experimentó una palpitación de más. Todo era lo adecuado y lo correcto. El no evaluó ningún final sino una historia condensada de un tiempo de disfrute, un plus de experiencias con ella, que siempre había sido impugnando, demorado o acusado. En todo caso las historias sentimentales no terminan ni siquiera cuando una de las partes hace su declaración aseverativa del “no quiero continuar”, que en este caso ella apoyaba con un “no te puedo tener ya más confianza”, por el hecho de que él en uno de esos va dentro de los vaivenes de ella, de eludirlo o de no sentirse con ganas de verlo, él, con la impetuosidad masculina del que le falta algo, tuviera un contacto copulativo con otra mujer de relación conatada, en la que con más pena que gloria, levantó con ayuda de una grúa su pene rechazado para meterlo en una inmerecida anatomía. La concha de Eva era insuperable junto as su personalidad dulce, amable y su halo de histórica. Ninguna otra chica podía desplazarle el lugar que ella tenía conquistado en el corazón de corazón. No importaba cuales fueran los planes de éste y sus sondeos con cuerpos tal vez más jóvenes, la exquisitez de Eva era insuperable. Todo eso no convertía al amante en un loco enamorado incapaz de predecir el futuro o de calcular los factores en juego y temía que tarde o temprano su relación se haría insostenible. No era necesario entrar en una metamatemática para advertir que una relación íntima de cada uno en su casa y algún dios en la de todos, tarde o temprano no colma las necesidades globales, en especial cuando la distancia entre encuentro y encuentro nunca quedó del todo secuenciada a un ritmo que le complaciera a él. Los mil y un asuntos en la cabeza de ella la deslibidinizaban periódicamente y en varias ocasiones ponía coto a sus genitales y límites a su posibilidad de orgasmar. Tras la persistencia antijericoniana de él y con su empeine fogoso, la concha de ella volvía al estado barbacoa donde los morros del chico no paraban hasta sacarle un orgasmo salpimentado. En alguna ocasión ella se acercaba al clímax que disimulaba pero no tanto como para hacerlo pasar por un orgasmo, perfectamente identificable en Eva por sus convulsiones furibundas y las fascias de sus tejidos desatadas, además por el olor a salvia desprendido de su ultimísimo jadeo ostentado. De hecho Eva era una de las mujeres con las que más había disfrutado Jenaro, y con la que estaba dispuesto a hacer(se)lo todo. El lo daba todo, o estaba dispuesto a entregársele desde el primer instante de verla en cada ocasión. Cada velada era constituida en un rito pasional. No necesitaba sopesar en cada ocasión si le gustaba o no y estaba siempre dispuesto y en forma para asertarle su dardo en su sinagoga de templo abierto. Ella en cambio resultaba ser más recatada y le quedaron los vestigios de formas finas y reservadas con un hilo de pudor en cada cita, para la que necesitaba mentalizarse según sus propias palabras. ¿que era eso de mentalizarse se preguntaba el conquistador? “El cuerpo es ya la mente organizada solo cabe darle salida a sus legítimas aspiraciones”, se comentaba en sus disertaciones de amante científico. Pero ella era incapaz de ser la primera en tomar la iniciativa a cada encuentro en los temas más comprometidos y para la sexualidad orálica necesitaba un cierto protocolo antes de tragarle el pene, lo cual hizo innumerables veces o casi la mayoría de las veces. Pero el pene constituía un refugio para ella aunque lo succionara al máximo en su diminuta boca. Las tentativas de él en ofrecerle su escroto y su zona parapetada detrás, resultaron un fiasco. Eva debía considerar que el sexo oral se limitaba a colocar el punto de máxima excitación en el ángulo del glande y que toda la zona adyacente carecía de sensibilidad. Por su parte él, no tenía ninguna dificultad en ponérsele debajo de sus nalgas e invitarla a que ella se restregara como una perra en su boca hasta correrse y medio ahogarle con los movimientos bruscos e incontenibles de sus muslos. Después el hacia otro tanto follándola en el coño y después en la boca hasta correr su leche que a pesar de ser poco ácida de ovolactovegetariano, no tragaba. Ambos meones de líquidos reducibles del placer quedaban exhaustos tras su pirotecnia de gritos y calores y guardaban un resto de energía ensoñada para palpaciones mientras sus corazones palpitantes sumaban un fragmento más de historia erótica y sentimental en su haber. Luego, generalmente pasada la medianoche, él la acompañaba a casa en coche o regresaba a la suya para cumplir con sus funciones domésticas de marido incompleto. Sí, Jenaro” tenía a otra” como dice la liturgia beata y eso podía pronosticar que el singular se convirtiera en plural, y una más sí, pero otras no, porque eso podía ser preludio de un libertinaje descontrolado por el que Eva no estaría dispuesta a pasar. Eva, con todo su pasado común - en parte con Jenaro -, de militancias comunistas y de radicalismos de izquierda, era puritanísima como había tocado ser a los militantes de una cultura de guerra y un incultura de vida propia de los partidos centralistas y vanidosamente anticapitalistas. Primo también había pertenecido a ese galimatías de los deseos oposicionistas y de cambiar un poder de malos por otro de buenos. Afortunadamente para la sociedad entera y para la historia zonal ninguno de los tres junto a los otros mil poco más o menos militantes de izquierdas extremas, llegaron nunca a ninguna gestión de poder. De haber sucedido el país habría ido mucho peor. Y puesto que si no se puede vencer al enemigo lo mejor es unirse a él, Primo fue uno de los primeros en dejar de ser asalariado para ser empresario y contratista y crear su modelo privado de gestión de plusvalía y de colocación de productos-posiblemente innecesarios en el mercado del vestir - en unos compradores o sector de mercado basta sospechoso: gente habillada con cueros y con caras de mala leche, con ganas de broncas y que hacían de la violencia su disfrute particular. Eva también fue arrastrada a ese sector pero con otro talante: l de la supervivencia y el de la gestión del propio trabajo. O en todo caso así lo veía Jenaro un tanto comprendiéndola y un tanto disculpándola. Pero en ninguna historia, salvo en las películas vistas de niños, hay el bueno y el malo, por mucho que el guionista se empeñe en presentarlo de esta manera. Y en esta historia de tres el bueno tampoco era Jenaro aunque pudiera hablarse de “el bueno de Jenaro” como el que se presentaba aconflictual, tranquilo, gozoso y dispuesto a regatearle hasta el último pelo a cualquier fatalidad o mala disposición. Lo opuesto justamente a Eva aunque su historia amorosa fuera a más. La historia estaba cementada en unas pautas y podría haber seguido muchos años, siempre y cuando él encajara su neurosis repetitiva y sus faltas de correspondencia, tanto por lo que hace a las citas apalabradas y no cumplidas, como por lo que hace a las mismas técnicas sexuales, donde Jenaro siempre decía que daba el do de pecho y le daba más, mientras que ella acababa escupiendo su leche. Podía continuar toda la vida si no aparecían ingredientes nuevos. en una relación los ingredientes nuevos suelen ser entendidos por aquellos que vienen dados por personas que no están en el reparto en el primer momento y en particular por un partner descolgado que viene a colmar sus inquietudes calurosas. El tema fue hablado con alguna intermitencia y Eva aunque tuviera el pronóstico de que Jenaro podía acabar en los brazos de otra mujer, diferenciaba mucho - al menos de palabra - entre una o dos cópulas ocasionales con una mujer frenesí en un momento de incontinencia semianalítica, a una relación en paralelo no confesada. Para las dos situaciones se pidió transparencia y sinceridad a lo cual él accedió, pero con cautela. Jenaro sabía que una información sobre un hecho de esta naturaleza puede tener más grandiosidad que el hecho en sí que pretenda explicar cuando cae en personas altamente susceptibles. Y Eva estaba en el grupo. Pertenecía al linaje de mujeres que piden exclusividad pero que no la dan, que son altamente celosas y que no se explican que el otro no lo sea, que tienen suficiente con un amante y no admiten la hipótesis de que no sea un caso universal, que entienden el amor como un relación inconfesa, colocado bajo el índice de las prohibiciones vaticanas. Las conversaciones sobre ello fueron cuantiosas y documentadas, pero Jenaro poco pudo hacer con la puritanísima Eva y apenas hizo progresos en su cambio de paradigma cultural o de valores éticos. Eva era hija de la vieja escuela: un primer novio de 10 años con un divorcio tramitada tras los pocos meses de matrimonio y un compañero primero y segundo marido después (Primo levitante) por otros 20 años y para de contar: un flirt de unos cuantos encuentros con alguien conocido al azar (posiblemente un pescante de mujeres solitarios y paleta para más señas, que pasó a integrar el imaginario fantasmagórico de Primo, como el referente de “el paleta que se la metió a su mujer” ampliando así su imaginarium particular de rivales, que junto a Jenaro ya establecido como primera figura, podía psíquica del muchacho. Sin duda la misma situación enredada en la época de los Montesco y los Capuleto el marido fiscalizador lo hubiera saldado con florete o veneno y unos cientos de años después tampoco quedaba descartado que se le hubiera ocurrido contratar a algún secuaz de los que cobran a tanto la hostia, para darle el merecido escarmiento a esos descamisados, pero puesto que el paleta fuera un efluvio solo quedaba Jenaro como localizable y por lo tanto diana perfecta para un asalto a mano armada para hincharle los mismos morros de cunilingüero, para “aprender” a no meterse con las mujeres ajenas. Claro que la propia idea podía repulsionar en sus entrañas de paracóliconefrítico al exmarido, con un poso último de cívico contrito y de muy en su sitio a pesar de sus desvaríos. Además, su perfil le pasaba por el martirio no tanto de ser retado por el rival sino de encontrarse con un fenómeno singular durante la mitad de años casi de toda su vida, por encontrarse con un nombre tantas veces reciclado, sin que el propietario del nombre hubiera dicho esta boca es mía. Sí, es cierto que él (Jenaro de marras) desde las distancias de aventurero y bohemio enviaba sus misivas y sus recuerdos a su amada idealizada de adolescente, pero eso no le impedía seguir pensando en su vida y hacer programas de experiencias además de unirse a otras parejas y ganar en felicidad. resumiendo, no se podía quejar en números redondos de cómo le habían ido las cosas, con quien había estado y la suma de sus disfrutes. Era un vividor circunstancial y alguien provocativamente insujeto a una determinación rectilínea a la torcida sociedad que hace prédicas con su moral del derecho. En toda época y lugar las historias triangulares y las rivalidades sentimentales se hallaban detrás de la poesía y de las broncas domésticas. de hecho sin las luchas emocionales no habría existido el universo de las pasiones y la historia del arte y de la literatura no habrían dado a lugar. El adulterio o el engaño del marido (o de la esposa) se hallaban en los primeros textos de los pensadores y tal asertividad cementaba la condición humana con sus conflictos de deseos entrampados en cielos azules y torrenciales caídas de penas bajo las tormentonas. Ese fenómeno no era exclusivo de los que vienen sin nada y se lo llevan todo, o de los más jóvenes y más guapos (Jenaro era algo más joven que Primo y posiblemente más guapo, pero esos tampoco eran atributos que hicieran saltar de contenta a Eva, y por lo que hace a Jenaro nunca se encontró con ninguna mujer espontaneizadamente atacado de arrebatos y furor uterinos y que se le abriera de piernas a su paso y le suplicara que la tomara o que le hiciera un hijo, con lo cual el chico no pasaba de pasable, a pesar de su mirada seductora y de su picha dura, grande y gorda)sino que era una ley de vida. En todas partes y momentos de la vida siempre había - o podía haber - un tercero dando el coñazo. Siempre lo había en tanto que el temeroso en una pareja viviera la eterna angustia de perder su objeto de cariño. En los casos más extremos de la patología celósica, el marido sufrido impedía la salida de su mujer a la calle salvo para la compra, o los muhaydín islamizadores del universo no permitían que sus hembras públicas pasaran de ser un bulto moviente bajo un saco arpillado. A Primo le quedaba lejos de su poder imaginario ser musulmán de alfanjes, no por ganas sino por impotencia teatral, pero le quedaba muy cerca, y demasiado, ir de marido resentido o ex atormentado, llamando cada cinco minutos a ella para ver si estaba comunicando, estaba o no estaba, podía o no podía hablar, y que tabúes levantaba. Eva, caía innumerables veces en la trampa y le daba cancha a ese bartolo amentecatado y fofo, incapaz de utilizar ni siquiera una centésima parte de su experiencia y de su capital para empezar de nuevo. Lo curioso es que paralelamente tal busnessman se había hecho un harén simbólico de docena y media de muchachada femenina - en calidad de fuerza de trabajo contratada - en la edad del buen ver y de pezones marcantes bajo los suéter para nutrir su industriosa expansión comercial para uniformar la población juvenil seudopunkera y alelada. El deseo del patrón como hombre maduro era el de meterle mano a más de una por no decir a todas, pero de nuevo la molestia de su último poder y la precaución de no aparecer en las páginas dominicales del periódico local con un titular del tipo “patrón nauseabundo da trabajo a chicas inocentes a cambio de que vayan al puesto de trabajo sin bragas y se dejen meter mano por el mismo”, le contuvieron en sus pulsiones perversoras. Psicoanalíticamente no tenía nada de extraño que un hombre de media edad abandonado y dejado en la cuneta de los miserables y en la soltería para vestir santos, se le hinchen los mofletes y desempolve su aparato de los asertos ante la perspectiva de un polvo con sabor juvenilesco. ¿qué hombre no vendería la mitad de su alma para dar con ninfas a bordo de nenúfares y revivir el éxtasis de sus primeras andaduras coitales? ¿Para qué engañarnos? Todo hombre es un deseante de la transgresión y un pecador potencial; un previolador incluso, si la desertización lo llevara a los peores aprietos y constricciones de la carne; es además, un penetrante de agujeros de mujeres cicerone si se los pone a tiro, es decir para ser tirada, y caedor amonestado severamente por bíblicas prerrogatorias. O en lexicografía feminal se puede decir aquello tan sabido de que “todos los hombres son iguales” y en cuanto puedan se la meterán a la vecina o a tu mejor amigo si tienen la seguridad de que su mujer no se va a enterar. Primo no era una excepción a ese predicado de honor y de guerrerías del club de los suboficiales de los exlegionarios de Sidi Ifni. Jenaro por su parte tampoco era pan bendito y no era un santo o a lo más haría de santo extra en alguna iglesia infortunada que se le hubiera roto (bajo la sospecha violación de violadora de yesos) el st Francisco de Asís en escayola, rol que ejercería con sumo gusto en alguna fiesta mayor para pasar por la experiencia precisamente de las solteronas que se quedaron para vestir santos, y desentrañar el misterio de tal enunciado, presuponiendo que a faltas de sujetos cárnicos las solteras de edad en cuestión observaban las partes desnudas de las esculturas angelicales a tamaño natural, para fantasear sus pajas matutinas. Para aquella ocasión Jenaro de Francisco les proporcionaría material de primera y fresco para renovar los discos duros de las feligresas. Pero eso quedaba en conjetura o hipótesis literario y Jenaro lo sabía bien no contando con ninguna perspectiva de este estilo como tampoco la de ser un satisfacedor de cuantas mujeres passolinianas se lo pidieran. En realidad era un inocente instalado en el mástil saliente del mascarón de proa avistando los horizontes de la vida y no haciéndole ascos a las gentilezas hedónicas del mundo de los vivos. Eva era un hallazgo de sensualidad y placer y esa asignatura pendiente tantas veces recordada y repetida, pero a fuerza de recordárselo a sí mismo se convenció que la historia ya había quedado escrita para ellos dos, y sucediera lo que sucediera, tanto si hubiera un encuentro pirenaico de una sola tarde como sucediera la vez que ella se dejó llevar por su impulso de enamorada de transferencia, o un encuentro de latencias durante varios años seguidos, Jenaro se daba por agradecido de antemano.
Se sentía feliz y contento por tenerla, fuera unas horas o fuera una eternidad, y daba por supuesto que lo más probable es que la ley de sus encuentros y desencuentros primara por encima de todo y lo devolviera a la realidad insatisfaciente de las intermitencias. Pero no le importaba tanto porque había gozado con ella al máximo y la había querido, ni siquiera le importaba no haberse sentido tan querido por ella. No era motivo de recriminación, en tanto que ambos habían cementado una ósea estructura con el rótulo de enamorados eternos a pesar de las confusiones y separaciones. Jenaro le había repitiendo muchas veces que la quería y ella se quedaba con la duda. Posiblemente ella dudaba de que ningún hombre pudiera querer a una mujer después de todo por lo que había pasado. El estaba dispuesto a hacer mucho más por ella de lo que hizo. Ella era limitante y permanentemente instaladora de una relación ambarina que aunque saltara al rojo de la exaltación y al verde de la permisividad, también oscilaba entre el rojo del no pasar y el verde de camino abierto. Eso acabó por cansar a Jenaro que aunque estaba dispuesto a seguir nutriendo con su originalidad, su conversación, su amor, su erótica y su compañía la relación, la intuía sin futuro, en particular cuando él la necesitaba más a ella que al revés. Era obvio que un día u otro trataría de completarse con otra mujer y con otro inicio de buceos y tanteos. Entretanto toda posible perspectiva al respecto era una invitación a quemarse a lo bonzo dada la melifluidad reinante entre mujeres de media edad, cuyas miradas almendradas y cuellos de cisne no les salvaban de ser empaquetadas para la isla del olvido más cercana. Con Eva en cambio seguía abierta la llama de la ilusión. tintineante como las de las velas junto al sofá cama aportado por él en noches oblongas de pasión, romance y carne aunque faltara en el convite, vino de Cahors o alguna exquisitez jamaicana. Jenaro recordaba todos sus encuentros, por cierto no solo de noches sino también de mañanas y tardes, según podían combinarse horarios de encuentros dada la liberalidad de los horarios de trabajo de ambos. Por más veces que se vieran, Jenaro no ponía un límite numérico y pedía más. Eva pasaba de sentirse muy bien con él a demorar siguientes citas o a dudar sobre su conveniencia. En más de una ocasión ella se planteaba dejarlo y en una ocasión concreta el quiso poner punto final, pero su feeling y su amorosidad pudo sortear, hasta donde pudo, los entorpecimientos. ambos se sentían cómodos hablando juntos y se seguirían sintiendo, pero algo no funcionaba nunca ni seguramente podría funcionar en el futuro: un temor ancestral de ella que así como le llevaba a ofrecer la mejilla en lugar de la boca en el primer beso de saludo, también le llevaba a no hacer proyectos de convivencia con él. Traumada por todo lo que había pasado con Cuadro (que la abandonó con el bombo de su hija por nacer) y traumada doblemente por Primo que en uno de sus ataques levitantes, la denunció a la policía además de hacerle otras trastadas convenientemente registradas en algún archivo celestial para que le pasen factura el día del juicio final; le resultabas difícil confiar en un tercer hombre para convivencias sistemáticas. Jenaro aunque no se descartara nunca para ser ese tercer hombre, se sabía el último de esa lista de tres, como la sobra que había sido reciclada por ella, o que así lo había querido la cronología de los hechos. La diferencia de edad de menos en relación a otros y los acontecimientos (llegar tarde a las iniciativas) lo había colocado en ese tercer puesto del que de todas maneras se sentía confortable por estar seguro de conseguir más intensidad y emociones en menos tiempo que los otros. Ciertamente el amante tiene un halo melífero del que carece el socio cotidiano, al que hay que aguantar su ronquera y las micro traiciones: coyunturas que aquel puede explotar inteligentemente. No es el caso de Jenaro que confabulado con hados, elfos y su ángel de la guarda, sabía positivamente que el destino le deparaba la compañía tierna y excitante de ella. Esa persuasión apriorística era la clave del encanto especial de ese amante nunca del todo encarpetado. Lector de filósofos de la antigüedad sabía desde siempre que el que gana es el que más tiempo tiene, y el que pierde es quien traga en lugar de comer se ahoga al beber agua sin distinguir un Carlos III de un coñac destilado en la carbonería del barrio. Por eso sabía fehacientemente que Primo al ejercer de atragantado bilioso y empapillado en sus atracones de osobuco y ternasco con pimienta y cuarzo, pronto caería en el pozo de los rechazados. Y de acuerdo con una vieja estampa de hippie californiano, lo mejor era sentarse tranquilamente en el porche y dejar que las contradicciones del enemigo lo colocaran de protagonista en el séquito necrológico. Bueno, sólo era una imagen cineplástica, ya que Jenaro no quería cargar en su conciencia con la defunción de nadie por nefasto que fuera en su inserción en las relaciones humanas y para el conjunto de la humanidad. De hecho, era incapaz de aplastar una araña o una mosca y convivía con una pequeña fauna de insectos por respeto a la vida ajena. Sentimientos tales que no parecían pertenecer al idearium de Primo en cuyos ascensos levitantes tomaba palcos de francotirador para enviar sus odios organizados y sus vudús al amante inocente. Jenaro dormía tranquilo porque sabía que un empresario por encima de todo ama su dinero y su tiempo productivo, y matar al enemigo no resulta tan productivo como estafar a clientes o hacer chanchullos para no pagar a sus deudores. Jenaro n siquiera experimentaba la necesidad de la vendetta en su contra o de devolver el mismo odio recibido. A decir verdad Jenaro había venido ignorando su existencia durante años y simplemente lo tuvo que recordar porque se había convertido en uno de los temas usuales de Eva, hasta que la saturación de ello puso un cierto paréntesis temático. Eva sin darse cuenta hacía de bisagra y sin bien su larga convivencia con Primo tenía como tema de fondo a Jenaro, que fue tomando cuerpo de delito y objeto de antipatía para ese segundo marido, en la época subsiguiente en que éste pasó a ser exmarido y ex conviviente y el otro amante fue rescatado del pasivo, a ese le tocó tener por tema de fondo a aquel, a quien tenía más que enterrado en la anecdótica de los rollos insípidos de otra época. Para burlar las lluvias ácidas del relato continuo de Eva sobre los atropellos del ex, Jenaro se encomendaba a su patronímico y disertaba nutridamente con cuentos tropos le hicieran falta para hacer entender a Eva que su catarsis no pasaba por invadirlo con el nombre del ex, sino con proyectos de futuro y de esperanza. Pero no acababa de entenderlo del todo, considerando que un amigo debe de estar a las duras y las maduras, y que las duras en ese caso pasaban por aguantar la película por repetido con más insistencia que los cuatrocientos golpes de Truffaut. Con un plus de mortificación cristiana y con la resignación masoquista del que es atado en la cama por su querida y violado contundentemente con arañazos y bofetadas, Jenaro aguantaba con comportamiento gregario y la parsimonia académica del observante de la condición humana bajo el prisma impregnado por Zola. Un día u otro ella se cansaría de su propia salsa y acabaría por dar más importancia al juego de pasión del presente y a un proyecto sentimental de futuro que no a los lastres de sus terrores convivenciales del pasado. O esa al menos era la hipótesis. Antes de que fuera suficientemente versátil la comunicación posible estuvo permanentemente metonimizada por ella, siendo tomado el amante no como un todo reactualizado sino como los significantes más poderosos que encontraba en él, de otro pasado desaparecido. En efecto, Eva veía en Jenaro un objeto de cariño y un amigo de confesiones, pero al mismo tiempo le parecía un sujeto perverso, promiscuo, irresponsable, vividor, deshonesto, mentiroso y potencialmente infiel. Jenaro no se dejó impresionar por los adjetivos lesivos especialmente en un mundo desvalorado donde los valores principales andan escasos y donde no hay viviente pensante que no entre en contradicciones con sus tesituras del vivir y no tenga un mayor o menor grado de todos esos calificativos agravantes, y para no repasar a otras gentes, no había que ir más que a la propia Eva convencida de que la verdad no se puede decir, en particular a gente como Primo: “un enfermo de amor patológico” según sus propias palabras, que una información de infidelidad lo había enloquecido más severamente, pero al que periódicamente se veía en la obligación de decirle “estuve tal vez con Jenaro e hicimos el amor” o bien “sigo manteniendo una relación con él”, bastando esta clase de frases para nutrirle de fantasmas fosilizados por otros dos lustros al desdichado Primo, que se sentía más y más enmerdecido con un destino que no le complacía. Esas confidencias en lugar de ser conmiserativas resultaban epistolarias y seriadas como materiales tácitos de una fotonovela venezolana. Eva, infinitamente maltratada por la vida durante su biografía sentimental no paraba de hacer proyecciones en los demás y particularmente con Jenaro, a quien le colocaba también atributos imprescindibles de celoso o de rival o de deshonesto por estar con dos a la vez, sin aparentar la locura cantada por Machín y vivir la vida encajándola desde la positividad. El se consideraba fundamentalmente transparente y probo dentro de los límites impuestos por una existencia social laberíntica y llena de minas saltadoras personales de las que estallan a la altura de los genitales, lo cual no significaba ser un dicente o un confesante de todos los actos, o ya no, después de comprobar los incrementos obsesivos en quienes eran depositarios de informaciones que no se merecían. Eva podía ser una excepción, sin duda alguna, en tanto que objeto de cariño, rescate del pasado y semiproyecto de futuro. Pero la propia Eva coincidía, al menos teóricamente con Jenaro, en que todo no es informable para todos, y esos absolutos incluían a la gente próxima o vinculada en el propio tejido sentimental y relacional. Sí hay unos lugares donde pueden ser dichas todas las cosas, pero se trata del campo virtual o analítico donde la escucha o escuchas pertenecen a personas desvinculadas de las propias dimensiones emocionales y parámetros de intereses. ¿En el resto de campos quien puede atestiguar su probidad integral? La propia Eva había dado muestras de omisiones y mentiras serias con temas de competencia con Jenaro y no por eso éste la repudió o le envió sus tigres. De los tres protagonistas Jenaro era quien parecía estar más preparado por la historia triangular y admitir la inercia regresiva de ella hacía Primo, al cual todavía auditaba en sus barítonas declamaciones de alma en pena, además de no descartar un posible reencuentro pasional con él. Tal predicción no pirraba a Jenaro pero la encajaba como observador psicosocial de los asuntos mundanos. Eva tampoco tenía tantas virtudes en su hoja de servicios existencial como para colocarse de instructora de moral en sus relaciones. Eso lo sabía y posiblemente perseguida por la idea de haber convivido con alguien durante tantos años con mentiras encapsuladas, la colocaban a sus propios ojos con una credibilidad disminuida.
Como en cualquier otra historia tríadica, el problema estribaba en quien podía ostentar mayor cantidad de verdad, prevaleciendo invariablemente la conclusión de que la verdad entera no era detentada por nadie en particular. Ese era el teorema y el enredo particular de cada argumento privado era solo una puesta en escena. Jenaro no se daba por sufridor por las contradicciones que la existencia relacionada implica. La pureza la había descargado de su equipaje tiempo atrás y sabía que tras los agoreros más moralistas supuraban siempre los individuos más mezquinos. Con las ideas de la moral burguesa había hecho chicha para envolverla con las obleas dialécticas y zampársela con la convicción antropofágica del momento. De acuerdo con la ley de todo superviviente los materiales del enemigo no dejan de ser medios para seguir adelante, y eso incluía las carnes, canallas sí pero dentellables, de los asfixiadores de la libertad. Jenaro era condenable por todo menos por esa habilidad relacional y sobre existencial que lo sobreponía a los límites y sinsabores de las noches atempranadas de invierno. De tarde en tarde sus ojos glaucos permitían adivinar sus posos de hombre llorante y llorado y su pasado de alpargatas caminantes, que rápidamente disimulaba desentornándolos y presentando su teoría de la vesicación a quien estuviera en condiciones intelectuales de escucharle. En efecto, cualquier tormento, experiencia dolorosa, anécdota inconfesable, amor perdido, otros idos o agravios recibidos, podía ser vesiculizado con certificado de neutralización propoleante de los intrusos en la propia vida. ¿quien había tenido una vida tan límpida, rectilínea, correctísima y ordenada como para no tener partes del pasado y del carácter no resueltas? Quien fuera inocente ante sí mismo que tirara la primera piedra.
En lugar de eso un último reducto de dignidad en las personas reflexionadas les llevaba a recordar sus patrañas y errores, por los que no podía exigir que los demás fueran obsecuentes de sus dictados. Primo no era una excepción y en su relación especular con su pasado de bromista e incoherente no podía por menos que verse como un traidor de causas de las que fuera arribista y traidor también del compromiso amatorio con Eva. ¿De dónde podía sacar lucidez y empuje para dárselas de marido maltratado por un rival cuando éste jamás organizó ninguna estrategia para quedarse con la chica de la película? Primo no necesitaba ni siquiera de la existencia de un rival, ni de diez, ni de medio, para perder su oportunidad histórica para perfeccionar su arte amatoria (era un decir) con ella. Por si mismo había acumulado suficientes méritos para ser abandonado y no solo por su ex esposa y su hijastra sino también por cualquier otro que lo conociera un poco de cerca. Se quedó, eso sí, con una parte de la familia: el hijo de ambos, un hijo de la generación ni postmoderna de los números y de los intereses, que como buen especulador de futuro se arrimó al árbol que más sombra le daba, y aparentemente la solidez bancaria y la liquidez monetaria del padre era el referente más seguro, frente a una madre con problemas cada semana para pagar facturas, empleados y género. La saga de los Primo-Eva e hijos seguramente dio mucho que hablar en la localidad ante sonados escándalos callejeros co-protagonizados. Pero la verdadera historia, como todas las autenticidades de todas las historias corría por dentro en profesión callada y hormigueante. Los planos emocionales eran las fundamentales instancias donde remitir las valoraciones bajo el capote de quienes tienen no pocas cosas de las que arrepentirse. Y en ese panorama de lesiones éticas y de coronarias sometidas a afiladas hachas, Jenaro se exponía como silbo invulnerado y usuario de palco de ópera, tan alejado del tema como razonante del mismo. No permitiría poner en la cuerda floja su estabilidad por ser objeto de odio escatologizante por Primo o metido bajo la lupa de la desconfianza por Eva. El la quería como una preciosidad y una parte muy significada de su pasado. La quería con ese amor en conserva y con deseos de longevidad ucraniana y seguiría viendo en ella una ondina digna de su pasión y seguimiento, a pesar de que ella fuera poco correspondiente, incorregiblemente intermitente, complejamente desajustada, cíclicamente triste y dramática, ciclotímicamente abandonada a su desidia. Posiblemente por todo eso en el cuarto episodio de proximidad amorosa fuera el más sensacional y el más largo porque no esperara nada del futuro.
Eva era puerto y cobijo pero no destino final, o en todo caso eso no entraba en el discurso compartido de ambos. Ella estaba colgada sempiternamente de una duda existencial y de una disociación entre sus intereses prácticos, y él vivía los presentes desde un romano hedonismo nato y no se dejaba atormentar por si el planeta proseguiría girando otros miles de millones de años más o dejaría de hacerlo el lunes siguiente. esa naturaleza impía y transcatastrófica de él lo ponía en condiciones de aceptar las cosas tal como se iban dando, en tanto que siempre habían experiencias suntuosas en las que participar brillantemente. de hecho podía prescindir de lo más necesario y eso incluía la historia de amor más sobresaliente. En tanto que todo era perecedero, no había ningún lógica para insistir en una permanentización amorosa. Sabía que su relación con Eva podía terminarse un día u otro cuando un impasse continuado de los contactos colocara en primer plano que no conducía a un futuro distinto, salvo al de la repetición de encuentros íntimos y orgasmos multiplicados. Además el era un amigo que nunca había rechazado la aproximación de Eva aunque no pudiera decirse lo mismo de ella. Efectivamente a la inversa ella se había distanciado de él por resultar incompatible una relación de amistad con un hombre al mismo tiempo que una de convivencia con un marido o un ex recobrado impertinentemente rivalista, mezquino y paranoicamente celoso. Eso quedó significado como una puñalada aunque encajada y alojada en medio del tórax habida cuenta de que la cultura envolvente solía marcar esos talantes. ¿Qué hombre permitía que su esposa o compañera tuviera un feeling de amistad con otro hombre, en particular cuando este otro había sido su amante? Oh, sí sí, en teoría todo era posible y en la práctica todo resultaba desautorizado. Fuera como fuese Primo tenía una larga carpeta de motivos para oponerse a la relación de Eva con Jenaro y por ello insistió en que hubiera aceptado de ella cualquier otro hombre menos a “ese” cuando ella le dijo que la había restablecido. Efectivamente, Eva con su figura, sus cuidados y su personalidad podía haber conseguido cualquier tipo que se hubiera propuesto. Le bastaba salir unas cuantas noches o ni siquiera tenía necesidad de ir a bailes para ligar. Le hubiera bastado ir a salas culturales y ponerse como anzuelo, que pronto un u otro contertulio habría apuntado su caña hacía ella. Pero Eva estaba demasiado ocupada en su negocio y servil a unos ritmos como para ensanchar espacios de contacto. Raramente salía y su vida giraba en torno al trabajo, a las comidas (además de las discusiones reiteradas con una de ellos) con sus hijos, a la guerra con Primo y al amor con Jenaro. Un universo a cuatro dimensiones suficientemente intenso como para que no le quedaran energías para otras cosas, aunque siempre solía insistirle al amante de verse en otras partes y hacer otras cosas: ir a conciertos, a cenas, a espectáculos o a compartir viajes. En realidad a todo eso se había acostumbrando un tanto con su ex, absolutamente cuidadoso y colmador en concederle todos los caprichos de ella. Todo lo contrario de Jenaro, viviente del momento y sin ningún deseo de competir con ningún otro hombre por ninguna mujer desde el punto de vista de quien invertía más en ella o quien pagaba más. Se trataba de una carrera en la que jamás había entrado en ninguna situación y si se relacionaba o empatizaba con alguien era por sus encantos y su discurso, no por su monedero o su tarjeta de crédito. En ese sentido Eva era estupenda y no se colocó nunca como mujer pagada, sino como una de un proceso de dos, en el que cada cual pone parte de los recursos que tiene y sus ángeles a prueba. En la práctica los dos enamorados acabaron teniendo unos encuentros alternos en el despacho de él y en el apartamento de ella. Al principio solo fue en el despacho de él, porque ella necesitaba tiempo para abrirle las puertas de su casa, dado su diminuto espacio y al hecho de compartirlo con su hijo. Tan pronto ella se fue, ambos pusieron a prueba la solidez de una cama de madera de 80 cms, cuyo nyigui-nyogui podía escucharse desde la vecindad. En todo caso sus cópulas estentóreas hacían correr la cama sobre ninguna rueda de lado a lado de la habitación, parada por cada pared. Al terminar después de unos cientos de movimientos preorgasmáticos, invariablemente comentaban la necesidad de cambiar de cama y comprar una en Ikea, de las anchas y las permisivas de toda clase de piruetas acrobáticas: desde el salto del tigre a los acuosos sesentainueve que tanto le gustaban a Jenaro hasta sentirse ahogado por los líquidos espasmáticos de ella. Jenaro sin ser un tragasables aguantaba lo necesario para que ella tuviera tiempo para ver las estrellas. Del sexo de ambos se podía sacar un chotis y bailarlo encaramelados hasta la hora del palmar, pero Eva no estaba dispuesta a tanto por mucho que quisiera a su encoñado Jenaro. Y éste por mucho que lo fuera tampoco se quedaba con el pene tumefacto de tanta chingata. Lo habitual era una monocoitalidad con un bis de extra en contadas ocasiones. Lo decisivo no era tanto la cantidad de polvos como lo polvo que quedaba Jenaro tras su cascada eyaculatoria con las piernas temblándole y el riego sanguíneo hinchando las femorales. Los instantes después del acto mayúsculo y beatificador el hacía mutis aunque ella lo convocara a foro para ver que tal estaba. Los dos, achicharrados por lo pasional e indivisorios por su amor pegamentoso se devolvían torpemente a la verticalidad en la que el primer minuto Jenaro dedicaba a quejarse de vicio con ays y uys sobre un menisco resentido enmarcado en un éxtasis de pedigree , obviamente carmelitano. Mientras ellos se lo pasaban bien el pasado quedaba conjugado en pasado y el ex de ella seguiría mascando la tragedia de su tormento en su catecismo solitario, tal vez interludiado por la galena tratando de enmendar vidas en un ajuntamiento de carambola, o tal vez interrumpido por alguna free lance con ganas pintureras de meterse en un rico en el bolsillo y vivir a costa del susodicho. El cuadro escénico podía ser visualizado así: mientras en el centro Eva y Jenaro veneraban a la madre naturaleza metiendo el impetuoso miembro de él en la cueva calefactora de ella; en un lateral no iluminado Primo y su carraca en una jerga increíble de macho que ha perdido el oremus, empitonaba sin bravío alguna arribista que se le choteaba, mientras él descargaba sus insistentes odios al que le birlara - siempre según su versión - a la mujer del otro. O Osease a la suya, en una liturgia mercenaria y cansada . Por su parte Jenaro no guardaba ni siquiera rencor técnico a su odiante preferido. A fin de cuentas comprendía y admitía que se estaba quedando con la mejor parte de la historia: recuperaba a la chica de sus sueños y de su adolescencia y hacía con ella lo más atrevido y por supuesto lo que los otros se quedaron en ascuas de hacer. ¿cual era el secreto de Jenaro? No lo era su belleza, ni su dinero, ni su coche, ni sus propiedades ni su poder. Era su discurso, el encanto de su palabra, el poder de seducción y el desapego de cualquier torbellino doloroso. No era el ser más perfecto de la especie pero le faltaba poco. Sus antiguas dosis de modestia las compensaba ahora justamente con antídotos de inmodestia.Era quien era y punto y no tenía porque solidarizarse con las heridas de gente más involuta, entre ella ese Primo primariamente envejecido y todavía emprimado con objetivos prioritarios del dinero, incapaz de entender que el parámetro de la felicidad puede pasar por cualquier parte menos por los negocios. Era verdad que quien estaba en asuntos de compraventa podía ganar en un día lo que a otro asalariado matado le costaba ganar en 300 y con ese capital podía organizar la fusilería contra cualquier indeseable que se le cruzara en el camino. Ese señoreador de los números estaba en su perfecto derecho de marcar la deadline que avisaría para no ser cruzada por nadie que quisiera seguir con vida. tal contexto no llegaría a ser nunca del todo trazado, aunque inútilmente pensado por ese excluido de una verdadera historia amorosa. Sus odios contritos le retorcerían el colon además de cortarle la digestión estomacal al pensar lo a punto que estuvo de caer de bruces por un sifilazo del que indudablemente era responsable ese procariota bacterión. ¿quien podía saberlo?A lo mejor había nacido entre lumis y podía haber escogido entre tetas de nómina para la crianza con todo género de facilidades y abundancias. Las habladurías podían ser múltiples incluso las que colocaban a ese durotroncal entre eritreos y esquirlas de lombardas de barricadas. Lejos de esto no pasaba de ser un tipo tranquilo de barrio, un neighborth saludante por lo bajini de vecinos, sin demasiadas ganas de ensanchar su círculo de amistades o de intimidad con más gente, por lo muy cubierto que estaba con Eva y con lo que tenía. Su silueta de inventor despistado y de pacifista neohippie no lo libraban sin embargo de seguir siendo alfilerezado por el consultor de brujas y escrutador de bolas de cristal, mientras su coeficiente intelectual no se dejaba perjudicar por locos desatados en la vía pública.Desconocía si el ex estaba para atar o no, o para ser atado a una rueda de molino y echado al mar. Y no lo sabía porque no había tenido la fortuna de encontrárselo en la calle de cara a cara a pesar de las muchas veces que visitaba su barrio residencial, el mismo de Eva, que por compartir compartían también la misma manzana. Ese dato había sido un inconveniente para Eva que se pasó una temporada recorriendo agencias inmobiliarias y muestras de pisos para comprar uno en alguna otra parte y poner el correspondiente foso de cocodrilos entre ella y su ex.Ese furor maníaco le duró un cierto tiempo hasta que se dio cuenta -para lo cual no necesitó disponer de una nariz que fuera aquilina-que quien pone la distancia entre un enemigo y lo propio no es el castillo ni los cocodrilos tenidos a pan y agua, ávidos de carne soldadesca de cualquier hornada muchachal engañada por una ideología de turno; sino un principio de independencia, y Eva a pesar de las broncas, los juicios, las denuncias, los insultos y las peleas,todavía arrastraba una cierta inseguridad en su alejamiento de aquel ex, a un milímetro todavía no cruzado de convertirse en ecs.
Incluso en un cálculo de probabilidades establecido con un ábaco podía mantenerse la hipótesis de un reencuentro en una séptima fase entre los dos ex, a pesar de tener más que comprobado que las segundas partes nunca fueron buenas, y las suyas incluso establecieron un récord entre las peores. Como miembros de la condición humana más tonta que una almeja tratando de hacer raíces cúbicas, podían volver a caer en una intentona burlando su desfallecimiento para volver a caer engullidos por ese de un modo aún más estrepitoso y doliente.Esa probabilística no era ajena a la reflexión de Jenaro ante lo que no intervenía en persuasiones insistentes para que Eva no regresara a la reconstrucción de un pasado volatilizado. Su castillo de arena se había desmoronado y él estaba ahí a soplar ayudando al viento para que cada grano que lo constituyera se fuera a hacer gárgaras una parte distinta del Olimpo.Pero esa contribución aeróbica quedaba como una puntuación de etiqueta más que como un verdadero auxilio: el viento y los elementos de la naturaleza se las apañaban solos sin necesitar la ayuda de Jenaro para salir adelante y hacer pasar el tiempo y los olvidos. No era fácil Eva todavía tenía un desamor en presente, a pesar de haberlo iniciado desde mucho antes: en aquellas navidades en que ella decidió el salto a su independencia cargando sus cosas y los muebles que consideró la (su) mitad de bienes para irse a vivir de independiente. En el trasiego de muebles y cajas, cansados por l esfuerzo de llevar pesos, los dos amantes compartieron la cama de cuero de ella y de su ex inminente, para sestear y recordar su cita pirenaica sesentaynovesca y apresurada, que ni siquiera había terminado copularmente ni con los efectos especiales de la sonoridad de los “ah-ah-ah-ah! um,mmmm,ahhhhhh..h.” El olor a cuero y el registro de la pasión pendiente hicieron lo necesario para que ellas se unieran biológica y espiritualmente tal y como las parejas de todos los tiempos y de no pocas especies lo vienen haciendo por los siglos de los siglos. Era así como Jenaro redescubría a una Eva explosiva, librada de su hoja de parra, fisiológicamente estupenda, gimnástica y verbalmente marrana. Jenaro se encontró con otra Eva, un revival de la del pecado original, serpenteante y ofertante de su sexappeal que Jenaro saboreó con delección y lujo asiático. El dormitorio de tantas noches conspicuas de los dos esposados, pero con ángel Jenaro flotando en la estancia por invocación imaginaria y pensamiento activo de ella, era directamente profanada por el físico de ese desangelado que se tiraba a la mujer con el descaro de todo Romeo capaz de subir por la parra a los balcones más prohibidos. De haber llegado en focker contratado desde Canarias al Prat por intuición compulsiva de que Eva le hiciera el salto, posiblemente sus neuronas habrían cortocircuitado y la escena habría acabado en homicidio de primer grado. En lugar de eso los amantes reencontrados intuyeron el giro de la historia y la perspectiva que los esperaba y descartaban que el marido pusiera fin a sus vacaciones soleadas de invierno para venir a poner orden en su familia. En efecto los 4 meses siguientes, después de aquel episodio fueron dichosos y de exploración continua, a pesar de que la hija de Eva que la había acompañado en el abandono del marido-padrastro no entendiera porque su madre se lo montaba con un hombre emparejado, por muy amigo que fuera. en efecto Jenaro a pesar de su biografía de amargos también tenía su reverso dulcineo, y tuvo períodos largos e importantes de su vida en la que estaba acompañado y hacía vibrar las liras del amor a dueto con una mujer por la que era i y de la que era queriente. Eso le valió ese feo calificativo de mujeriego o de flirteante. La verdad era muy otra, lástima que las famas puedan más que los famosos. Jenaro no se dejaba impresionar por lo que pudiera pensar o decir el ex, cualquier cosa que pudiera organizar, pensar o desear, no le perjudicaba en lo más mínimo. La campana protectora para las malas energías que protegía a Jenaro, adquirida en un festín aquelarre de saldos, lo substraían a toda ballesta y asalto acuchilleante, mucho más a todo mal pensamiento de mentes corruptas. La cuestión es que mientras un hombre se había ganado por la vía rápida salir de la escena amorosa y devolver los territorios en los que se había acomodado en el corazón de ella, otro hombre los ocupaba como en el nuevo squatter y los colonizaba ampliadamente, no en una carrera de boyardos por ganar la princesa, sino solo porque los astros lo quisieran así: uno se iba mientras que el otro venía. Era el eterno juego binario de la ausencia y de la presencia. Jenaro se hacía presente de carne después de tanto haber sido pensado de imagen y Primo se hacía ausente por malo después de tanto haberlo sufrido como presente de cama. Eso no significaba que Eva no hubiera gozado con él o no se hubiera sentido complacida y querida. Pero él había sido el queriente y el necesitado de ella, mientras que ella era la reina que se había dejado querer y a su turno, con bastante desfasaje entre ambos, también se había puesto a quererlo. El caso es que en cuanto a los dos hombres, uno iba de vuelta y el otro estaba de venida, pero no porque el ex pasara de ella y el viniente llegara por casualidad, sino porque aquel era echado drásticamente por Eva y este siempre había estado seguro de que algún día el cielo les daría entrada en su paraíso. Mientras el ex tomaba el sol canario a disgusto, Jenaro se ponía uno de sus slips rojiverdes tomados de la cajonera de su dormitorio en tren de desmontar, tras hacer el amor con voluptuosidad con “su mujer” con la que los trámites de separación aún estaban por hacer. El reencuentro con Eva había sido tan limpio como sudado, tan esperado como invectivado, tan determinado por la lejanía como saciado con creces por ese momento hecho fruto tras una larga previsión. Eva se dio a gusto y complacida a alguien tantas veces imaginado y ,no pocas, excitada por su recuerdo, aunque compartiera noches y mesas con el “legítimo”. Eso no le había preocupado nunca a Jenaro y honestamente Primo investido de esa entrecomillada legitimidad sabía que ni siquiera se le podía acusar de que era quien siempre la liaba. Jenaro era tan santo como el otro Genaro de reliquia licuante y su form tirando a personaje humilde y sencillo no permitía impugnarlo de breast-feeding´s satyre, aunque luego en secreto especulara con ensoñaciones de hetairas y aguantara a Eva encima suyo en funciones de experta horse-rider. Primo había aprendido en sus cursos de inglés que la calificación de donkey le podía llegar por rebote en su lista de sambenitos y no tanto porque Jenaro se los enviara en forma de misiles o de anónimos, asuntos éstos que no pertenecía a su estilo o repertorio de conductas.
En esta historia de tres a cada uno le tocaba su parte de responsabilidad o de delito, aunque el único criminal en potencia pudiera ser Primo por su talante verrugoso y por los feos asuntos empresariales o comerciales en los que se metía. En tanto que no pagador o liante de géneros que vendía y revendía, pero comprador al por mayor con precios millonarios, era alguien conocido en el medio en el que se desenvolvía, lo cual le llevó a ganarse a adeptos pero también no pocos enemigos, algunos de los cuales le ofrecieran ya en su momento a Eva encargar una patrulla de escarmiento para remodelarle el careto. Esos asuntos olían mal y rememoraban las películas mafiosas de éxito taquillero (éxito sin duda determinado por la pasión inconsciente por la violencia de todo cinéfilo de ese estilo)por lo que Eva todavía con un ventrículo enganchado a su pasado declino tales ofrecimientos. Para ella no hubiera costado nada dar con matones de poca monta y gratis, habida cuenta de la clase de clientela que movía su tienda de verdades, con espécimenes para hacer de extras de malos en películas de zombies. Alguno de ellos enamoradisco de las dulzuras de ella hubiera estado dispuesto a probar calabozo a cambio de ir de caballero andante y colocarle una docena de hostias en el rostro del papagayo de su ex. Eso no vino a suceder porque Eva no era tan vengativa como para eso y además seguía con ese ventrículo todavía abierto por la pica de Flandes dejada por él, y mientras no decidiera cosérsela y seguir palpitándolo con rigor para otras pasiones, su vida tendría un toque de infernal y de contradicciones sumas. Era por eso que pasaba largos períodos y particularmente los dominicales de fiesta, dedicando más energía a las lágrimas y al dolor que a la reconstrucción de su ser y a la decisión de su yo vaginálico para cobijar al Jenaro expectante o al mundo entero que la esperara. Un indicador que puso en alerta a Jenaro fue que el incremento del dolor de ella estaba sincronizado por la bajada de insistencia del ex, por mucho que ella no le diera bola a sus primatescos mensajes. Lo que es más, el peor momento que ella vivió tras la separación fue cuando el empezaba a salir con otra (la galena llamada fea por la hijastra) o/y distanció las llamadas. Al fin, Primo Donkey se daba cuenta que el futuro sentimental pasa por el lugar en que es permitido y no por el lugar clausurado. Aparentemente encontraba otra vagina albergue y otra fémina comprensiva. Eso alivió por una brevedad el asilamiento psicotizante de él hasta advertir que él carecía de futuro y que renunciaba a empezar de nuevo con nadie. En todo caso, volver a meterla en caliente le recordó su virilidad y que todavía podía gustar a alguien, o al menos pasar por los simulacros de ser degustado. La galena en tanto que penetrable lo instó a una aproximación sentimental gradual y un compromiso formal a lo que Primo en una de sus levitaciones comprendió que la cosa no funcionaría y se mantuvo en la actitud masculina de algunos encuentros pero libre de compromisos, posición pétrea de todo ex tras ser maltratado por la vida y sucumbir a la neurosis de abandono. En todo caso en sus repasos de un learning to fly para el nuevo vuelo amoroso en ciernes, no olvidó de hacer sus potency rite para poner firmes su atributo sexual y ponerlo a trabajar de nuevo en los ejercicios de hetereosexualidad. Comprobaría, como todo amante reorganizado suele comprobar, que los revolcones con la nueva fémina le traían a memoria las exquisiteces degustadas con Eva y sus imágenes voluptuosas. La nueva candidata a lecho no le llegaría a la altura de los talones de aquella, lo cual incrementaba los terrores nocturnos del Ex persuadido de que el Maligno le hacía la vida imposible dándole las migajas del placer y colocándolo en un mal puesto en las careras de los aspirantes al Amor Universal. de hecho no se trataba de una rival para Eva, pero la colmó de narcisismo al saberse más guapa y mejor que aquella. Todo fuera por la subjetividad, parecía arrimarse al criterio de sexo de ojear antes que nada a la otra, para saber si en lo físico era mejor o peor que ella. Fuera como fuese el ex de Eva se perdía las maestrías de ésta y su lugar era ocupado por ese salteador de caminos que era Jenaro. ¿ Qué terribles herencias kármicas había adquirido Primo para tener que saldar una deuda ética de tal magnitud con su pasado, que le obligaba a no poder ni siquiera gozar los mínimos placeres de la carne, a los que tenía derecho cualquiera? Ciertamente el incremento de sus neuróticas conductas pasaban por el decremento de sus relaciones con la más singular de las comunicaciones humanas: la sensual, la amorosa y la penetrante. Su enojo de niño chapoteante en charco le llevaba a una enmarañada red de tiendas de moda violenta, en una especie de agenda de penetración del mercado como un cadenero que necesitaba compulsivamente ver su logo por doquier para sentirse satisfecho y con una sensación del "deber cumplido”. Todo lo que no podía ya penetrar a Eva, en principio perdida para siempre (aunque esto no quedaba tan aseverativo como podía parecer, porque hay gentes que nunca aprenden y desean volver una y mil veces al mismo cenegal para consolidar una aprehensión mínima de otra repetición) lo simbolizaba y sublimaba con una penetración en el mercado para seguir vistiendo huestes de fanáticos del cuero y de las cadenas y de sígnicas filonazis. Eso tampoco sería así de un modo tan estricto, ya que con los lustros sumados de experiencia empresarial en ese sector comercial, las tiendas de Primo pasaron de un boom a un sosiego, también determinado directamente por una cierta saturación de formas de sus propios usuarios. En cualquier caso, sus tiendas de la verdad por el logo True, compartido con el logo también mantenido por Eva , configuraron un cierto landscape dentro del universo de boutiques y tiendas de ropas, complementos y atuendos. Para el público en general la True de Eva seguía perteneciendo a la cadena de los True de su ex, y ese curioso fenómeno de compartir el logo, por mucho que viniera justificado por ella que por razones de supervivencia comercial y por su padrinazgo al principio de entrar en esas lides comerciales, ocultaba otro submundo de sutilezas de las que Eva todavía no se había desembarazado del todo. Lo cierto es que de tarde en tarde, otros lugareños discrepantes montados en el surfing de la radicalidad, apedreaban alguna de las tiendas - afortunadamente una del ex - y hasta la pintaban con consignas de reivindicaciones. Todo un koan para Primo que en otrora de su pasado también le diera al spry y a la pintada o participara en conatos manifestativos con gentes que lo hacía con celeridad, como el propio Jenaro que llenó no pocas paredes con frases al uso, tales como “abajo el capitalismo” o “viva el poder obrero”, absurdos semánticos propios de una generación que le había faltado los verdaderos cuentos de tintín con los que hacer más completas sus precarias infancias. En esas situaciones en que el Ex era agredido por hordas descontroladas de un nacionalismo granollerense, Eva tomaba partido resuelto a favor de él a pesar de haber puesto punto y final a la relación matrimonial y afectual, y al menos desde el habla de la venganza no dudaría en armar un war charriot para pelear contra los agresores, que mira por donde hacían poco más o menos lo que menos de una generación atrás habían hecho tanto ella, como el Ex, como Jenaro, coincidiendo en lo que se llamaba entonces un mismo tipo de línea política y unas mismas maneras de reivindicar o protestar por las cosas. Eso no quitaba que los que tenían tiendas que proteger vieran en el asalto vandálico a unos despistados que habían decidió arremeter contra ellos por la simbología de los artículos que vendían: botas Camper y en algún tiempo esposas e insignias protoRambos. Posiblemente los reivindicantes de una cultura sana: muchachada al fin ,colgada de la parra de la inocencia, necesitaba un enemigo de turno, y ciertamente al Ex solo le faltaba el puro en la boca para emular la imagen del enemigo ideal con la ese de dólar en la frente y la automática comprada en Andorra, en la mesita de noche. Los nacional-radicales podían haber acertado mejor en elegir un giant del medio y crear un enemigo a la talla de sus campanadas para la batalla, y no a un exsindicalista como Primo, que tanto dedicara en su tiempo a la causa obrera, a las reuniones de célula y al boicot al trabajo asalariado (un verdadero experto en mantener bajas por enfermedad, encadenadas las unas a las otras recorriendo un manual de discapacitaciones). Las pedradas (ni siquiera con hondas) de los radicales a sus escaparates no podían conseguir otra cosa que separar todavía más al empresario de sus valores del trabajo o de las alianzas con algún programa de progreso del momento. en lugar de eso los radicales extendieron su radicalidad al propio agredido que no se apartaría de su idea principal: la de que todo lo que no fuera vender y saturar al mercado de parafernalias no le interesaba. Con su llamada conciencia política del pasado ,(quebrantada y enmarañada por la red de trampas en las que se había metido con los dos pies, totalmente hormigoneados por algún mafioso siciliano en prácticas de emparedamientos postmodernos ) le quedaría un resto para dar oportunidad a las nuevas bandas de rebeldes juveniles a que ejercitara el tiro o colocaran a prueba las lunas o el pulso de sus tintas para reivindicar algún derecho histórico masacrado. Si la gente de media edad como él, así como Eva y Jenaro, posicionados y mirándolo todo desde una pesadez del tiempo, habían roto escaparates o pintado en paredes de comercio ¿como negárselo a la nueva hornada antorchera? ¿acaso ellos no habían sido tan estúpidos como éstos? Rezumaba una diferencia obvia, en el pasado las pedradas iban dirigidas contra malos, u otros comerciantes desconocidos, y en el presente apuntaban al patrimonio de uno. El modo de encajar el asunto pasaba por recogerse al amparo de la tesis de que en este mundo “todos somos culpables” y que Primo reunía todas las condiciones para serlo, e incluso para serlo más en tanto que era consciente en un punto de más que otros acerca de lo que hacía, o al menos lo era desde que leyera uno de los libros de bolsillo de Marx, y coleccionara - y conservara como fetiche totémico - unos metros de libros de su periodo de miembro político de unas consignas u otras. En su mente cabría una conciliatura particular entre la época de estar abajo (siendo un empleado sin ningún sobresaliente)a estar arriba (siendo un empleador sobresaltado).Los designios de la mente parecen insondables y entre sus neuronas boleadas por súcubos en un campo de baseball improvisado en el parietal-oeste, aparecía un calvero donde el aterrara en sus introspecciones pesadillantes. Entonces en un festín de abluciones su harén de demoniacas figuras feminoides lo lavarían con salivas hasta dejarlo pegajosamente exhausto. Todo empleado que ha pasado por el salario y por la máquina o por el despacho sin ventanas y las miradas de póker de los subalternos, engendra una conciencia pastosa de revancha. Ni siquiera los duros gastados por la compañía Ignis-Philips para la que trabajara ese empleado surgido de la base, neutralizarían sus odios irredentos. Esa inversión disfrazada de apoyos en clave anglosajona para elevar el nivel de inglés hablado del nuevo ejecutivo, lo llegaría a convertir en tal. Para la compañía, la jugada de reciclar un obrero de cadena pero con n título en el bolsillo, a las altas instancias oficinescas, era antes un triunfo antisindical que una necesidad de enriquecer su nómina con la brillante inteligencia del ascendido. En todo caso para los compañeros de la comisión sindical, organizantes y voceros de asambleas y huelgas esa levitación no tan inesperado de Primo a las oficinas de los “cuellos blancos” lo sambenitó de traidor de por vida. Lo cierto es que Primo vivió varias tragedias al alimón: la personal que era la de poder ganar más dinero en lugar de ir de peón, aunque fuera de peón virtual dadas sus crónicos estados de baja; la política, la de luchar por una sociedad mejor en la que sincera y totalmente nunca había creído; la sexual concertada en un diálogo tormentoso con su pija en salmuera y la humano-filosófica: ¿que hacía un santo como él en un mundo de arrebatadores de pasiones y de mujeres como éste?.
Una pregunta de difícil respuesta y que no conseguiría responderse por mucho que la interrogara a eruditos y expertos en materias. En la edad de la recogida de los triunfos y de los dividendos, Primo continuaría atormentándose por una vida ordinaria y nada exótica. Ahora que tenía los medios para comprar la pasión no tenía las energías para gozarla. Enganchado simbólicamente a un pasado inconcluso, sublimaba el deseo de una potencia erótica que no tenía abriendo mas escaparates y puertas de tienda. Cuantas más pudiera inaugurar, simbólicamente, más vaginas visitaba condicionado por su magullado inconsciente. ¿o sino a que venía la fruición por tantas puertas y cubículos con la misma clase de artículos que vender o con los que engañar, a un público al que incrementaba en su mojigatería? Primo levitante no perdía el tiempo en la superestructura aunque en los fundamentos (lo que empezaba de cintura para abajo)siguiera tortuosamente perseguido por una decrepitud substantiva: la de continuar perdiendo el tiempo en un mundo del que ya no se podía reír, porque el estaba fundido a lo que fuera su adversario. Devenido un hombre sin principios y sin análisis, quedó un resto deplorable de su pasado y de su persona, si a su presencia y envergadura podía llamársele persona. Más que eso, pasaba por un figurante en los negocios, un don nadie con millones, el malo de la película por definición o un mamarracho cuya peor traición no sería la de dejar en la estacada a sus colegas de reivindicaciones, sino la de frustrar su propio proceso personal de liberación de ideologías nefastas. En sus levitaciones oníricas, ese sujeto destemplado no contaba con el menor recurso imaginario para reinventarse a sí mismo y decidir empezar de nuevo. Cualquier edad sería buena para esto si decía adoptar la vuelta a la alma existencial en lugar de seguir de dinerario al por mayor a base de moco y engaños. Por supuesto no era el único en esas lides y otros figurantes de camaradas de aquellas rojas épocas como Es Tatu también habían decidido hacer fortuna en el mundo de los negocios y de apertura de puertas de boutikes y tiendas en las que en días claves del año como navidad podía facturarse con facilidad un kilo de pelas, para algo más que el gasto de pipas que salarios paupérrimos de los años obreristas permitían obtener. ¿es que acaso esa ambición monetaria podía ser honestamente criticada? ¿quien en su sano juicio de oprimido social y de explotado económico, no habría imaginado alguna vez robar un banco, a falta de una vulnerable diligencia, y hacerse con la fortuna suficiente para librarse de la necesidad de trabajar? o en su defecto ¿quien no habría imaginado en sus penas y miserias sobresalir por una fortuna inesperada ganada en la loto, la quiniela o cualquier apuesta de azar? De hecho no es más honesto el jugador en bolsa, el rellenador de quinielas que los atracadores de bancos. En ambos casos quien se queda con la pasta lo hace por unas cabriola económica que impide una redistribución que llegue a otros. Claro que mientras que un paquete de millones no es nada para un banco, lo puede ser todo para su atracador. Y mientras el coste de una quiniela no es nada para cada quinielista, los millones que dan la suma de pequeñas cantidades dan una fortuna a uno. Posiblemente Primo en sus largas noches de soledades trágicas y dolores del alma habría tenido tiempo para meditar sobre todo esto. Y desde el primer momento en que dejó el ambiente de lo proletario para pasar al mundo de lo comercial, con una indemnización interesante y una base económica de partida, tuvo la corazonada de que el futuro le sonreiría casi en todo, salvo en lo sentimental y en lo amoroso. Cualquier objetor sincero le preguntaría ¿de que te sirve tener dinero sino tienes donde meterla? Y en un discurso de sagacidad psicoanalítica se podría ver y afirmar una conexión a la fase anal de todo sujeto engañado por su calcetín de usura, o sus juegos y especulaciones de bolsa por sublimar su libido real en aras a juegos de penetración en el mercado. Eso es: la no penetración en el objeto amado, en la Eva vaginálica, la había venido sublimando en un aumento de penetración de su cadena de tiendas en el espacio mercantil, que en un mundo sobrecargado de imbéciles de las modas, le hizo un hueco. Las brujas y taroteras consultadas por el busnessman le reinterpretarían de otro modo su rol económico con tal de pagarlos encargos de limpieza de áurea y neutralización de sus negocios de los espíritus malignos. Lo que no podían hacer las expertas en demonologías y en sexos angélicos era librar al cliente de si mismo, de su espíritu empobrecido y de su finalística tragedia en un momento de la vida en que lo fundamental lo tenía todo por hacer, solo que seguramente le faltaba ya un resto de alma para emprenderlo.
Eva asistía al desmoronamiento de su anterior objeto de cariño con pesadumbre pero no con desgarro. Sus propios problemas empresariales no le dejaban tiempo libre para mortificarse con un sufrimiento extra por lo mal que le iba a su Ex. Eso no significó nunca que ella se desentendiera de la suerte de él, y de hecho siempre bailó en una filigranesca funambulesca entre un cortejo de su final definitivo y un rechazo incuestionable. durante años la presencia del Ex siguió planeándole encima como una sombra que la dejaba sin luz. De una parte por ser el intermediario de algunos pedidos de géneros clave, de otra porque le debía un monto de dinero elevado, con el que el Ex- infinitamente mejor posicionado, jugaba al papel de dador; y finalmente porque en momentos puntuales de apuro financiero de ella y de descubiertos bancarios, el le hizo alguna transferencia para tapar el agujero. si el era un agente del dinero, cumplía con toda la lógica en usarlo para hacer gestos investidos de una aparente nobleza, pero que venían a realimentar el vínculo de dependencia de ella hacía él. Por su parte Jenaro, muy crítico de estos negocios nunca tenía un duro de más y sí bastantes de menos, como para ofrecerle lo mismo a su amada. Sus dividendos no pasaban de vivir el día a día y de cubrir los gastos de gasolina o de alguna consumición de bar. Pero se apañaba con eso. Eva comprendía esa situación y la integraba sin culpabilizarle por nada. Las diferencias que marcaba Eva con Jenaro eran de otro tipo: las dudas de su intimidad y la promiscuidad así mal denominada de éste. En efecto Jenaro parecía no ser hombre de una sola mujer y su tendencia instintual de explorador de vaginas lo llevaba en cierta manera a no quedar satisfecho con una sola. Eso no era especialmente compulsivo ni patológico, aunque Eva sospechaba de que él discurseara y hablara tanto de agujeros fisiológicos y de la necesidad instintual de taparlos. Aparentemente Jenaro se autocolocaba como un tapador de cuantas mujeres se le pusieran a tiro. Pero eso era producto de una imaginación distorsionada. El talante casanóvico de Jenaro dejaba mucho que desear y en modo alguno se planteaba la conquista por sistema aunque tampoco se negara a ser conquistado. De una forma u otra se repetía como amante plural cuando cada historia o microhistoria amorosa quedaba en conato o quedaba en un stand bye a la espera de un desarrollo más cualitativo que no llegaba. Las discusiones con Eva sobre eso pronosticaban un final - o la continuación de su particular relación intermitente- cuando ella estaba dispuesta a un amor a citas y a tiempo convenido pero no un amor progresivo para llegar a una posesión plena entre ambos, con una conjugación convivencial y un compromiso en cierta manera de futuro. Eva estaba cansado de los hombres, lo que quería decir que estaba asustada de volver a pasar por el sufrimiento del abandono y por la guerra de platos en la cocina. Parecía haber llegado al fin de su universo de deseos aunque posiblemente estaba en el mejor momento de su vida para reorganizarlos de nuevo con redobles de pasión y fuegos artificiales. A su primer medio siglo cumplido estaba estupendamente y seguía muy bella. Con todo su sex apple a flor de piel. Físicamente estaba incomparablemente mejor que los dos hombres: el uno ya irremisiblemente precardiaco bajo la carga del estrés y el otro con los meniscos haciéndole sospechosos crec-crec que unidos a los ruidos de cama en las copulaciones horizontales constituía una sinfónica que bien podría competir con el hábeas papa. Regularmente Eva sacaba el tema de la posibilidad de que Jenaro siguiera el culo de otra y había quedado pactado aquel pacto de honor entre caballeros, es decir entre señor y dama, de que en el caso de que él se fuera con otra puntualmente se lo dijera a Eva y la cosa quedaría en un paréntesis, en una especie de trailer sin mayor importancia. Jenaro con más experiencia que Eva sobre las reactividad femenina y el modo particular en que la mentalidad posesivoide hace estragos en el equilibrio emocional. Por eso al hablar ese tema como hipótesis, la mirada de póker de Jenaro igual podía esconder un affaire ya consumado que una críptica actitud basada en una convicción clásica acerca de la fidelidad. La verdad es que las veces que salió la cuestión, el amante insistía más en la idea de que hablar temas de esta naturaleza tiene más implicaciones que el reconocimiento de haberse ido con otra. Mientras una cana al aire puede suponer un episodio sin continuidad dejado en el pasado, hablarla le da una vida y una actualidad que ya no tienen. Desde luego se puede hablar de todo y luego volverlo a hablar, lo cual no significa que todo se pueda hablar con todo el mundo. En todo caso una relación íntima de amantes debería soportar todas las confidencias, aunque en la práctica no es así. Por eso Jenaro se abstuvo de algunos confesiones, en tanto que en el tiempo de dedicación a Eva ningún conato con otra mujer fue serio como para desbancar la posición de amada de ella. Jenaro conocía sus sentimientos y su química, tanto los de ella como los de él, y no tenía miedo a cualquier suceso posterior, incluido el de ser puesto en el no-más por ella. El secreto de la felicidad de Jenaro era contar con el final de todo a priori, desde su inicio. Y podía contar con ella por ser un filósofo convencido de lo efímero. Especialmente podía contar con los desenlaces que agotan las relaciones y apagan las energías cuando él decía haber bajado a los infiernos y haber tocado fondo en varias tragedias. Era un decir porqué la verdad es que había vivido una vida de príncipe, había sido viajero, aventurero, bohemio y se había librado del trabajo asalariado para dedicarse a una vida lúdica y placentera. Prácticamente hacía lo que le daba la gana y escapaba de las encrucijadas que trastornaban su visión del hedonismo. Según sus cálculos ya había pasado por suficientes experiencias nefastas como para desear repetirlas y aunque hacía el seguimiento de tragedias ajenas no se dejaba frustrar por ellas. Eso era interpretado por Eva como una cierta actitud pétrea o cuando menos refractaria. En realidad Jenaro asistía religiosa y penitentemente al mismo discurso de ella, una y cien veces, con pocas variaciones tanto en la exposición como, sobre todo, con los personajes. Posiblemente esa saturación le venía dada por su tradicional forma de escuchar y porque había sido más escuchante que hablante. Por su conducto auditivo habían pasado demasiados materiales repetidos y había experimentado la saturación, especialmente cuando sabía que el obstáculo mayor para librarse de un problema era el apego patológico al mismo. Eva le había recordado que lo prefería como amigo y depositario de sus confidencias que como amante con el que cada encuentro debía conducir a la escena sexual. La verdad es que la casi totalidad de citas terminaban en orgasmos, incluidas aquellas en la que ella empezaba con un no inapetente pero que él conseguía transformar en un sí deseante. Eva se abandonaba completamente hasta el punto que cuando tenía bajo su chocho la boca y la cara de Jenaro y le meaba su corrida en la lengua , parecía no darse cuenta de que sus incontenibles espasmos podían desnucarlo. Innumerables secuencias pasaron por esos espasmos voluptuosos y por los gritos estentóreos de ella. Hasta esa escena concreta Jenaro podía contener su eyaculación y tras el orgasmo de ella en su boca, ella realojaba su pene en su vagina, para pasar a correrse en su boca en el último instante. El ciclo de la fertilidad y el temor al embarazo siempre planeaba en sus encuentros y desde el primer día la cavidad idónea para la descarga de él era la boca de ella. Posteriormente sería apoyada por el alojamiento anal tan pronto dejara de ser un tabú. Las cosas siguieron así a falta de otras posibilidades: el uso de la goma era desechado por ella por razones alérgicas además de coincidir con las pocas ganas de el en enfundarse en una insensibilidad plástica. Un dispositivo intrauterino antifértil fue varias veces comentado pero nunca llevado a la práctica y el propio ciclo lunar y menstrual nunca era calculado a la precisión por desconsiderarlo como fiable. En efecto tanto él como ella no deseaban tener más hijos (ya habían dejado su aportación a la descendencia de la especie),pero particularmente ella no estaba dispuesta a correr el menor riesgo. De hecho Jenaro había comprobado que muchas mujeres podían infrautilizar los momentos eróticos si estaban ansiosas por el temor a que el partner se les corriera dentro. El tenía en cuenta este asunto pero algunas veces se vació dentro de alguna amiga por error y en una ocasión le pasó con Eva, lo cual alimentó todos los fantasmas de ella hasta el punto de pensar en dejarlo por irresponsable y persona a desconfiar. Efectivamente las palabras clave de ella aplicándoselas a él pasaban por estas dos: irresponsabilidad y desconfianza. El no las tomaba en cuenta cuando entendía una exageración desproporcionada para un miedo y no para una constatación. La cuestión es que ella no quedó embarazada porque él no se corrió dentro del período fértil de ella, pero ambos -y particularmente Eva- pasaron un mes angustiados hasta que final e impuntualmente la regla liberante hizo su aparición. Sin lugar a dudas Jenaro lo podía ser todo menos la perfección hecha humana. Lo que es más se reía de los proyectos perfeccionistas o de los detallismos exagerados. Le gustaban las cosas simples y tenía por ideal la caída de cualquier clase de ídolos. Como mal menor le afloraba una cierta vena sarcástica más que irónica ante el mundo embutido que pasaba por su campo perceptual. Era un convencido medular de que la tragedia humana formaba parte del guión para el que todo el mundo compraba sus acciones. sus tragedias eran de orden menor o en todo caso no las contaba y parecía que al no contarlas no las tuviera. Sus problemas eran microtragedias en comparación a la pesada carga de conflictos que traía Eva a sus veladas. Esto iría variando poco a poco justo en la medida en que ésta tomaba consciencia de sus repeticiones e iba condensando las transcripciones de lo esencial y sobre todo, de las novedades. La cuestión es que ambos se iban siguiendo la vida desde el sosiego, la comprensión, el afecto, el placer y casi, a una distancia milimétrica, estaban por reunir todas las condiciones para ser una pareja virtual de la felicidad hecha certeza. Ese casi no desaparecía por algunos pequeños sabotajes que iban recibiendo, fundamentalmente preparados por Primo que en sus actos levitantes no podía por menos que lanzar una y otra vez a sus tigres contra Jenaro cada vez que tenía oportunidad de reencontrarse con Eva. Eva sin caer en la trampa del imaginario amor patológico de él, de tarde en tarde le daba audiencia y le daba cabida en su cuerpo; al fin y al cabo se conocían todos los detalles y conservan la memoria de la tradición de sus afectos, su compañía y sus cuerpos. Pero esas intimidades rebrotadas no presagiaban un retorno convivencial, aunque tampoco fuera algo tan inimaginable como para no ser tenido en cuenta por Jenaro. Cuando sucedía Eva se lo sinceraba a Jenaro, primero con frases de rodeo como “he de decirte algo que no te gustará...” “hay novedades...” “ha pasado algo...”y después con síes claros a la pregunta e inferencia de Jenaro al decirle “¿has estado con tu ex, te has vuelto a acostar con él?”. Pero Jenaro en lugar de montar en cólera o citar alguno de los diez mandamientos, preguntaba detalles para conocer el estado de la cuestión, y asistía repetidamente a una confidencia que parecía la moviola de la misma tira gráfica. Invariablemente la actitud de Primo era dedicar una buena parte de su tiempo (algunas veces más de la mitad y otras con tendencia a menos)de encuentro con Eva a expresar sus odios a Jenaro sin caer en la cuenta que sus majaderías en lugar de ponerla en contra de Jenaro la acercaban más a éste, en tanto que aquel desvariaba como un poseso. La sensibilidad y delicadeza de Eva le impedían hacer transcripciones lineales de los monólogos del majara pero bastaban unas palabras para que Jenaro se hiciera la idea de que no se trataba de un odio consecuente sino de una envidia clásica con tintes maníacos. Jenaro lo razonaba así:
- si soy objeto de tanto menosprecio y odio de alguien incapaz de preguntarse porque me lo tiene y ni siquiera ha sido capaz nunca de revelar su auténticos sentimientos, ¿no será que sabe la falacia de sus argumentos y el resto de minidignidad que le debe quedar le impide poner en marcha su arsenal de energías negativas?
Jenaro dado a las analíticas y a la observación detallesca de las existencias próximas o lejanas no se conformaba con esa pregunta y añadía:
-No se trata de un odio visceral sino de una envidia infantil. Yo tengo lo que él no consigue y eso en lugar de encajarlo desde la óptica de las diferencias de personalidad y de vida, lo lastima profundamente hasta el punto de hacerse hipocondríaco de manual de primero de medicina. Es una envidia inmadura y por añadidura, estúpida; ya que con ella no consigue más ventajas de ningún tipo y en particular no reconquista el territorio en el corazón de ella.
Efectivamente todo apuntaba a que Primo levitante no alcanzaba el palmo y medio por encima de su horizonte negro y magullado y no veía en la horizontal de su percepción condicionada y de su red neuronal mal conectada, nada más que la sombra responsable de sus desgracias personales. Como todo paranoico de definición siempre había una mano negra detrás de todos los fenómenos, a la que echar las culpas: desde sus alteraciones intestinales a la distancia con su objeto de amor . Jenaro había sido el hombre de la capa negra siempre al acecho de la pareja en sus mejores momentos de convivencia, cuando se daban besos de periquito y cuando estaban unidos por el hijo común. Ese Jenaro maldito que estuviera donde estuviera siempre hacía acto de presencia en forma de cartas (posiblemente más de mil a juzgar por el cabreo del marido en funciones)o se construía garitos de observación en las esquinas de las manzanas donde ellos vivieran para espiarles de cerca, o enviaba anónimos para maldecir en prosa vallisoletana y reminescentemente lopeveguina, amedrentante de su competidor por el fondo de Eva; ese Jenaro revientamatrimonios - habría que decir - y oficial de catapultas reencarnado para acabar con la sagrada institución de la familia tenía la culpa de todo: no solo de los fracasos de su acusador y maldecidor directo sino también de todos los conflictos intersentimentales allí donde los hubiere. Sin duda se trataba de un ángel exterminador que por sus convicciones puristas de hippie, muerto tempranamente de tanto follar bajo el epígrafe del free love, no podía tolerar la persistencia de traidores a la causa del Love and Peace y tomaban a la mujer como parienta y de aquí como hembra poseída y territorio conquistado solo para uno. De todas maneras ,el tema no era si la exclusividad había sido conveniente o pactada. La propia Eva siempre decía apologías de la fidelidad y se atribuía a sí misma ser de un solo hombre, aunque eso tampoco lo cumpliera tan estrictamente como pretendía presumir. El tema estaba en el hecho de si el pacto matrimonial lo había roto Jenaro con el poder de su palabra manuscrita o con media docena de visitas repartidas en una docena de años, y esa si era una cifra más ajustada a la realidad que cualquier otra que hablara de datos hiperbólicos de insistencia. Lo más fuerte que le costaba reconocer a Primo era que había salido como perdedor de su relación histórica de convivencia, afectos y sexo; y que ese fracaso era la resultante de todos los vectores proclive que él, y solo él, puso en el ring de las contradicciones. A pesar de todas sus putadas sistemáticas y de sus locuras (metidas bajo la lupa de cualquier diagnóstico menos del de pasajeras)no dejaría nunca de ser un referente para Eva ya que milagrosamente había conseguido atravesar varios años de tormento con su sensibilidad indeleble. Otra mujer en su lugar se habría convertido en asesina astuta y cruel que para más inri habría usado dosis de matarratas en el desayuno para librar a la humanidad de un espécimen tan desarreglado. En lugar de eso, ella aguantó estoicamente y con los lagrimales haciendo horas extras, todo lo que pudo y le quedaba una capacidad última para enternecerse por los dramas de carácter superior de él, cuando tras la separación no había levantado cabeza, y tal como ya ha quedado dicho, tampoco había tenido tantas oportunidades para levantar otro órgano vital con el que compensarse de tanta miseria existencial. Su devenir lo había colocado en el rol de un ser apenado y del que se podía tener pena y Eva no quedaba ajena a ese sentimiento. Una mezcla de cariño-restante, apenamiento, deseo y de ficción por recuperar momentos pasados de una historia rota hacían presa de ella bajo el slogan edulcorado de “que una no es de piedra” para explicar una conducta puntual. La ratio de cópulas y gestiones para Primo le era claramente desfavorable, porque pegado al fantasma de su imagen seguía sin replantearse la vida futura. Incluso su relación con la matasanos era una relación de evacuación seminal más que de historia sentimental. A falta de su objeto de amor, cualquier agujero podía valerle en caso de necesidad.
Los hombres, esos organismos unidos a un pene, unos y otros, -y en eso había un común denominador, y no era el único, entre Primo y Jenaro- buscaban el mito de la completud y la saciación y de no estar metidos en el bombo centrifugador de una lavadora desapasionadora, siempre argumentaban la necesidad de entrar y poseer la anatomía del espíritu amado. Claro que unos lo hacían a ciegas y dando manotazos y victimizando la otra parte de la relación (léase Primo)y otros lo hacían desde la ternura y una argumentística sólida de la comunicación (léase Jenaro). Si se podía apostar por los caballos en las carreras ¿porqué no apostar por alguno de los hombres en rivalidad por la mujer amada? Pues bien, de apostar , multiplicarían sus apuestas los apostantes que lo hicieran por Jenaro, lo que no quitaba que quien se hubiera pasado más tiempo con la princesa fuera el peor de la carrera. Jenaro entendía. De acuerdo con Disraeli que la vida es demasiado breve para permitir que sea pequeña y por lo que hacía a la suya, la engrandecía cuanto podía con la lucha por el amor y su correspondencia. Y prefería pasar por aquella imagen de la capa en la mente de un paranoico que no por alguien que se quedara en su rincón no luchando por la mujer a la que había querido desde siempre. Eso nunca significó que su amor latente por Eva le impidiera otras historias de amor y otras aventuras en la vida, mientras ella y su elección organizaban su vida en torno a un proyecto de familia que no funcionaria y una asociación comercial que se rompería. Mientras tanto Jenaro iba cambiando y refinando su educación en una existencia selvática pero rica en gentes y experiencias, y tal como le leyera a Lillian Hellman sabía que las personas cuando cambian, generalmente se olvidan de comunicar dicho cambio a los demás. Jenaro no proclamó, desde luego, sus cambios a nadie particular. O en todo caso el modo de comunicarlo era demostrando que no había caído tan bajo como para dejarse atrapar en los pantanos de las bajas pasiones y de los celos de gorila, aunque podía comprender el tormento de Primo al padecerlos. Comprenderlo, sí; colocarse en la línea de tiro de sus emociones peligrosas, no. Posiblemente el recorrido por corazones ajenos (Eva le había dicho que su corazón era muy grande y que debía demasiada gente en él)le había dado un plus de saber que Primo, sólo intérprete de cuerpos y de la superficialidad de los juegos con ellos, distaba mucho de alcanzar. Y para que la afirmación de la propia personalidad tiende a tratar de afirmar también la de los demás., y al conseguir su triunfo, tiende a tratar que los demás también lo logren. Se trataba de una observación confuciana pero que le reglaba el basamento de sus andaduras por la vida. En efecto a Jenaro le importaba poder extender la comprensión de los valores filosóficos quintaesenciados para una vida mejor a cuanta más gente fuera posible sin caer en proselitismos trasnochados y conductas salvaguardistas. En consecuencia incluía en el paquete de los demás a Primo para que al menos sacara un par de conclusiones que le fueran útiles y redujera su dosis de sufrimiento y su panorama de síntomas psicosomáticos. Pero poco podía hacer cuando él se había colocado en un rol tan innegociable de enemigo que no acepta armisticios. En todas las guerras se habla salvo en las personales donde las municiones pasan por el sabotaje desde el silencio y la hipocresía. Primo como gerente de la hipocresía que compartiera comidas, sobremesas y comentarios jocosos con Jenaro, en lugar de entender que lo único que había era una amistad de éste con Eva, sus temores de gladiador sin tridente convirtieron en carne y hueso el peor de sus fantasmas. Por si fuera poco, todo su circuito de convertirse en lo contrario de lo que aparentaba ser: compañero, amigo, camarada y corresponsivo; también tuvo como correlato otro circuito en el campo profesional y de los negocios: de sindicalista y consultor de temas legales para luchar contra despidos improcedentes en su fábrica (en cuya pérdida de beneficios probablemente tuvo bastante que ver) se convertiría en experto en cuestiones legales para despedir a sus empleados más conflictivos al menor costo de indemnización, es decir despedir a aquellos que le cuestionaban su política de empresa. !que loco y contradictorio se había vuelto todo¡ al despedir de esa forma estaba devolviendo el bumerang contra los más débiles, subconjunto social por el que había tomado partido alguna vez. Enguantado en una de las manos de Pilatos se sofronizaría para creerla mano de santo en los actos reproductivos de la represión más clásica. sin duda ser empresario le había cambiado el monóculo a través del que guipar los hechos y a los discursos de sus empleadas que le cuestionaran su poder y sus beneficios no vería más que actitudes fachendosas o ideologías del desaliño. Para eso lo más apropiado en todo jefe prepotente era el !zas¡ sin piedad a atribuladas reivindicativas de unas mejores condiciones laborales para continuar sirviéndole como amo y señor. ¡Pardiez! -se dirían las muchachas ante su patrón, que como exrevolucionario que ostentara ser algún día parecería prestarse a la dialéctica de la negociación laboral- exclamación ésta que para no quedar huérfana iría añadida a alguna estereotipia apropiada como:
-no hay patrón que no sea.....Y aquí en el lugar de los puntos suspensivos la imaginación popular sugería palabras con las que dar rienda suelta a su fabulación poética para completar el pareado simple que tan bien aglutinara las manifestaciones relámpago. En efecto no hay patrón copartícipe de empresa y valorativo de la iniciativa de sus trabajadores. Y el caso del patrón que se ha hecho a sí mismo después de un pasado de proletario, aunque haya sido un tanto de mentira y sin creérselo, es todavía más difícil que sea considerado y razonable. El patrón que ha levantado su pyme desde una barraca o su gran empresa desde un negocio familiar mediocre, `puede aportar cientos de datos acerca de sus riesgos y problemas. Nunca admitirá que debe dividir sus beneficios a partes iguales o con proporciones que no le den ventajas con empleadas que limitan a preocuparse de la cuestión laboral solo dentro de los estrictos términos horarios. Primo que fue engrandeciendo su pequeño imperio desde tiendas queridas y cromadas si además de las dificultades que ya le presentaba de por sí el mercado, no podía ponerlas bajo la oscilación o las presiones de su docena larga de empleadas. Las cuales -ojo al dato- eran chicas: subgrupo de la especie que en el imaginario del patrón podría nutrirle de flirts en sus horas aciagas. En lugar de eso, cuando creía ligarse a alguna se daba de bruces contra la realidad cruda de oportunistas parapetadas en sus pololos tan solo interesadas en el coleccionario de visas del jefe y que en caso necesario su usufructo bien podía valer una sesión de masaje de su miembro viril, eso sí con los mitones puestos por si acaso hubieran salpicaduras descontroladas. el patrón con su alzacuellos propio a su estatuto de director general y con la cara babosa que se le pone a los nuevos ricos vería en cada tentativa de reivindicación lógica una calamidad huracanada ante la que no le cabría otra arresto que una jaculatoria pagada en el templo evangelista más cercano. En eses momentos de dolor ante el empuje natural del asalariado que ayuda a levantar un negocio pero que sabe que nunca será suyo el patrón en general y ese primo en particular, prístino y parapetado tras su nuez de adán, pondría el grito en el cielo al temer un resultado malbaratador de dar la razón al emoliente discurso de la descamisada. En lugar de repasar alguno de sus libros polvorientos en la estantería de los olvidos, que hiciera referencia a la historia del movimiento obrero o a sus apuntes de cursillista en la época de la formación política y así volver a hilar el hilo de la historia que se había perdido, se posicionaba en el no faccioso de todo gendarme hirsuto de su poder. Por eso su mirada piramidal no alcanzaba a ver jamás que tras el escollo menor de la empleada díscola se sostenía la gesta del movimiento social por el progreso y que sus alegatos venían endulzados por los hinojos de la tierra madre. La torpeza del patrón, amigo de banqueros y de ratas, era de una gravidez plomiza y anclada en un puerto invadido por un billón de mosquitos hembras, lo cual le impedía la iluminación (espiritual )y se dejaba a sí mismo como carroña o manjar para los osados (perdón ,las osadas) dípteros nematóceros.Tal autentica avalancha orgiasta feminal sería lo más próximo a toda fantasía de amor libre y pleno en el que hubiera pensado la víctima propiciatoria. Entre picotazo y picotazo de las trompas aguijonescas del ataque por sorpresa, ese patrón inflado, consultaría a su urraca de confianza que hacer en esa situación dada, a la vez que recordaría en una especie de retrospectiva mnemótica inusual e insospechada en una media cita de Lenin de su ¿que hacer? a la vez que maldeciría a Jenaro como ultimo pensamiento de superviviente, ya no solo por haberle quitado a la que fuera su mujer,de acuerdo con su terminología machista inveterada y sin encontrarle una alternativa léxica mejor; sino que además lo maldeciría doblemente por haberle tomado algunos libros de política de otra de sus estanterías (en una época que tenía menos polvo),convencido que no estaban para ser admitidos por las intenciones polemistas de aquel.La suma de los zumbidos de la nube atacante junto con su odio corrosivo como portador, precipitadamente avejentado, lo hacían picadillo para estuches de regalo ,todo ello visto por si mismo en sus zapatos relucientes, distintivo éste, de todo sujeto camaleónico y con la camisa de las ideas cambiada según los intereses materiales de cada época personal. Aunque nutrido de clientela filofacha o neonazi, no había sentido la pasión por ir de rapado hasta que los mosquitos, es decir las mosquitas, se tomaron la justicia por su mano y le achinchetaron de tal manera el cráneo que ningún pelo quiso continuar clavado en el lugar.En tal enmarañamiento la víctima promortuoria pudo alcanzar de un salto, el pescante del carricoche de los recogepatrones desahuciados cuyos despojos andaban por los suelos del lugar.
Los elementos de la naturaleza se habían puesto a favor de sus empleadas, desfloradas por sus amigos sin haberle dado derecho de pernada al amo de las tiendas en las que trabajaran,y ante las ancas del movimiento de protesta que hubiera conocido como asambleario del pasado, se sabía perdido antes de iniciar un pulso con la Razón.
En la bola de cristal de su bruja consultada había aparecido un mensaje claro para el resto intelectual que le quedara como patrón atormentado:
-Frunces el ceño y preparas las arrugas para el aterrizaje de tu vejez. No te queda otra elección que subir las barreras y dar paso a la fuerza del trabajo.
Tal aviso lo sometería al esquema de la sombra que lo perseguía y obviamente de su falta de entente con los empleados también tendría la culpa Jenaro, el cual desde su megáfono de pilas y a bordo de un mehari agitaba a la población local en contra de los gestores de plusvalías ajenas. Jenaro era el emoliente de las salsas urbanas que se preparaban en contra de los poderes fácticos y aparentes. Como exculpación de Primo lo cierto es que no tenía nada de poder, pero sí de decisor por lo que hacia al entramado de tiendas y empleo que había generado. Para su lógica simple:si él lo había creado ¿porque razón no lo podía destruir? Jenaro se ocupaba de analíticas psicosociales y podía enumerar infinitas razones acerca de porqué las personalidades se truecan en sus contrarias y como una de la tipología escindida de la de Primo podía alcanzar cotas de reveses y malentendidos hasta niveles insoportables para la psiquiatría. A pesar de saberlo ese no era su cometido y en su catifa adamascada pensaba más en irse a vivir a un paraíso a medida de su universo fantástico con una kabila por compañera que no formar parte de los ritos de macumba practicados por su enemigo en forma de figura de cera puesta a pinchar y derretir. En cualquier caso la convicción de fuerza de Jenaro lo dejaba a salvo de cualquier patraña de malas artes y magias negras y nunca tuvo necesidad de acercarse a gimnosofistas para sentirse protegido. Todo lo contrario, era crítico con todo, posiblemente demasiado, y le bastaba un gnomon como máxima tecnoautopermisión para saber en que lugar del firmamento seguía y con que clase de humanidad le había tocado coexistir y tenerse que entender. Por eso no le preocupaba en lo más mínimo no contar con recursos de competencia en lo material contra Primo. La principal arma de Jenaro era las pedradas que se tiraba el propio Primo a su tejada. De haber sido judoka, Jenaro jamás habría tenido necesidad de hacerle una llave al contrincante, le hubiera bastado aprovechar el empuje energético de la masa corporal de éste en movimiento para dejar que se diera un trompazo en la columna más próxima. El tortazo final sería acompañado del deleite ofrecido por una espineta cuyas notas flotantes se filtrarían por el ojo de la cerradura del salón de los tatamis. Pero ni Primo tenía arrestos suficientes para enfrentar a un enemigo por mucho que se lo hubiera inventado desde los recodos estropiciados de su archicerebelo, ni Jenaro era un adrenalítico con ganas de descargar malas leches en la testa impensante del adversario. Puesto que todo era un cromo de peseta que solo existía en la mente desestructurada de uno, nunca hubo una pelea de rigor, y mientras uno de los hombres se seguía dando golpes de cabeza contra sus espejos, el otro apenas recordaba su existencia, o su cara, o su pasado común. ! Ah el pasado¡ Tuvo que hacer esfuerzos por la vía hipnótica para rescatar aquel pasado compartido de reuniones, tan celulares como celulíticas, en las que se hablaba de las diferencias entre partidos, las diferencias intrapartido (coincidiendo en un par de nombres muy sonoros de grupos, que incluía en la sigla la palabra del mundo comunista) y los saltos de coyunturas. Ya en aquella época Jenaro traía la teoría y la especulación y el encanto de la entrega desde el desarrelato y Primo traía el sarcasmo y la incredulidad. Parecía que el uno estaba más por principios y el otro más por conveniencias de tipo equis.
Esa era una cuestión secundaria. Al final de todas las cuentas cualquier apología de los principios tampoco compaginaba con las agendas de Jenaro. Si bien podía rumiar a Séneca y aplicar la sentencia de hacer lo debido y no solo lo que se puede, a lo cual añadía, y no solo lo que te dejan hacer. Además de evocarlo en la idea genial de la entrega, en el sentido de que la buena obra lo es cuando es olvidada por quien la hace y es recordada siempre por quien la recibe. Esa sabiduría legada no confirmaba en Jenaro la patética existencial de dejar flancos al descubierto por los que desde atrás y desde la falsedad tiran sus dardos venenosos. Jenaro sabia que los finales de épocas nunca son finales del todo sino principios de otras, y de cada época uno se lleva en el inconsciente deudas y posiblemente acreedores. Sin duda Primo era uno de ellos aunque no pudiera acertar en que basaba su persecución desde las autopistas de su energía intencionalmente dañina. ¿como persuadir al envidioso que debía poner su intelecto o la apariencia de lo que le quedara al servicio de su restauración en lugar de malgastarla por un ser tan odioso como el de su adversario? No, no había ninguna manera de convencer a alguien cuyas lecturas no pasaban de las páginas salmón de bolsa y de los balances de sus inventarios periódicos. Su poca filosofía existencial no le permitía entenderla pletórica compartida por Eva y Jenaro que encendidos en su pasión rejuvenecida no tenían tiempo para la rutina. En cambio el otro hombre se consumía gota a gota como la vela encendida de Abdul´Bahá para procurarse la candela suficiente del usurero con el que recontar sus tickets de ventas de la semana guardados en el calcetín bajo el colchón. De tal imagen no cabía esperar demasiado y desde luego ni un minuto de capacidad para que ergotizara sus postulados en contra al mayor y más caradura de sus adversarios (léase: Jenaro). Desde luego Jenaro tenía el honor del compartir un suculento universo de malnacidos contra los que estaba Primo, pero puesto que era el peor de todos ocupaba el puesto de honor de una legión de malos, que para nada le servía como tácito capitán. Ya que éste fuera colocado sin saberse en tal rol, y puesto que no le correspondía en batalla alguna ni acudiera a cita de pelea de la que no fuera conocedor, se quedaba como observador un tanto disgustado, pero no tanto, del asunto que sin concernirle, le entraba en las conversaciones, solo con las mantenidas con Eva. Podía atribuir a muchas razones el desbarajuste neuronal del Ex de Eva, incluso a un repentino ergotismo en un momento de escapada que se empantanara en un campo de centeno creyéndose un búfalo compulsivo con ganas de pastar.
Esa pobre imagen del usurero tampoco le haría justicia y nos podemos preguntar ¿que es una imagen sino un alto que hace la mente entre dos incertidumbres? Según la sagacidad de Djuna Barnes. En cualquier caso la mente sufriente y prolija al enredo del Ex, venía colgada con pinzas de plástico de un guión de película de las malas. Su obsoleto discurso del marido ultrajado no hubiera convencido al director más nacional católico encontrable en los platós patrios y a pesar de incluir a Jenaro en el primer lugar de su lista de enemigos, Jenaro seguía sin incluirle en la suya propia. Este consideraba que el hecho de ser envidiado (u odiado)por el otro, no le fulminaba en modo alguno y que además resultaba una experiencia incluso con algunas pinceladas gratificantes. Además no se sentía llamado a ser odiador o envidiador a su turno. Simplemente se limitaba a tenerlo en cuenta para no cruzar un paso cebra a pie si en ese justo momento pasaba el otro conduciendo su coche. Jenaro sabía que por más que se averigüe acerca de una persona menos se sabe de ella (eso también lo había leído en Djuna Barnes)y era algo en lo que creía a pesar de dedicarse al negocio de las psicologías y de entrar con el bisturí ideológicos en los valores encerrados ajenos. En efecto aunque no se había dedicado a hacer indagaciones del colocado en el puesto de rival por sí mismo, sabía lo suficiente como para no desear saber más y estaba tan convencido de su desestructuración que lo veía venir como una mina antitanque que podía explotar cualquier día. Para ese día no quería estar cerca para no verse comprometido por el acting out de gruñón de aquel. A fin de cuentas Jenaro sería el menos responsable de lo que pasara, puesto que todo lo que pasaba estaba pasando dentro de un volumen de poco más o menos de 6 litros en la caja craneana del susodicho. ¿quien responsabilizaría a Jenaro de lo que le pudiera suceder a Primo, si lo más que había hecho era actuar de epigramatario cuyos epigramas quedaban en la primera página de un par de libros regalados a Eva? ¿quien podría acusarlo de malaje cuando todas las asincrónicas aspiraciones del doliente eran producto de su malestar existencial? ¿quien le creería capaz de obligarlo a hacer de tajamar en sus infinitas volteretas en torno al mismo monotema, finalmente cambiado para emplearse como ingenio de propulsión en una barcaza missisipiana pusilánime y así ganar unos últimos duros con los que completar el pago de finiquito por la exigencia indemnizadora de una de sus esclavas rebeladas?
Si detrás de todo estaba Jenaro también lo estaba de los enredos empresariales de Primo, con lo que éste no paraba de proferir nuevos improperios y nutrir sus desaires en contra de aquel .Su hilo de voz al respecto no llegaba muy lejos al sospechar de si mismo que no tenía mas entidad que la del enmantelamiento que alojaba en sus entrañas. Además ni siquiera los traspiés que le enredaban las sinapsis se habían puesto de acuerdo para ayudarle a salir de su magma de idiocias que lo proponían como ente condensador de taxonomías del fenómeno donkey. Algunas cacofonías del portador de déficits varios, lo sugerían como alfombra de pantalán, ya que sus patronajes no iban a alcanzar el almirantazgo de ningún velero con el que atreverse por mares y geografías lejanas a sus dominios barcelonaúticos . ¿que otro reto podía afrontar este protohombre apaisadamente avallesado autoactivado con lingotazos de escopolaminas? Sus libros de cuentas y de negocios servirían para dejarlo como buen saldo a su primogénito varón que acertadamente llegada su hora de los dividendos gastaría inopinadamente su dote al más puro estilo Guety. En ese aspecto Primo compartía la condición bellaca de todo millonario (aunque no tanto con la venida del Euro)que para sentirse seguro necesita un remanente líquido de money con el que flota hasta la última espiración y pasa a ingresar las arcas del o de los descendientes que no han hecho esfuerzos -o no tantos- para levantar el imperio familiar. Para el caso que nos ocupa, formaba parte del secreto sumarial del susodicho, sus planes acerca de que hacer con su futuro económico, y de mantenerlo, si lo dejaría a partes iguales o no a su hijastra. En el caso remoto de que se lo planteara tampoco tendría suficientes cifras para lavar las afrentas dejadas en la psique mermada de la chica. Seguía también como secreto lo que le dejaría a la Eva, a pesar de haber pasado por tantas rampas resbaladizas. Pero no sería extraño que en un último pensamiento lúcido incorporara en su testamento una substanciosa porción a ella: la mujer indiscutible de su vida y de sus sueños. Los hombres mueren antes y Primo no iba a ser una excepción, especialmente desde que se precipitaba a la etapa de la vejez con las espuertas agujereadas de sus emociones. No consta que fuera creyente y por lo tanto no se vería en la tesitura de hacer donativos para enfaldar santos y pagar cirios ardientes. Y en su identitario baldío -subterfugiado con calimocho en las horas amargas- no había ningún referente donde rastrear para sentirse medianamente persuadido de sí mismo: su integridad brillaba por su ausencia y su función social en el mercado de las ideas, se limitaba a reproducir los esquemas clasistas de siempre. Para un retrato de tal tipología, lavar sus culpas en el último instante dando en herencia todo lo que ha acumulado a quien ha sido el objeto de su pena pero también de su amor y que ha ocupado su mente y su cama por un dilatado período existencial, es cuando menos una hazaña en los comportamientos entintados de desculpabilidad. Culpable o no, todo envejecido prematuro sucumbe a su imaginario queriendo saldar sus cuentas con el dios en el que no se cree y con los humanos por los que se sintiera traicionado. Para el caso da lo mismo lo que se haga: el infierno siempre es garantizado para todo el que la haya cagado y no porque sea el lugar del aposento perpetuo postmortem sino porque fuera el lugar acuchillante aunque intermitente premortem. Esa sapiencia no impide que el autodebilitado a pasos forzados pueda proferir dichos y mantener un hilo pensamental incluíbles en el estupidiario del que no se puede zafar prácticamente nadie. Tampoco Eva ni el mismísimo Jenaro por muy bien colocada que creyera tener la cabeza sobre las cervicales (¿por cierto a que estúpido se le ocurrió decir que descansa sobre los hombros?)se escapaban de sus propios gazapos. La diferencia entre los tres estribaba en la cantidad de sentencias por unidad de tiempo incluible en el supuesto anuario de ocurrencias-sic, y por supuesto en su calidad: Jenaro mantenía en alto una cierta bandera roja del análisis social y una teoría de psicoanálisis práctico para las relaciones amorosas polivalentes; Eva mantenía sus refugios y distancias prudentes del género masculino en general y de su Ex en particular a pesar de polvos puntualísimos y ese Ex, Ex-Ecs para más señas y citarle linaje, no ponía frena en sus majaderías orinando fuera de tiesto y desparramando sus filisteas opiniones para un mundo que ya pasaba de hacer divisiones entre culpables e inocentes.
Para Jenaro la historia triádica no tenía una solución plausible para ninguno de los tres y por lo tanto tampoco para él. Las imágenes bucólicas y edulcoradas de una vida compartida entre Eva y él quedaban como un telón de fondo o como una especie de lámina colgada en la pared del despacho de él donde habían hecho el amor tantas veces. La hipótesis de una convivencia, una relación continuada bajo techo, un nuevo lugar y -como decían las películas hollywodienses de los años 40/50- una nueva vida. quedaba para pintar la estancia pero no para nutrir un proyecto formidable. Los contratiempos en presente: lo profesional, lo mercantil, lo económico y la ansiedad cubrían con una patina hermética cualquier otro esfuerzo teórico que no fuera ala limitación a una hipótesis. Por eso toda la relación posible entre los dos amantes era la que quedaba circunscrita en el umbral marcado por un polo, el de las incertezas de Eva y por otro, el de la admisión de perpetuar una provisionalidad bajo el criterio de Jenaro. Este vivía el momento y la clave de su salud mental pasaba por no hacerse obsesivo acerca de lo que le deparara el futuro. Y no necesitaba reirse por lo bajini de los incautos que como Primo necesitaran consultar a pronosticadores del después. No hay peor futuro para un sujeto que el de aquél que necesita conocerlo anticipadamente.
Si se le preguntaba a Jenaro acerca de eso, así como de los temas trascendentales de la existencia, eludía su entrada en según que discursos y economizaba energía mental calculando el valor práctico de cualquier teoría. A pesar de eso su pasatiempo fundamental era la filosofía y el modo de entretener la vacuidad existencial era con los megadiscursos que encontraba en sus escritos o en sus lecturas de un modo atrayente pero que le resultaban penosos puestos en bocas profanas. Ante los reveses más sórdidos colocaba su temple irónico y reconstruía la situación por arte de magia. De haber tenido una chistera siempre habría encontrado conejos dentro de ella. Y de haber tenido la mitad de los recursos financieros de otros, como los del levitante, habría creado una empresa sofisticadamente revolucionaria de primer orden. ¿Pero para qué tanto esfuerzo cuando la vecindad es como mucho acreedora del saludo de ascensor? -se decía- ¿para qué tanto proyecto social si donde se ponen a prueba las conciencias y las conductas es en los tándems de relación y en particular en los universos triádicos que se configuran sin una receta prepensada? Jenaro, más sabio que los gatos siameses, y sólo citante de Séneca o Confucio pero no su experto conocedor; sabía que el tres es el número de lo real, por muy inaceptado que sea, mientras que el dos es el número de la ingenuidad ideal. En todas partes siempre hay un tercero que adolece de los atributos necesarios por los cuales no puede ser el factor-amigo. No recordaba si lo había aprendido por Pitágoras o si su vida plétora de entreactos e interacciones se lo había enseñado así. La cuestión es que esa posición admisiva de la convergencia de un tercero o de la terceridad le llevaba a interpretar en un tono tranquilo las ingerencias de Primo en la actitud más beatífica posible. Para Jenaro el paleo-Primo que había conocido era absolutamente distinto a ese neo-Primo en el que lo habían convertido las lluvias ácidas de los tiempos. Su talante de clown habría periclitado de tanto tormento interno del que se habría quedado en el plano fijo del náufrago mudo que no puede pedir auxilio. Para su desgracia y la de quiénes fueran salpicados por ella sus lamentos de grulla ante el caldo hirviendo venían a ser el karma lógico para una existencia fundada en la gula paletal. Tanto más desgraciado cuanto que las ancas excitantes de su muchachada contratada constituían un autentico aviso del “lo puedes ver pero no catar” . En derredor de su historia emocionalmente desplumada se compensaba con acciones de gracias a algún beato de mala fe por sus despotricancias contra Jenaro ausente en el real del despotricante pero colonialista de su imaginarium, contra quien una flota de alabarderos nada podía hacer ya que era intraspasable por los males de ojo, los dardos de todos tipos y las mezquinas envidias de párvulo suspendido. Jenaro tomado como fetiche por la fantasía destructora del neoPrimo era ajeno a todo sentimiento de repugnancia que éste pudiera experimentar hacía él. Ni siquiera le importaba ser citado como pretexto para sus escupitajos, o al menos no le importaba colocado en la tesitura forzada de que hay que darle a la razón a los locos para que no sean tan coñazos. La verdadera historia quedaba en el candelero. Y era en esa trastienda del pensamiento que la gazmoñería del envidiador solo encontraba imágenes bucólicas del envidiado mesándose el cabello mientras musitaba su !bah¡ como introito a un ” bah,no hay para tanto”. Lo más paradójico del asunto era que al envidiador le tocaba coincidir en el mismo puerto de llegada que al envidiado y ahí donde aquel metía sus narices y su adminículo, éste ya lo había repasado con mayo énfasis si cabe. No quedaba claro cuál de los dos hombres era el mejor amante. Para Jenaro estaba claro que un tipo tan liante como el envidiador no podría dar mucho de sí y le faltaría imaginación para la sexualidad practica que a fuerza del escalpelo de los reaccionarios se quedaría tan ácida como su pehache gastrítico. A Jenaro ,en sus considerándums de filántropo, le hubiera gustado contribuir al futuro del peritoneo de su enemigo postizo, al que presuponía color mostaza haciendo chup-chup en unas deliberaciones internas vecinas al cenit de su melifluo resto de conciencia. Ese enemigo investido con una vara y dedicado en cada uno de sus tiempos sobrados a la práctica del escupitajo simbólico contra aquél se habría hecho tanta mala sangre, que ya no le quedó ningún discurso lúcido con el que ir por el mundo de los adultos y trata higiénicamente las relaciones con los demás. Por eso la matasanos a pesar de ser un recurso emergente de su polizón , nunca llegaría a ser un verdadero objeto de amor no por puntos bajos de atractivo personal, sino por el cua-cuá de pato y de patológico de Primo molestándole con sus grises historias de dolor. ¿Para que aguantar tanta obsesión por dos polvos mediocres, cuando una paja en privado podía dar más placer que ser montada por el macho periclitado agregado? Por poco que supiera ella de enfermedades psicosomáticas, su inserción en el negocio de la medicina le habría permitir discriminar entre salud e insana, y las dudas sobre el equilibrio mental del nouvingut lejos de disiparlas las habría incrementado fundamentadamente. La menor objeción que hiciera diana en la aorta abstrusa del maldecidor obtenía una colección de gruñidos desacompasados y descontrolados a falta de intelecto y prosa suficiente . El Ex gruñía en un acto de regresión involuta hacía épocas primatales. Huelgan los detalles sobre ese curioso fenómeno espectral de la naturaleza: la propia Madre Naturaleza repudiaba a ese hijo que ya no era suyo. Entre gongs de asaltos, Eva jineteaba la anatomía de Jenaro más dispuestos que nunca a batir récords penetrantemente orgasmáticos. Obviamente la mentalidad neoprimal solo veía que Jenaro con su poder sugestionador y sus técnicas hipnóticas dormía a la inocente princesa para luego rasgarle las vestiduras y metérsela con toda la desconsideración del violador. Para Primo en esa historia sólo había un penetrante y se hacía ciego ante el hecho de que también había también una penetrada. Para él había uno que se colaba en la casa de la otra y no quería entender que la casa y la concha de Eva eran de apertura desde dentro y no de forzamiento desde fuera. El colmo del envidioso es que le tocaba compartir la compañía de su objeto amado mancillado por las visitas que el que tomaba por su rival le hiciera. Ciertamente no hay peor competidor que el incompetente y Primo ganaba el primer premio en tonterías.
La cuestión es que mientras Jenaro era alguien que trataba de sacar adelante una historia fiable de sentimientos, Primo intervenía puñeteramente para deshacer una historia creciente contra la que arremetiendo tan plastamente conseguía asegurarla todavía más en contra de sus intereses. ¿que otra cosa podía hacer un celoso, de campeonato a ratos y de pacotilla casi siempre, con el cerebro acústico sonándole a pajaritos y la idea más elaborada que correteaba entre ellos, concretada en un pedido comercial de armiños amarillos? En el fondo de sus atribulados cálculos de exmarido arrepentido, creía que Eva era una pécora sin remedio y que se dejaba uncir por otros hombres porque le iba la marcha que con él no conseguía tener. Primo, cualquier cosa menos un conocedor de la personalidad humana, se equivocaba totalmente pero como le quedara un moderador de su pensamiento no se atrevía a reinsultarla por temor a no conseguir sus gracias y favores. En todo caso el chocho de Eva podía ulular con todos los derechos ganados a pedir satisfacciones a un destino por compensativo. su caverna su cosa había devenido un ángel deshabitado por un proceso altamente nefasto que ya había dado todo lo que podía dar de sí entre Ella y su Ex. Jenaro era ese ángel esmerante para conseguir el más alto bienestar entre los dos. Todos los decires demonizadores del Ex no eran más que gelatina desparramada por su mentón a modo de chiflado dando puntapiés a las papeleras.
Eso no estaba definitivamente resuelta en la naturaleza de la mujer que no había construido una barrera última y categórica para el tipo con el que tuvo la disuerte, más que la suerte de gastar tantos años de vida. Ni siquiera la dadivosidad de su Ex, sus regalías, sus viajecitos londinenses, la compensarían nunca de todos estos años dedicados al vacío compartido. Los cuales acabaron en pesadilla indiscutible pero con precedentes de ensueño a rememorar. Por eso Eva siempre arrastró una parte de ella colgada en algunos años buenos, aunque no fueran tan fáciles de definir. Jenaro como amigo de distancia en una amistad de corredor de fondo siempre creyó -o fue informado- de la falta de una libido fundamental que no cimentaba la unión de la pareja. Jenaro tampoco era el lion boy que e atribuía su implacable envidiador sino un (súper)viviente aclimatándose a un mundo cambiante que no se estaba de sus escarceos bajo las telas de prohibición: es decir bajo las faldas que pedían revelar lo escondido. con todo, nunca fue un conquistador riguroso, es decir un inversor en corazones, sino un receptor de otras sensibilidades. Haber pasado por cabalgaduras de pluralidades en paralelo de 4 o 7 chicas no lo había hecho más feliz que otros que solo podían matarse a pajas para saborear un simulacro de placer. El tampoco contaba en su haber hazañas de crápula o retador en carreras de orgasmos. Ni siquiera cabalgó a pelo agarrado a las crines de alguna yegua salvaje. La mayor parte de su historia como eros-man estaba en la dimensión fantástica, más de quienes le conocían que de él mismo. Por eso Eva siempre sacaba a colación las otras, y cuando era hecha realidad alguna de esas “otras” a su turno también mencionaba la hipótesis del resto de las demás. Metido en ese galimatías se sabía víctima de interpretaciones exageras a manos de la mirada femenina y optó por no contrainterpretar conclusiones que eran los pedúnculos de mentalidades fabularias. Tampoco optó por ir por la vida apaciguando temores y fantasmas de los demás y cubriendo vacíos ajenos, cayendo en estilos persistentemente molestos como llamadas cada día o regalitos cada dos por tres. quizás sí, se trataba de un hombre que podía pasar de l a verticalidad a la horizontalidad sin demasiado problema y no necesitaba de muchos razonamientos para verse apetecido por la figura y la personalidad de Eva. Esta,. por su parte siempre tuvo la mosca tras la oreja y temía que Jenaro fuera la vía de sus contagios y problemas fisiológicos. Lo cierto es que en una paralelidad de él con otras dos mujeres, nunca se supo lo que pasó pero Eva quedó con una secuela infecciosa vaginal que le duró un par de años, es decir mucho más tiempo de lo que duró aquel determinado periodo de intimidad., tras el cual ella volvió con su Ex para repetir la jugada de otra parte peor que la anterior. todo apuntó a que Jenaro era el transmisor de cepas microbianas, aunque de acuerdo con los cálculos de éste, el origen cronológico lo situó en Eva, en lugar de con cualquiera de las otras dos con las que venía teniendo relaciones desde más tiempo atrás sin que hubiera pasado nada. Jenaro no llegó a una conclusión definitiva pero cuestionó los veredictos médicos simplificados, de colocar la causa fuera del cuerpo de Eva. Tal vez había una incompatibilidad de phs o bastaba una cierta modificación de la flora vaginal para que se precipitaran desencadenantes microbianos. la cuestión es que él no padeció ningún síntoma y en cambio ella y otra mujer sí. Esa s í que fue una pasada del la oficina central del Destino por la que sería reprochado el resto de sus días. Por lo que sabía de hipersensibilidad mucóticas y por su propia experiencia como varón no circunciso, había aprendido que unas determinadas condiciones de calor y conexión podían hacer proclive la aparición de algún síntoma de irritación. Por ello siempre había tomado la sana costumbre de ducharse un rato después de hacer el amor y antes de vestirse y trataba de no saltar de una vagina a otra sin pasar por la ducha, claro que excepcionalmente pudo haberlo hecho en algún caso pero no con Eva que recordara. Lo cierto es que Jenaro era limpio y cabía esperar que iba con mujeres igualmente limpias. No era de los hombres que orientaba su periscopios a los culos enfundados en jeans sin lavar durante meses (los jeans no los culos que cabía suponer les mayor feeling con el agua) pero sí daba la talla de dejarse convencer por cualquier coño loco que decidiera hacerlo suyo. No había que temer porque Jenaro no se encontraría nunca en la tesitura de tenerse que sacar cuerpos de violadoras de encima del suyo. Tampoco era un reencarnado de algún pope que hiciera uso del jus primae noctis de generaciones mediavalescas. En realidad lo suyo era la antropología y un cierto seguimiento de las tradiciones nativas de algunas culturas por lo que hacía al rasta y acaba en materias-tabúes.
Temas que hasta cierto punto podían ser considerados por la formación de Primo por mediocre que fuera sus horizontes críticos. Podía aceptar que los Sacáis de Malasia ,los Tatas de Sumatra y los Alfeos de las islas Célebes, sucediera que la desfloración de la novia fuera llevada a cabo por su padre. O que en Croacia los padres reclaman el derecho a coger a sus nueras. Incluso que los nambudris desfloraban a todas las desposadas. del territorio. Lo que no podía admitir es que Jenaro inaugurara un nuevo género de perversiones sexuales y se inmiscuyera en los asuntos internos de su matrimonio blindado, que es lo que al parecer había estado haciendo durante dos dilatadas décadas. en lo que se equivocaba este neoprimante era en responsabilizar a Jenaro de una práctica mucho más común y con más arraigo que las referencias incestuosas antedichas. el adulterio había estado siempre al día en las sociedades donde se pretendía vender la expectativa de un amor de monopolio, y casi era una práctica común tratar de gozar con la vecina del tercero o lo que era lo mismo pretender la conquista de la mujer de otro. Eso sucedía entre vecinos, entre cámaras, entre amigos y hasta entre hermanos. Y no era exclusivo de los hombres fabricados de ruindad y de machismo sementálico sino también de las mujeres que después de unos tiempos de monogamia echaban el pañuelo o el anzuelo al tío bueno y discreto de las cercanías. Pero para el caso Jenaro aunque se propuso como amante clandestino y segundo hombre para Eva como mujer acompañada o casada, nunca se dio la oportunidad de que fuera así. Ella bajo la bandera de la fidelidad cerraba filas en torno a su pareja aunque fuera a golpe de fuertes reveses sentimentales, de una depresión severa y de una infelicidad con secuelas. Para la carta a los reyes magos de Primo que seguiría titubeando en sus pesadillas de niño grotesco figuraría la demanda de que todos los amigos y relaciones proximales a él y su pareja fueran donceles o eunucos. Cualquiera que se apartara de esta condición era sospechoso de rivalidad y reo de galeras. Jenaro en tanto que opuesto a la virginidad sería categorizado como un enemigo en potencia. Este hecho iría tomando cuerpo muy lentamente en la mente colapsada del paleo-Primo que por aquél entonces cofundido entre sus principios de lucha social en las pantallas camaradescas y sus empujes superyoicos de rivalista radical, no sabía muy bien que hacer y mientras hacía de amigo su biología pertrechada en un impasse ideológico le iba corrompiendo el estomago y la ilusión filosófica por la utopía. Por eso en unos primeros tiempos las coincidencias de Jenaro en el mismo hábitat y su pernocta en la habitación de al lado eran un tanto bien recibidas, incluso parecíale natural las gentilezas de Eva para su antiguo amigo, pero tan pronto las sonrisas dieron lugar a una inspección recíproca de genitales entre ambos amigos, la cólera de Zeus que siempre estuvo detrás del ombligo de Primo salió a presión y vociferó contra el competidor en concreto y el género masculino en general. Ese reclamo a los cielos por haberse portado tan mal con él no tendría la menor audiencia. Y entre tanto Jenaro seguía ajeno a la furia del que fuera compañero de célula y de congresos, de reuniones y de manis, incluso socio teórico o aliado de propuestas, aunque nunca entendiera muy bien donde metía la experiencia social aquél compa a juzgar por su falta de rigor analítico. La verdadera condición de paleo-Primo eclosionaría un tiempo después con los recortes de presupuesto de tiempo para la lucha política y la eliminación de sus materiales (entre ellos , algunos escritos por Jenaro)a multicopista almacenados durante años de represión de las libertades. el neo-Primo emergía de nuevo con nuevos presupuestos, o no tan nuevos: si no puedes acabar con el enemigo únete a él. Y fue así como se hizo capitalista a pesar de aguantar los calificativos de traidor y la retirada del saludo de antiguos compañeros de fábrica y de m militancia. Junto a sus cambios conceptuales también se irá produciendo una disposición distinta a las viejas relaciones, es decir, una indisposición creciente, que en quien mas se concretó fue en Jenaro, pero que potencialmente era aplicable a todos los protagonistas de una época anterior. Jenaro con quien más porque el desiderátum de sacar hacía adelante una amistad con su mujer cuando tal era la condición ostentada por Eva, y sacarla hacía adelante por encima de diferencias de credos, elecciones distintas, prácticas sociales y épocas; no lo podía tolerar. toda amistad heterosexual era sospechosa por decreto. Jenaro un día u otro se haría con el botín femenino para lo cual había que estar preparado. El problema de interpretación del primo no estuvo en que fuera timado sino en que jamás le saldría bien en un para siempre su timo amoroso de Eva. de hecho Jenaro siempre se abstuvo -y ni siquiera lo pensó- de criticar a Primo a sus espaldas las veces que hablaban con Eva.m Era Eva quien colocaba el tema de Primo. Para Jenaro ,Primo había pasado a ser tras los años de coincidencias militantes, solo las evocaciones y las palabras que traía Eva acerca de él. El menos interesado en hablar de Primo era Jenaro. Nunca lo consideró un competidor real no por ignorar su presencia sino por saberle su incompetencia. Bastante drama tenía el chico con su personalidad como para irle a sonsacar sus trapos sucios. Jenaro no era ningún a mano de santo. Hizo sus rotos y se caracterizó por un peculiar perfil de bandolero y agitador indurmiente. Entre los dos el primer impacto lo daba Primo pero el segundo era del todo de Jenaro. el uno era un entremés y el otro los platos fuertes. A lo sumo, el uno aspiraba a ser alguna de las guarniciones de los otros. El pobre diablo aunque intuía que podría perder algún día a la pupila de sus ojos no supo acertar como hacerlo aunque estuviera tentado más de una vez a poner bromuro en el plato de Jenaro las veces que compartieron la mesa y la cena juntos. !que lejos estaban los pensamientos de Jenaro cuando los de Primo estaban temiendo la capacidad seductiva de éste¡ en realidad Jenaro sentimental y sexualmente estaba en las antípodas de Primo y aunque le costara creerlo a éste, no estaba por la labor de inmiscuirse en la vida sentimental de nadie, aunque consideraba que la talla humana de Eva estaba muy por encima de la de su elección, por mucho que Primo la hubiera ayudado con casa y compañía en los momentos biográficos peores de ella. En el coco chapoteante de neoPrimo con la desligazón del último amarre a una postura medio crítica, los ingredientes estaban dados para que su cerebro hiciera de olla a presión y la espita de seguridad se obturara, ya que le faltaba valor y convicción para enfrentar al malo de la película y responsable de todos sus desengaños, en consecuencia su parálisis como pensante y el desdibujamiento del pasado hicieron presa en él. Por eso durante el tiempo que trataron de retomar la historia Eva y él, con la vagina de ella en tratamiento por lo dejado por él, eso actuó fulminantemente, porque Primo averiguaba grotescamente que ya nunca más podría recuperar enteramente a Eva. dejaba de ser su coto privado de caza y de quererla la tenía que aceptar como un tándem: un lote en el que Jenaro venía incorporado en forma de estigma. Eso tenía el mismo valor simbólico que si Eva hubiera tenido un hijo con Jenaro y ella se lo hubiera quedado y endosado al ex para que fichara de nuevo como padrastro. Obviamente todo estaba en el cuadrilátero mental de Primo, cuyo alumbramiento no iba más allá del dado por un quinqué con la mecha carbonizada. Jenaro para Jenaro era considerado inocente. Y Primo para Primo se ninguneaba a cada paso. Por si fuera poco Primo estaba en contra de Primo y además en contra de Jenaro. !demasiados enemigos a sumar a los de las peñas nacionalistas que apedreaban su tienda como ejercicio de tiro y a los competidores (esos sí) del ramo comercial al que pertenecía. Su principal enemigo era él mismo: un bostezante prematuro ante una vida espléndida que nunca comprobaría. tocándole el pulso directamente. Jenaro asistía a la historia decrépita de Primo con el puesto de enemigo número uno, pero lo estaba a su pesar. filántropo por naturaleza no quería cruzarse con tipos de conciencia sucia en su camino existencial. A la gente mezquina había que dejarla en la cloaca y procurar no pisarla por baja que cayera.
Los óvulos del tratamiento de Eva continuarían intermitentemente como una señal de un pasado estigmado. la aparición cíclica de picores la preocupaban y la colocaban en la posición de la desconfianza, incluso extensible a todos los hombres. Conociendo los ardores de Eva sería difícil que optara por el noviciado monacal y cayera en la frigidez. Una mujer orgasmal de primera como ella, no renunciaría a los juegos sexuales mientras tuviera energía con la que montar o ser montada por un amante competente o al menos todas las previsiones sugerían esa perspectiva. Jenaro estuvo casi siempre a la altura de ella y Primo hacía lo que podía. Bien mirado el terceto en su conjunto ya en una edad de achaques no le quedaba tanto tiempo para el goce, por eso Jenaro en lugar de perder el tiempo en lo que decían de él y en las cargas de profundidad despotricantes de aquél, aprovechaba el tiempo para meterle mano a su amada y para sumar una cópula más a una sucesión que podía contarse por cientos. No tantas, comparadas con las habidas en los 20 años de emparejamiento fiel con el Ex, pero lo que contaba era también la calidad. Y Jenaro era -y seguiría siendo- el primero en según que prácticas conectoras Y si no lo era actuaba como si fuera el mejor. La discreción de Eva y su bon faire hacían que excluyera todo detallismo. Por lo tanto resultaba un enigma tanto para Jenaro como se lo montaba Primo en la cama o viceversa. En el fondo Jenaro no tenía necesidad de preguntar como se lo montaban, si a Eva no le apetecía hablarlo. El se sentía suficientemente convencido de sus posibilidades como para no sentirse despreciado por otro mejor. si eso era así ¿como entender la compulsión de Eva en sus vueltas al ex, y al hacerlo sus dilatados períodos de silencio? Se diría que su sentimiento de culpa la condicionaban para no enfrentar la mirada de Jenaro, prefiriendo quitarse de enmedio. Jenaro ya había comprendido desde mucho, que su lugar en la vida de Eva, era la de quien recogía sus restos. Era el amigo soporte o el amante alternativo, que remontaba a la Eva maltrecha cuando presentaba sus disgustos, fracasos, frustraciones y obsesiones. No resultaba tan costoso hacerlo porque el discurso que ella traía tendía a ser siempre el mismo con ligeras variantes. Conocedor de eso, admitía que pasara de semanas de continua comunicación telefónica y mensajes repetidos en el contestador a otras sin la menor señal de vida. En algunas ocasiones ella le había recriminado la enorme cantidad de llamadas que ella hacía y las pocas que Jenaro hacía tomando tal iniciativa. Era cierto. Jenaro no tenía la actitud de colgarse al teléfono para contar su vida, o raramente lo hacía y si bien atendía sus llamadas, que podían prolongarse a veces hasta más de una hora de conversación y escucha, las suyas como llamante eran mas breves y más distanciadas. En realidad la historia entre ambos amantes pasó siempre por el teléfono y antes del tercer encuentro en la horizontal, ella depositó substanciosas confidencias en largas llamadas telefónicas para contar sus tormentos y desgracias. En repetidas ocasiones durante estas llamadas, la señal que daba de comunicando su línea, ante el control de llamadas que le hacía su ex (un obseso del móvil que no dejaba pasar una hora sin darle al número de Eva con cualquier pretexto)se convertía en interrogatorios y persecuciones que ella eludía como podía pero sin enfrentar una condición de verdad. Eva fue construyendo su castillo de mentiras ante su perseguidor hasta el punto de desconocer su propia verdad. ¿era una amante? ¿?Una exesposa? ¿una bi-amorosa? Jenaro incluso tenía motivos para sentirse ofendido al encontrarse con llamadas larguísimas rápidamente precipitadas por la irrupción del perseguidor porque llamaba a la puerta de su apartamento. Eva nunca tomó el predicado de su autoafirmación y reclamar su querencia de libertad personal y de independencia. Tardó muchísimo en confesarle su relación con Jenaro y solo lo hizo después de que su ex se fuera con la matasanos sobrevenida. Para la propia Eva no quedaba claro si tal confesión lo hizo para romper amarras emocionales con él, o como despecho por haber elegido finalmente a otra. El ego de Eva quedó resentido por ser marginada del universo -por muy patológico que fuera- de Primo. Inconscientemente ella también quería levitar con él con suntuosas alfombras mágicas hacía el Bagdag de las joyas y las regalías. Esa fantasía se estrellaba en la práctica día sí y día no, por no decir cada día, con los chantajes y la escasa ética del Ex. por si fuera poco, el mundo sentimental de Eva constituía una división poliédrica multiplicada. sus valores eran distintos para cada una de las personas con las que mantenía un vínculo sentimental: su primo encarcelado,. su hija, su hijo, su hermano y cuñada, su Ex y Jenaro. De todo el entramado la incompatibilidad frontal que convergían en su interior llevaban los nombres de Primo y Jenaro, y con el pretexto de ser de un solo hombre acababa por no ser nunca ella misma. como amigo de retaguardia Jenaro podía comprender esto, y no lo había olvidado ninguna de las docenas o cientos de veces que habían hecho el amor, como tampoco olvidaba que por muchas veces que coincidieran en la belleza de los orgasmos, cuantitativamente él seguiría a bastante distancia del ranking de los que hubiera compartido con su Ex. El número por secundario que fuera no pasaba desapercibido como una primera dimensión cualitativa en asuntos sexuales. Por supuesto no sólo el número sino los actos concretos, pero como eso quedaba bajo un tupido velo, cualquiera de los dos hombres podía seguir imaginándose a parte que era el mejor. A Jenaro le gustaba complacer a Eva en todo y sentirse satisfecho totalmente con ella, pero de su lista de demandas se siguió quedando sin verse correspondido en todo. Eva seguiría escupiendo su esperma en kleenex o toallas después de que él se corriera en su boca o seguiría mamándole la polla sin saber muy bien que hacer cuando el le brindaba su escroto, su glúteo o su ano. Eso quedó en una propuesta viciosa, algo hablado pero no totalmente ejecutada lo mismo que la expectativa de la leche tragada. Jenaro se sabía en segundo lugar al respecto de eso, al igual que todo hombre, que tiene el placer subordinado al placer femenino. De otra parte las propuestas y cálculos para verse más a menudo y dormir noches juntos o pasar semanas de convivencia en lugar de mantener una relación de cada cual en su casa, nunca acababa de concretarse, como tampoco el salir de viaje juntos o pasar week ends de relax, lascivos y lúdicos en un hotel o un balneario. Y si eso no se concretaba no era por las sempiternas razones económicas o por el estrés generado por el negocio de ella, sino por dificultades o racionalizaciones últimas que convertían sus dudas en impasses poderosos. Posiblemente el imaginario fantástico de Jenaro y ya habiendo rebasado la media edad no estaba para pamplinas y recortes en sus ansias amorosas y sus ambiciones de autorrealización personal en general y por eso tendía a poner en palabras lo que le sugería su preconsciente y su inconsciente aunque fuera en forma de crípticas señales. Consideraba que hablarlo todo era fundamental para constituir una buena base de comprensión y colocar en lugar del amor óptimo el desiderátum total por atrevido que fuera. Por atrevimientos, no hubiera dudado en aceptar un encuentro (además del verbal)de tres en la horizontal o el típico menàge a trois que tan a menudo ha convocado a la escena una filmografía pretendidamente progresista, y no porque tuviera ningún interés en el cuerpo del Ex, sino por ayudar a desbaratar una complicidad con el retraso cultural por no decir con la represión burguesa que compartían los dos exesposos. Jenaro no era un experto en temas orgiastas por mucho que hubiera fantaseado con ellos y podía estar dispuesto a adoptar el papel de la observación técnica y de compartir la cama con Eva y otro hombre. de lo que no estaba tan seguro es de que se excitaría integralmente en el momento de estar. El malo por definición de todo el asunto preferiría estar muerto que llegar a sutilezas de este tipo, que sin duda calificaría de mariconadas hippies de su excamarada. Jenaro en lo mental y en lo ideológico podía haber hecho muchas conjeturas en la vida. Incluidas las de la paternidad compartida, la vida en común, la bohemia de los viajeros sin casa, la vida de renta, la creación magistral como sueño o la revolución para el llamado hombre nuevo (Por cierto ¿como se podía concebir una transformación revolucionaria con el predicado sexista de “hombre nuevo”?). Lo que no estaba incluido en su quehacer era poder presentar a una mujer con la que estaba y quería con otra u otras que igualmente quería. Esa pretensión quedó avinagrada y toda aproximación a la transparencia fracasó en un mundo sumergido en valores decimonónicos e históricamente perpetuos y antimodernos. Tampoco estaba seguro que la modernidad se rigiera por su patrón de aperturismo, habida cuenta de las predominancias clasicistas y arcaicas de la juventud. la propia hija de Eva era un vivo ejemplo de miedo a la vida, a la inventiva, a la exploración, a la pluralidad o a la lucha. Era una superviviente integrada en un mundo pequeño y cerrado, eternamente conflictivo y demasiado desgraciado para su juventud de poco más de 25 años. comparativamente esa hija, nacida en los radicales planteamientos de una época de fraseología esplendorosa, le sería negociada a Eva, cuando todavía era un feto en su vientre, por su primer Ex,el llamado CuadRo Ro por el resto de los llamadas camaradas y por una parte de éstos. Jenaro no participó en tal discusión y le pareció, al enterarse, de una calamidad fanática en el seno de un izquierdismo infantil, dogmático y majadero de gentes cuyas teorías económicas o sociales ultraelevadas eran incapaces de conectar en lo más mínimo del alma humana. Aquella situación pretérita de dolor marcaría a Eva para siempre por lo que hace a la creencia en el género humano y en particular al conjunto de los hombres. A pesar de eso siguió inconscientemente pegada a la imagen de CuadRo Ro y lo seguiría soñando espontáneamente por decenas de años. En tanto no dio entrada a un numero cuantitativo de gentes en la intimidad erótica y en la entrega amorosa, los pocos hombres que tuvo ocuparon más memoria de su psique y más tiempo de su atención, del que los consejos de salud física proponen. El propio Jenaro en su mojigatería de los 17 años cuando idealizó y se enamoró tan perdida como platónicamente de ella, a l no dar el paso decisivo del asalto a su anatomía, se quedó con un vacío que le perseguiría siempre y hasta le demoraría su entrada en el universo heterosexual y los placeres asociados. A pesar de ese vacío nunca experimentó el menor sentido de rivalidad o de envidia hacía CuadRo Ro o posteriormente hacía el hombre alternativo elegido por ella, Primo, que inicialmente no estaba para levitaciones y sólo con el tiempo posterior, con todos los estragos y modelaciones a base de cincel, escarpa y maza, lo iría levantando de sus asientos y sus estabilidades mentales. Como todo loco pre-tenso y propiciado, le bastaría la mirada de un viandante al culo de Eva, para que en sus adentros experimentara los retortijones de todo almacenario de chorizos del pueblo sin curar, incapaz de vomitar sus desgracias. Esa actitud de bastardo inmaduro no constituía el primer factor de desequilibrio de Eva, después de haber pasado por la manía persecutoria de CuadRo Ro y su elección por otra “camarada” del momento, más niña y tal vez más erótica o experta en lides sexuales que Eva, demasiado recatada y finolis para su edad. De hecho, el talante de Eva fue siempre el una mujer muy fina, aparentemente muy moral y moderada. Cualquier impresión de este tipo no coincidía con la realidad íntima. Una vez desnuda y lanzada a lo sexual se convertía en una fiera y se transformaba en una mujer salvaje, capaz de complacer con las mejores delicias al hombre más experimentado. CuadRo Ro, de haberlo sabido, no la habría abandonado por otra, para caer, como colmo del que repite elecciones fallidas. en el mismo esquema marital, paternal y familiar en un clasicismo que no tenía nada de alternativo al ofertado por la propia Eva. Pero el noviazgo tan largo que sostuvieran ambos, los colocó en posición de cansados en el momento de empezar de verdad el amor convivencial, interpretándolo como la recta final, en lugar de la línea de salida. En aquellos difíciles años de dictadura y reuniones de espéculos y utopistas subidos a la parra, para Eva embarazada, verse como tema de reunión de grupo por la conveniencia de si debía abortar o no, fue altamente traumático. Para el propio CuadRo Ro, sabedor de su abandonismo en tanto que padre desertor, le quedaría un vacío dentro de su vacío propio que no superaría mientras viviera por mucho que sus datos de estadísticas políticas quisieran ayudarle para justificar lo injustificable. Como otro más de la colección de revolucionarios diseñados en la churrería estropeada de un barrio pobre, encapsularía los oscuros de su conciencia traidora para hablarlos poco haciendo borrón y cuenta nueva y apostando por otro vientre, otra descendencia y otro hogar, mientras hacía de administrativo de un Estado contra el que se oponía(pero del que acabaría siendo funcionario de recaptaciones de un pueblo superaplastado por los impuestos)y en sus horas libres hacía de manifestante y de militante del partido del momento como excusa de militancia, para el perdón de sus pecados y el lavado de sus culpas. Eso no quitaba que pudiera haber tenido una bondad natural y una intencionalidad de pareja con Eva, pero ¿que podía significar un noviazgo largo, salvo una incompetencia para demorar el pasaje a la acción de compromiso? Una vez que sucedió, el gigante de paja se desmoronó antes del primer año, dejando a Eva con su bombo y a algunos paternales compañeros de militancia de ambos con la tesitura de decidir que hacer en esa coyuntura personal. Ese universo camaradesco cargados de pájaros en la mente de una muchachada con más capacidad mitinesca que teórico-analítica, estaba demasiado mezclada con los sentimientos heredados por una sociedad burguesa que pretendían combatir, que no había nada que añadir como crítica a sus conductas, de por sí autoexclusas de la conciencia sanitaria más mínima.
Ese lugar de enfermos sociales por una sociedad más justa e igualitaria y no clasista no predicaba con el ejemplo al ser un germen contaminado que difícilmente podía producir algo nuevo y sí una sempiterna cantinela de ambiciosos de puestos o de erigirse como referentes teóricos o fortalecidos en liderazgos narcisistas. Primo como buen payaso del momento asistía a eso como comedia y como nota favorable en su haber biográfica de aguafiestas de pentecostés, era el contrapunto satírico a reuniones pretendidamente severas y serias. No era el único de aquella generación láctico- fermentante de una muchachada que se mataba a pajas acidulantes antes que pasar a las acciones amorosas dentro del movimiento organizado cuya naturaleza revolucionaria no aparecía por ninguna parte aunque ostentosamente las palabras de izquierda, revolucionaria y comunista figuraran logotípicamente en sus ostentosas siglas. Los únicos revolucionarios de aquellas interfaces infrarománticas, se las piraban pronto o eran expulsados por antiburócratas o experimentadores con porros. La propia Eva se iría separando después de haber sido tratada como una mercancía portadora de un nuevo ser sin el consentimiento del grupo de los puros. Por su parte la risa irónica de Primo en reuniones que se discutía a Samir Amín o Rosa Luxemburgo, no encajaba demasiado para los jefes de la fecundación de una nueva estirpe humana de arios ideológicos. E igualmente sería increpado y amonestado. Eso no significaba que Primo supiera muy bien donde estaba y porque hacía lo que hacía. Pero por su naturaleza intuitivamente negativa a todo, cuestionaba el poder lo detentara quien lo detentara, y preguntaba los porqués de las cosas, sin acatar de entrada mayorías aunque fueran decisiones asamblearias. Mientas CuadRo Ro hacía progresos en la carrera política de los sin nombre; Eva, Primo y Jenaro coincidirían en la izquierda de la ultraizquierda, un refrito más allá de lo conceptual que acabaría como el rosario de la aurora. Eva y Primo cuando eran pareja acumularon suficiente anecdótica acerca de que eso llamado la izquierda no podía llegar muy lejos, cuando confiar en los demás, prestando la casa por ejemplo, les suponía encontrarla invadida de gente desconocida y todo revuelto a su regreso, sin que nadie quisiera asumir los arreglos y su reorganización. Resultaba entonces hasta lógico que para gente como Primo que nunca había sido un verdadero o consecuente antisistema pero con un par de lecturas medioentendidas de economía marxista en su haber, decidiera pasarse al bando contrario, no tanto como una decisión planificada sino como la consecuencia de un montón de renuncias encadenadas. Si de lo que se trataba era de vencer al sistema capitalista y esto no había sido posible ¿porque no seguir su corriente dominante: la de hacer capital? No sería el único ni el último en una colección de personajes oportunistas que se pasaron de la oposición a la integración sin que su saldo emocional se resintiera en lo más mínimo. fue así como acabaría haciéndose amigo del dinero y de los aliados que se lo proporcionara. De todas maneras con su actitud pasaba a integrase lo que en los delirios de la línea política de ese partido político de izquierda altisonante, dio en llamar el bloque histórico social como el conjunto de capas pequeño-burguesas y comerciantes, objetivamente reforzados de las iniciativas proletarias y de la dirección del poder obrero. ¿A que dirigente del grupo en pleno ataque psicótico le daría por alumbrar tal idea? Si Primo como empleado de fábrica fue una ruina tanto en su etapa de peón de máquinas, como en la siguiente de cuello blanco, y lo fue tanto para el movimiento obrero como para la propia empresa que en lugar degenerar beneficios era una continua resta de ellos. La empresa en su talante yanquee optaba como primera medida por invertir en sus empleados entrenándolos en le marketing, en el business english y en la psicología de control del personal fabril para luego en el futuro obtener de ellos el mejor rendimiento. No fue así en el caso de Primo cuyos sucesivos cursos de inglés lo continuarían colocando en la lista torpe de los fichadores de la pendiente asignatura y cuya cúpula de la empresa tomaba el tema como referente de apuestas para el casino clandestino que mantenían los ejecutivos como desestresante en los paréntesis de sus negocios millonarios. En cualquier caso el más bien poco que mucho inglés del erudito, le permitió su asistencia a ferias europeas y estar a la guai del sector comercial en el que además de meterse, acabaría por ser un adalid en la barcelonáutica metrópolis. Bastantes de los filonazis de la zona y los skean heads con cara de mala hostia y la retráctil en el bolsillo de la cazadora llevaban compras facilitadas por la cadena del susodicho, cuyo “mientras yo ande contento,ríase la gente” lo traducía por un “a mi plim, mientras los libros de contabilidad vayan abultando las sumas”. En esos aspectos indirectamente Primo se sentía reforzado por Eva que seguiría compartiendo el sector del comercio y compartiendo ese verdadero nombre de la verdad a la inglesa, en un extraño affaire, deser independientes pero compartiendo el logo que de cara a fuera les hacía ser los mismos. Como ella vendía lo mismo o prácticamente las mismas marcas, sacaba pólvora al fuego y no creía que se tratara de un sector comercial especialmente violento, ya que la muchachada en general vestía las bombers de moda y las campers de puntapiés, porque ese era su idolatración de la moda. Eso quedaba como argumento comercial potente, pero también le tocaba reconocer la clase de energúmenos que se le acercaban a su tienda y las figuras monstruosas que daban miedo con la sola presencia. Por si eso no bastara, el incendio de su tienda, tal vez por un cliente resentido, y varios robos, la colocaron al borde del paroxismo sin poder aguantar llamadas telefónicas a partir de determinadas horas por sobresaltarse como una colegiala ante la regañina inesperada del tutor.
Nadie quedaba exento del sobresalto. Tampoco los hombres de la historia: Primo por sus reveses empresariales que no dejaban como mero apunte los despidos, los enfrentamientos judiciales, o las dimisiones de sus empleadas casi en bloque que no le aguantaban, estando dispuestas a no tomar el periodo de preaviso de una quincena de días con tal de no verle un minuto más. Y Jenaro que siempre tenía anécdotas que contar proporcionadas por algunos de sus clientes que lo amenazaban o lo molestaban por teléfono. En este mundo de locos, este trío inaudito sobrellevaba una historia compartida sin compartir, unas aleluyas a inexistencias que seguirían como tales, unos deseos utópicos parcialmente concretados, una vida de calidad en medio de las maleas artes a espaldas del otro. A fuerza de peleas mudas e ingratas, los tres irán aprendiendo de la situación, con suficiente saber como para no caer en plañidos dolorosos. Ni siquiera Primo, cuya tragedia levitada hasta el angélico tribunal de los arcángeles de las guardias personales , se sentía ya con fuerzas de duelos y de luchas al advertir a pesar de su miopía intelectual, que Eva estaba de vuelta de cualquier propuesta, reenamoramiento y parsimonias. El Ex mayusculizó su abdicación, mientras que Jenaro volvía a la trastienda o a la reserva, a la espera de que Eva replanteara su situación y se colocara en grito de guerra para hacerse perforar de nuevo por él. Jenaro contaba con sus aliados Saturno y Urano, desde cuyos planetas que tomaran sus nombres, recibiría los dones necesarios para la felicidad sostenida. Seguro de esto admitiría una plácida relación verbal con ella, para intercambiarse confidencias sobre los líos de la vida y la espaciosidad frente a los buitres cercanos. Los dos sabían demasiado de los dos como para encantamientos y nuevos encandilamientos, aunque no dejaran de expresarse deseos y elogios, sobre bellezas y atractivos. Jenaro a pesar de tener la fama para ella de picha caliente y loca, admitía las reglas del juego de la amistad: la de verse y hablar y “no hacer nada” con el pero delante, de ella. Curiosamente ese “pero, no haremos nada, eh” podía acabar con tocamientos y con la lengua de él en el chocho de ella para dejarla excitada en un medio día de domingo y sugerirle una paja solitaria por la tarde con su propia mano. mientras fantaseara con él. a Jenaro que le importaba más que su propio placer físico el de ella, hubiera estado dispuesto a irle detrás treinta días seguidos de un mes, o más si se lo pidiera, simplemente para hacerle de boca y para lamerla como un gato, sin pedirla nada a cambio. Y estaba dispuesto porque ella seguía con sus fantasmas de la contaminación y la idea fija de que él era un irresponsable y que si esto se lo hacía a ella también lo haría con otras, sin -seguramente conocerlas tanto. Se equivocaba, pero cómo demostrárselo. Jenaro tampoco era tan rijoso como para perder sus composturas frente a Eva como la hembra que vuelve loco al caballo que la monta. Y era suficientemente amigo y entendido como para mentalizarse ante las confidencias que ella pudiera irle diciendo sobre nuevos hallazgos varoniles, vueltas al Ex inmerecedor o audi-ciencias y consuelos a los problemas de éste -que tal vez fuera peor- o su (im)posición del nunca más hacerlo con él. aunque ese veto no fuera dicho, Jenaro lo admitía como algo inscrito en el ambiente, aunque ella tampoco estuviera en un no inequívoco, en particular cuando le decía: “bueno aunque no haya penetración puedes magrearme”. Jenaro como buen catalán admitía el predicado y casi siempre la mano iba más allá del abrazo o de las manos para pasar a sus partes más protegidas. Pero tampoco lo exigía y admitía quedarse sin ella como amante. Eso le permitía contarle sus correrías por otras faldas y reciclarla a ella como una amiga depositaria de temas no fácilmente colocables en otras partes o en otras personas. el común denominador de Jenaro y de Eva, o u no de ellos, era la falta de un número destacado de amistades. Ni las tenían ni las buscaban, ni las creían como posibles. su propia experiencia podía demostrar lo contrario en tanto que habían hecho prevalecer una historia afectuosa a pesar de todos los naufragios atravesados, pero el coste de ella no era precisamente bajo y la enseñanza era también la propia fragilidad de una amistad cuando unos intereses incompatibles (un marido posesivo por ejemplo y el propio Primo sin ir más lejos en la actuación mal hecha de Otelo) exigían su liquidación por decreto. Las circunstancias no quisieron hacer coincidir a los dos hombres y sacar sus floretes en torno a la chimenea reciclada de principios de siglo en la explanada frente al apartamento de Eva. Los horarios no eran de coincidencia. Y solo en una ocasión matutina antes del horario comercial, al pasar por el apartamento de ella a desayunar y ducharse tras una noche loca en el despacho de él, hubo un cruce instantáneo de miradas entre los dos hombres, cruce ajeno a la observación de la amada. Jenaro iba platicando con ella desde el estacionamiento del coche al inmueble, mientras que el Ex, salía a la disparada de una tienda papelería y copistería del vecindario. Todo su esquema corporal mantenía una diagonal de torre de Pisa con el suelo, cuyo ángulo de sustentación estaba a punto de ser rebasado. A pesar de los años transcurridos la identificación fue inmediata. Los amantes no interrumpieron sus diálogos y el Ex no cargó sus ametralladoras. Ambos se reconocieron pero la etiqueta de civilizados obliga y ninguno hizo comentario alguno. Jenaro integró el flasch de la imagen como la una figura en movimiento más del entorno sin concederla mayor atención y Primo se llevaría la obsesión durante todo el día con un flash tan aversivo como el opuesto, el de ve al contrincante en las mismas fauces de su barrio. La distancia de unos 20 metros les salvaba. Jenaro podía haberle saludado pero estaba avisado de no hacerlo. Y de hacerlo, ¿saludar a qué, a quién? Volvían de una noche juntos, cuando la noche anterior ella y el Ex la habían pasado con su película sexual, ella haciendo de confesora, de madre, de recogedora de los desechos ánimos de él, y él mismo, haciendo de solicitante, de apesadumbrado, de individuo desindividuado que está en las últimas, de mamarracho viviendo, a duras penas, que pide favores por teléfono, de citas de amor ,aunque sean en la cuerda del funámbulo. Las tragedias de Primo se contaban tan crecientemente como sus levitaciones por una atmósfera que siempre le había ido ancha. Sus millones no le salvaban de su tragedia y en lugar de sacrificar parte de su negocio para salvar el resto, como haría cualquier capitán empírico con su vaporetto con riesgos de hundirse, su mente derrapaba de consideraciones autocríticas a proyectos de franquicias con su nombre corporativo. Cualquiera en su lugar, con el cromo fisiológico de sus mucosas haciendo chup-chup hace años ya habría conservado un capital para renta y se habría ajustado a ellas pasando del estrés de los negocios. en lugar de eso su discurso volaba de sus problemas físicos a los financieros sin darse cuenta de la estrecha relación entre lo uno y lo otro. Por eso andaba como una moto y tragaba los desgarros existenciales de una sentimentalidad que ya no le era correspondida, sin haber aprendido que su resto de sentimientos por Eva no pasaban por rescatarla como compañera, sino por tener un salvavidas y una papelera-depósito a la que echar sus llantos mudos. Su resto de dignidad se había esfumado y con tal de sentirse devuelto a imágenes pasadas de ternura y consuelo era capaz de seguir clavado en sus coordenadas de fracasado emocional y cargar con el rol de industrioso de prendas para las muchachadas doctas en dejarse engañar por las modas. Víctima del imperio irreal en el que se había encastillado un año tras otro lo iba repitiendo como el anterior sin buscar una salida sentimental a su vida. Su único soporte era la de matasanos cuya relación justificaba porque le pasaba dinero para cubrir sus agujeros con proveedores. Él, un don perfecto y un tiquismiquis, por lo que hacía a las críticas a Jenaro por su supuesta promiscuidad, se atrevía a aceptar una relación en vigencia en su precaria existencia tan solo por razones económicas . A saber los engaños con los que cargaría a la medicucha, que tal vez los aceptara a falta de otro mástil en el que apoyar su subjetividad con las faltas reconocidas en tanto que afiliada a la membrecía del personal sanitario metropolitano. El levitante cincuentenario tenía además sólidos argumentos para conquistar a Eva, y a excitarla a lo que sucumbía, porqué como tal como decía sobre sí misma “ella no era de piedra”. En cada acto furtivo de revival sexual entre ambos, 20 años de conocimiento en la intimidad les contemplaban.Durante todo este tiempo se conocieron las técnicas y los deseos.Se lo sabían hacer. No obstante una cuestión técnica (la reactancia alérgica de Eva a los artículos de síntesis de plásticos, entre ellos a la goma de los preservativos) condicionaba la manera de hacer el amor, y no pocos cientos de veces durante un tercio de vida casi, a Primo le tocaba levitar sobre el cuerpo de Eva en el instante preciso del clímax, interrumpiendo así fatalmente la eyaculación esplendorosa para dejar en su lugar una salpicadura de su papa, con el escroto retorcido y la próstata presionada. Unos años después sería un prostático más a ingresar en la fila de los hombres que ante su primera setentena de edad se enfrentar a la grave tesitura de una intervención quirúrgica seria o una probabilística tumoral. Pero todos iban para viejos y nadie se salvaba del reloj imparable de los días y las horas. En todo caso, Eva más rejuvenecida y energética. !Las mujeres aventajan a los hombres en todo, incluida la esperanza matemática de vida¡ pero lo que era ellos iban para huéspedes de féretro. También Jenaro que se había reído de sus propias sombras y afinaba todo lo que podía el sarcasmo ante las circunstancias desagradables. Las tragedias e la sociedad objetiva parecían serlo menos si la víctima ponía mejor cara. Posiblemente la imagen idolátrica de Jenaro era la de los protagonistas passolinianos que pedían un último favor a su verdugo con las sogas ya puestas al cuello para reír un último relato o chiste. ¿Qué era la vida sino una serie de adelantos engañosos sobre el péndulo imparable de la cuchilla? Se hiciera lo que se hiciera el final igualaba a todos los mortales. Esa mortalidad que constituía la determinación ineludible pasaba a ser con el tiempo una puerta celestial de liberación de los torbellinos y los desgarros. Sabiéndolo a priori ¿para qué hacer de la vida una carrera por ser más, ganar más o engañarse más? Jenaro actuó en consecuencia con su principio y fue viviendo los años jóvenes y maduros de acuerdo a lo que era: un ser transitorio sin ninguna gana de pasar por el tubo social, ni como obediente ni como amo. Por eso su doble escapada de la servidumbre y del señorío, lo colocaron fuera de clasificación. En cambio el otro hombre, apostando fuerte en su camino de industrioso y hacendoso de los dineros, arriesgó más vísceras y corazón en sus proyectos para irse configurando como una piltrafa viviente, como peaje !eso sí¡ para ser recordado como un patrón odiable, un padrastro frustrante, un exmarido lamentable y un exrevolucionario traidor. Todo le sería disculpado, porque entre otras cosas no habría ningún jurado que se formara para examinar su caso. Bastante delito tenía con ser él mismo y cargar con su imagen cada día de su vida en su espejo del cuarto de baño y en las lunas de sus establecimientos. Sus taras biográficas, sin embargo, no habían acabado con sus orgullos almacenados y una sombra de una vieja bondad quedaba presente, al menos para Eva, la cual de tarde en tarde seguiría acogiéndolo, desde el cóctel a dosis varias de pena, examor, exsocio y hasta puntualmente solidario. Por eso, favor por favor , lo avisaba de vez en cuando con informaciones que le podían ser útiles para su negocio, tales como comunicarle la verosimilitud de que una empleada suya pudo ser el cerebro de dos robos de cantidades importantes de dinero. La empleada en cuestión a pesar de ser una de las antiguas y de las de más confianza, estaba metida en trapicheos de haschisch y vete a saber qué otras cosas. No era difícil inferir que esa empleada modelo utilizara el subterfugio de su negligencia para ser robada por un cómplice suyo. Como todo subordinado salarial cabía predecir su pensamiento: el de subestimar los problemas del patrón, en particular cuando en un fin de semana podía facturar fácilmente medio kilo en una sola tienda neurálgica. ¿Porqué oponerse a un botín exquisito, cuando ella era la explotada y el otro el explotador? O al menos esa era la clase de pregunta que se había extendido en los medios asalariados, cuando los análisis nunca ha sido el fuerte de los proletarios o de los subalternos, más ocupados en la inmediatez subsistencial que en los planes de liberación de clase. Al propio patrón burlado no le quedaba otra elección que la de reconocer que sólo es robado quien tiene sobrantes para que le sean mangados. Perder tanto dinero no es tan grave si de una semana para otra se pueden reponer las pérdidas y contabilizarlas como gastos. ¿acaso es posible un balance económico sin el parámetro de pérdidas? ¿y acaso es tan importante si una pérdida lo es por robo o por impuesto o por género defectuoso pagado? sea como fuere, Primo seguiría levitando a base de jarabe de palo y de experiencias múltiples en el mundo selvático y despiadado de los negocios. Eva, aunque con un volumen de empresa a menor escala, también aprendería lo mismo, o incluso más. Eva se iría haciendo distante de todo y de todos y seguiría enganchada a su negocio como la tábola salvadora de todo naufragio aunque con bastante suerte, porque fue remitiendo sus síntomas de adhesión neurótica a un ex agraviante y a una administración conflictiva de su negocio con su hija y colega de cada día. Pasando los meses, dejaría los temas del malo-cruel de lado y se ocuparía de su vida como un proyecto de acomodación, en el que cabía una atención especial a Jenaro, pero sin proyectos idealistas de transformación. Los dos no se habían constituido en pareja ni nada indicaba que lo llegaran a ser nunca, aunque los paseos por el parque fuera cogidos de la mano o abrazados, y externamente parecieran hacer “buena pareja” como lo calificara la hija de ella. La historia había bajado el grado de intensidad y aunque el deseo afloraba de algunas maneras, ya no encarnaban la pasión del principio. La historia de tres no era una tríada de cine y los sueños de ella donde juntaba a los dos hombres y escogía preferentemente a uno aunque no mentían sobre el estado de su laberinto, resultaba ser conocedora de la salida que en realidad no pasaba ni por el uno ni por el otro, aunque el uno estuviera en clave de pasado y el otro en clave de presente. De hecho los dos rivales tácitos habían escalado otra situación de conmiseración desde la distancia. Jenaro había aceptado desde el principio las inclinaciones esporádicas de ella hacía el Ex, y este después de tanta mala sangre hirviéndole en riñones y duodeno, acabó por acatar la lógica de los acontecimientos ,repasando el guión de su propia vida , que incluía la admisión de un otro, un tercero, que nunca le gustaría en su haber existencial. El resto de razón pura que le quedaba al levitante le dibujaba un panorama, un futuro de no-relación con Eva, aunque pudiera haber un polvo cortocircuitado de tanto en tanto y aunque hubieran compartido juntos tantos años de vida. Las canalladas que le hiciera habían sido demasiado grandes como para ser olvidas alguna vez. Y para su propia autoestima, pasar de exrevolucionario a paranoico, majara de definición, perseguidor obsesivo y explotador al unísono, todo en un paquete perfectamente embalado y facturado para el reino de los volados, no le dejaba demasiado buen sabor de boca para creer en sus fanfarronadas. Por su parte Jenaro desde la distancia crítica de un neoasocial se había librado de meterse en batallas sin ton ni son y para sus adentros siempre había subestimado las facultades de gentes que como el Levitante se metiera en ese mundo de la empresa, no por empresario sino por inconsecuente y por sentirse mas recrecido en lo personal a base de inyecciones de suero económico en lugar de autoestimarse por si mismo. Como todo enano, necesitaba de lo grande y de lo ruidoso para hipnotizarse con su pócima de mentiras y creerse a sí mismo grande y poderoso. Jenaro en cambio no necesitó pasar por toda esa vida de embrollos y de estrés para creerse el dios del mambo aunque no supiera dar dos pasos seguidos de baile. Estar contento de sí no le quitaba su responsabilidad indirecta en los cristos de la expareja y en particular de ser el introductor del haemophilus sacado de vete a saber donde. El podía admitir ser un portador asintomático de la gardnerella, pero no un visitante a destajo de tantas vaginas como para someterse a tantos riesgos de contagios. de nada serviría sus argumentos sobre la extensa gama de los microbianos haemophilus, cuya variedad morfológica comprendían territorios colonizados del organismo humano y coexistentes con la salud. Incluso una de las variedades vivía en el tracto respiratorio del ser humano, pero el vaginalis parecía demasiado estigmático como pasarlo por alto. Jenaro opinaba que casi todas las mujeres con un mínimo de actividad sexual plural habían pasado por la experiencia de los picores y las sensaciones desagradables de un cierto olor a pescado pasado. El tratamiento con óvulos que espesaban el flujo añadían una dosis de desagradabilidad a la experiencia. Y las opciones alternativas no resultaban muy cómodas. Ese registro en los antecedentes de Jenaro lo señalarían para siempre como un descuidado, aunque bien mirado y estudiándolo de cerca se podía advertir que él arrastraba sus propias prevenciones y no siempre se lanzaba a comerle el coño de Eva, aunque las tendencias de buscarla por sus rincones quedaran muy de manifiesto. Por él habría ido todo lo lejos que su frenesí imaginario le hubieran permitido, pero los meses y los años iban pasando y todas aquellas aventuras porno quedaban como ecos de deseos y de proyectos más que como pasos trazados en esa dirección. Por si fuera poco, Eva seguiría siendo bastante escrupulosa, hasta el punto de que no le gustaba dar la mano a desconocidos (como a los latosos de vendedores comerciales que pasaban espontáneamente por su tienda con toda clase de aparatejos). No se la podía culpar: el menor acto de implicación podía encadenar una serie de compromisos que acabaran armándose en su contra. en sus buenos momentos económicos había llegado a pagar lo todo, ajustándose al perfil de la buena comerciante, cuyo estatuto y buen semblante debía quedar manifestado como pagana de impuestos,. acuerdos entre los comerciantes de zona y gastos extras. En los momentos aciagos se enfrentaba a un aumento de consciencia pasando por el ajuste de los dineros y la supresión de los capítulos superfluos de gastos. su primer propósito de ser una recaptadora de beneficios de la tienda, llevada por su hija y una empleada, la que por añadidura era novia de su hijo, chocó contra las exiguas cajas de una temporada interminable, optando por sustituir a la empleada a la que se vio obligada a despedir. Ir cada día a la tienda y pasar largas horas mirando la calle y unas cuantas atendiendo a clientes, unos potenciales pero mojigatos y otros decisos que entraban, compraban y se iban, la devolvía a los tiempos psicológicos de la esclavitud. El trabajo cotidiano como una losa de la que no se podía desprender por mucho dinero que pudiera manejar. Además, esa tienda diminuta era su universo en todos los sentidos, y su vida entera giraba en torno a todo lo que le aconteciera, hasta sus pequeñas minucias. Por eso, la situación previa de bonanza, aunque no fuera cada día de tienda, siempre andaba pegada al móvil y a las llamaditas para preguntar cómo habían ido las cosas y el volumen de ventas. Ese estrés a distancia por los beneficios y los débitos le creaban problemas secundarios y se sobresaltaba con llamadas fuera de horas y con el fantasma del incendio intencionado del local de algo más de un año atrás. La madre y la hija hacían un tándem perfecto de paroxismo ante problemas que los tomaban como insolubles y particularmente la hija, no mostraba más serenidad de ánimo ni más objetividad que la madre. Eva sabía que para según qué gestiones y contactos su hijo no tenía el temple y la habilidad necesarios y le tocaba asumir el proceso como directora, quedando lejos la perspectiva de vivir de rentas sin preocupaciones. Eva excusaba cualquier preocupación de ese género porque era su modo de vida y su fuente de supervivencia. Las sugestiones de Jenaro para qué pensara en un negocio alternativo chocaban con la resistencia de Eva que prefería continuar en su sector aunque las transacciones con los proveedores le dejaran mucho que desear. Jenaro no arriesgaba nada en su discurso, pareciendo que estaba colocado por encima de los hornos crematorios en los que se consumía la doliente humanidad. Aparentemente sin tantas preocupaciones ni horas de trabajo se permitía un tren de vida cómodo y consecuente con su personalidad. Ante una encuesta sociológica hipotética de estatus, daría afirmativo en su posesión de coches, ordenadores, internet, viajes anuales y confort doméstico. Y todo ello engrasado con algo menos de una docena de clientes que sólo dejaban exiguos dividendos. Jenaro tal vez no había nacido con ninguna estrella pero se hizo con alguna en su camino biográfico y su éxito existencial se basaba en tomar la existencia objetiva general y la propia en particular como un espectáculo continuado, repleto de estímulos y de retos, al que tomaba la prudente distancia como espectador y la intensidad justa de contribución como actor. No creer demasiado en nada ni en nadie le había librado de las patologías al uso de neurosis adhesivas varias. De eso hacía apología y profecía, aunque en la práctica tampoco era un austero consecuente con ese predicado ya que era un amante penetrante de Eva y un resignado a la únicas relación que parecía posible entre ambos: la de amarse puntualmente a la distancia y volcarse toneladas de palabras sobre sus procesos mutuos. Los dos se hablaban y los dos se escuchaban. Jenaro no tenía queja de ella en cuanto a qué solo le interesara lo exclusivamente suyo. O al menos no la tenía desde que se despegó del Ex como un lastre simbólico y como la áncora de plomo que había sido antes. Eva preguntaba por el estado de Jenaro y este le contaba sus pequeños problemas: bagatelas en comparación a los cristos financieros de ella. El propio Jenaro admiraba la capacidad de empresa de Eva y reconocía que él en su lugar hubiera sucumbido hacía tiempo. Jenaro nunca había pedido un préstamo bancario y su sola idea le aterraba. Por eso nunca se había metido en negocios ni le seducía hacerlo. Tampoco entendía o conseguía imaginar el papel de la gente que vivía entrampada o con presiones de calendarios para pagar fuertes sumas de intereses o de devoluciones de préstamos. Y sin embargo un volumen importante de los negocios funcionaba sobre el principio de manejar capitales adelantados por financieros. Para Jenaro el dinero tenía esa función visible pero otra muy lesiva e invisible: su uso determinaba un mecanismo de alienación mental, donde el sujeto dinerario se doblegaba a sus sumas y cálculos, sin disfrutar realmente el significante que representaba sus cuentas bancarias. Eso confirmaba una vieja ley: es más desgraciado quien teniendo dinero no es feliz que quien no teniéndolo tiene una excusa para no serlo. La lucha por el dinero no dejaba de ser una lucha por la amplitud del territorio, es decir de los terrenos de dominio en los que meter las narices. Lo paradójico del asunto es que tener más en más lugares generaba un estado de inquietud y de temores, que imposibilitaba al poseedor de disfrutar de sus posesiones. Un nuevo panorama demoníaco quedaba perfilado: el de los posesos de sus posesiones incapaces de obedecer sus deseos autónomos, víctimas de una servidumbre mental a las cifras para las que habían sucumbido. Jenaro por mucho que criticara eso tampoco quedaba exento de hacer sus propios números, aunque sus cantidades no pasaran de seis cifras o cinco ceros. Persuadido de su personaje a fuerza de defenderlo ante otros que se lo impugnaran, acabó creyéndose inmune a las tragedias de los humanos ordinarios. Pero externa y aparentemente su semblante no era más destacable que cualquier otro y posiblemente sus procesiones de dolor y desengaños habían sido tan corrosivas como para dejarle sin médula. Eso no le impedía vivir una vida de amante entregado a Eva, aunque su historia basculante por tratos parecía que iba a más y por otros, a menos. Pasadas unas semanas desconectados, ambos se volvían a enganchar como apasionados y a convulsionar sus líquidos en una danza de cama que tenían perfectamente estudiada para alcanzar el máximo de placer mutuo y compartido. Pasada media noche de muchas noches, él salía disparado del apartamento de ella, no sin antes haber caído al influjo de Morfeo, y casi a medio vestir, con el bajo de los pantalones en plan ciclista, salía a la estampida al coche pasando por la mirada de los últimos parroquianos del Tiberius, restaurante de comidas y de observaciones. Jenaro se daba un último repaso para no dejar señales que lo delataran en cuanto haberse desnudado antes de volver a casa y se mentalizaba en los kms de vuelta para el rol doméstico y los quehaceres del maridaje. Para una moral de estrictas levitancias y de obediencias capitalinas del estilo de Primo, una conducta bohémica en general era de no recibo y la conducta libertina de Jenaro era de juzgado de guardia. Afortunadamente para éste y desgraciadamente para aquél los tiempos de la lapidación de los adúlteros habían pasado y el Santo Oficio había cerrado las puertas para denunciantes potenciantes como él. Jenaro, libertino o no, sabía bien dónde estabas el placer y donde la compañía, donde lo idealizado y dónde lo real, y en sus acertijos de quien era quién tenía muy claro que amaba a Eva sin dejar de amar a su compañera. En esa historia a varios actos y de bastantes más protagonistas, entre los directos y los indirectos, Primo iría dejando de lado el peso de su insistencia para reconocerse el perdedor de amores que nunca había dejado de ser, mientras que Jenaro sin ratificarse como ningún vencedor ya estaba conformado con el cariz de los hechos. Seguiría en su lago de musas, mientras que el otro postrado en sus penumbras y hecho polvo se descostillara frenéticamente cotizando a algún Dios para que le hiciera la compañera ideal con ese trozo de sí del que se amputara. Veteado de insulsez el dios de guardia en el purgatorio de los arrepentidos entraría a saco en el cuerpo de ese hijo del cielo, desbrozándolo de tonterías y miserias off de récord, mientras el xilófono de los ángeles guardianes tumbaban rebeliones de almas inquietas dispuestas a la escapada límbica para alcanzar el palco prometido en las diestras del gran pater. Exangüe de tanta persistencia en una vida de terrícola malhadado y malparado, prefirió ser uncido por obispos apuntados al viejo INEM y untado por las mantequerías cerradas por excesos de grasas colocadas en los tejidos adiposos de las masas, que no analizado bajo la lupa analítica de un psicoterapeuta ducho en síndromes de su naturaleza. Primo en sus arrebatos de pre-viejo, seguiría -a pesar de la cirugía de prisa y corriendo en una guagua saltando de nube en nube en el lugar gris de las purgas- animado a meterse hasta el tuétano en la existencia de Eva, por la que no dejaba de suspirar y aspirar para ser su amastro a modo de recogedor de migajas de un amor extinto. Por eso, cogido entre dos flancos, el siroco y el mistral, Primo levitaba chapoteando como un niño sobre las charcas negras de un barrio sin asfaltar y cuando tenía una frase con sintagma nominal y verbal entera se aprestaba al teléfono y la llamaba para -lleno de alborozo- tener empaque con el que seguir la fábula de una relación sobre la no-relación, sabiendo que Eva le seguía parcialmente el rollo. En esos impulsos televerbales podía suceder que el llamante llamara primero al número particular de ella, mientras estaba en plena faena de montar a Jenaro, el cual al primer sonido del aparato cogía por las muñecas a su jinete para que no se le ocurriera contestar al micro. Luego, sonaba el teléfono móvil, y finalmente volvía a sonar el de casa, junto a la mesita del dormitorio. Ambos sabían quien estaba detrás de las llamadas, por dejar sonar un tramo largo de tonos las tres llamadas consecutivas. El amastro se quedaba con la cara de interrogante de cierre coincidiendo el punto de abajo con un parche que le tapaba la boca por la que no se atrevía a decir ni mu, aunque se quedara altamente mosqueada. ¿Donde podía estar ella, si era una hora de estar en casa, ensiesteada o comiendo? Inevitablemente la sombra de Jenaro el conquistador, planeaba con desaire en el inconsciente del levitante el cual con el cerebro abotonado no le quedaba empaque para análisis de ciudadano racional, convencido que el maleficio de la federación de jugadores del mus había caído a puñados sobre su sombra. Los reveses cardíacos y emocionales de este no le proporcionaban un plus de felicidad al otro, cuya generosa situación no le convertía nunca en triunfador ni en exclusivista. Deseaba y quería a Eva sin caer en la inocentada de que había una historia definitivamente estable entre los dos. Ella hacía su vida y éste la suya por mucho que se la comentaran y se aconsejaran respectivamente sobre sus reveses. al mismo tiempo ella seguía colgado de propósitos burgueses y comerciales y éste de una bohemia trasnochada de difícil recibo por ella. Cada uno a su manera era un náufrago social y ese era un común denominador que les unía, pero él no podía tolerar ser el amante escondido en el armario, cuando venían sus hijos o incluso ante su ex, al que le seguía confiriendo un poder de influencia especial en su onírica y su mundo interno. Jenaro no era Jenaro si no se le admitía en primera fila y con todos los honores, no para colmar su personalismo sino para no admitir ninguna actitud indigna, y Eva no era tan sensible como para no darse cuenta que con sus engaños y dobles maneras de toda la vida, no hacía más que adoptar una actitud hiriente hacía Jenaro, por mucho que ambos disfrutaran como cosacos en la cama o siguieran adelantándose a la rasgadura de tabúes. Especialmente dada la escrupulosidad de ella, hasta niveles obsesivoides de exageración. Ella sería capaz de morir de sed en un desierto por no beber agua embotellada y con nombre de marca y él sería capaz de sobrevivir en el mismo desierto bebiéndose la propia orina y la de ella en caso de extrema necesidad. Ahí radicaba la gran diferencia. A pesar de eso los dos seguían hilando los hilos de sus historias respectivas aunque no hubiera ningún futuro escrito para ambos. ante cualquier previsión de ruptura él se sabría capaz de pasar página y ella posiblemente también. Pero sería otro común denominador por razones distintas. El seguiría creyendo en la bondad de la naturaleza y en las posibilidades de dicha por los rincones humanos y anatómicos. Ella, en cambio, se creería fuera de juego desestimulada por hombres y amoríos y con salidas masturbatorias en caso de urgencia dominical última. A fin de cuentas ambos se encontraban para hablar bastante pero para culminar sus chácharas en ensamblar sus ensamblables: coño y polla. Ella se sabía estupenda y él la seguía encumbrando como la mujer que era: excitadora y brillantemente orgasmal. Después de su descarga recíproca, cada uno se devolvía a sus aposentos y privacidades, para una siguiente vez en que repetirían poco más o menos lo mismo. Después de unos cientos de encuentros divinos de esa forma, parecía claro que no iban a pasar de amantes, o amigos amantes. Seguirían con sus encuentros amoroso-lúdicos pero sin esperar demasiadas estrellas: Jenaro no esperaría de ella grandes cambios en lo personal y ella seguiría viéndole a él como el antiguo agitador que fue, crítico a todo e irreductible a las formas y a las dobleces sociales. Ella en cambio se había convertido en una esclava perfecta del sistema: pagadora de impuestos -aunque no puntual- y reaccionaria frente a las algaradas juvenilescas que arremetían contra los artículos de su tienda y la simbólica de la moda que suponían. Eva había olvidado sus años gloriosos, aquellos en los que precisamente Jenaro se enamoró locamente de ella, donde juntos peleaban contra la dictadura, rompiendo escaparates con cócteles molotov. También había olvidado que sus sueños eran de un mundo sin clases ni venganzas ni riquezas para unos y pobrezas para otros. Ese pasado no le garantizó ninguna fidelidad. Más bien lo contrario: se había pasado al campo enemigo, aunque como buena pequeñoburguesa no pasara de mantenerse en una tierra de nadie: incomprendida por su origen de clase(y hasta familiar)y expoliada por la política municipal y estatal en un modelo capitalista que preferenciaba las grandes concentraciones de capitales en contra del minifundismo comercial. Jenaro quedaba al margen de todo ese enredo, en cuanto ni siquiera hacía declaración de renta ni deseaba contribuir con sus ingresos las arcas de ningún estado atroz. Esa había sido una de las razones por las cuales nunca había querido tener más dinero del justo necesario para vivir y moverse en los viajes y desplazamientos indispensables. A su manera seguiría siendo fiel a la causa inicial de un antisistema frontal, aunque comprendía y perdonaba cualesquiera otras actitudes trepadoras para entrar en ese mundo de burgueses e hipócritas. La paradoja es que esos entrados en ese mundo dinerario: verdaderos escaladores sociales y autopromocionados (en eso Eva y Primo compartían el mismo cebo), no conseguían beneficiarse en lo personal de sus dividendos. Eva no paraba de decir de permitirse un par de días de vacaciones al menos: un balneario o un camping incluso. Y eso lo recordaba un trimestre tras otro sin que se concretara. Por no permitirse ni siquiera se podía permitir cenas o espectáculos con una cierta frecuencia. Por su parte Jenaro con menos dividendos. vivía la vida desde una movilidad y desde otra óptica: la del momento. Eran tan distintos que una convivencia común se hacía inimaginable. Por eso por mucho que la quisiera, Eva no pasaría de ser la amante y difícilmente se transformaría en la compañera. O al menos no había perspectiva de que lo fuera. Eso dejaba las manos libres a Jenaro para estar abierto a otras posibilidades, otras personas , es decir, otras mujeres, aunque supiera a priori que a la media edad es muy difícil encontrar gente con suficiente higiene mental como para que esté limpia de fijaciones, obsesiones, paranoias y otros déficits de traducción de los hechos. Se había vuelto selectivo y al igual que todos los selectivos eso no le daba la categoría de ser selecto aunque lo pareciera. Eva tenía una bondad última y una paciencia infinita, que incluía aguantar los planteamientos radicales de Jenaro y su talante crítico. Este le devolvía con creces las incomprensiones y desconfianzas de ella en forma de predicados duros, a los que se sometía dulcemente. En contrapartida Jenaro asistía a los que nunca acaban de ser últimos culetazos del culebrón familiar de ella con varios frentes abiertos en forma de brechas sangrantes. fundamentalmente dos: con su Ex y con su hija, la cual impropiamente por su generación seguía más asustadiza e histerizante en las situaciones complicadas. Jenaro asistía como público-escucha a las prosas dolorosas de ella. Los amigos están para escucharse y Jenaro lo hacía, aunque desde que reaccionara enérgicamente a seguir siendo un comparsa en el mono-rollo de la dicente, ésta adoptó un criterio que le serviría para economizar tanto las energías de él como las de ella, al reducir drásticamente su dedicación monotemática al protagonista principal de su pasado. Ese criterio oportuno salvaría, además, la relación de los dos, aunque ella se quedara pensativa y dolorida por descubrir en Jenaro no un amigo aguantalotodo, sino un filtro crítico indispuesto a ser la echadera de las mismas frases y anécdotas parecidas, un mes sí y otro también. A Eva le resultó difícil de encajar las reacciones dignísimas de Jenaro y para ella este debía tener la suficiente soltura como para aguantarle el mismo rollo sin previsión de final. Lo que sucedía es que Jenaro por acomodaticio que fuera tenía sus límites y había un par de asuntos que no podía aguantar en nadie: el uno, era que no se le tuviera en cuenta , discriminara o rechazara; y el otro que se insultara su inteligencia repitiéndole una y otra vez los mismos temas como si no los hubiera escuchado a la primera. Claro que como estratega de la mente sabía que la función de escucha mecánica era terapéutica y útil para toda persona afectada que necesitara vomitar y drenar sus adentros a fuerza de repetirse y rodear incansablemente la misma cuestión.
Establecida esa tendencia, lo que más pudo ayudar a Eva era que se diera cuenta de función de prensa de taller industrial golpeando siempre la misma pieza para aplanarla. Desde que Jenaro gritara su derecho al respecto, Eva dio un salto cualitativo en su vida y se hizo más adulta, menos neurótica, más tratable, menos pesada, más alegre, menos variable, más erótica y menos ausente. Ella nunca reconocería su cambio por la intervención acogedora de Jenaro y en tanto que paciente empastillada por el psiquiatra de turno, que según ella sólo servía como recetador de Loramet y otras farmaciolas asquerosas creía ciegamente en la pócima como el solucionador de todo problema mental. A Jenaro no le preocupaba tanto no ser reconocido por ella como su protector o su terapeuta. El tenía claro que prefería a Eva como amante y no como paciente, lo cual entraría en contradicción con compatibilizar al unísono una amistad íntima. Por otra parte estaba ya un tanto descompletado por las atrofia imaginativa de la relación que aunque no iba a menos en el sentido de la intensidad y las confidencias, tampoco iba e iría más en el sentido del compromiso y la cantidad de anécdotas a pasar juntos. Por eso no hablaban ni de antiguos sueños ni esos los habían renovado con repertorio de algunos nuevos. El futuro no era apenas citado. No se irían a la polinesia a descansar de sus biografías cansadas y no se sumarían a la lista de los afortunados que se hicieron con sus paraísos: desde Gauguin a Marlon Brando, aunque en secreto Jenaro pensara que no hubiera mejor alternativa que la del retiro, fuera en Moorea donde zambullirse entre los corales o fuera en cualquier punto geográfico innecesariamente conocido para encerrarse con sus pasiones baratas. Eso era su resto imaginario que en la práctica no llevaba a término porque los años lo habían gastado e incluso acobardado y a diferencia de otras épocas ya no se atrevía a soledades con el brío de su etapa de aventurero y buscador planetario. A Eva le quedaban unos 10 años de actividad industriosa y comercialista para saldar deudas, estabilizarse y hacer una o pequeña fortuna con la que vivir de rentas, y a él le quedaban menos de quince para ponerse al día con sus cuestiones legales, cotizar los años pendientes en la seguridad social y aspirar a una renta suficiente por exigua que fuera para vivir en paz con los fiscales del cielo y los demonios de la tierra. Entretanto la una vivía sometida al estrés diario del horario comercial y él -según ella- no tenía obligaciones ni hacía nada. Lo cierto es que Eva y su hija coincidían en el lugar de trabajo y como ambas guardaban una relación tensa nunca del todo resuelta, la hija se quedaba en la parte de la tienda y la madre en la parte de almacén, donde sobre chaquetas y cartones podía tratar de conseguir horas paradisíacas con siestas momentáneas, a falta de un proyecto real de retiro o de viaje a algún lugar de las antípodas. Eva para alimentar su energía no necesitaba mucho: algunos paseos en el parque ajardinado de cerca de su casa adonde generalmente iba sola. apenas tenía tiempo para ella y el poco que tenía tampoco lo empleaba para relaciones humanas o para otros proyectos heterosexuales a completar el de Jenaro. Ella estaba superatractiva a la media edad y le habría bastado quererlo para conseguir amantes en activo, y posiblemente mejores que Jenaro o, desde luego, que Primo. Ella se cuidaba bastante más que estos dos individuos en lo físico. Iba bastantes mediodías al gimnasio y tenía un aparato de esos que anuncian por telecinco prometiendo cuerpos deslumbrantes, en el salón de casa. El aparato se lo prestó su hija y aparentemente era ideal para castigar el vientre y apisonarlo nuevamente. Eso no supuso una re-esculturización -la verdad sea dicha tampoco lo usaba por resultar bastante antianatómico- de Eva, aunque su piel era tersa y suave y su vientre tenía un ángulo de curvatura u otro según el ángulo desde el que se mirara. En el caso de Jenaro el tema resultaba más exagerado. Él estaba en una edad corporal de experimentar vergüenza por su curvatura abdominal aunque Eva no se metiera con él por eso y ambos se lo siguieran pasando en grande en sus encuentros en el séptimo cielo de los orgasmos. Desgraciadamente las preocupaciones mundanas habían llevado a ambos a relegar en un segundo plano las citas con Eros y una segunda cópula resultaba del todo teórica, por no decir que una tercera parecía del todo imaginaria. En la fantasmagoría de él, sus deseos sexuales no se limitaban a una sola mujer y en alguna ocasión había fantaseado con alguna otra mientras él y Eva estaban enganchados. En especial en las muchas ocasiones en que él se ponía debajo del chocho y ella atenazaba su cabeza con sus poderosas piernas, él notaba a faltar caricias en sus genitales por otra boca de otra mujer. Eso apenas quedó planteado. Eva se declaraba una mujer muy fiel y no concebía otro sexo distinto al que practicaban. Ni siquiera se comprometía a un más con Jenaro por mucho que este le prometiera que no estaba con ninguna otra. Jenaro tenía un estilo de vida perfectamente previsible y controlable. Era muy fácil adivinar si se lo montaba con alguna otra, aunque le hubiera declarado abiertamente a Eva, que dada su relación de frecuencia disminuida, eso le llevaría a otras búsquedas y otras exploraciones. Ella no tenía apetencia de verse a menudo con él o no con el número de veces que él pedía, tampoco de pasar noches enteras juntos en la misma cama. Las pocas veces que lo había hecho en el despacho de él, Eva lo había pasado incómoda por su alergia al polvo y a los materiales sintéticos, y en un despacho siempre hay alguna goma con la que enrolar papeles ,además del infinito número de cosas habidas en el despacho de él que levantaba una cierta cantidades de partículas en suspensión. todo eso colocaba a Jenaro, todavía con ganas de marcha, en la línea de carrera de alguna persecución feminal, lo cual no hacía, o su manera de hacerlo resultaba tan lenta y demorada que no conseguía los resultados cuantitativos que cupiera esperar por su filosofía. Primo había llegado a creer de Jenaro que era un mercader de virus y un mujeriego impenitente que siempre andaba con una o con otra. Las malas lenguas siempre hablan más de la cuenta y contra su propio pronóstico acaban por favorecer a la diana de sus dardos. No es que Jenaro se sintiera favorecido por el hecho de que los demás, o Eva en concreto creyera/n que andaba siempre enfaldado con mujeres de todas partes., pero ese decorado tenía por significante la autonomía del susodicho para remontarse en cualquier lugar en caso de abandono o de pérdida del otro amado. El panorama de Jenaro permitía una visualización de su relacionagrama con suma facilidad. Bastaba escucharle. Y en tanto que se permitía vivir las experiencias que la vida le daba evitaba caer enganchado en placas ateromatosas y en la erosión del elán vital. Otra gente a su edad vivía la vida del viejo (Primo, sin ir más lejos) y él todavía soñaba como un utopista, que aunque frustrado, utópico medular crédulo de un mundo con los valores renovados y las gentes desartefactadas y saneadas. Esa puesta de énfasis en un hipotético cambio de sociedad y de humanidad le había llevado a disminuir los cuidados con el Presente e incluso en el trato impactante de las relaciones. Lo que valoraba en el contacto con los demás era la unión de almas y espíritus no la compra del uno por las dádivas del otro. A ese criterio se unía su economía moderada que lo determinaban en un para siempre de austeridad y simplificación aunque para su fabulación interna quisiera deslumbrar a invitados con Moet et Chandon o un repertorio de bebidas: desde coñac Henessy y Armagnac al Glenmorange 18 years old o Rozés Porto. En lugar de esto no pasaba de viñas sencillas y cercanas, manteniéndose preventivamente a otros productos embotellados. En el apartamento de Eva lingoteaba vasitos de Marie Brizard y en alguna ocasión semivaciaba botellas de vino a la comida o de Martini blanco algún domingo por la mañana sin desayunar que lo dejaban kao con un par de vasos pero terriblemente excitado para abalanzarse sobre ella. Desde ese aspecto Jenaro no le llegaba a la altura de los zapatos de Primo, cuyas fortunas y sus criterios de compra, le habían permitido hacer regalos caros a Eva, la cual todavía seguiría ostentando, como el reloj daliniano que llevaba en su muñeca; signo presencial del regalador como resto, no del todo desclavado de su corazón.
Pero las pretensiones de ella ya no iban hacía el restablecimiento de ninguna vida doméstica compartida con nadie como tampoco el rescate de ningún amor como tal. en su fuero interno iría ganando fuerza la idea de “ni el uno ni el otro” así como un no a los hombres en general. Jenaro había notado innumerables veces su indisposición a seguir jugando como amantes de sexo y llevaba meses manteniéndose en stand by por si caía alguna posibilidad. Pero era el primero en retirarse ante la exposición verbal de ella de su deseo en no hacer sexo. No sólo lo aceptaba sino que en cierta manera experimentaba una liberación por no tener que engañar a nadie acerca de si lo que mantenía con Eva era una amistad o una fantástica historia de proyectos que nunca fue así. Además, Jenaro se conocía lo suficiente para saber que no luchaba ante un no claro. Era respetuoso con la decisión ajena y se quitaba, pautadamente, de en medio. No es que no quisiera a Eva. La seguiría queriendo igual pero con una reclarificación de los roles. Incluso sabía las dificultades que ella misma tendría para llevar a término su resolución de no-hombres: enunciado que lo colocaba a fuera a él, pero no del todo al Ex, cuya insistencia limosnera de limpiaparabrisas de semáforo, lo convertían en un forúnculo presencial un día sí y al otro también, para recoger las migajas de la bondad de la bella. Jenaro no se sentía derrotado. Simplemente configuraba una historia cortada: ¡una misma historia tantas veces interrumpida! eso le dabas carta blanca para proyectarse en otras y buscar el tesoro del conde de Montecristo debajo de las faldas de alguna hipotética. Eva no le gustaba la idea pero no podía lícitamente impedirla. si los dos eran, sólo (como suelen decir los adolescentes)amigos, ambos se debían para contarse cualesquiera aventuras. Jenaro, no estaba dispuesto a dejar pasar sus años de energética erótica como para no tirar los tejos a posibles conquistables y no descartaba estar contándole a Eva su nuevo filón de intimidades. Con ella tocaba pasar página. Transitar a otro capítulo de la novela de vida que representaban. siempre hay un momento en toda relación que acaba en su desclasificación. Puede seguir en unos simulacros y unas entregas, pero no en otras. Con Eva esto venia siendo escrito y hablado desde hacía mucho. Ella seguía arrastrando un pandemónium de aprensiones y se sentía francamente mal cuando le sobrevenían picores después de las visita fálica de Jenaro. Éste tampoco las tenía todas consigo cuando se entregaba cada vez más con ella sin tomar las medidas, que ella misma pedía cumpliera con las otras imaginarias. Jenaro no sufriría ninguna infección ni malestar por beberse tantas veces como ella había querido sus cascadas de segregaciones. aunque cuando bajo un par de puntos su autoseguridad podía quedar enganchado a la idea que ella siempre le decía, la de ser una persona de riesgo que no tomaba precauciones y que lo hacía todo con cualquiera que se le presentara. Era una mentira total y rotunda, pero hecha verdad por acto reflejo de Eva, contra el cual no podía hacer nada. Lo cierto es que él no creía que mereciera la pena ningún contagio por pasarlo bien durante unas horas y por eso tomaba las medidas fundamentales además de hacer mucho caso a su imaginación. Además ese supuesto universo de mujeres no existía. Jenaro apenas se tomaba molestias o iba detrás de mujeres y más bien sus problemas eran por excesos de insistencias de algunas, terriblemente aguijoneantes y molestas. Eva, que se presentaba como un espíritu puro y altamente preventiva no admitía ser la primera contaminada en otros temas. Con el tropargal se daba lingotazos benzodiacepinas que podían conducir a la dependencia y de las que ella ni siquiera se planteaba dejar. Además no por eso se restringía su copa de vino diaria. Junto a la nortriptilina como estrategia para estados de ánimo con percepción alterada, tensión emocional y alteraciones orgánicas de naturaleza psíquica. La fama del diazepam como ansiolítico sedante tuvo por una de sus adeptas a Eva, un contraste total y absoluto con las defensas de lo natural y de la superfluidad de los tratamientos químicos para los trastornos psíquicos basándolos en ideologías de valores nefastos. Por si fuera poco el lormetazepam, solo recomendable para períodos breves de insomnio, pero de ingesta estable en su caso, hacían de Eva una defensora no ya de la psiquiatra sino de la industria de las pócimas modernas. Jenaro había desistido sus luchas teóricas y opinaba tolerantemente que cada cual es libre de matarse con lo que quiera: a ladrillazos contra su propia cabeza o a pastillazos. lo podía lamentar pero no podía meterse en su cabeza para cambiarla desde dentro. Enmedio de ese entorno de ideas, malestares y actitudes, Eva iría sacando de cuando en cuando la idea de un no-más de intimidad profunda o copulativa, aunque un sí a un amor basado en las caricias y en la sensualidad. Jenaro tenía un diseño del amor más clásico y le parecía un castigo infernal iniciar unos protocolos de tocamientos y conversaciones eróticas para quedarse en los besos sin llegar a orgasmos de verdad. Para él, el cierre de ella se correspondía con otros varios cierres ante la vida y ante el futuro como algo innovador a un presente de estrés y calamidades. Por eso, después de una semana de no verse y con otra serie de esperas fallidas por parte de él, una de las pocas noches que salieron juntos para ir a un recital de un viejo estandarte de los años pasados, Paco Ibáñez, ella insistió en su necesidad de retirada, su oclusión ante los hombres y sus indeseabilidad de continuar compartiendo goces en la horizontal. Para ello el fantasma de contagios por infundado que fuera podía más que su amor por Jenaro y sus necesidades como mujer excitada. Eso no quitaba, que a diferencia de otro comportamiento de escapada+silencio con el que se encontrara éste con otros, Eva daba señales de vida regularmente. Eso sí dejando mensajes justo en el teléfono donde él estaba menos. a Jenaro le complacía saber ser pensado y querido por Eva. ¿una satisfacción narcisista? ¿un orgasmo filosofal? . Ni el mismo lo sabía, pero sabía que en esta vida no se tiene tanta gente en profundidad y la poca que se tiene vale la pena conservarla con una intención de para siempre. Eso era posible en tanto que no quería obligar a nadie a que cumpliera con un determinado protocolo pactado de relación.
Precisamente no tensar ninguna relación, le permitía que cada una se revelara en su autenticidad y durara lo que pudiera durar. Eva, había pasado muchas temporadas sin saber -o incluso sin querer saber- nada de Jenaro. Y Jenaro dejó que viviera su rol de madre y esposa. La espero mucho más allá (contado en años) de los momentos en que la hubiera necesitado como amiga y como amante. para cuando ella estuvo dispuesta para él, él la amó como supo pero sin el encandilamiento primero. Esa era la verdad. El paso del tiempo lo hizo gregario, sólido, a veces marmóreo, severo y dolido, a pesar de sus payasadas y su “viva la vida” tan criticado por comerciantes y moralistas. Él hacía su vida, es decir su novela de vida. Lo mismo, poco más o menos ,que todo el mundo. La suya no sería un best seller, pero tampoco la de sus compañeros de reparto en el guión co-existencial. en particular la de este primo primado que nos ocupa todas éstas páginas forunculando el relato e impidiéndole un pasaje a las escenas gordas. Lo cual le hace absolutamente inviable para una serie televisiva,. y ni siquiera para un episodio de romances en la encrucijadas para videos dirigidos a videómanos. Sucintamente los dos hombres y la mujer se daban puñetazos al aire tratando de atrapar los coágulos de las heridas pasadas. El de peores balances seguía siendo Primo, cuya vida-sauna lo predeterminaban para ser fiambre finisecular. El más bien parado seguiría siendo Jenaro cuya sofrofilia lo dejaban como figura ponderada en una historia de clandestinidades, acertijos y adivinanzas, vaivenes, paréntesis, esperas y deseos epilogares, amamantándolo todo desde su positura de risueño y descarado, bandolero y pirata, crítico e irónico, mientras la furia rechinante del paranoico no podía tolerar semejante despliegue de lo que él juzgaría como cinismo. Mientras este se mordía las uñas y se estresaba bajo el peso de su contabilidad que ya no era tan boyante como en otros tiempos, Jenaro se lo tomaba con más calma y lo apartaba definitivamente de las conversaciones con Eva, con la que la comunicación se iría volviendo más lúcida, más estable, más entrañable y más autónoma, sin necesidad de cargarla con el fantasma impenitente de ella, -siga entendiéndose Primo-primate- ni tampoco los miedos de él por no tener la mejor de las relaciones inventadas. A pesar de poner una y otra vez freno a los contactos por la parte de ella, cuando después de demorarlos, se encontraban en la cama de niños de ella, lo hacían con tales embestidas, que más de una vez Jenaro temía verse desnucado por la fuerza impresionante de los muslos de la amazonas. Como su libador persistente, no le molestaba oír de tarde en tarde alguna mención del otro (!la cruz fetichizada de Jenaro¡)fuera porque no paraba de hacer llamaditas de lacrimógeno, depresivo y homo-términus, o porque ella recordaba algunas buenas secuencias con él y la buena entente erótica que ambos se habían traído con tantos años de conocerse y palparse.
Ninguno de los dos hombres se llegaría a encontrar con el otro en un careo de gente madura para dar posibilidad a un diálogo que transcribir. Por su parte el paranoico se fue autoconteniendo al entender que la vida no pode las cosas al gusto de uno por muy pagador y dadivoso que sea, y el otro, por la suya había dejado de ambicionar el reino ideal de la fantasía, acatando los ratos buenos de las circunstancias y eludiendo sus canalladas. como criterio subsistencial se propuso no volver a citar, mencionar ni pensar acerca del majara, aunque hacía el paripé cuando era comentado (es decir, drenado por Eva). sin necesidad de ningún orgullo de conquistador, Jenaro se sabía más poseedor del corazón, el pensamiento y la intimidad de ella, aunque no se colocaba ninguna medalla de competidor. Ella jugaba sus cartas lo mismo que él y no esperaba ninguna milagro póstumo.
Esa historia de tres solo fue concebible con un panorama triádico. Si el Ex hubiera pasado a la gloria del olvido desde el primer momento en que se mereció la indiferencia y el asco, o si Jenaro no hubiera consentido las dubitaciones de Eva y se hubiera retirado a sus castillos de naipes, y si la propia Eva, hubiera cumplido con sus deseos de abstencionista sexual, la personalidad de los tres no habría sido la que era. en cierta manera los tres se habían venido necesitando: los dos hombres como las sombras chinescas que se mueven tras la mampara y la mujer en medio como la bisagra que movía simetrías sino equivalentes sí complementarias. ciertamente, el uno la necesitaba hasta implorarlo, el otro se sabía con trenes perdidos para dar con una estela feminal de la que echar y meter mano para gozos y susurros. La reina por el deseo concurrente de los otros, se abstenía de otras búsquedas y conductas flirteantes. Durante años apenas si salió una sola vez por cuenta propia, para cenas y bailes, y en el fondo de ella se posicionaba en una especie de frigidez ideológica ante los hombres. con los conocidos y tenidos había tenido suficiente para no desear nuevos acertijos. Lo que no se atrevía a asumir conscientemente le salía en sueños, en los que los dos hombres: Jenaro y primo aparecían como cómplices de la situaciones en lugar de rivales, como expectantes ante la decisión de Eva. Ella, unas veces optaba por Jenaro sin desestimar a su Ex, y otras no optaba por uno ni por el otro, y en lugar de eso lo hacía por un gentilhombre, físicamente más atractivo y de una personalidad arrebatador, a la que se redimía de todo sus pecados y con el que se regocijaba como un cuerpo que entraba en el suyo. Lo que no decían las palabras de Eva lo decía su inconsciente onírico por el que deseaba un término y una solución de una historia malbaratada, trompeteada y desasida. No era solo un producto neto del inconsciente, también sus besos huidizos seguían manteniéndola en una reserva desde la que necesitaba autoacondicionarse para sentirse preparada para hacerlo todo, nunca siendo eso todo la totalidad de lo que se puede hacer en amor. Jenaro interpretaba en su boca pequeña y cerrada el símbolo de una indisponibilidad o un cierto condicionamiento para tenerla. Nunca la vio con otros ejercicios de amor como para averiguar si tales reservas eran sistemáticas en ella o solo lo eran con él. Tendía a opinar lo primero, pero Eva tampoco daba tanta información de ella como para que el lugar de Jenaro en su vida fuera subrayado notoriamente. Ella sola constituía una oleografía a la que podía volverse una y otra vez para retocar, repintar y rehacer en un nuevo acabado. La mansedumbre de Jenaro admitía cualquier variación de la historia, como si se tratara de una partitura infinitamente reinterpretada con distintas batutas directoras. el era el yacente de su lecho, donde se colocaba a menudo sabiendo su parte del guión, con algún toque de prisa incluso y sin darle tiempo a la chica a que fuera a meditar a su refectorio de dubitaciones. Era así como los vientres ahítos de ambos se marcaban como territorios intocables para otros y en particular para el levitante. Este tampoco era un apolíneo al que pudiera temer Jenaro cuyas prosas policromas empautaban a la amada sobre alfombras mágicas voladoras, mientras que el malo de la historia manipulaba el arte de la cetrería para enviar un pico asesino a devorarles los ojos a ambos mientras el sosiego postorgásmico les rebajaba las defensas y tareas sus pecados gemidos se ofrecían para engalanar los sueños de siempre. El espía por antonomasia se dedicaba a sus harturas pantagruélicas sin poder entender el olor de mejorana que desprendían los amantes por el solo hecho de follarse salvajemente. en los decires de los dos ya no entraba el discurso de infolio de s endomingado pastiche de vendettas, donde por su boca de torneo surgía poco más que la traza mugiente de un centauro despichado. Las dudas de Eva no venían afectadas por la tragedia del que fuera su santo y fiel varón hasta hacía poco sino por su leyenda goyesca entre maja vestida y maja desnuda. Unas veces se permitía perlear sus encantos sobre el amante formado y otras sucumbía a la hosquedad de sus miedos de mujer secreta costándole poner en marcha su cuerpo de pantera. saberse amada y pensada toda la vida adulta por Jenaro la colocaba como la número uno, por mucho que le disgustaran otros escarceos del susodicho con otras dimensiones vaginálicas. Por encima de cualquier teorema de la fidelidad, todas las dudas de ella sobre él se le venían abajo al tenerlo siempre próximo y asequible, entregado y estupendo, copulador descarado y sin descanso. Claro que él no la había visto en situación a ella con algún otro y en particular con el verdinoso viejuco primo-atante. Infería que constituía un no-valor a pesar de ir por la vida llaveando sus puertas y accesos o sugiriendo la heredad de sus infortunios más que fortunas. En sus decires subvocálicos en el rosario de las siete, la plática de tal habitante de andurriales quedaba para el daguerrotipo de un coleccionario de monstruosidades. Los quejidos del pobre diablo quedarían para abono de palisandros mientras la música de Stan Getz o Stan Kenton ponían la nota afroamericana apropiada en los escarceos de ellos explorando cada centímetro de sus territorios corporales. Eso tampoco había que tomarlo tan al pie de la letra habida cuenta de la reservista Eva cuyos esfuerzos por enjalbegar toda la historia resultarían siempre inútiles. Ella tenía un pasado por criticar: estando casada, había sido la primera en ser la protegida por su propia familia al recibir una o dos cartas de amor de Jenaro, que en lugar de facilitárselas como recepción fueron leídas e interceptadas. al parecer en alguna de ellas el descaro sin límites de Jenaro confesaba que se había masturbado en sus soledades inspirándose en ella. seguramente el culpable no se limitaría a enviar una carta solo para decir eso y su texto sería más rico y más compleja, pero los espías de lo ajeno suelen quedarse con lo más escandaloso sin entender lo más poético. En todo caso la historia de Jenaro y Eva era algo latente , mascado en los bastidores y reescrito por todos los apuntadores que había venido aguardando su hora escénica. Nada ni nadie, como así lo demostró el tiempo lo podría detener. Toda la prosa insultante del Ex que se continuaba creyendo el legítimo ni las posibles objeciones de otros, impidieron que el deseo emergiera de su naufragio y los dos amantes entrelazaros flotaran en sus nubes de terciopelo. El cielo ocre de los demás no les asustaba y en el albedrío eleccionario de ambos los dos se contaban el uno a l otro como primeros de lista. En sus chupadas babosas y succionantes de un pasado por recuperar repetían el rito de la unción de sus almas tumbadas sobre herbales perfumantes. Supuestamente experimentado Jenaro embadurnaba de yogurt frío a la princesa para que su agujero más resistente quedara abierto sin temor a su falo gordo que la ensartaba incivilizadamente después de un par de frases para negociarlo. Cualquier dragomán de las proximidades, si lo hubiere, taparía la mirada de los observadores, incluidos los adultos, con fístulas en sus carnes rellenas de mentiras incapaces de admirar la lujuria de nuestra pareja gozosa. Desde la cofa de su historia privada Jenaro maniobraba su cuerpo y su ser convencido de que una vida entera queda resumido en el número de aciertos y de oportunidades dadas a los sentimientos y a las citas del deseo. Resumiéndolo todo hasta la saciedad, los empujes de los vientos amigos hacían de las actuaciones vitales una simple cuestión de honor enhiesto concreta en el palo de mesana como el primer falo dispuesto a empujar la nave de la existencia. claro que descargar su furia erótica después de horas de conversaciones románticas, invariablemente tiznadas de brea por las menciones al Ex que ella seguía haciéndole con una clara curva descendiente de menciones, pero menciones no extintas al fin y al cabo. De todos los personajes que traía Eva de su universo de emociones el del Ex, era la resultante de una terminación incompleta. de alguna forma todavía se sentía con obligaciones de consuelo hacía él, y éste en lugar de ponerse en un tratamiento debido tras superarse como consultante de cartas y brujerías, le seguía dando el coñazo a ella, absolutamente vulnerable, lloroso y hecho cisco, devenido las cenizas del perfil hampón que tratara de ser en otro tiempo. Como todo clásico fanfarrón de los negocios, su ambición le rompió el saco y sus lágrimas más naturales le venían brotadas frente al la inminencia de una ruina total. Eso de total nunca era del todo un concepto de verdad, sino una frase escénica con la que implorar pena ante las puertas del corazón de ella. Ella poco podía hacer más que aconsejarle que se pusiera en manos de un especialista mental o recomendarle las tesis habituales para casos como el suyo. Sí, el magnate reducido a un caso, un caso más de una casuística clínica de patibularios natos permanentemente disfrazando su verdad profunda con libros de contabilidad y especulaciones para ganar más con el menor esfuerzo. Un día u otro, la realidad les pasaba saldo en forma de bofetadas crueles y no quedaba sombra de cedro donde arrimar sus sudores, ni amistad a la que llorar amargas angustias. Para Primo, ajeno a las leyes de la vida relacional, un mes sí y otro también, llamaba a las puertas sensibles de Eva, bastante más madura, posicionada y aprendida que él y cuyo fondo sentimental lo había perdonado, a pesar de sus ruindades mezquinas que habían pedido a gritos la ignominia, la espalda, el silencio y la retirada del saludo. Ese Ex hecho un refrito con sus penas sumadas: medio detective y controlador, vecino, acosador, mamarracho con el gratil de su existencia estriado y sin poder darle fuerza a nada de sus proyectos, se había vuelto en menos de un lustro en un don nadie. todos sus referentes se le hundían y ante el balance de sus tragedias solo le quedaba afirmarse en sus obsesiones, regresiona a su espectacularidad infantil y a desvivirse, tratando -ya inútilmente- hacer desvivir a Eva por él. Todavía le faltaba comprender que la tragedia de él era solo suya y que su naufragio era consecuencia directa de su modo de ser y de vivir. A fin de cuentas, como comerciante especulativo la vida le pasaba factura y su péndulo kármico se le aproximaba cada vez más cerca de la aorta. En medio de su caos, más psíquico que financiero, quedaban reveladas las verdaderas cartas del juego, no las del tarot sino las repartidas por la vida en un azar que nunca tuvo nada de casual, y Primo se encontraba construyendo a toda prisa su balsa de náufrago solo que a falta de sicómoro los pronósticos de mantenerse a flote eran nulos. Hiciera lo que hiciera con sus manos vería y experimentaría otras próximas podredumbres que le llevarían a sus ahogos. Hiciera lo que hiciera rezumaría por todos sus porosos una pócima agraz para la que ya no encontraría antídoto.
Mientras él lo pasaba tan mal Eva tenía sus historias propias como para oscilar con las tragedias de aquel discurso abejorreante que ya le resultaba del todo ajeno y distante. Por discursear el levitante cada vez con más dificultades para cualquier vuelo e incluso get up de la cama, no paraba de hozar la tierra que pisaba y la biografía, la suya, que destrozaba. Descoronado y vendidos sus principios por treinta monedas no le quedaba otra ilusión que recoger trastos y no perder el último gramo de dignidad ¿pero de verdad ese era su propósito? ¿a que obedecía tanta tragedia transmitida por el impulso telefónico al único ser de la tierra capaz de escucharle por libre? a su media edad volteada no le quedaba otra manía que ser engullido por una tierra que lo aguanta todo junto a su grímpola de fracasado en lo fundamental: en el amor y en la lealtad, no aquella de hacerse intimidades con una sola mujer, sino aquella otra: la de no traicionar la confianza depositaria. Y para un tipo como él tan desquerido y despegado de sí mismo ¿que le quedaba sino un punto y final sin mirada atrás? Pero habían sido tantos los puntos y finales escritos que cualquier otro ya no merecía ningún crédito. Para Jenaro el caso era claro: quien se traiciona a sí mismo en un momento dado de la vida y nunca acaba de estar confiado con quien comparte la vida debido a una paranoia celosa galopante,. un día u otro su sintomatología de antropófago de los sentimientos ajenos se despliega en toda su crudeza y maldad. Su tragedia privatizada para sí mismo en un momento personal sin energía ni objetivos ni posibilidad de conseguir cambios y encontrar nuevos surcos, no podía ser tratada de modo alguno, porque faltaba la condición esencial: su reconocimiento explícito de vulnerabilidad tras tantas cagadas existenciales. Pedía la gracia de la consideración y la empatía ajena pero no proporcionaba antes la solicitud del perdón ni la autocrítica precisa, eso en lo que se supone sus años de polizón en la política le habían ya insistido tanto en hacer o hacerse. Esa especie de hara quiri no era para él y todo lo que había tenido de limitado en cuanto a recursos teóricos lo había querido contrabalancear con algunas cifras millonarias en las cuentas bancarias. a falta de otra estrategia de (re)conquista mejor para su ex, cuando le fallaron sus presiones, sacar punta al lápiz a lo poco que le restaba de sus encantos; cuando ya no podía repetirse en tácticas de aliado comercial y cuando ya agotó todo el discurso demagógico de su malbaratada presencia, le quedaba la pataleta infantil, la rabia incontenible, la impotencia psicológica, el delirio último de una paranoia que le acompañara durante la mayor parte de su vida adulta. Jenaro no experimentaba ninguna pena por ello. Al escuchar a éste se diría que hacía razonamientos rectorales donde no cupieran fisuras para impregnarse de los tristes aconteceres ajenos. Seguía priorizando más los encuentros con Eva para acabar en las acrobacias del postillonage que atender clínicamente un tema de manual tan manido como el del Ex. El Ex era un Ex, un pasado, una referencia desdibujada, una citación inexistente, un ayer lúgubre, una garrapata, una mancha en el espejo, un lastre para toda escena pompoir en el que el cuerpo y la sangre de Jenaro y Eva se juntaba para sujetarse sus jadeos. El Ex ya no existía y sin embargo daba motivo y seguía dándolo para conversaciones que se repetían y una vuelta y revuelta a sus llantos fantasmales. Si algo cabía hacerle o intervenir en su proceso era proporcionándole un destajador para que lo remodelara de nuevo tras fundir la pasta de mental de la que estuviera hecho. ¿pero como ayudar a alguien como él que se había pasado la mayor parte de las conversaciones con Eva denostando a Jenaro sin que éste tuviera arte ni parte en la privacía de ambos? ¿Cómo ayudar a un tipejo como ese que ni siquiera se había preguntado acerca de la naturaleza de su antialma mefistofélica? En caso extremo, Jenaro estaría dispuesto a escucharle y acogerla. Cualquier tragedia humana convoca al respecto y a la veneración. Primo no pertenecería a ninguna lista -que no existía- de sujetos inescuchables, por muy inaceptable que fuera su trayecto y por muchos problemas que hubiera producido al pasar por ese mundo. El tipo se había quedado con una última cantinela, con un neuma repetidamente insolente con el que quiso sostener toda la partitura pasada de sus maldecires. Jenaro ordenado níveo desde sus tiempos desgarrados y distal de los teatros de la vida no palidecía ante la astrosidad de un primo vil, infausto, malhadado y abyecto por macilento, mucilagoso y trobador de penas con que se presentara. Jenaro, a fin de cuentas, no era un beato santón que pudiera cargar con los desastres de conspicuas almas con la revisión pendiente. A Primo solo cabía recomendarle largas sesiones de aromaterapia rodeado de alhelí y con los álbumes fotográficos del pasado perfectamente cerrados y encerrados. todo lo que fuera ahondar en las blondas de Eva como antigua esposa perdida para siempre, le llevaría un incremento de su patología y a unas cotas inconmensurables de dolor. El caso es que el hombre había reunido suficiente experiencia como para sacar tajada novelesca de su existencia y venderla a una productora americana con la que hacer el primer dólar a base de filmar más tragedias y crisis por hora producida para espectadores. En lugar de eso no podía admitir la albura de Eva y que ella, a pesar de sus notas lacrimosas por sus propios problemas, había conseguido salir adelante, prácticamente como mujer sola y campeona en un mundo de zancadilleros y estorbantes. Sí, Eva estaba sola. Podía contar con Jenaro para las conversaciones, y para seguirse rechupando en su cama de juguete, con el colchón a punto de perforarles salpicándolos con sus muelles aguijoneantes a punto de asesinarles. Lo que no podía contar era contar con Jenaro como cofinanciero, industrioso, empresarial, especulador y ni siquiera como gladiador para protegerla de las molestias continuas del Ex furibundo y maldiestro. En efecto Jenaro vivía de la gracia de los dioses y vivía de acuerdo con un principio universal de la existencia: la vida acaba dándote más de lo que necesitas. A él le bastaba un centón para subsistir en cualquier parte aunque jamás compusiera sus dichos, prosas y sentimientos con un centón de trocitos de todo lo ajeno que subrayara. Jenaro tenía algo de lo que siempre carecería Primo y esto era la originalidad. Que venía acompañada del ímpetu parlero desde casonas que reunieran todas las muñecas de todas las infancias. En su dosel desde donde proferir sacrificios a dioses inexistentes como ateo que era en tanto que se había dejado convencer solo simpatizaba mínimamente con Primo a pesar de estar en el lado equivocado y enemigo por el viejo recuerdo constituido como el de un doceañista que también participara de los mismos verbos. Pero la política era humo y las bajezas humanas eran lo primero, mientras el Primo se presentaba como amo y señor de derechos legales sobre Eva a la que no le quedaba una coma de esposa, Jenaro la había descubierto antes que él cuando todavía era una virgen prerrafaélica y con cuya imagen forjara ya toda una historia de atrevimientos fantasiosos que solo muchos años después se concretarían y confirmarían a la altura de varios lechos, coches, bosques y rincones apartados de las miradas espías. Con Eva no había otra oportunidad que la de mantener una historia un tanto al pairo y bajo los patrones de la clandestinidad. A Jenaro no le gustaba, pero entre elegir ser un amante escondido o no amarla ni dejarse amar por cuestiones de principios había optado por lo primero. Sin duda alguna le molestaba no ser presentado o no ser reconocido por ella como su amante, ante la gente más próxima: su C hijo, su hija, su hermano, su cuñado, su sobrina, su primo, su tío. Esto para Jenaro era un agravio pero al mismo tiempo que una ventaja porqué así no se veía condicionado para hacer el paripé ante nadie, aunque parece que si uno quiere a alguien también se interesa por sus orígenes, sus consanguinidades y el mundo familiar del que partió todo. Eva tampoco era una mujer tan enfamiliada como para frecuentar o ser frecuentada. El vínculo más sostenido era con su hija y una mezcla de tiranteces por tenerse que ver todos los días y 8 horas por día durante temporadas largas, acabaría con la paciencia de las dos y pondría el amor de madre entre los cristos propios como patrona del negocio del que la hija era mitad empleada y mitad dueña, aunque todos los documentos fueran a nombre de ella por razones legales. Eva tenía mucha sensatez para saber lo importante de su independencia económica y de su distancia emocional para no volver a pasar por todos los calvarios que ya viviera en la antigüedad. Para esa perspectiva Jenaro era un oasis de paz, una convocatoria con el reverso de todo, incluso con el escarnio de las seriedades existenciales. Jenaro era el antídoto. Eva constituía la servidumbre al presente complicado. Primo era el pasado obsoleto. Ninguno de los tres resumía una estrategia de felicidad divina, aunque quien se acercaba a una paz personal más completa se daba en Jenaro. El obsoleto seguía queriendo encontrar en Eva una especie de hurí con la que hacerse pajas en un cielo que no le esperaba en ninguna parte y Eva trabajaba y luchaba por adquirir una paz de jubilada en un presente lleno de cataclismos y no exento del todo de sus caídas depresivas y sus crisis nerviosas. Jenaro, que lo tenía todo ayudado, resuelto, y arreglado por otros, se permitía vivir una vida jineteante de las olas diarias al compás de una orquestina barata de barrio. Curvado como una cercha se hacía arco de los disparos de Cupido y seguiría dándole en el blanco interno de Eva, por mucho que ella se resistiera. Ambos, coligados bajo dictados célicos se seguirían tomando las medidas corpóreas y sumando actos de placer a su historia polvorosa. ¿que era una vida sino una suma de buenos momentos, cuántos más mejor, y una resta lo más reeducada posible de los malos rollos? Primo se había convertido en un mal rollo para Jenaro por tenerlo que aguantar como infrasujeto comentado, como pasado revivido, como piedra en el zapato, como cogullada impresentable y como un plomo . Y era todo eso, no porque de tarde en tarde Eva le hubiera hecho las gracias de prestarse a recibirlo en su regazo como al niño regresivo que era y en su vagina, como el exesposo que no había aprendido a levantar cabeza con otras; sino porque era ese forúnculo antes mencionado siempre irritando y no del todo curado. Un individuo como él recualificado en una función almorranal para molestias ajenas no dejaba demasiadas elecciones para nadie, y en primer lugar tampoco para él mismo. En última instancia le quedaría vestir una cogulla y guarecerse bajo alguna otra piedra equivalente de la que había salido. Y volver a su función verdadera la de crótalo acechante para inyectar su veneno verdugo a cualquier otro paseante que ose pasar cerca de su escondite. Jenaro calzaba buenas botas preparadas para la mordedura traidora de cualquier alimaña invasora en su especie. Las mismas botas con las que aplastara poéticamente la cabeza malhechora de competidores nada valientes. En su horizonte délfico le quedaban las hipótesis de haber ganado una reina de Saba o una compañera de tiempos reenergetizantes, aunque fueran pocos a lo largo de la semana y no fueran el preludio de una historia eterna de amantes simbióticos para un siempre indiscutible. Ese futuro suntuoso y magnánimo no se presentaba como el mañana ejecutivo que planean los juveniles formando ante la pregunta del ¿que quieres o te gustaría ser de mayor? sino como una ceremonia un tanto estable y estándar de adultos que rozan y se persiguen tratando de hacerse un lugar vecinal en el mundo de los incorrectos. En el fondo, ninguno de los tres tenía ninguna ética admirable por la que pedir premios. Eva malgastaba sus años y su salud tras la consolidación de su negocio y se desvivía para pagar lo ineludible, el alquiler de casi 200 mil pts mensuales por el local de trabajo. Jenaro se escapaba por los pelos de un sistema basado en los impuestos y las persecuciones a la menor infracción ciudadana y el malograble Primo, levitaba y levitaba encima de su sombra justo a los mediodías de cada día, tratando de alcanzar un paraíso de lotería con descuentos especiales para apoquinantes como el. Los tres,a fin de cuentas, coprotagonizaban una historia viejísima, en la condición humana: la de los triángulos resultantes de vidas incompletas por separado y de elecciones mal hechas. Los tres compartían su historia que no podía eludir por muy poco que una amara a uno y aguantara al otro, el otro odiara al uno y se desmoronara aceleradamente ante sus espejos, y el uno quisiera apostar por una historia limpia de princesa y torneadores, pero no pasara de aumentar los enredos existentes a su pesar. Los tres en todo caso se sabrían tres significativos en la vida de cada uno vivieran el tiempo que vivieran en un mundo telemático que hacía a todos jugadores de vidas cruzadas.
Epílogo-génesis
Un epílogo es una confirmación de un inicio. Un final solo hace terminar lo que ya había sido establecido al principio. Un epílogo es una génesis disfrazada. Un epílogo que es un resumen o una pedrada final. Para el caso quedará emparentado más con lo segundo aunque ya no queden piedras que tirar o palabras hirientes que decir. Las heridas abiertas han soltado borbónicas prosas para trinchar argumentos posibles o deducibles de la parte contraria, así establecidos por la parte contratante. Todo escritor de encargo no es más que secretario con teclado dispuesto a usar la caligrafía como arma por el deseo belicoso del casi analfabeto que la propuso o contrató. El escritor es un puente medial que lleva de una orilla a otra viajeros y gentes. En este caso se ha permitido con la máxima indiscreción traer al reino de las letras personajes con verdades alejadas de las blanduras, unos buscándose para hacer manitas en los campos linares y otro, quedo y dejado para vestir santos, para transmitirnos una tragicomedia bermeja que no mueve a compasiones en un mundo pirático donde el que menos saquea al que más. El percebe de todo este cuento más le habría ido hacer de percebe real adherido a una costa de olas trasiegas a la espera de que un aventurero lo arrancara de sitio para saciar fauces mesoneras. El feliz de toda ésta historia se sabe incompleto por acaudalado que esté en amores y saberes emocionales y hará bien en repensar completudes bajo otras faldas. Y la heroína con su deseo de hembra saliente y montante le tocará seguir sus dictados oníricos antes de que sus años la dejen aparte de tal frondoso plan. de haber recompuesto la historia con los tres principales de la misma no la volvería a escribir con la conciencia de ella adquirida justo ahora. sí, es verdad que como todas las historias hay un bueno, un malo y un objeto de dispuesta, un territorio simbólico, un botín a alcanzar. Esa conquista es la de la princesa del cuento, que en medio de todo y eje palpitante de cada palabra escrita, ni ha sido neutral ni ha sido inocente. Todos somos culpables en una historia de enredos sentimentales y luchas rivales por el otro deseado. El que más el agente patógeno de toda la perorata. El que menos el hombre flotante, que habiendo llegado antes que el otro no se hizo con la bella muchacha y habiendo regresado después adelantó a los otros concursantes por un amor nunca del todo conquistado. Y en un intermezzo entre una lucha y otra emergía la sirena sobre nenúfares para dejar de ser la cobaya del exmarido expiado y pasar a ser el pasado rescatado del rival postmoderno. El chico bueno de la película tampoco ganaba al feo y malo de la misma. Si bien aquél se había quedado para vestir hacérselo con mona, éste se iría quedando hasta el final para tomar notas y documentarme como escritor contratado.
Todos los triángulos tienen sus intríngulis. Lo cual no es una excepción en un mundo tortuoso donde no quedan -o quedan imposibles - baobabs en los que cobijarse y donde toda psicología relacional queda referida a una transferencia etérea y a lo que encierra: la perpetuación edulcorada de un engaño. En esta historia hemos visto como un amante de carpeta ha aspirado a una transformación de la relación de cariño, buscando una estabilidad fuera de toda égloga; una fémina cincuentona y superlativamente apasionada cuando deja como glosa sus problemas se ha ido quedando en la reserva, la duda, la mirada tras el microscopio y un cierto temor a un compromiso en exclusiva; y un Ex, no ha recogido sus bártulos como tal llamando hasta la saciedad obsesiva a un ding dong que ya no está instalado para él. Para retratar a éste último, misión de este relato, ha sido necesario retratar a los dos amantes tan compinchados como empichados en una historia sin nuevo final en el que pensar tras el saldo de otros finales instaurados; y en ese retrato de éstos dos, también han quedo revelados las puñeterías y la inmixión del Ex por Ex que sea y por superado que esté. Ciertamente en todo futuro hay un pasado que se recuerda, así como en todo triángulo hay un derrotado que sigue dando la lata de una manera o de otra. La relación de esos amantes vallesolanos, tumbados en céspedes de parques sin soñar ninguna torta pero ofreciendo sus vientres a algún ángel voyeur, es una relación que tiene bastante de única, pero también bastante de estándar. Eso la hace tan continuable como inacabable manteniéndola en unos pasos de claqué donde nadie pisa a nadie y al oscuro eclipsario con ganas de pisar a ese no se le ha dejado. Que duda cabe que como autor he tomado partido por mi contratante, el tal Jenaro, que es quien ha puesto la imaginación, la información directa, el protagonismo apasionado, el compendio de detalles , la voluntad objetiva, el teclado y -por poner hasta ha puesto- los dedos con que teclear toda la historia.
La información de los aspectos del Levitante, ha sido proporcionada por la mujer puente entre ambos, ya que nunca ha habido un contacto verbal directo entre los dos varones implicados. Esa mediatización de todo el proyecto del tipo en cuestión puede resultarle injusta, si el infrascrito accede a esta versión de la historia. El siempre tendrá la oportunidad de contar la fábula a su modo y destruir las copias proporcionadas por este humilde rapsoda, o perseguirlas judicialmente, si entiende que su imagen queda deteriorada por lo dicho hasta aquí y no admite que lo esté bastándose a sí mismo para estropearse como individuo de la corte, es decir del corte de mangas. en todo caso, retratar lo a él en sus sucios trapos ha implicado retratar a la pareja en idem de idem, lo cual no está nada mal como buceo de interioridades y para que nadie se acabe creyendo que es la perfección de la dulzura: un parámetro del todo inexistente.
Este texto podría tener el siguiente aviso: “Cualquier parecido con la realidad podría ser una mera coincidencia”. ¿Pero existen las coincidencias de azar o en su lugar el puzzle o la rueda de la vida se va organizando para dar a cada cual el colmen de sus buscanzas y deseos.
De lo íntimo. Jenaro Vallès SinDios
La idea de intimidad lleva a pensar automáticamente en el secretismo personal, en las fantasías eróticas, en los juegos de dormitorio y sus vicios privados y en todo aquello que no es fácilmente compartible ni con cualquiera. Sorprendentemente no hay nada mas intimo de una persona que su pensamiento. Sus ideas son lo que más lo representan en el fondo, aunque en la práctica su pensar y su hacer difieran. Mientras no haya una policía del pensamiento que nos inculpe por pensar la idea es lo más íntimo de cada cual. Para cuando el control telepático sea un hecho al servicio del poder esa premisa no se cumplirá pero por ahora es lo más distintivo de la individualidad.
Vivir entre estándares según los que aparentemente la ciudadanía se reparte entre grupos de estilos y modas (a parte de los individuos uniformados dedicados a la soldadesca prácticamente no hay nadie que no remita su vestir y su andar a una cierta uniformización) no quita que por debajo de lo aparente haya universos complejos y sujetos que sean prodigiosas fuentes de enunciados y de saber. La más cualificada tarjeta de presentación no es la que pone licenciaturas o doctorados junto a un nombre o su especialidad sino el certificado poético, la declaración ideológica o la forma de argumentar un tema.
Vivir en un mundo en el que coexistimos de espaldas los unos a los otros con un alto desarrollo del individualismo y de la indiferencia ha llevado a crear un simulacro con nuestras privacidades pensando en falso que son completamente distintas. Si bien es cierto que cada persona tiene su mundo interno, no lo es menos que todas nos enfrentamos a unas situaciones objetivas comunes y a unas problemáticas personales parecidas. Ese fondo común de referencialidad no nos predispone a la apertura. Raramente se comunica todo. Ni siquiera los obreros que comparten la misma cadena de montaje o el mismo tajo se informan del salario que cobran. Entre amigos, que es donde se supone que hay más transparencia y que su relación se funda en la sinceridad, tampoco se dice todo ni apetece siempre aguantarlo todo. Más bien predominan las relaciones implícitamente negociadas que pivotan en torno a unos temas y solo a unos. En el mejor de los casos que se tenga un/a confidente para todos los avatares propios, su interlocución no siempre satisface la demanda comunicacional y de atención. No diré con eso que cuantos más amigos auténticos tenga una persona más reconfortada se sentirá porque mas comunicación de lo suyo podrá extender. No, la psicología de la relación no remite a esta clase de matemática computacional. Lo que satisface o sacia una demanda comunicativa es una interlocución válida. Lo que no da todo un estadio de personas que te reconozca porque seas el jefe de tu equipo o la vedette del año te lo puede dar una sola persona que ni siquiera ha tenido el detalle de pasarse por este estadio para aclamarte. Lo que cuenta es la cantidad y la calidad del discurso, la posibilidad de comunicarlo y de decirlo con todas sus íes sin puntos y todos los puntos que traten de no ser suspensivos. Lo primero en el orden de proyección del decir es a quien se le puede decir en una transacción asimétrica o reciproca según las posibilidades que se den.
El ultimo boom internáutico de contarle al mundo lo que eres, quien eres, qué haces, con quien has quedado, como anda el despetalamiento de tu margarita, si te has sacado tal asignatura, si has tenido una nietecita o si te han concedido el nobel posiblemente sobra. Hay mucha información circulante totalmente inútil. Los ecos mediáticos si pasaran por una criba deontológica o por una simple auto moderación del sentido común se verían reducidas a su décima parte. Pero a escala particular si los hablantes tuvieran más en cuenta de lo que hablan y se corrigieran en no hacerse cajas de resonancia de dimes y diretes el mundo de las relaciones se silenciaria considerablemente. A pesar de todo la blogosfera no para de crecer y los diarios de Bitácora siguen prodigándose. Este fenómeno se puede interpretar como una intensa necesidad del individuo arrinconado en su ámbito de residencia en compartir quien es con los demás, aunque sea con todos los demás completamente desconocidos. Esa motivación no está explicada del todo. Compartirse ¿para qué? ¿por qué? Técnicamente buscar el reconocimiento de lo que uno es por lo que piensa y como le va la vida publicando sus intimidades es una inversión a fondo perdido. En todo caso, hablando en plata, por una persona que salga del anonimato por la elegancia de sus comunicados la mayoría va a seguir sin ser considerada. Actualmente para que algo sea objeto de curiosidad tiene que tener tal impacto que sean cientos de miles quienes le hagan acuse de recibo. La verdad es que no hay respuestas firmes para esas dos preguntas. Pero por la misma razón se pueden cambiar de signo. ¿Y por qué no hacerlo? ¿Por qué no comunicar lo que uno vive y piensa aunque no le importe a nadie? Pero tampoco es cierto que no le importe a nadie. Los componentes voyeuristas presentes en la sociedad la llevan a buscar novedades. También sus componentes interesados en la investigación la llevan a percibir propuestas, creaciones y elaboraciones de registro diferente a las que seguir.
Compartir la intimidad no es un concurso ni un reto, es un antídoto para no sucumbir en cuotas superiores de individualismo. Los parapetos en los que fuimos instalados prematuramente en los primeros años de la mala educación escolarizada y familiarizada de “lo mío” y “lo propio” consiguieron marcarnos y encastillarnos para admitir un número limitado de miradas dentro de la vida de uno. Hubo razones para eso: ante el chismorreo y el espionaje era preciso protegerse. El uso de la información de uno corría el riesgo de ser usada fraudulentamente por traficantes de datos, espías vendidos al mejor postor y expoliadores de la sentimentalidad. Desde siempre ha habido gente que se ha metido en el modo de vivir y ser de uno por la sola razón de no ser como ella. Hay individuos desuniformados pero con la psicología medular del policía con ánimos de controlar a los demás e intolerantes en sus ansias de goce y de libertad. A veces esos sabuesos rabiosos han estado muy cerca, incluso en el territorio del mismo hogar familiar. No es extraño que las personas se hayan protegido de las personas siendo celosas con sus informaciones privadas para que no las tergiversaran y explotaran a conveniencia de los manipuladores. Esas precauciones, justas en parte, ha llevado a una escalada en la desconfianza mutua como si de lo íntimo se estuviera que estar callando siempre por discreción o por miedo. Quien sale perdiendo es la verdad, su cota de circulación es menor. Eso convierte la cultura en una especie de civilidad censural que dosifica lo que se permite decir y lo que no o está condenado a hacerlo soto vocce. La persona que se auto declara sincera para todo y en todo es que todavía no se ha enfrentado a coyunturas interpersonales en las que decidirá silenciar sus sentimientos por temor a la represión y según tal excepción dejará de ser apóloga de la sinceridad que creía ser. La sociedad no cesa en su convocatoria permanente a la falsedad. La hipocresía está inscrita en el uso sutil que se da a los adverbios de modo del lenguaje en uso. No puede ser de otra manera, la sociedad es la consecuencia pero también la cómplice del sistema económico de dominio que se aprovecha de la realidad para lucros no repartidos. El individualismo en boga protege no tanto las triquiñuelas particulares (no hay nadie que no necesite comer, descansar y pasar por el wc) como para que no se pongan al descubierto las ambiciones y los dividendos, las tropelías y las ilegalidades. Si bien la individualidad no tiene porque pasar por el consentimiento de nadie ( El yo soberano solo lo es si el sujeto es consciente de su individuación y de su propio camino) el individualismo es una negación implícita a ese reconocimiento de lo que uno es al no desear comunicarlo a la mayoría de los demás. Salvo excepciones y vocacionales de la farándula que se prestan al exhibicionismo la mayoría quiere pasar por la existencia sin que se sepan sus cuitas. Sin embargo la posibilidad de darse a conocer en lo que se es y así contribuir a la verdad general con las verdades particular existe para todos, a no ser de que una dictadura impida hablar con la propia voz o grafo en el espacio público. Si las voces silenciadas o silenciosas se dieran a conocer en mayor cantidad de lo que se viene haciendo el mismo concepto de realidad pública se alteraría profundamente. Jo Langer refiere que la historiografía se nutre de una nómina de documentalistas que acuden a un tipo de fuentes oficiales o publicadas y se abstienen de hacerlo acudiendo a las crónicas y confesiones particulares de personas que no tienen un papel destacado en la historia (en el sentido de que sus nombres no aparecen en la prensa escrita o en las enciclopedias), de ese modo sus apreciaciones son sesgadas. Sinceramente, hay biografías individuales -que pasaron sin ser apenas conocidas que dicen más de una época, de la etapa de historia con la que coincidieron y de un país o de un tiempo- mucho más representativas de la realidad que la versión oficial de los hechos, la que figura como único saber.
Para saber lo que es la realidad en su sentido multiaspectado y multiindividual hay que saber lo que son los individuos, unidades básicas de la historia, convocándolos a sus verdades, a sus hechos, a sus saberes, a sus sucesos. No es más importante el diario privado o las memorias de un magnatario que sale cada día en prensa que la de un absoluto desconocido que vive en las sombras. Probablemente este segundo puede llegar a postular enunciados más sabios que aquel otro ocupado en la espectacularidad y en el narcisismo visual.
La discusión tradicional es si de lo íntimo se puede hablar y su discusión actualizada pasa por cómo hacerlo sin caer en la explotación de una nueva farándula con la que incrementa índices de audiencia. El valor de la intimidad expuesta consiste en sacar de su fantasmaticidad la privacía, significa naturalizar lo que sucede en el mundo particular proponiendo un contrapunto a la carga de herida consecuente ligada a la declaración de verdades. Residimos en un mundo cada vez mas inculto con oleadas de personajes que practican la indiferencia y el desinterés pero a la vez mas soberbios en su incultura y mas hipersensibles en señalárselo. El combinado de personalidad en su casuística es caótico. No hay por donde cogerlo. Proponer hablar de la propia intimidad es una forma catártica discreta y correcta para que cada cual salga de su agujero sin avergonzarse de habitarlo. Cualquiera que sea la interpretación que se haga sobre una iniciativa de publicar lo íntimo no pertenece a la división de correcto o incorrecto como si las interpretaciones divisibles en verdaderas o falsas- fueran lo fundamental, que como dijera Von Wilamowitz- la división importante es si son posibles o imposibles. Resulta que la posibilidad de compartir la propia intimidad es un hecho tecno comunicativo y su interpretación como una propuesta de alcance descomunal que puede alterar, mejorándolas, las relaciones personales, también es posible. ¿entonces por qué el temor a hacerlo? De hecho, las formas de publicar las intimidades vienen de antiguo solo que de maneras solapadas. La reciente blogosfera nos llena de historietas divertidas de lo que hacen quienes están más dados a contarse a sí mismos como crónica diaria.
De lo íntimo compete a muchos campos y géneros: la onírica, las fantasíadas, el correo privado, las crónicas del self, el autoanálisis, las cartas de deseos, los diarios, los poemas, las evaluaciones, el relato de las vicisitudes, las autobiografías o las memorias, las vidas noveladas y los esquemas de sucesos. Que cada cual dé de sí mismo lo que quiera dar aunque los demás se desentiendan de su legado.